Prueba Volkswagen Eos
2.0 TDI DPF Excellence DSG 140 CV

VW EOS: HEDONISTA FUNCIONAL

El acertado pero manido tópico del placer de conducir alcanza su máxima expresión en los vehículos descapotables. Los de última generación, como el Eos, añaden la funcionalidad de sus cuatro plazas y maletero con un techo metálico plegable automáticamente y con cristal capaz de transformarlo, fácil y rápidamente, en cupé, cabrio o cupé con techo corredizo. Un caza miradas para todo el año que, con el motor 2.0 TDi de 140 caballos y cambio DSG 6, ofrece cierta diversión al volante.

Con lo mejor de la casa Prueba VOLKSWAGEN EOS

Justificado este tipo de vehículos provisto con techo metálico abatible automáticamente, veamos qué aporta este Eos. Presentado en 2006 y derivado del Concept C de 2004, este especial Volkswagen no deriva directamente de ningún modelo existente en la gama, elemento que lo diferencia de muchos de sus competidores con techo metálico similar. Eso sí, toma prestado muchos de sus componentes del almacén de la marca. Sobre todo del Golf V –básicamente el interior– aunque su carrocería es algo más grande: 4,41 metros de largo, 1,79 de ancho y 1,44 de alto. También utiliza la plataforma del Passat y las formas generales de los pilotos y de la calandra cromada, y el agresivo frontal y los faros del Polo anterior. Con una carrocería en forma de cuña y un habitáculo muy centrado, dentro pueden viajar cuatro personas, aunque las de atrás irán incómodas si miden más de 1,75 metros y si los asientos delanteros van algo desplazados hacia atrás.

El techo del Eos es una de sus partes fundamentales. Desarrollado por el especialista Webasto, la firma alemana lo denomina CSC –coupé, solar y cabrio–, pesa tan sólo 12 kilogramos y está formado por numerosas piezas agrupadas en cinco principales. La parte superior está compuesta por dos cristales amplios que forman un techo panorámico que aporta luminosidad y frescura cuando se viaja con el techo completamente cerrado. El cristal delantero es cromático y se puede desplegar hacia atrás de manera automática con sólo pulsar una tecla para conseguir un hueco abierto sobre las cabezas del conductor y su acompañante. Con esta configuración el Eos se transforma en un cupé con techo corredizo. Para descapotarlo por completo hay que pulsar otra tecla cercana a la anterior, mantener el coche completamente parado y que el sensor de aparcamiento no detecte obstáculos en un radio de 50 centímetros ya que la tapa del maletero bascula hacia atrás. Que el coche tenga que permanecer completamente detenido para poder abrir o cerrar el techo –algo que no ocurre en algún modelo competidor– constituye una cierta pega, sobre todo si pretendemos hacerlo en un semáforo en rojo y de pronto este cambia a verde. Tampoco se puede proceder a la metamorfosis de la carrocería por medio del mando a distancia.



Metamorfosis en 25 segundos Prueba VOLKSWAGEN EOS

Durante el proceso se repliegan los dos arcos y los cristales que cubren la distancia entre el parabrisas y la parte posterior, a la vez que la tapa del maletero se abre para hacer hueco a todo el conjunto. Transcurridos unos 25 segundos –el mismo tiempo que tarda en cerrarse el techo– y tras unas señales visuales en pantalla y acústicas, el coche queda totalmente abierto, con el conjunto del techo incorporado en el maletero. La capacidad de éste pasa de los 380 litros con la carrocería cerrada a los 205 con esta completamente abierta, merma que se explica por el espacio que restan los componentes del techo, una vez plegado, dentro de la zona de carga. Para evitar introducir objetos que puedan interferir el plegado del techo dentro del maletero éste cuenta con unas zonas delimitadas y separadas convenientemente indicadas. 

El hecho de contar con dos tipos de carrocería cupé y cabrio no es óbice para disfrutar de dos estéticas realmente bellas y claramente diferenciadas. En modo cupé la silueta es alargada, baja y la trasera musculosa, una imagen de gran elegancia y calidad. El caparazón de la carrocería está concebido a prueba de ladrones y vándalos. Una vez descapotado, el parabrisas corto y la parte posterior contenida, junto con una cintura alta, aportan unas proporciones óptimas y limpias que no se ven perturbadas ni por la presencia de arcos de seguridad ni de antenas ya que éstas van integradas debajo de la tapa del maletero. Como elemento de seguridad pasiva se encuentra un sistema de protección antivuelco, tomado del New Beetle Cabriolet, conformado por dos dispositivos que emergen automáticamente de la parte posterior de los reposacabezas traseros en menos de 0,25 segundos cuando el vehículo ha superado un cierto valor de aceleración transversal o una determinada inclinación máxima admisible.



Interior completo y de calidad Prueba VOLKSWAGEN EOS

Como en la mayoría de los descapotables, el acceso al interior está limitado por el suelo bajo del piso, y en las plazas posteriores por el escaso hueco que deja libre los asientos delanteros una vez avanzados, circunstancia esta última relativamente bien resuelta en el Eos. Dentro del habitáculo se percibe claramente la herencia del Golf V y Jetta, así como la calidad de los materiales utilizados, su buen ajuste y sensación de solidez, puntos fundamentales en un descapotable utilizable durante todo el año. La disposición de los elementos en el salpicadero es muy similar al del Golf y Jetta, con algunas piezas idénticas, como la que separa los asientos delanteros o la consola central, o el clásico cuadro de instrumentos de la marca, con grandes relojes para el velocímetro y cuentavueltas, indicadores gráficos de fácil lectura y la impactante pero poco práctica iluminación en azul. Las informaciones adicionales se agrupan en la sencilla pantalla de color rojo, donde se informa de todo lo relacionado con el ordenador de viaje, estado del movimiento del techo, velocidad seleccionada, etc. El resto de los mandos e instrumentos son también los conocidos de la marca, claramente identificables, bien situados y fáciles de manejar. Hay algunas diferencias con respecto a otros modelos de la marca, como el recubrimiento interior de las puertas o los aireadores de la ventilación. La decoración de aluminio en el salpicadero, puertas, radios del volante y pedales le dan un toque de deportividad. 

volkswagen eos En esta versión Excellence los asientos delanteros son de tipo deportivo, regulables eléctricamente, calefactados –detalle muy importante en un descapotable– y con apoyo lumbar. Resultan muy cómodos y agarran bien lateralmente, lo que garantiza viajes largos sin molestias. La postura de conducción es cómoda y como la luna delantera se encuentra muy avanzada y poco tumbada, no existe sensación de agobio. Se puede conseguir una óptima posición al volante, gracias a la regulación de volante y asiento. La columna de la dirección se ajusta por medio de una palanca situada a la izquierda, que molesta algo al estar demasiado cerca de la rodilla izquierda; algo parecido ocurre con la llave de contacto, ubicada a la derecha muy cerca de la otra rodilla. En la zona de atrás hay espacio justo para las piernas y las cabezas de los ocupantes, siempre que estos sean menudos, y el ancho es realmente limitado. Los apoyabrazos traseros no son muy cómodos por la posición algo tumbada de estos, y los reposacabezas son fijos. Existe un acceso directo al maletero, por medio de una escotilla, que permite transportar objetos alargados

 

En cuanto al equipamiento del nivel Excellence que montaba la unidad de pruebas, este se sitúa entre la versión básica y el acabado individual. Combina detalles de diseño de cierta elegancia y look tecnológico y equipa asientos deportivos de cuero calefactados, el control de la velocidad de crucero Tempomat y alarma con inmovilizador electrónico. Cuenta también con faros autodireccionables y regulables en alcance, luces bixenon y lavafaros escamoteables a presión para las tulipas delanteras. Igualmente aporta conexión para reproductores de música iPod, radio CD con ocho altavoces, climatizador bizona, espejo retrovisor interior fotosensible, sensor de lluvia, control de distancia de aparcamiento y el Multimedia Device Interface, para el manejo de todo lo relacionado con el entretenimiento, entre otros, con conexión USB. En el apartado dinámico cabe destacar el control de estabilidad ESP y de tracción ASR, cuatro airbags, asistente de arranque en pendiente, dirección asistida electromecánica y autoregulable según la velocidad.



Mecánica y transmisión correctas Prueba VOLKSWAGEN EOS

Una vez en marcha, la combinación del conocido motor 2.0 TDi de 140 caballos y el cambio DSG de doble embrague y seis velocidades resulta correcto para un coche que pesa lo suyo: nada menos que 1.552 kilogramos, 67 menos que un Passat con idéntica mecánica y tracción, un sobrepeso normal en los descapotables, lastrados por unas carrocerías reforzadas para aumentar la rigidez torsional y por el techo metálico. Este hándicap merma algo las prestaciones, aunque no tanto como para descartarlo en un uso dinámico que no deportivo. A bajas revoluciones el motor es algo perezoso, y en sexta el desarrollo largo de la marcha hace que tengamos que reducir a otras inferiores para ganar en aceleración. Lo bueno es que el consumo es razonable: unos siete litros reales medios, algo más de cinco litros en autovía circulando suavemente y no más de 12 en conducción deportiva.

El sistema DCC de amortiguación deportiva es un gran invento ya que con sus tres modos de actuación –normal, confort y sport–, seleccionables a voluntad del conductor, aporta comodidad en los dos primeros modos y dinamismo en sport, gracias a que el tarado de los amortiguadores se hace más duro, así como la asistencia de la dirección, más precisa y ágil, la actuación del acelerador es más rápida y el régimen mecánico más apurable. Estas posibilidades hacen que se pueda circular tranquilamente en normal o confort y que cuando necesitemos más ‘chicha’ recurramos al modo sport con tan sólo retrasar una posición la palanca del cambio. El manejo del DSG de manera automática convence por la rapidez con la que engrana marchas superiores aunque es algo indecisa en reducciones. En manual no me gusta al subir velocidades ya que es algo lenta y al bajarlas no permite reducciones inmediatas a marchas cortas.



Comportamiento neutro y equilibrado Prueba VOLKSWAGEN EOS

El comportamiento en marcha es muy bueno dado el equilibrio que ofrece el bastidor. Es un coche muy fácil de conducir, que da mucha confianza y que nunca reacciona de manera brusca. Los virajes se pueden hacer muy rápidos con gran capacidad de tracción y los apoyos en fuertes retenciones son bastante neutros con cierta tendencia a que la trasera deslice algo a poco que ahuequemos el pedal del acelerador. Una nobleza y aplomo en marcha que tiene su explicación en un esquema de suspensión que combina la estructura del Golf en el eje delantero, aunque algo más firme y rebajada, con el sistema multibrazo trasero del Passat, de contrastada eficacia. Tanto el control de estabilidad como el de tracción actúan relativamente tarde, dejando cierto margen de maniobra al conductor. También la frenada es buena, tanto con las ruedas rectas como en curva, gracias a la reducción de inercias y transferencias de peso que aporta la amortiguación adaptativa.

El aislamiento acústico es correcto con el techo cerrado, aunque se perciben algunos ruidos aerodinámicos y rumorosidades procedentes del motor. Cuando se circula descapotado, obviamente se perciben más ruidos, aunque los del motor, pese a ser turbodiésel, no son realmente molestos, ya que el sonido de escape está afinado para ofrecer una acústica algo deportiva. Menos conseguido está el aislamiento aerodinámico con el cielo como techo ya que las turbulencias que se cuelan dentro del habitáculo a partir de entre 100 y 120 kilómetros/hora llegan a molestar. No pude comprobar el paravientos opcional que se instala en las plazas traseras, anulándolas, aunque sí un pequeño derivabrisas que de serie monta en el borde superior del parabrisas. De accionamiento manual, es retráctil y consta de una pantalla de tela perforada de unos seis centímetros de altura, que tampoco me convenció en marcha.



Conclusión Prueba VOLKSWAGEN EOS

Como coche aspiracional, como les gusta a las marcas definir a este tipo de vehículos, bastante segmentados y encuadrados en mercados de nicho, el Volkswagen Eos aporta funcionalidad para el día a día sin renunciar al placer de conducir bien un cupé bien un descapotable. Su faceta como coche de capricho, los materiales y el equipamiento que ofrece lo convierte en un coche caro cuyos precios van desde los 27.000 a los 44.000 euros. La versión probada cuesta exactamente 32.800 euros, bastante más que la mayoría de sus competidores con mecánicas y equipamientos similares: Opel Astra Twin Top –entre 27.000 y 33.000 euros–, Ford Focus Coupé Cabriolet –28.000 a 30.000 euros–, Renault Mégane Coupé Cabriolet –22.000 a 27.000 euros– y Peugeot 308 CC –entre 27.000 y 33.000 euros–. Un precio más elevado para un coche parecido al resto pero que ha sido construido desde cero y no basándose estrictamente en otro modelo de la gama, como es el caso de los rivales mencionados, lo que repercute positivamente en una imagen diferenciada y en un comportamiento mejor.



A favor

- Calidad y diseño del interior.

- Asientos cómodos y ergonómicos.

- Diseño del pedalier.

- Cambio DSG de seis velocidades.

- Estabilidad en curva.

- Capacidad de frenada.

- Motor fino y de consumo contenido.

En contra

- Protección aerodinámica.

- Espacio para las rodillas del conductor.

- Reflejos de luz en instrumentación descapotado.

- Cambio perezoso en reducciones.

- Elevado peso del conjunto.

- Precio elevado.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Noviembre 2009

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