Prueba PORSCHE PANAMERA
3.6 300 CV PDK

EXPERIMENTO GENÉTICO

No es la primera vez que Porsche lanza al mercado uno de sus modelos con motor delantero, pero si la primera que lanza una versión de cinco puertas sobre un modelo deportivo. El Panamera es el segundo invento atípico de Porsche que se sale de la norma, el primero fue el Cayenne y la apuesta no le salió nada mal.

  

UN PORSCHE DE CINCO PUERTAS

¿Cual sería el resultado de cruzar un coche deportivo, una limusina y un familiar? Suena a locura pero el Cayenne parecía un experimento arriesgado cuando apareció resultó ser el superventas del grupo. En realidad en los años 80 ya existió un intento de lanzar un Porsche de cinco puertas, conocido como 989, que se desestimó finalmente por la caída de las ventas de otro de sus modelos, el 928, que frenó cualquier experimento en curso. El responsable de aquella intentona fue Ulrich Bez, ingeniero alemán que en la actualidad trabaja para otra empresa, Aston Martin Lagonda. Casualmente éste mismo ingeniero ha sido el responsable del reciente lanzamiento de otro modelo muy similar al Panamera, el Aston Martin Rapide.

El Panamera supone un asalto en toda regla al segmento de las berlinas de lujo. Los más tradicionales y fanáticos de la marca alemana se rasgan las vestiduras con la aparición de lo que para ellos es un nuevo sacrilegio: un Porsche de cinco puertas y motor delantero. Ya lo hicieron con la aparición del Cayenne o incluso el Boxster, por lo que el Panamera será un nuevo modelo al que odiar.



LA GAMA MECÁNICA

Dejemos a un lado a estos admiradores fanáticos de la marca y hagamos un breve resumen de lo que la gama Panamera ofrece actualmente en nuestro mercado. Existen dos tipos de tracción, trasera y total, combinadas con tres motores de 3,6 V6 y 4,8 litros V8. La escala de potencias es de 300, 400 y 500 caballos. El cambio puede ser manual de seis velocidades o automático PDK de siete con un coste de 3.916 euros.

Para nuestra prueba hemos elegido la última novedad mecánica que se ha sumado a la gama: la versión de acceso V6 de 300 caballos con el cambio automático PDK y propulsión trasera. Ésta mecánica, también estará disponible con tracción integral, Panamera 4, aunque con esta tracción solo se venderá con la caja automática PDK.

Éste motor V6 de 3,6 litros no tiene nada que ver con el montado en el Cayenne V6. El Cayenne utiliza el mismo bloque que el VW Touareg y el motor del Panamera es un desarrollo completamente nuevo que comparte muchos de sus elementos con el V8 del resto de la gama Panamera. Esto se hace para facilitar, entre otras cosas, la adaptación de la tracción total. Es decir, se ha partido del V8 al que han suprimido dos cilindros.



EL ASPECTO

Tengo el Panamera frente a mí y todavía me sigue pareciendo un montaje de Photoshop. La responsable es la enorme longitud total y la curva del techo en su parte final.

La parte trasera del techo no cae recta hasta que llega al final del coche, para así poder dar más espacio a las cabezas de los pasajeros de las plazas posteriores. Frontal y trasera siguen teniendo un inequívoco aire Porsche lo que garantiza miradas a pesar del discreto color negro de nuestra unidad de pruebas.

Su enorme longitud, 4,97 metros, supera a la de un 911 convencional en más de medio metro. Para poder hacernos una idea de su longitud, es 16 centímetros más largo que el todoterreno Nissan Pathfinder. Sobre el papel puede no parecer mucho, pero en la práctica estos centímetros convierten al Panamera en una especie de 911 muy espacioso y capaz.



EL INTERIOR

Espectacular es la palabra que mejor define su interior, el diseño es a la vez deportivo y elegante y con un aspecto que transmite gran solidez. El estilo es inequívocamente Porsche. Los asientos delanteros recogen muy bien el cuerpo, el conductor tiene muy buena visibilidad de todo el cuadro a través del volante, es curioso como la forma del hueco superior de éste, permite ver todos los relojes del cuadro cuando va en posición recta. Los asientos se encuentran a muy poca altura del suelo, poco más que en un 911, por lo que la sensación de ir en un deportivo está conseguida. El cambio automático PDK se encarga por medio de un ordenador de realizar los cambios cuando vamos en modo automático y si lo hacemos manual, los mandos del volante mandan la señal al mismo ordenador para que realice el cambio de forma instantánea y sin que caigan las vueltas del motor. Las levas para cambiar de marcha desde el volante son muy intuitivas y fáciles, más que las habituales “palas” de otros deportivos.

El diseño de la consola central, entre los asientos delanteros, es la parte más llamativa del interior pero requiere un tiempo de adaptación para descubrir donde está cada cosa. Porsche ha renunciado a un sistema similar al de BMW, el iDrive que agrupa casi todas las funciones en un solo mando y se decanta por un botón para cada función. De esta forma solo la consola central puede llegar a tener hasta 32 botones según las opciones que elijamos, y si sumamos los del resto de controles repartidos por el habitáculo, podemos llegar hasta cerca de 100. Este sistema plantea un problema al principio y es que si necesitas una función en particular puedes llegar a estar un buen rato hasta que encuentras el botón correcto, con el uso lógicamente acabas conociendo la ubicación de todos y al segundo día, ya éramos capaces de hacerlo en un tiempo más o menos razonable.

Las plazas traseras son realmente amplias tanto por anchura, parece un 911 extra ancho, como por altura y aunque no lo es tanto como sus rivales al final no se queda tan lejos.

La propulsión trasera obliga a poner un túnel central por el que discurre la transmisión a la parte posterior, de esta forma el reparto de espacio en la parte trasera está claro: dos únicos asientos se reparten todo el espacio. Los dos asientos son casi idénticos a los dos delanteros, sujetan bastante bien el cuerpo y son muy cómodos. El espacio para las piernas es muy generoso y la altura suficiente para casi todas las tallas por altas que éstas sean. Sentados atrás durante un buen rato acabamos estando bastante cómodos ya que todos los apoyabrazos se encuentran a la altura perfecta y la dureza del asiento es la ideal para pasar largo tiempo sentados.

El maletero, en la parte trasera, tiene 445 litros de capacidad que aumentan a 1.250 si abatimos los asientos.



AL VOLANTE

Introducimos la llave sin caña en la parte izquierda del salpicadero y la giramos de forma convencional para poner en marcha el motor. El sonido que produce al arrancar es el rugido típico de Porsche, en el Panamera algo más contenido pero igualmente bello. Nos incorporamos a la autovía y el Panamera se siente cómodo y muy sujeto al asfalto. Cuando alcanza la temperatura óptima de aceite, lleva un indicador en el reloj derecho del cuadro que lo indica, comenzamos a acelerar a fondo y empieza a empujar con contundencia pero sin brusquedad. Éste es otro de los aspectos que marcan la diferencia con un 911, la suavidad del nuevo V6.

A alta velocidad, muy alta velocidad, la estabilidad impresiona. En curvas rápidas se siente incluso más estable y menos nervioso que un 911 y por supuesto mucho más confortable. La frenada supera con creces las expectativas aunque si queremos más podemos pedir la opción de frenos cerámicos por 8.960 euros. Todos los Panamera vienen con la suspensión ajustable siendo la suspensión neumática PASM una opción que cuesta 1.725 euros. En realidad la cuestión que más me intrigaba a la hora de conducir el Panamera era si al volante se comportaría igual o muy parecido a como lo hace por ejemplo un Porsche 911. Y la respuesta es que igual, no es. Es posible que esto no sea así en todos los Panamera, probablemente el Turbo con tracción integral y 500 caballos esté más cerca en sensaciones a un 911 pero no he tenido ocasión de probarlo por el momento. Ya sea por la ubicación del motor, por la distancia entre ejes o los 325 kilos de más con respecto a un 911 Carrera, el caso es que dista de él en su comportamiento general. La agilidad en curvas lentas es donde más se nota esta diferencia con cualquier modelo más deportivo de Porsche.

En cualquier caso es una comparación injusta para el Panamera, cuyo objetivo principal no es rivalizar con un deportivo tan equilibrado como lo es un 911 actual. Su finalidad es la comodidad de sus ocupantes, no olvidemos que estamos probando una berlina de lujo. La sonoridad es más reducida que en un Porsche convencional en el que tenemos la mecánica aullando a nuestra espalda, pero no llega a los niveles sonoros que se consiguen en otros modelos rivales de Mercedes o Audi.

Todos los Panamera montan de serie la función Start/stop para detener el motor en las paradas y ahorrar algo más de combustible, el consumo homologado para esta versión de cambio automático es de 9,3 litros cada 100 kilómetros. Teniendo en cuenta el peso, cercano a las dos toneladas y sus prestaciones, 6,3 segundos en el cero a 100 kms/h no resulta elevado. En la práctica, los 80 litros de capacidad del depósito (En opción uno de 100 por 363 euros), no dan para tanto como las cifras oficiales sugieren. Si queremos bajar de 10 litros hay que practicar una conducción muy conservadora, algo que para tratarse de un Porsche hace necesarias unas dotes de autocontrol elevadas. En un futuro no muy lejano, 2011, está prevista la llegada de una versión híbrida.



CABEZA DE LEÓN ENTRE SUS RIVALES

Aunque se comercializan modelos similares por concepto como el Maserati Quattroporte o el Aston Martin Rapide, éstos cuentan con mecánicas más potentes por lo que habría que enfrentarlos a la versión Turbo del Panamera, más parecida por precio y prestaciones. Si nos fijamos en modelos más cercanos a la versión de nuestro Panamera de pruebas, podemos centrarnos en el Audi A7 Sportback 3.0 TSI Quattro S Tronic, BMW Serie 740i o el nuevo Mercedes Benz CLS 350, éste último disponible en enero de 2011. El Panamera utiliza materiales como el aluminio y el magnesio para la carrocería lo que hace que el peso sea menor que el resto de competidores. El Porsche es el más caro de todos por bastante diferencia y el que menos capacidad de maletero y espacio general tiene, aunque por cifras en ningún caso relevantes. El Panamera está pensado para que el hecho de tener que transportar a cuatro pasajeros, incluido el conductor, no esté reñido con un aporte en generosas dosis de placer para éste. Por todo ello consigue un equilibrio bastante bueno entre la deportividad de un Porsche convencional y la comodidad de sus rivales.

En resumen, es más cómodo que un 911 (Aunque menos deportivo) y más deportivo que sus contrincantes (Aunque ligeramente menos confortable).



A favor

- Espacio general (Las plazas traseras son especialmente amplias y cómodas)

- Comportamiento (Si tenemos en cuenta que estamos hablando de una berlina de casi cinco metros y cuatro plazas, es el mejor en su segmento)

- Interior (Los acabados destacan por la estética deportiva sin estridencias y la calidad de todos los ajustes)

En contra

- Diseño discutible (Si no existieran los 911, no resultaría tan “extraño”)

- Precio (Es mucho más caro que sus rivales, los precios de las opciones también lo son)

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Álex Blanco
Octubre 2010

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