Prueba RENAULT MEGANE
Berlina 1.5 dCi 110 CV EDC

DOBLE EMBRAGUE, MENOR CONSUMO

Renault se suma a la moda de los cambios automáticos de doble embrague con su nuevo EDC. Para su estreno se ha elegido una mecánica corriente, el 1.5 dCi de 110 caballos. La buena puesta a punto de este modelo logra que el hecho de elegir un cambio automático no esté penalizado con un incremento en los consumos.

  

TERCERA GENERACIÓN

Con la llegada más o menos inminente de la cuarta generación, prevista según se rumorea para finales de este año 2013, el Mégane ha sufrido unos cuantos cambios y mejoras para afrontar con cierta frescura esta última etapa de su vida comercial. Unos pocos retoques en el frontal, las ópticas delanteras, luces de led día así como nuevos motores e interiores, se unen a nuevos sistemas de asistencia al conductor tales como la alerta por cambio de carril involuntario o el asistente de luz de carretera. Además de estas novedades estéticas y mecánicas se introduce un nuevo cambio automático de última generación que se estrena en el Mégane pero que poco a poco se extenderá a otros modelos de la marca. Esta generación de Mégane no robará los corazones de sus posibles clientes con la estética, sin embargo esta versión EDC (Efficient Dual Clucth) cambio automático de doble embrague con seis velocidades, ha sido dotada de algunas virtudes importantes y prácticas al mismo tiempo, que si lograrán convencer a más de uno por su eficiencia y comodidad de manejo.



MODELOS Y VERSIONES

Los modelos de Mégane actualizados son las versiones Coupé, berlina y familiar (Sport Tourer), el Mégane cabrio no se ve afectado por esta actualización.

Cuenta con nuevas mecánicas de pequeña cilindrada pero eficientes como el 1.2 litros TCe de gasolina, utiliza inyección directa y turbo para llegar hasta los 115 caballos. El resto de los motores de gasolina son el 1.4 Tce 130 caballos, 2.0 CVT 140 caballos y GT Tce 180 caballos. Exclusivamente para la carrocería Coupé existe una mecánica dos litros Turbo de gasolina con 265 caballos

En diesel llega una versión mejorada del exitoso 1.5 dCi 110 caballos (el protagonista de esta prueba) que acumula unas ventas aproximadas del 30% de todos los Mégane comercializados. Lleva un turbo de geometría variable para poder tener una mejor respuesta a bajas revoluciones. El resto de versiones son: 1.5 dCi de 90 caballos, 1.6 dCi de 130 caballos (nuevo también probado recientemente en ARPEM) y 2.0 dCi GT de 160 caballos.

La versión de gasolina 2.0 CVT 140 tiene cambio automático de variador continuo y el 1.5 dCi 110 de esta prueba estrena una nueva caja de cambios automática de doble embrague y seis velocidades, EDC. Otra de las novedades es que todos cuentan con recuperación de energía cinética y start/stop.

Los acabados se llaman: Authentique, Expression, Business, Dynamique, GT y Privilege. El modelo de esta prueba corresponde al Dynamique que tiene un precio inicial de 22.300 euros. Este acabado viene bastante equipado ya que incluye de serie: llantas de aleación de 16 pulgadas, faros y limpiaparabrisas automáticos, faros antiniebla, control de crucero con limitador de velocidad, climatizador bizona, volante forrado de cuero y sistema de audio con reproductor de CD con auxiliar y USB además de Bluetooth. Al precio de partida hay que sumar las opciones Visio System (300 euros), rueda de repuesto (100 euros), Pack Confort por 480 euros (Retrovisores abatibles eléctricamente, radar de proximidad trasero y llave inteligente de tarjeta), pintura metalizada (460 euros). El precio total es de 23.180 euros, incluye una oferta que descuenta 2.500 euros (25.680 euros sin descuento). Existe un Renault Mégane berlina desde 16.800 euros.



INTERIORES

La cabina, con los últimos cambios, tiene una sensación de calidad y cierto refinamiento que no se encontraba en las versiones anteriores. El salpicadero y los umbrales de las puertas montan unos plásticos blandos y suaves al tacto mientras que en las partes en las que se utilizan plásticos más duros, estos, también son agradables al tacto. El diseño del cuadro es limpio y ergonómico, el gran velocímetro central digital está diseñado para poder leer la velocidad de un vistazo rápido aunque por estética, en general, sea más bien algo discreto. 

Los asientos delanteros son cómodos, con una sujeción lateral media y la mayoría de conductores podrán encontrar una posición ideal fácilmente. La visibilidad en todos los ángulos es buena a pesar del grosor de algunos pilares y el tamaño reducido de la luneta trasera. El asiento trasero no es tan cómodo como el de algunos rivales, si los pasajeros delanteros miden más de 1,80 m, los traseros tendrán ciertas dificultades para viajar cómodos por tener poco espacio para las piernas.

La acción de abatir los asientos traseros para ampliar la capacidad de carga (360 litros), resulta algo incómoda al tener que sacar todos los reposacabezas traseros de sus anclajes para que, ni siquiera de esa forma, obtengamos como resultado una superficie de carga totalmente plana. Bajo la tapa del maletero nos encontramos con algunos huecos extra y además puede llevar (de forma opcional, 100 euros) una rueda de repuesto de la misma medida que el resto, 205/55 16 de hierro.



EN CARRETERA

La mecánica elegida para acoplar este cambio automático es el 1.5 litros turboalimentado con 110 caballos a 4.000 r.p.m. Es silencioso desde el interior, pero desde el exterior la rumorosidad es elevada. Hay un poco de retraso en la respuesta cuando se pisa el acelerador aunque el motor nos recompensa con un empuje decente cuando se van incrementando las revoluciones. En términos de refinamiento, el Mégane está un peldaño por debajo de los líderes Golf o Focus, pero por otra parte está por encima del Peugeot 308 o el Citroën C4. La transición entre una marcha y otra se realiza de una forma suave y no demasiado perceptible a bajas velocidades, pero por otra parte tiene una peculiar tendencia a aferrarse a las marchas, antes de cambiar a la superior, más tiempo de lo necesario. Casi como si se hubiéramos seleccionado un modo “sport” (del que no dispone) y esto puede influir negativamente cuando se busca la máxima eficiencia en el consumo, apartado este último en el que, a pesar de todo, se encuentra en una buena media en comparación con sus rivales. El rendimiento es suficiente para desplazamientos urbanos cómodos y viajes por autopista. Es una mecánica muy equilibrada, siempre que se mantengan las revoluciones por encima de 1.800 r.p.m., caer por debajo significa tener un empuje algo justo. 

Esta unidad contaba con el nuevo sistema denominado Visio System, de serie en Privilege y opcional en el resto, consiste en una cámara que detecta las líneas del suelo y nos avisa con un pitido si estamos rodando por encima de las líneas (continua o discontinua) sin poner el intermitente, siempre que circulamos a más de 70 kilómetros/hora. Esta misma cámara es la que se encarga de activar o desactivar las luces largas (asistente de luces de carretera) cuando detecta un coche frente al nuestro o mucha luminosidad en una vía urbana.

La suspensión tiene un buen compromiso entre deportividad y confort aunque no es tan divertido de conducir como los mejores rivales de su clase.

La dirección asistida peca por tener falta de retroalimentación con el conductor y esta sensación, provoca que haya cierta incertidumbre en las curvas rápidas. A la hora de la trazada unas veces puede parecer demasiado ligera y otras demasiado pesada.

Todo lo contrario sucede en la ciudad, resulta muy agradable de conducir por la suavidad del cambio y en este caso la dirección asistida eléctrica contribuye a hacer más placentera la conducción y hace que aparcar a baja velocidad sea realmente fácil y cómodo. El asistente de frenada en pendientes ha resultado ser todo un inconveniente para aparcar en determinadas situaciones. Si durante una maniobra de aparcamiento tenemos que dar marcha atrás en una pendiente, el freno se activa y sujeta firmemente el coche. El problema es que lo sujeta tan firmemente que debemos acelerar demasiado para desbloquearlo, con el consiguiente riesgo de que al desbloquearse de repente, el Mégane salga con demasiada velocidad hacia atrás y golpeemos con lo que se encuentre detrás ya sea un coche o una pared.



CONSUMOS REALES

Este es uno de los puntos fuertes de este modelo, los consumos realmente bajos que tiene a pesar de utilizar un cambio automático. Oficialmente se anuncian 4,2 litros/100 kilómetros de consumo medio, en ciudad con atasco intenso se logran 6,2 litros/100 kilómetros. En carretera es posible, rodando a ritmo tranquilo, rebajar el consumo hasta 5 litros/100 kilómetros.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL RENAULT MEGANE?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Renault Megane Berlina 1.5 dCi 110 Cv Dynamique EDC, hemos tomado como referencia una mujer de 55 años casada, con mas 10 de antigüedad de carné, que vive en Málaga, deja el coche en la calle y recorre hasta 20.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con franquicia de 99 €, es Génesis con un precio de 454.49 € y con una una calidad en la póliza de 6.71.



RIVALES Y CONCLUSIONES

El Renault Mégane no destaca en ningún terreno sobre sus rivales pero tiene unos valores decentes en todos los apartados. Viene con un equipamiento muy completo y los consumos están entre los mejores. Renault ha hecho un esfuerzo muy grande por mejorar la calidad, pero todavía le queda camino por recorrer.

Son inevitables las comparaciones con sus mayores rivales, Ford Focus y Volkswagen Golf en sus variantes automáticas. La EDC de Renault funciona de forma muy similar al DSG de Volkswagen y al Powershift de Ford aunque sus rivales son más refinados y tienen un comportamiento en carretera más eficaz y divertido. 

En cuanto al precio resulta menos competitivo si se compara con las referencias, Volkswagen Golf (solo 1.000 euros más caro) y Ford Focus (2.000 euros más caro pero con motor 2.0 TDCi de 163 caballos). Otros rivales como Citroën C4 o Kia Cee´d no son tan refinados en el funcionamiento del cambio automático o de las mecánicas como el Mégane. La alternativa más barata es el Chevrolet Cruze Hatchback que ofrece más coche por menos dinero, son 163 caballos con caja de cambios automática por alrededor de 2.000 euros menos, también es menos refinado que el Renault y es casi 20 centímetros más largo.

El motor 1.5 dCi más potente (110 caballos) combinado con esta caja automática de doble embrague, ofrece un paquete interesante por la comodidad de uso, consumos contenidos y unas prestaciones decentes.



A favor

- Consumos (son muy reducidos, lo que tiene más valor teniendo en cuenta que se trata de un cambio automático)

- Calidad (está en un buen término medio pero se puede mejorar)

- Restyling acertado (con muy pocos cambios ha mejorado sustancialmente su imagen exterior)

En contra

- Espacio en plazas traseras (la plaza central trasera no es cómoda para desplazamientos largos)

- Precio (es solo ligeramente más barato que los mejores del segmento)

- Estilo (la versión de 5 puertas tiene un diseño anodino en comparación con el Coupé e incluso con la versión familiar, Sport Tourer)

Prueba y Redacción: www.arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Marzo 2013

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