Prueba SUZUKI SWIFT
1.3 DDiS 75 CV GLX 5 Puertas

EL ENCANTO DE LO DIFERENTE

La mecánica diesel de origen Fiat viene a completar la gama de este utilitario japonés que tiene en la estética un factor diferenciador respecto a la mayoría de rivales de la categoría. Un chasis con unas suspensiones sencillas pero eficaces le confieren además una estabilidad y un agrado de conducción realmente notables.

  

PERSONALIDAD ESTÉTICA

Con los vínculos técnicos tanto estructurales como de fabricación que manejan hoy en día todos los fabricantes de automóviles no es fácil desmarcarse de unos estándares estéticos muy consolidados. En el caso de los utilitarios que manejan tamaños muy contenidos las dificultades al respecto son aun mayores. Y, sin embargo, en Suzuki han sabido dibujar un coche diferente. Lo era la generación anterior, y esta, que mantiene las mismas líneas maestras, sigue conservando una personalidad indiscutible que además parece haber creado escuela. La última generación del Skoda Fabia es la mejor muestra.



HABITÁCULO SIN SORPRESAS

En contrapartida el habitáculo no depara ninguna sorpresa en términos de diseño. Todo está situado donde es previsible y manteniendo una buena funcionalidad. Plásticos duros en su totalidad (salpicadero incluido) pero de buen aspecto y con ajustes muy bien resueltos son la nota predominante.

El conductor, sentado en una posición muy erguida pero cómoda, tiene una buena visibilidad y un adecuado manejo de mandos, destacando el estupendo tacto del que hacen gala tanto el cambio como la dirección. Los espejos retrovisores exteriores son colaboradores necesarios para la buena visibilidad mencionada; pero son muy grandes y en ciudad será necesario dejarlos plegados al estacionar en calles o parking estrechos bajo el riesgo, en caso contrario, de que “desaparezcan” de su sitio. 

Los pasajeros también se sientan en posición bastante erguida (lo que ahorra espacio) pero los asientos son cómodos y en conjunto el confort es suficiente para un coche de esta categoría. Al menos para cuatro ocupantes, porque tres detrás son una multitud y sólo será aconsejable en recorridos cortos. Del mismo modo, el espacio para las piernas es correcto teniendo en cuenta el tamaño del coche.

Más exiguo resulta el maletero, de sólo 211 litros de capacidad. Para un uso ciudadano puede ser suficiente, aunque la bandeja no tiene “cuerdecitas” que la unan al portón y en consecuencia no se eleva al abrirlo, lo que es incómodo. Si se desea más capacidad se podrá abatir el respaldo trasero en dos partes asimétricas 40/60 renunciando a una o a dos plazas traseras según el caso. La superficie resultante no es plana pero es mejor que nada. Y bajo el piso se aloja una rueda de repuesto de emergencia que no es lo óptimo pero también es mejor que un kit de reparación de pinchazos.



TURBODIESEL ITALIANO

Como ya sucedió con la generación anterior de este modelo, la motorización diesel es de origen Fiat. La misma que montan el Fiat Punto y también el Opel Corsa. Respecto a su antecesora ha recibido cambios significativos. Son nuevos, el turbo, el sistema de conducto único (Common Rail), la bomba de combustible o el filtro de partículas entre otras cosas. Tecnicismos al margen, lo significativo a la hora de conducirlo son sus 5 caballos suplementarios. La potencia se sitúa por lo tanto en los 75 CV que son, como buen italiano, bastante temperamentales. Se manifiesta sobre todo en el importante efecto turbo: hasta poco antes de las 2.000 revoluciones no tiene apenas fuerza, desde ahí hasta la zona de las 3.600 se desata y se comporta como muchos rivales de 90 caballos, y a continuación va perdiendo fuerza por mucho que sea a 4.000 revoluciones donde la marca sitúa la cifra de potencia máxima.

A todo esto hay que sumarle, bien por las características del propio motor, bien por una insonorización insuficiente, una rumorosidad que se hace muy evidente en algunas fases de funcionamiento, como al arrancar o en las aceleraciones desde poca velocidad.



PRESTACIONES CORRECTAS

Este temperamento tan definido del motor se aleja de la tendencia actual que privilegia las respuestas muy lineales. Pero en cilindradas tan bajas, ese tipo de funcionamiento suele ser también sinónimo de pereza a la hora de acelerar, con la consiguiente pérdida de prestaciones. No es el caso de este Suzuki. Al menos, si mantenemos la aguja del cuentarrevoluciones por encima de las 2.000 vueltas. Es una tarea sencilla en carretera porque el cambio, de sólo 5 velocidades, tiene un desarrollo tirando a corto y la palanca precisa, rápida y agradable de manejar, lo pone muy fácil. Esto no convierte al Swift en un coche rápido para viajar, pero se desenvuelve con suficiente soltura siempre que no le pidamos más de lo que sus 75 caballos pueden ofrecer.

En ciudad, lógicamente, esa potencia es más que suficiente y hasta se percibe como un coche ágil. Sin embargo, obliga a estar más pendiente de las revoluciones del motor y en consecuencia a usar con mayor frecuencia el cambio. En caso contrario, será fácil “quedarse colgado” a la hora de reacelerar por debajo de las citadas 2.000 revoluciones, por ejemplo, al pasar una bocacalle o al incorporarse a otra vía tras un ceda el paso.



CONSUMOS HOMOGÉNEOS

Los consumos no son ni muy bajos los mínimos ni muy altos los máximos. En consecuencia, la homogeneidad es la nota predominante y no se disparan ni en ciudad ni en un uso exigente en carretera. Viajando por trazados despejados gasta 5,5 litros y en el polo opuesto, zonas de montaña y aplicando una conducción de tipo deportivo, sube hasta los 7,4 litros. En una utilización más plural de tipo semiurbano y a los ritmos que nos marcan la legislación y la densidad del tráfico, lo normal será ver en el ordenador de a bordo cifras en el entorno de los 6,6 litros.



ÓPTIMO COMPORTAMIENTO

Pese a que el Swift es un coche de uso preferentemente urbano o semiurbano, su comportamiento en carretera es magnifico. Las suspensiones son sencillas pero resultan confortables y la amortiguación está muy bien resuelta, generando un equilibrio general óptimo. En consecuencia, es tan agradable de conducir como efectivo. Es más, el chasis da la sensación de ir muy sobrado y de aguantar sin problemas potencias muy superiores. De este modo, afronta las zonas de curvas con gran soltura y agilidad, transmitiendo mucho aplomo y sensación de seguridad al conductor. Los movimientos contenidos de la carrocería y una dirección exquisita por tacto y precisión tienen mucho que ver en ello. Dejará satisfechos incluso a los conductores de talante deportivo, que sabrán valorar correctamente la agilidad y rapidez de respuesta de la que hace gala a poco que en la carretera comiencen a aparecer curvas.

A su vez, los frenos cumplen correctamente: El pedal tiene un tacto muy informativo y deceleran suficientemente. Además, en la configuración con cuatro frenos de disco que hemos probado, la resistencia a la fatiga era más que correcta para el tipo de coche. Y digo esto porque la terminación básica se tiene que conformar con tambores traseros, una configuración mucho menos adecuada.



RIVALES

De entre los rivales del Swift hay que destacar sobre todo dos: el Seat Ibiza y el Peugeot 207 que son los utilitarios populares de referencia por su calidad de conjunto y tacto de coche grande. Ambos ofrecen propulsores de gasóleo de la potencia del Suzuki, en la banda de los 70 CV, pero vienen menos equipados y terminan saliendo más caros al igualar la dotación. Son también más grandes (4 metros de largo, por 3,85 del Swift) y lo aprovechan para tener un maletero más capaz.

Sin sobrepasar el presupuesto de compra del Swift, encajan otras tres alternativas, todas con motores turbodiesel equivalentes y una calidad superior a la media: Ford Fiesta, de imagen y conducción deportivas; Renault Clio, que destaca por su confort y suavidad, y Skoda Fabia, con una carrocería muy cuadrada e inspirada en el Swift y con un interior y un maletero más amplios.

Con un coste inferior al del Suzuki, la oferta crece y pueden escogerse varios modelos más sencillos pero todavía convincentes: Citroën C3, que sobresale por su diseño y espacio; Fiat Punto Evo, con enfoque deportivo y mucho equipamiento de serie; Hyundai i20, sigue la apuesta del Fabia y tiene una carrocería alta y desahogada; Opel Corsa, de corte dinámico y con buena habitabilidad, y Toyota Yaris, que es el más pequeño y espartano pero lo compensa con equipamiento y un motor de 90 CV.

En un plano superior a todos, por precio y sofisticación general, aparecen dos modelos que empiezan a jugar la baza de la imagen de marca: VW Polo, que es un Ibiza con otro traje pero más cómodo y cuidado en las terminaciones, y Citroën DS3, que aporta una estampa y conducción deportivas pero sólo está disponible con carrocería de tres puertas.

Y ya en otra dimensión comercial están los utilitarios que, o bien son Premium y se van mucho de precio (Audi A1, Mini, Mercedes Clase A) o bien sólo se ofrecen con motores más potentes (de 90 CV en adelante) que disparan también las tarifas. Esto ocurre, por ejemplo, con el deportivo Alfa MiTo; con el Mazda 2, gemelo del Fiesta, y con el Lancia Ypsilon, que aporta uno de los diseños más personales.



CONCLUSIÓN

Con un planteamiento estético que se aparta de los cánones establecidos, una mecánica muy temperamental, para lo bueno y para lo malo, y un comportamiento tan seguro como eficaz, este Swift es, sin duda, un coche con mucha personalidad. Práctico y agradable de utilizar, sólo el maletero, la falta de respuesta del motor a bajas revoluciones, o la rumorosidad de la mecánica, suponen inconvenientes que salvo este último se pueden minimizar.



A favor

- Comportamiento (En carreteras con curvas es una delicia y transmite tanto aplomo como seguridad).

- Agrado de uso (El tacto de mandos y la inmediatez de respuesta de los mismos están entre las razones).

- Temperamento del motor (Con un efecto turbo notable, en la zona buena de respuesta parece más potente).

En contra

- Motor a pocas revoluciones (La respuesta contundente empieza a 2.000 r.p.m., por debajo está muy vacío).

- Rumorosidad del motor (Al arrancar o en fase de aceleración la sonoridad diesel es muy evidente).

- Maletero (Pequeño y con una bandeja que no se levanta al abrir el portón).

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Septiembre 2011

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