Prueba RENAULT WIND
1.6 16V 133 CV Dynamique

CUBRIENDO HUECOS

Con la desaparición del Opel Tigra y la anterior generación del Honda Civic (modelo Del Sol), ya solo quedaban en el mercado de los roadster descapotables pequeños el Mazda MX-5 y el Peugeot 206 CC. Renault llena ese espacio con el Wind, un original modelo a medio camino entre ambos.

  

VUELTA A LOS ORÍGENES

Renault nos tenía muy mal acostumbrados en el pasado, al lanzamiento de modelos que nos aceleraban el pulso y nos hacían vibrar solo con verlos pasar. Joyas como el Alpine en cualquiera de sus épocas, el Renault 5 Turbo 1 y Turbo 2 y ya en la era moderna el roadster Renault Spider o el Clio V6 eran motivo suficiente para incrementar el caché deportivo de la marca a la vez que aumentaban las ventas del resto de modelos más convencionales de la marca.

En la actualidad la gama es más completa y versátil que nunca, pero se echan de menos modelos que rompan moldes estéticos aunque sean poco prácticos y consigan levantar pasiones entre los clientes incondicionales de la marca.

El Renault Wind se presentó en el Salón de Ginebra del pasado año, 2010. Es una tímida vuelta a ese pasado emocionante de Renault por lo diferente y “arriesgado” de su diseño. La base es buena, se utiliza la plataforma del Clio RS de 2009, la versión más deportiva del Clio y el hecho de ser solo dos plazas es un buen comienzo.

Con el punto de mira puesto en el desaparecido Opel Tigra este roadster logra en tan solo 12 segundos dejarnos con el techo descubierto. Su diseño resulta algo chocante por la altura del lateral (cintura) y el pequeño tamaño del conjunto, pero por esas mismas razones provoca la mirada de casi todos los transeúntes y conductores que se cruzan con él.



MODELOS Y VERSIONES

La variedad mecánica se reduce a solo dos motores de gasolina de 1.2 y 1.6 litros con 100 y 133 caballos respectivamente y un solo acabado: Dynamique. La diferencia de precio entre ambos es escasa, solo 600 euros. Recientemente ha aparecido la serie deportiva “Gordini”, ésta se diferencia del resto por las llantas en tono azul así como multitud de detalles en el interior: asientos de cuero negro y azul, bordados y volante tapizado de cuero azul en su parte superior. El motor elegido para esta serie especial es el 1.6 de 133 caballos. Por el momento no hay planes para lanzar una versión diésel.

La mecánica de 1.2 litros cuenta con inyección directa y turbocompresor, el segundo y más potente que es el que ilustra esta prueba, 1.6, es atmosférico y con doble árbol de levas en la culata. El equipamiento es muy completo en cuanto a elementos de seguridad activa y pasiva: siete airbags, ABS, arco de seguridad permanente tras los asientos, asistencia a la frenada de urgencia y ESP. En cuanto al acabado de confort cuenta con lo imprescindible de serie y si queremos alguna opción más específica los precios son relativamente asequibles: climatizador por 200 euros, asientos calefactables por 100 euros y tapicería de cuero por 915 euros. El equipo de audio de serie incluye, en la parte baja de la consola central las conexiones para la toma auxiliar. Si queremos un equipo de audio superior con toma USB o Bluetooth tendremos que pagarlo aparte en un paquete que cuesta 255 euros. La toma de corriente (encendedor) se encuentra bastante escondida en el interior de la guantera principal.



INTERIORES

Como no hay que acomodar más que a dos pasajeros con 3.833 mm de largo el espacio es generoso tanto para los ocupantes como para el equipaje. Las plazas delanteras son muy confortables y los asientos simplemente excelentes ya que cuentan con una generosa sujeción lateral de la espalda y en general de todo el cuerpo. El volante es regulable en altura y el asiento también aunque no exactamente de forma vertical, por este motivo otros conductores que se han sentado han tenido más difícil encontrar una buena postura al volante, no es mi caso. La calidad que se percibe es buena en general, aunque algunos plásticos son mejores que otros a la vista y al tacto.

El sistema de plegado del techo, no es completamente eléctrico ya que necesita girar una fijación de seguridad con la mano. Como comentábamos más arriba se pliega en 12 segundos y queda escondido dentro de la tapa del maletero, el sistema es idéntico al del Ferrari Superamérica. Con este interesante sistema la capacidad del maletero queda intacta hasta circulando descapotados. Los 270 litros son más que suficientes para los dos pasajeros, las formas irregulares y las dos barras de refuerzo entre la suspensión y el chasis molestan un poco a la hora de cargar, pero nada preocupante. Si por error olvidamos realizar el último paso necesario para cerrar el techo con la mano girando el cierre de seguridad, un sonoro pitido nos avisara al iniciar la marcha. En caso de no fijar el cierre de seguridad o si lo abrimos en marcha, dependiendo de la velocidad a la que circulemos la fuerza del viento voltearía el techo hacia atrás con los consiguientes daños en la carrocería del Wind. El cuadro cuenta con un bonito diseño, los relojes principales están coronados por una cubierta transparente ahumada de inspiración motorista, en nuestra unidad en tono negro aunque la de color rojo es mucho más atractiva. Se puede pedir en este tono por 520 euros y viene dentro de un paquete que incluye alfombrillas, detalles cromados en el exterior y tiradores interiores de las puertas de cuero.



EN CARRETERA

Cuando ponemos en marcha el motor 1.6 de 133 caballos, el escape emite un sonido sugerente. Los primeros metros bastan para notar que no es un coche para rodar a bajas revoluciones. La conducción por debajo de 4.000 revoluciones es lo suficientemente agradable como para no echar de menos más empuje, sin embargo si queremos extraer la esencia deportiva del Wind tenemos que exprimir el motor por encima de esta cifra de vueltas. A partir de 4.000 revoluciones se empieza a notar algo de empuje y hasta las 7.000 vueltas (corte de inyección), será la zona entre la que deberemos movernos para conseguir diversión. Aunque no llega a ser molesto, el motor en conducción normal es más ruidoso de lo habitual, esto es algo lógico ya que circulando a 130 kilómetros por hora el motor va girando a 4.000 revoluciones. 

En otro tipo de vehículo podría llegar a ser una pega pero en el Wind y gracias a Renault Sport el sonido que emite su escape es de tono deportivo, algo que deberá encandilar a su propietario. La economía de consumo no es uno de sus puntos fuertes, el hecho de funcionar con un elevado nivel de revoluciones condiciona el gasto que, en carretera en conducción semideportiva, no lograba descender por debajo de los 10 litros cada 100 kilómetros. Circulando a velocidades legales por autovía en quinta velocidad (se echa de menos una sexta) el consumo está entre siete y ocho litros dependiendo de la orografía y si la prueba es en el interior de una ciudad no baja de diez litros.

La suspensión del Wind tiene unos tarados con un enfoque claramente deportivo. En apoyos fuertes no balancea apenas, es claramente subvirador cuando lo llevamos hasta sus límites pero siempre gira plano como una tabla. Esto es genial para conducción deportiva pero la comodidad se resiente. Los baches se transmiten claramente a los pasajeros. En un viaje de larga duración por autovía, la mayoría sembradas de baches y juntas, podemos llegar a cansarnos de tanto rebote.

Tras 12 breves segundos quedamos con el cielo por techo y comenzamos a probar la sonoridad y turbulencias en marcha. Hasta 110 kilómetros/hora el ruido y el viento no molestan demasiado, dependiendo de la altura del pasajero, a partir de esta velocidad el ruido lógicamente se incrementa pero las turbulencias son prácticamente las mismas en todo el rango de velocidades. La altura de los pasajeros será determinante para la comodidad, ya que si son muy altos sus cabezas sobresaldrán por encima y recibirán de lleno todo el flujo de aire que sube del parabrisas. Con el techo quitado y practicando una conducción extrema en curvas la rigidez es idéntica que con el techo puesto. La visibilidad hacia atrás está bastante comprometida por la pequeña luneta trasera, por suerte los espejos laterales tienen un buen campo de visión y compensan este déficit de visibilidad.



RIVALES Y CONCLUSIÓN

En cuestión de precio el Renault Wind es de los más baratos junto con el Peugeot 206 CC y el FIAT 500 C, otros rivales podrían ser el Mazda MX-5 o el MINI Cabrio que son 4.000 y 3.000 euros más caros respectivamente. El Wind es solo de dos plazas como el Mazda, sin embargo tiene un generoso maletero en cualquier situación (capotado y descapotado) algo que no puede decir ninguno de sus contrincantes. El Peugeot afirma tener cuatro plazas aunque sinceramente las dos traseras son solo para niños y cuando desplegamos el techo su maletero se reduce considerablemente.

La conducción de todos ellos es muy gratificante aunque destacamos el Mazda, el MINI y el Renault como los más deportivos y con personalidad. El espacio en el interior es uno de los puntos fuertes del Wind y tanto con techo como sin el, el pequeño Renault es el más rígido de todos sus rivales. Por diseño y estética el vencedor absoluto es el Mazda MX-5 que ve como generación tras generación sus modelos se mantienen “frescos” gracias a sus diseños atemporales. El Wind es el que más llama la atención en la actualidad pero el precio que tienen que pagar a veces los diseños tan atrevidos es que soportan peor el paso del tiempo. En cualquier caso desde solo 17.250 euros podremos disfrutar de un auténtico roadster descapotable de dos plazas y generoso maletero, ¿Quién da más?.



A favor

- Diseño original (Llama la atención por donde va y es que no se parece a ningún otro coche conocido, algo francamente difícil en estos días)

- Habitáculo espacioso (Los dos pasajeros delanteros tienen espacio y sensación de amplitud)

- Plegado del techo (El sistema tanto por la rapidez como por su funcionamiento es de lo mejor del mercado, por si fuera poco no roba nada de espacio al maletero)

En contra

- Consumos (A falta de una deseable versión diésel, las cifras de consumo de los motores de gasolina no son reducidas)

- Visibilidad trasera (Es el precio que hay que pagar por un diseño atrevido, en mi opinión aunque es reducida no es un caso grave de visibilidad y permite maniobrar y circular con total normalidad y con muy pocas limitaciones)

- Posición pasajeros (Los pasajeros más altos no disfrutarán tanto al circular sin techo ya que notarán bastante el viento)

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Agosto 2011

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