Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD
2.0 TDI Sport DSG 3p 170 CV

VEHÍCULO MATRICULA DE HONOR

Atractivo, rápido, eficaz y eficiente, el VW Golf GTD es uno de los compactos más apetecibles del mercado. Su motor 2.0 TDI genera 170 CV de potencia que, administrados por el magnífico cambio con doble embrague automático DSG y seis velocidades, le imprimen prestaciones deportivas con un frugal consumo medio. Su comportamiento dinámico también obtiene matrícula de honor.

Imagen GTI Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El recuperado GTD luce la imagen del GTI, diferenciándose exteriormente sólo en pequeños detalles. En el frontal, las bandas que adornan la parrilla delantera –con una bonita rejilla de trama en nido de abeja- van cromadas, mientras que las del GTI se resaltan con pintura roja. La zaga del GTD se distingue por el difusor del paragolpes, que presenta doble salida de escape con colines cromados agrupados a la izquierda. En el GTI no van juntos, sino independientes, ubicándose uno en cada extremo del difusor. 

Un detalle que llama la atención de la carrocería a primera vista y que es digno de alabanza es la ausencia de la antena. Por fin se camufla en un compacto este antiestético elemento que considero, da igual su fisonomía (varilla o aleta), rompe y afea la línea exterior de cualquier vehículo.

 

El GTD comparte con el GTI la medida de los neumáticos (225/45) y las dimensiones de las llantas (17 pulgadas de diámetro por 7,5 de garganta), pero no el diseño (Seattle para el primero y Denver para el segundo). Y, por supuesto, cambian los emblemas identificativos que se lucen en la calandra y en la parte izquierda del portón trasero.

Los interiores del GTD y del GTI son idénticos, si bien las costuras y líneas del estampado de los asientos del primero van en color gris, un poco más tristes que las del segundo, en un llamativo rojo. Tampoco el GTD lleva grabadas sus siglas en los reposacabezas de los asientos delanteros tipo backet, de las que sí presume el GTI.

 

La instrumentación, común en ambos modelos, es muy deportiva y completa. En la pantalla digital anexa se muestra hasta la temperatura del aceite, un dato muy poco común en su categoría. Puestos a poner algún pero, se echa en falta que el fondo de las esferas no se diferencie cromáticamente de otros Golf más modestos, ni que, por lo menos, estén firmadas con el logo GTD.



Clásico y racional Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El salpicadero del GTD es de corte clásico, destacando por la racional y ergonómica disposición de los mandos. También brilla por el impecable acabado y ajuste de los materiales empleados. Los de la parte superior son blandos, de gran calidad y excelente presencia. Se embellecen con molduras en negro brillante –también decoran las puertas- que le otorgan un aspecto muy deportivo. 

Menos nobles son los rígidos y brillantes plásticos de la parte inferior y de la de la tapa de la guantera, que desentonan un tanto. La capacidad de ésta es bastante buena, ya alberga sin agobio la documentación –en una balda específica- y el chaleco de seguridad, sobrando aún bastante sitio para más objetos.

 

El volante deportivo, con diseño de tres brazos, es tan llamativo como espectacular. De tipo multifunción, desde sus teclas de cómoda e intuitiva pulsación, se gobierna el equipo de audio, el teléfono, el ordenador de viaje y también el navegador. El aro es bastante grueso y lleva varios resaltes para asirlo más cómodamente. Está achatado en su extremo inferior, como los de competición. El manejo de este precioso volante resulta algo raro cuando se manotea las primeras veces aparcando o tomando curvas. Parece que nos falta un trozo pero, con el uso, no resulta problemático. Forrado en cuero perforado en la parte superior e inferior y liso en la central, es muy adherente y agradable al tacto. Va cosido con hilo gris, a juego con los asientos.



Mejor para cuatro Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

Las dimensiones exteriores del Golf GTD son 4.199 mm de largo, 1.779 de ancho y 1.480 mm de alto. El acceso al habitáculo es fácil y cómodo gracias a las grandes puertas -ojo al abrirlas cuando se aparca en batería en los angostos aparcamientos urbanos y de centros comerciales para no arruinar la pintura golpeando a otros vehículos-. Acceder a las plazas traseras tampoco plantea problemas gracias a la buena altura interior disponible y a las butacas delanteras con banqueta deslizante y respaldos abatibles. Éstos, muy envolventes, encajan a los ocupantes entre sus prominentes pétalos laterales. Sólo los que gasten una espalda de talla superior a la XL viajarán un tanto molestos porque les presionen en exceso los costados de cuerpo. El firme mullido de los asientos dispensa un elevado confort de marcha en trayectos largos. Además mitiga bien el traqueteo en tramos bacheados. También aporta su granito de arena a la comodidad de marcha el apoyo lumbar del que gozan tanto el conductor como el acompañante. 

El espacio en las plazas delanteras es holgado en todas las direcciones y el inclinado pilar A no agobia. En las traseras, dos adultos viajan cómodos, con sobrado sitio para los hombros, piernas y cabeza. Un tercero no debido a la configuración del respaldo y de la banqueta, además de por el voluminoso túnel de transmisión central. La consola central que lo corona, provisto de salidas de aire para la climatización, también resta movilidad a las piernas a la hora de acoplarse.

 

volkswagen golf La capacidad del maletero es de 350 litros y presenta unas formas muy cuadradas, lo que facilita la estiba de maletas y bolsas. Cuenta también con dos prácticos receptáculos laterales para pequeños bártulos. Bajo su piso se aloja una rueda de emergencia, que si bien resta menos espacio que una convencional al compartimento de carga y es preferible al kit reparapinchazos, no soluciona la papeleta si se tiene la mala fortuna de pinchar en ruta, ya que, en el mejor de los casos, ralentizará el ritmo de marcha (la velocidad máxima recomendada con ella puesta es de sólo 80 km/h) hasta que reparemos la cubierta agujereada en el taller más próximo. Además, por su menor circunferencia y anchura, la estabilidad es menor.

 

Si se requiere mayor capacidad o volumen de maletero, abatiendo el asiento trasero se logran 1.305 litros, si bien la plataforma para dejar los bultos no queda perfectamente plana. El GTD también viene con una práctica trampilla, que ocupa el espacio del reposabrazos central trasero, para poder alojar esquís –nos ahorramos la incómoda baca- u objetos especialmente largos.

 

El habitáculo del modelo alemán también cuenta con prácticos huecos en el salpicadero, puertas y consola central (con alojamientos para dos latas de refresco y un abridor de botellas), así como un portagafas en el techo. Muy prácticos.



170 CV y 5,6 litros Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El motor del GTD es 2.0 TDI que montan otros modelos de Volkswagen (Tiguan, Touran, Scirocco, Passat, Passat Variant y Passat CC), de Audi (A4, A5, A5 Sportback, A6 y Q5) y de Seat (León y Exeo). Este bloque de fundición gris tiene cuatro cilindros dispuestos en línea. La cilindrada total es de 1.968 cc. El aluminio es el material empleado en la culata, que cuenta con un total de 16 válvulas, cuatro por cilindro. Lleva un turbocompresor con álabes de geometría variable y un sistema de inyección por conducto común de gasóleo a 1.800 bares de presión. Sus inyectores piezoeléctricos son más precisos de actuación que los convencionales de solenoide y pulverizan el gasóleo a través de 8 orificios. También son más rápidos, siendo capaces de efectuar hasta siete inyecciones por ciclo de funcionamiento del propulsor, lo que se traduce en la ausencia casi total de ruido y vibraciones en marcha. Nada ver en estos apartados con su antecesor de bomba inyector. Respecto a éste, se percibe que empuja desde más abajo y con mayor progresividad, sin la tradicional patada en torno a las 2.000 rpm. Rinde 170 CV de potencia a 4.200 rpm y un par máximo de 350 Nm a 1.750 rpm, cifra que mantiene constante hasta las 2.500 rpm. Volkswagen homologa para el GTD con el cambio DSG un consumo medio de 5,6 litros y unas emisiones de dióxido de carbono (CO2) de 147 g/km, cumpliendo la norma medioambiental comunitaria Euro V. El gasto de combustible durante la prueba se situó en autopista, a velocidades legales, por debajo de los 6 litros, concretamente en 5,7 litros, no llegando en conducción deportiva a los 10 litros. En ciudad, le bastan con 7,1 litros. Un resultados excelentes teniendo en cuenta la cilindrada, la potencia, el peso y el dinamismo del que hace gala.



DSG de 6 marchas Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El GTD probado equipaba el fantástico cambio DSG de embrague pilotado y seis marchas, ya que el nuevo de siete para el Golf no aguanta los 350 Nm de par del propulsor 2.0 TDI. Vale 1.700 euros pero resulta la opción más recomendable dentro del equipamiento del compacto germano. Esta transmisión cuenta con dos embragues, uno para las marchas impares y la reversa, y otro para las pares. Ambos están bañados en aceite y garantizados de por vida. Los gobierna un módulo de control electrónico integrado en el interior de la carcasa del cambio. Analizando las lecturas del acelerador, del freno y de la dirección, entre otras, los acciona automáticamente y por separado para insertar velocidades. Éstas entran en tan sólo 150 milisegundos y con una ausencia total de tirones. Además, prepara otra marcha para tenerla en espera a fin de anticiparse a la próxima solicitud del conductor. Así, si hunde el pedal del gas sube velocidades, mientras que si tocamos el freno, baja relaciones. Una maravilla que funciona de cine. Dotado de modos de funcionamientos D y Sport, en el primero busca la marcha más larga a fin de reducir consumo y dispensar una conducción placentera (a 60 km/h podemos ir ya en sexta). En el segundo, si se insiste con el acelerador, no cambia a la relación superior hasta las 5.200 rpm, reduciendo antes para mantener el motor siempre alto de vueltas y salir catapultado si se requiere. Es el más listo de la clase y una referencia dentro del segmento de los compactos.

Además, el DSG permite utilizarse secuencialmente accionando la palanca en un pasillo añexo a la posición D (con impulsos hacia delante se meten marchas, que se quitan hacia detrás) y empleando las levas tras el volante. Es como si condujéramos un coche del Mundial de Rallies o un monoplaza de la Fórmula 1. Una virguería. Y transitando por la ciudad, este cambio también resulta definitivo por su suavidad y agilidad de movimientos. Evita que el coche se vaya hacia atrás en cuesta y su lento avance en D, sin tener que acelerar, facilita enormemente las maniobras de aparcamiento.



Deportivo y eficaz Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El GTD ofrece un puesto de conducción magnífico. Los mandos quedan muy próximos y, además, se puede llevar el asiento muy bajo, algo de lo que pocos compactos sport de la competencia pueden presumir. Con una columna de dirección más pequeña y menos intrusiva en su extremo inferior –no es difícil golpear con las piernas al entrar o salir si el volante está reglado a media altura- sería perfecto. 

Arrancar por primera vez es toda una experiencia, por lo poco que suena y vibra el motor TDI. Esta mecánica parece haber nacido para combinarse con el cambio DSG, ya que éste enmascara eficazmente la poca respuesta en baja que se percibe cuando se asocia al cambio manual de seis marchas de serie, como he comprobado en otros modelos de la firma teutona. Esta transmisión, especialmente en posición S, permite que responda sin dilación y con diligencia desde el ralentí hasta las 1.700 rpm, régimen en el que da todo de sí.

 

El propulsor también entusiasma por su facilidad para girar alto de revoluciones , superando las 5.000 rpm si se estira a tope –corta inyección 200 rpm más allá-, con una alegría para subir de vueltas que ya quisieran muchos motores de gasolina.

 

volkswagen golf Los 170 CV que proporciona hacen del Golf GTD un rápido e insaciable devorador de kilómetros. Capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos, de invertir 29 segundos en recorrer el kilómetro desde parado y de alcanzar 222 km/h de velocidad punta, consigue y mantiene ritmos inconfesables sin esfuerzo en todo tipo de terrenos.

 

En cuanto al comportamiento dinámico, el GTD va en autovía sobre raíles, con un aplomo y una seguridad envidiables. Y en las carreteras de segundo orden realiza los adelantamientos en un santiamén, sobrado de fuerza y con total seguridad. Además, a partir de las 3.000 rpm, el motor emite un sonido muy deportivo, bastante alejado del típico claqueteo diésel.

 

Pero donde más se goza el GTD es en tramos de montaña, donde la elasticidad y energía del propulsor a medio régimen y su estirón en alta autorizan una diversión de primera. Encadenar curvas, a las que se llega muy rápido, es una gozada. Trazarlas es un juego de niños gracias a la precisa dirección, que permite dibujarlas con tan sólo un golpe de volante. La motricidad es buena, pero si se abusa del acelerador no es difícil hacerle perder rueda en los giros más cerrados y horquillas, especialmente si son de firme irregular. Una lástima que el diferencial electrónico XDS, de serie en el GTI, no esté disponible ni en opción para su hermano de gasóleo. VW si ofrece para la GTD, por 850 euros, la suspensión adaptativa DCC, si bien la que trae de serie, algo menos radical en firmeza que la del GTI, va estupendamente. Controla eficazmente las oscilaciones de la carrocería en curva, en las que se vira prácticamente plano, y mantiene una buena capacidad para tragarse baches y alfombrar la ruta sin torturar a los ocupantes. Un excelente compromiso.

 

volkswagen golf El GTD se agarra como una lapa a la carretera y la deriva lateral es mínima con los neumáticos 225/40 y llantas de 18 pulgadas de diámetro Vancouver (555 euros), mientras que el comportamiento al límite es noble y previsible, con un subviraje fácilmente controlable a base de volante y acelerador. Un deportivo apto para todos los públicos. El eje trasero multibrazo se muestra muy receptivo a los cambios de apoyo, pudiéndose jugar con él para redondear los virajes más difíciles. Bien anclado al asfalto, no se desmadra en ningún momento. El ESP, siempre vigilante, permite cierto deslizamiento lateral antes de volvernos al redil. Los frenos asumen con buena nota el dinamismo del GTD, que no es precisamente un peso pluma, rondando las 1,5 toneladas con conductor a bordo. Tienen pegada inicial y resisten bien, siempre que no se abuse de ellos durante bastantes kilómetros. Los conductores más deportivos echarán en falta los discos traseros del GTI, de 282 mm de diámetro. En su gemelo diésel son de 253 mm.



Un rival premium Prueba VOLKSWAGEN GOLF GTD

El Golf GTD DSG se ubica por encima de los compactos generalistas sport por calidad, sofisticación mecánica, dinamismo, comportamiento y precio. Los 29.890 euros que cuesta lo convierten en un rival de cuidado de los premium BMW 120d automático y Audi A3 S Tronic, que valen 30.678 y 32.660 euros, respectivamente. El GTD supera a ambos claramente en habitabilidad y ofrece un completo equipamiento de serie (faros bi-xenón adaptativos, llantas de aleación, asientos, volante y pedales en aluminio deportivo, sensor de encendido automático de luces y limpiaparabrisas, retrovisor interior electrocromático, etc.), que puede completarse con una larga lista de opciones, en la que no faltan la tapicería de cuero (2.170 euros), el techo eléctrico (840 euros), los airbag laterales traseros (300 euros), las cuatro puertas (595 euros), o el navegador con disco duro de 30 Gb de memoria, pantalla táctil y en color, que incluye equipo de sonido Dynaudio (1.770 euros).



A favor

- Motor TDI/cambio DSG.

- Prestaciones/consumo.

- Comportamiento.

- Diseño.

- Calidad.

- Acabado.

En contra

- Precio.

- Levas pequeñas.

- Resistencia de los frenos.

- Quinta plaza.

- Diferencial XDS no disponible.

- Rueda de emergencia.

Prueba y Redacción: Rafael F. Altable
Fotos: Miguel A. Fernández
Octubre 2009

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