BMW Z4 35i DKG & Porsche Boxster S PDK

VEHÍCULOS ENEMIGOS REINCIDENTES

BMW y Porsche nos ofrecen dos opciones diferentes de disfrutar plenamente conduciendo: deportividad extrema o placer bajo el sol.

  

EN SU MEJOR MOMENTO

Ambos modelos han sufrido con los años sucesivas actualizaciones y podemos decir sin lugar a equivocarnos que los dos están muy cerca de su techo en cuanto a comportamiento, prestaciones y al contrario que a nosotros, les ha sentado muy bien cumplir años. El primero en venir al mundo fue el Boxster en el año 1997 inspirado, aunque sutilmente, en el mítico Porsche 550 Spyder como el del malogrado actor James Dean. El Z4 lo hizo en 2004 aunque si consideramos al Z3 como un antepasado cercano entonces tendríamos que hablar de 1995. El Boxster no ha variado su filosofía de vida y sigue siendo fiel a su techo de lona, el BMW sin embargo a renunciado a él y se ha pasado al lado oscuro de la comodidad y el lujo al montar un techo duro escamoteable, primera gran diferencia.



EL CONCEPTO

Lo cierto es que aunque por su aspecto aparentan ser muy parecidos hay diferencias internas de base muy importantes y que pueden hacer al comprador decidirse por uno u otro. La mayor de todas ellas es la posición del motor. En el BMW el motor se coloca delante y la propulsión se va al eje trasero. En Porsche la tradición manda, motor trasero central con propulsión trasera, segunda diferencia. Y la tercera pero no menos importante la encontramos en la arquitectura del motor, en BMW utilizan un seis cilindros en línea con doble turbo y en Porsche se elige los seis cilindros pero enfrentados, Boxer, y sin ayuda extra de turbo. Dos personalidades distintas que alcanzan cifras de potencia similares, 306 para el Z4 y 310 para el Boxster.

Por otra parte, también tienen similitudes importantes como la caja de cambios automática de doble embrague. PDK en el Porsche y DKG en el BMW, con ellas ambos sacan rendimiento máximo a sus motores, mejoran aceleraciones y logran unas cifras de consumo, sobre todo el BMW, poco habituales en deportivos con sus prestaciones.

En el interior las posturas son muy parecidas, en los dos se conduce muy tumbado, el BMW es mejor para tallas más grandes. El Z4 es algo más amplio en general en el interior y su diseño es más actual y moderno. Porsche sigue siendo más fiel a la tradición y su diseño es más clásico y sobrio. Los acabados en ambos están a un nivel muy elevado al igual que los ajustes, las costuras del cuero o los materiales de salpicadero, puertas o cualquier parte a donde miremos.

En el cuadro de mandos del Boxster quedan claras sus intenciones, el reloj que ocupa el mayor espacio es el cuentavueltas. El resto del interior destaca por pequeñas inserciones en aluminio en volante o cambio. El fondo de los relojes en blanco le da un toque deportivo que no viene mal y las salidas de aire son ovaladas, parece diseñado para que no le afecte el paso del tiempo. El BMW Z4 ha experimentado una gran subida de nivel en este aspecto si lo comparamos al anterior modelo y no tiene nada que envidiar del Porsche. Más moderno de apariencia, el interior del Z4 destaca por sus grandes inserciones de aluminio pulido en la consola central y en el salpicadero. Impecable también por su calidad, es más agradecido que el del Boxster y no menos deportivo, aunque a su manera, más moderna. Los controles de climatización están agrupados en varios círculos de pequeño tamaño repartidos en el salpicadero junto al botón de puesta en marcha, lógicamente también redondo. Ambos tienen navegadores opcionales, 3.208 euros para BMW y 3.210 euros para el Porsche.



ARRANCAMOS Y COMIENZA LA DIVERSIÓN

La clásica llave en el lado izquierdo del volante del Porsche contrasta con el botón de arranque en la consola central del Z4. Basta rodar pocos metros para darnos cuenta de que si tuviéramos que hacer un viaje largo, elegiríamos el BMW. A pesar de que las dos unidades cuentan con la posibilidad de elegir el tipo de suspensión, PASM en el Porsche por 1.700 euros y suspensión adaptativa M en el Z4 por 1.517 euros, al final nos parece a todos los que hemos conducido uno y otro que existe una clara diferencia en lo relativo a la comodidad a favor del BMW.

La respuesta en ambos es impresionante, el BMW empuja desde pocas vueltas con una progresividad inagotable y el sonido del boxer de seis cilindros Porsche nos incita a exprimir su motor hasta que comienza a aullar como una fiera. La diferencia real en aceleración es mínima, una décima a favor del BMW en el cero a 100 kilómetros/hora, 5,1 y 5,2 segundos respectivamente. El Porsche transmite más fielmente las sensaciones a su conductor pero también le obliga a trabajar más duro para ir rápido. El reparto de pesos ideal del que dispone, motor central trasero, le convierte en un vehículo muy neutro en el paso por curva salvo que pisemos el acelerador antes de tiempo, en ese caso la trasera hace intención de marcharse pero solo eso, intención. Enseguida los controles de tracción hacen su trabajo y el coche vuelve a su sitio, por lo que no resulta nada recomendable, salvo en circuito, desconectar completamente los sistemas “antivolquetón” ,como los llama coloquialmente Antonio Zanini, el mítico expiloto de rallyes. En carretera podremos ir seleccionando las opciones del paquete sport plus para “radicalizar” su comportamiento pero de forma siempre controlada. Al fin y al cabo el sistema PASM piensa por su cuenta y si decidimos apretar la marcha, él solo endurecerá las suspensiones levemente para hacer más estable su comportamiento. De igual forma si rodamos en modo sport y el sistema detecta baches, se volverá instantáneamente más blanda aunque siempre dentro de los parámetros de dureza del modo sport.



TECHOS FUERA

Dos sistemas diferentes con ventajas e inconvenientes. BMW elige sistema de techo duro articulado que se enfrenta al techo de lona de toda la vida del Boxster. ¿Cual es mejor de los dos?, pues en principio es mejor el sistema de BMW. Solo hay que apretar un botón, tarda 20 segundos y queda perfectamente ocultado y enrasado en el maletero. Además en marcha con el techo cerrado, nos aisla mucho mejor del ruido y evita gamberradas de algún envidioso al ser rígido y duro como si se tratara de un coupé cerrado. Con este alegato a favor del techo duro, poco parece tener que hacer el Porsche para defenderse, pero allá va. El techo de lona del Boxster se cierra, o abre, en poco más de 10 segundos. Podemos hacerlo en marcha si no pasamos de 50 kilómetros por hora, en el BMW hay que estar completamente inmóvil. Algo más a favor es que no le resta espacio al maletero cuando está descapotado por lo que mantiene sus 280 litros totales si sumamos la capacidad extra del maletero delantero. En el BMW nos quedamos en 180 litros si desplegamos el techo y la abertura se queda muy reducida para meter o sacar equipaje. En cuanto al peso está claro que el sistema de BMW añade más kilos al peso total y luego está la opinión de los más puristas que consideran que el techo de lona le da un toque más auténtico, al estilo de los cabrios antiguos de toda la vida.

La cuestión estética como siempre es muy personal, el BMW tiene una silueta espectacular tanto con techo puesto como cuando no lo lleva. En cuanto al Boxster no puedo negar que me vienen a la mente recuerdos del 356 Speedster cuando veo ese “minitecho” de lona que me impiden pensar de forma lógica y cabal si tuviera que decidirme por uno de los dos sistemas.

En marcha y sin techo los dos tienen muy buen aislamiento del aire y los paneles opcionales que se sitúan entre las barras antivuelco, muy recomendables, logran que se pueda rodar a velocidades normales sin elevar el tono de voz y sin rebufos molestos.



EL RESULTADO FINAL

La única manera de tomar una decisión a la hora de elegir entre estos dos modelos es plantearnos que coche vence en cada apartado y valorar cuantos de esos apartados nos importan más. La victoria en comodidad de uso en el día a día es claramente para BMW, no es que el Porsche sea incómodo pero es que el BMW es muy cómodo. Para quien valore más la deportividad, su elección debe ser el Porsche. Las sensaciones que transmite no se miden con el cronómetro, es algo especial que hay que probar para darse cuenta. En cuanto al aspecto estético es muy personal, pero lo que es innegable es que Porsche resiste mejor el paso del tiempo gracias a su apuesta conservadora modelo tras modelo, ya puede tener años a sus espaldas que siempre giraremos la cabeza para ver un Porsche que pasa delante nuestro. El BMW Z4 ha ganado mucho con respecto al anterior modelo y le pone las cosas francamente difíciles al Porsche Boxster, hace que dudemos seriamente de cual nos parece más atractivo, pero habrá que ver como resiste el paso de los años. El precio de ambos también marcará las diferencias, los 11.000 euros de diferencia que hay en el precio no se corresponden fielmente con las diferencias que hay entre ambos.



Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Álex Blanco
Junio 2010

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