Prueba RENAULT FLUENCE
1.6 16v 110 CV Dynamique

EL SUSTITUTO DEL LAGUNA

El Megane II de cuatro puertas ya tiene relevo: se llama Fluence y promete espacio, funcionalidad y además unos precios competitivos.

  

EL COCHE GLOBAL

Toma el nombre del prototipo lanzado en 2004 aunque poco tiene que ver con él, ya que se trataba de un coupé de aspecto muy agresivo más parecido al Laguna Coupé actual. Se venderá a nivel mundial y aunque no se llame igual que su antecesor, este modelo no es ni más ni menos que la variante sedán del Mégane III. De hecho utiliza gran cantidad de componentes de éste pero está realizado sobre la misma plataforma que el Samsung SM3, marca subsidiaria de Renault en Corea del Sur. Se fabrica en Turquía, Rusia y Rumanía en donde han comenzado su comercialización en primer lugar, a nuestro mercado llegaron poco más tarde, a primeros de este año 2010.

Pensando más en lado práctico del automóvil este Fluence presume por ofrecer más espacio que sus rivales, con el aumento de tamaño que ha sufrido más que del segmento C al que pertenece podríamos considerarlo como un modelo pequeño del segmento D.



MÁS ALTO, MÁS LARGO, MÁS ANCHO

Con sus medidas, mide casi como un Toyota Avensis, logra unas cotas interiores que efectivamente mejoran a las de todos sus rivales. El nuevo Fluence es más largo, 12 centímetros, más ancho, cuatro centímetros y más alto, dos centímetros. También es más largo entre ejes, dos centímetros. El maletero cubica unos generosos 530 litros, diez más que en al anterior modelo y sin embargo a pesar del aumento de tamaño en todas sus cotas, el peso ha disminuido en 35 kilos. 

En el interior encontramos detalles de muy buen remate junto a otros que no lo son tanto. El cuadro de mandos es muy parecido al del Mégane III aunque para diferenciarse recurre a un velocímetro analógico, el tercer aro cromado acoge un pequeño ordenador y el indicador de combustible. Gran parte del salpicadero es idéntico al del Mégane III, como por ejemplo los controles de audio y climatización que están claramente separados y diferenciados por lo que resulta muy fácil su manejo sin desviar la atención. El volante, de cuero en esta versión Dynamique, tiene un tacto y grosor muy buenos y con todas las regulaciones disponibles la posición perfecta al volante es fácil de conseguir para cualquier talla. Los asientos son cómodos y recogen el cuerpo razonablemente, aunque ser un poco más envolventes no les vendría mal. Lo que no me termina de convencer es la tapicería, no solo por el diseño discutible, el acabado en la parte trasera de los asientos delanteros desmerece un interior que en general está bien rematado. En cuanto a la habitabilidad trasera, ésta es una de sus mejores bazas, al contar con mayor espacio longitudinal, para las piernas, que en el Mégane III de cinco puertas y que todos sus rivales. Para mejorar la funcionalidad del interior disponemos de muchos huecos o guanteras en los que dejar objetos. La central, ubicada entre los dos asientos delanteros, es especialmente capaz, 2,2 litros. En total sumando todas las guanteras para objetos se alcanza la cifra de 23 litros.

El sistema de apertura y cierre con tarjeta, de serie en este acabado, resulta muy útil en el día a día ya que nos permite ir cargados y con la llave en el bolsillo que el coche se cierra solo sólo con alejarnos de él a la vez que pliega los espejos retrovisores.

Otras opciones disponibles son el navegador Carminat TomTom integrado en el salpicadero que tiene un coste de 500 euros o las llantas de 17 pulgadas y el techo eléctrico que forman un pack cuyo precio es de 915 euros. La decisión sobre la rueda de repuesto queda a nuestra elección y no incrementa el precio, podemos elegir entre la de tamaño convencional o un kit de reparación de pinchazos. Para terminar las opciones podemos elegir luces de Xenon por 835 euros y un equipo de audio con más prestaciones por 394 euros.



EL MOTOR

Ya sea por su enfoque de vehículo global para mercados emergentes o por no restar ventas al modelo de cinco puertas, el caso es que Renault no ha dotado al Fluence de mucha variedad mecánica, por el momento. En nuestro mercado la gama mecánica está formada solo por dos motores diésel de 1.5 litros con 85 y 105 caballos, y dos de gasolina 1.6 litros de 110 caballos y 2.0 de 145. Para nuestra prueba hemos seleccionado la mecánica de gasolina pequeña ya que en una prueba anterior, publicada también en esta web, ya pudimos probar el Mégane III 1.5 dCi de 105 caballos.

Este motor en su funcionamiento es suave y poco sonoro, sin embargo echamos en falta algo más de brío en las aceleraciones. Hay que llevarlo por encima de 3.500 revoluciones si queremos notar algo de empuje cuando pisamos el acelerador y éste, cuando llega, tampoco destaca especialmente. Los 110 caballos al ser tan progresivos en su llegada se diluyen y nos obligan a jugar con el cambio de cinco relaciones si no queremos quedarnos colgados en pendientes, incorporaciones o adelantamientos. Recordamos entonces el funcionamiento que tenía el motor diésel, éste con cinco caballos menos de potencia era más agradecido en su entrega de potencia y aparentaba superar por caballos a este de gasolina. Es posible que las llantas de 17 pulgadas, opcionales por 319 euros y que montaba nuestra unidad de pruebas fueran en parte responsables del poco brío del que hacía gala este motor aunque al no haber podido conducir una unidad con las de serie de 16 pulgadas no podemos asegurar este punto. 

En cuanto al consumo las cifras oficiales hablan de una media de 6,5 litros cada 100 kilómetros a la que no hemos podido acercarnos en ninguna circunstancia.

Las cifras de consumo que más a menudo podíamos leer en el ordenador de a bordo nunca bajaron de ocho litros de media llegando en bastantes ocasiones a los 10 litros.

Una de las virtudes de este modelo es lo acertado de sus tarados de suspensión. Aunque en principio se inclinan más por la comodidad que por la deportividad, en apoyos fuertes el paso por curva transmite mucha confianza, incluso forzando la situación mantiene la trayectoria y resulta muy noble. La suspensión trasera del Fluence a diferencia de sus principales rivales no es independiente, lleva un eje de torsión.



LOS RIVALES

Aunque el Fluence es bastante más atractivo que su antecesor resulta complicado ver un modelo cuatro puertas del segmento C que destaque por su belleza, baste citar como ejemplo a algunos de sus rivales: Citroën C4 Sedán, Fiat Línea, Ford Focus Sedán o SEAT Córdoba.

De los numerosos rivales que hay este segmento nos centraremos en las que se aproximan al precio del Renault. Los precios del Fluence parten de 18.600 euros con el 1.6 de 110 caballos y van hasta los 21.700 del diésel 1.5 dCi de 105 caballos con el acabado superior Dynamique.

Ford Focus y Fiat Línea cuentan con una variada oferta mecánica de la que no pueden presumir, de momento, Renault o Citroën. De entre sus rivales, el Fluence es el más grande de tamaño y el que cuenta con el interior más amplio de todos aunque no el de mayor maletero, título que conserva el Ford Focus Sedán con 537 litros Además en el Focus es en el único que podemos elegir mecánicas potentes con la posibilidad incluso de cambio automático, en el Fluence tendremos que esperar hasta finales de 2010 para el cambio automático de doble embrague y seis relaciones. 

En cualquier caso el Focus espera modelo nuevo para primeros de 2011 y una vez que llegue al mercado se convertirá en la referencia. Si comparamos precios, podemos deducir que el Fluence es, en principio, el más caro de todos ellos junto con Focus y Citroën en tercer lugar, todos se mueven en torno a los 18.000 euros aunque en el momento de redactar esta prueba el Fluence cuenta con un descuento promocional de 2.000 euros que altera esta comparación.

Con promoción o no, el Fiat Línea se posiciona como el más barato por bastante diferencia ya que podemos comprar uno desde menos de 10.000 euros, pero la calidad general tampoco es comparable a la de los modelos citados anteriormente.
Otro rival a considerar seriamente sería el Chevrolet Cruze, éste ofrece una amplia oferta de motores desde algo menos de 14.000 euros, buen comportamiento y acabados de calidad, es un duro rival.

El Fluence seguirá creciendo con la incorporación de nuevas mecánicas, entre ellas Renault tiene previsto el lanzamiento en 2011 de una versión con propulsión completamente eléctrica, denominado ZE. Éste modelo será capaz de recorrer hasta 160 kilómetros y la única gasolina que consumirá será la utilizada por un generador encargado de recargar las baterías en caso de agotamiento de éstas.



A favor

- Espacio (El mayor tamaño le concede un mayor maletero y amplias plazas traseras)

- Estabilidad (Buen compromiso entre comodidad y deportividad)

- Precio (A pesar de no ser el más barato a priori no podemos decir que sea caro, vale lo que cuesta)

En contra

- Prestaciones (Escasas, no hay que dejar que baje de revoluciones si queremos notar algo de empuje)

- Consumos (Elevados si tenemos en cuenta lo que ofrece a cambio en prestaciones)

- Algunos acabados (La calidad general y los ajustes son buenos, la parte trasera de los asientos delanteros se puede mejorar bastante)

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Agosto 2010

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