Prueba SKODA YETI
2.0 TDI CR Ambition DPF 110 CV

EL YETI EXISTE

Skoda se apunta a la moda de los SUV ligeros con el Yeti. Un modelo que pone el listón muy alto a su competencia por su excelente comportamiento dinámico en asfalto y unas aptitudes para rodar por el campo poco habituales.

  

LA CULPA FUE DEL NISSAN

Aunque ya existían modelos con una filosofía similar como el Honda CR-V, fue el Nissan Qashqai el verdadero pionero cuyo éxito, animó al resto de fabricantes a lanzar modelos en este nuevo segmento. El Yeti está desarrollado sobre la base del Skoda Octavia aunque es más alto y más corto que éste. Fue presentado en 2006 en el salón de Frankfurt y gracias a las críticas positivas que recibió, se decidió pasar a su comercialización. El interior es muy similar al de otro Skoda, el Roomster y también tiene reminiscencias muy claras de otro SUV, el VW Tiguan. Está disponible con dos motores de gasolina; 1.2 y 1.8 TSI dotados de turbocompresor con 105 y 160 caballos respectivamente y tres variantes diésel de dos litros con 105,140 y 170 caballos. De todos ellos, los más potentes de ambos combustibles están disponibles solo con tracción integral y solo las versiones de acceso, el dos litros TDI de 110 y el 1.2 TSI, se venden con tracción delantera. En el caso del último, el 1.2 TSI, la tracción delantera es la única configuración disponible y también es el único Yeti que puede montar la caja de cambios automática DSG.



DENTRO DEL YETI

Muchos compradores que buscaban en monovolúmenes espacio pero a los que les parecía un segmento de automóvil aburrido, están decantándose por este nuevo nicho de mercado denominado SUV ligeros. El Yeti cuenta con un interior muy espacioso, sobre todo en altura. Aunque se trata de un cinco plazas, admite una configuración de solo cuatro ocupantes.

El sistema Varioflex nos permite, si quitamos la plaza trasera central, desplazar los asientos hacia el centro del coche. De esa forma los ocupantes de las plazas traseras ganan espacio por ambos lados y se alejan de las puertas. Otra virtud de los asientos traseros es que admiten regulación longitudinal y de inclinación de los respaldos. De esta forma ganamos o restamos litros al maletero en función de nuestras necesidades puntuales. Los asientos de las plazas delanteras sujetan muy bien el cuerpo, en ellos nos encontramos ligeramente elevados sobre el resto de turismos, pero solo ligeramente porque por lo demás no se diferencia en absoluto de una berlina convencional. Los interiores transmiten un aspecto de elevada calidad visual y real. La capacidad del maletero es de 405 litros que puede aumentar hasta 1.580 con los asientos abatidos. Tenemos la posibilidad de optar por unas barras laterales que resultan sumamente prácticas ya que cuentan con ganchos, además de redes de sujeción. La plaza central trasera no se desplaza para ganar maletero, la única posibilidad sería desmontarla completamente.



EN CARRETERA

La unidad de nuestra prueba corresponde al motor diésel más pequeño de dos litros y 110 caballos con tracción integral y cambio manual de seis velocidades. El motor pequeño del Yeti sorprende por la arrancada inicial, propia del motor de 140 caballos. Si bien la salida y los primeros metros recuerdan al motor diésel de 140, basta seguir subiendo marchas y revoluciones para darnos cuenta de la diferencia, el más potente de 140 caballos sigue empujando y subiendo de vueltas con alegría cuando éste de 110 se acaba y nos obliga a subir una marcha para no quedarnos sin empuje.

 

En cualquier caso es de agradecer unos bajos tan poderosos y una arrancada tan viva, más aún en un modelo que en ocasiones puede ser utilizado fuera de la carretera. La sonoridad es moderada comparada con otros rivales, y su comportamiento se puede calificar de sobresaliente, más propio de un turismo que de un todocamino, de hecho su conducción es placentera y divertida. Realmente se puede circular a ritmos muy elevados por carretera y si salimos de la carretera sorprende lo bien que absorbe los baches e irregularidades del terreno, merece un sobresaliente en este apartado. Los consumos con nuestra unidad de tracción integral fueron, según el ordenador, de 7,5 litros cada 100 kilómetros practicando una conducción en absoluto conservadora, esta cifra es más que aceptable si tenemos en cuenta las características de este modelo y las prestaciones que ofrece.



Y FUERA DE ELLA

Lo primero que sorprende del Yeti en un primer vistazo, es su altura con respecto al suelo y altura total. Es de los SUV ligeros más altos del mercado y su altura libre al suelo es tan solo 2,5 centímetros inferior a un todoterreno puro como por ejemplo un Toyota Land Cruiser. Las pruebas fuera de carretera las realizamos sobre un terreno arcilloso pero seco. Al comenzar a subir pendientes de inclinación media, no demasiado complicadas, sorprende la facilidad con que lo hace. No hay que abusar del embrague en absoluto y todo ello sin olvidar que el Yeti monta unos neumáticos de carretera. En cualquier caso de haber estado el suelo mojado es muy posible que los neumáticos de enfoque asfáltico al cien por cien, nos hubieran impedido ascender por cualquiera de las pendientes por las que subió sin dificultad estando el suelo seco.
Siguiendo con la prueba off road, cuando la pendiente se va haciendo más inclinada sigue remontando sin dar muestras de complicación alguna y cuando por fin parece atascarse, damos marcha atrás cogemos un poco de impulso y vuelve a remontar sin aparente esfuerzo. El secreto para este buen comportamiento está en las ayudas electrónicas que hacen fácil su conducción por campo, es decir, su embrague Haldex y en su peso, 1.345 kilos.

 

Este embrague es de funcionamiento mecánico y se acciona hidráulicamente mediante gestión electrónica. Nosotros circulamos despreocupados y la gestión electrónica detecta si tenemos alguna pérdida de tracción en alguno de los ejes. Es capaz de pasar toda la motricidad a un eje o anularla completamente en función del comportamiento del vehículo en cada instante. Funciona utilizando la gestión del motor y el sistema de frenos. Traducido, es como circular con un vehículo tracción delantera que solo se convierte en un tracción integral cuando las circunstancias lo requieren.

No llega a ser un todoterreno puro, pero si que se coloca en las primeras posiciones de los SUV que mejor se defienden fuera de carretera. Su ángulo de ataque delantero sorprende por lo difícil que resulta tocar con el morro en el suelo. Con el ángulo trasero no ocurre lo mismo en las salidas, y toca antes de lo esperado pero no podemos olvidar que la mayoría de usuarios de los SUV, posiblemente nunca pisen fuera del asfalto, y de hacerlo, con el Yeti podrán aventurarse por terrenos más complicados de lo que cualquier otro SUV podría. Otra ayuda, opcional, es la opción del control de descenso. Basta pulsar esta tecla situada en la consola central bajo los controles del climatizador y la electrónica se encarga de recalibrar el control de tracción y el bloqueo del diferencial para poder acometer pendientes con tranquilidad. Solo deberemos preocuparnos del volante, el Yeti descenderá lentamente, como máximo a 30 kilómetros por hora, por la pendiente tanto hacia delante como marcha atrás. Si queremos aumentar un poco la velocidad, basta con pisar ligeramente el acelerador, de hecho podemos descender la pendiente incluso en punto muerto y sin ninguna marcha engranada.



LOS RIVALES

Son tan numerosas las posibilidades que nos centraremos solo en los que compiten con el Yeti en precio. Como por ejemplo el Ford Kuga o el Nissan Qashqai, de estos dos es más parecido por comportamiento sería el Kuga. Aunque para poder hacer una comparación entre los tres, deberíamos buscar una configuración en la que coincidan entre todas las posibles en cuanto a potencia y tracción. Si elegimos la tracción integral y el motor de dos litros diésel y 140 caballos para el Skoda y el Ford, 150 en el Nissan, el Kuga resultaría el de menor precio de todos con una diferencia de 1.300 euros. Aunque conviene echar un vistazo a las políticas de descuentos antes de fiarse del precio inicial, ya que lo que importa es lo que pagamos al final y algunos de los aquí citados, incluido el Yeti, han tenido campañas de descuento que hacen que el precio descienda de forma importante.

Por espacio interior para los pasajeros el vencedor sería el Yeti, sobre todo por las opciones que aporta su sistema de modularidad de asientos que permite adaptarse a cualquier situación mejor que su competencia, y todo ello a pesar de ser el más corto en longitud. Si hablamos de maletero todos se mueven en cifras muy similares de 400 litros. En aptitudes off road el claro vencedor sería el Yeti que también vence en comportamiento asfáltico aunque empatado con el Ford Kuga.



A favor

- Comportamiento dinámico.

- Aptitudes off road.

- Espacio interior.

En contra

- Plaza trasera central fija (No se desplaza y solo se puede desmontar).

- Rueda de repuesto de emergencia (Aunque de grandes dimensiones).

- Precio (Elevado si no hay campaña comercial).

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Abril 2010

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