Prueba OPEL CORSA
1.6 150 CV Turbo GSi 3p

EL GATITO PEREZOSO

Es pequeño pero no matón, muestra un imponente aspecto deportivo que defrauda un poco al acceder al interior, pues desentona con la parte de fuera, ligera pega que se convierte en clara decepción al ponerse al volante. El motor 1.6 turbo proporciona 150 caballos teóricos que sólo se notan en regímenes medios y altos. Una auténtica pena pues el chasis está muy bien concebido y ajustado, no en vano es muy parecido al que lleva la auténtica versión deportiva del Corsa, denominada OPC, de 192 caballos.

  

CARROCERÍA IMPACIENTE

Veamos en primer lugar lo que más me ha gustado de este Corsa GSi: el diseño exterior. La carrocería de este utilitario es de tres puertas, algo lógico en un modelo con pretensiones dinámicas y enfocado a un cliente juvenil, y los rasgos diferenciados del resto de la gama son la estética deportiva de los paragolpes y faldones laterales, además de unos neumáticos de 17 pulgadas de diámetro en medida 215/45, idénticos a los del OPC, modelo con el que también comparte el equipo de frenos. La carrocería, a diferencia de modelos de inferior potencia, va más cerca del asfalto ya que se ha bajado 18 milímetros delante y 15 detrás. En el frontal las tomas de aire se han sobredimensionado, los laterales resultan musculosos, gracias a unos marcados pasos de rueda, y la trasera exhibe las siglas GSi, eso sí en caracteres plateados y muy pequeños, poco agresivos. En esta parte llama la atención el alerón que corona la parte superior del portón, por su buen tamaño y por incorporar la tercera luz de freno en el punto central.

  

Al entrar en el interior, sí se percibe cierto aire deportivo, sin duda mayor que en el resto de la gama Corsa. Los pedales van recubiertos en una material que imita la aleación, agradable a la vista. Los asientos y el volante ofrecen un buen diseño y una decoración bicolor atractiva. En ellos los materiales son de calidad, el tacto es bueno y los asientos ajustan bien, sobre todo en los laterales. Carece, eso sí, de ajuste del apoyo lumbar, y la banqueta del acompañante no puede moverse en altura. El pomo de la palanca de cambios de seis velocidades es gordito, ofrece buen tacto pero los recorridos de la palanca son algo largos y, sin ser excesivamente rápido, las velocidades se seleccionan bien. En el apartado decorativo se hecha de menos referencia alguna a las siglas GSi, un detalle poco cuidado. Los plásticos utilizados en el salpicadero, la consola central y las puertas son duros y rugosos, de cierta calidad, aunque su ajuste debería mejorar en la parte trasera ya que se oyen, en esta zona, leves vibraciones y crujidos al circular deprisa por terrenos de mal asfalto. También se escucha el motor cuando este trabaja a partir de 4.000 revoluciones por minuto, y parte del ruido de rodadura, procedente de unos neumáticos de altas prestaciones. .

 

La postura de conducción es buena pues resulta fácil encontrarnos cómodos, aunque la dureza del respaldo es mayor de lo deseable. Los mandos se encuentran a mano y desde el volante se puede manejar el audio y varias funciones del ordenador de a bordo. La instrumentación es muy sencilla y poco deportiva, idéntica a la de modelos inferiores. Consta de tres esferas analógicas de estética poco agresiva y una pantalla rectangular desde donde se leen los diferentes datos que gestiona el ordenador. La navegación entre menús se hace desde la palanca derecha para conseguir diferentes datos como son los consumos medio e instantáneo, autonomía, velocidad media, y trayecto y tiempo recorrido. Echo de menos información sobre la temperatura del agua del motor y del aceite, que no aparece ni en las esferas ni en la pantalla. En la consola central se coloca la pantalla del navegador y del equipo de audio, en una posición algo baja como para controlarla de manera cómoda y segura sin apartar la vista de la calzada.



ESPACIO PARA CUATRO

El espacio interior es suficiente para que viajen, relativamente cómodos, cuatro personas. Si los de delante son más grandes que la media, deberán retrasar algo los asientos, lo que supone una importante merma para las rodillas de los pasajeros. El acceso a las plazas posteriores resulta complicado ya que no hay mucho espacio para entrar una vez adelantados los asientos principales, que, por cierto, carecen de memoria. La plaza central es prácticamente inutilizable ya que es pequeña, dura y carece de apoyo lateral y reposacabezas. Además, es casi imposible apoyar cómodamente los pies por el poco espacio que deja el túnel central. En cuanto a los huecos para llevar cosas sueltas, hay algunos, pocos y pequeños: en las puertas, en la base de la consola –con dos portalatas– y en una guantera bastante pequeña. La iluminación interior es justa, consta de tres pequeños puntos de luz en la parte delantera, y ninguno detrás. Para rematar la escasa atención realizada en la parte posterior, confirmar que aquí no hay ningún asidero para las manos.

 

Siguiendo con el tamaño del habitáculo, el maletero ofrece sólo 285 litros en un espacio muy bien aprovechado, ampliables hasta los 1.050 una vez abatidos los respaldos traseros. Carece de rueda de repuesto, en su lugar hay un hueco con tapa tapizada útil para llevar objetos menudos. A un lado del maletero existe un hueco con tapa dónde se encuentra el equipo para reparar pinchazos, muy bien colocado y sujeto. Existe la posibilidad de disponer de rueda de repuesto si se compra a parte.

 

En cuanto al equipamiento, este es prácticamente idéntico al que monta las versiones Sport, excepto la tapicería bicolor, los paragolpes delantero y trasero, el alerón del techo, los pedales deportivos, el emblema GSi, la suspensión rebajada, los frenos del OPC y las llantas de 17 pulgadas. El equipamiento de serie consta de seis airbags, aire acondicionado, suspensión rebajada, controles de estabilidad y de tracción, asientos deportivos y equipo de audio compatible con archivos MP3, mandos en el volante –forrado de cuero–, control de la velocidad de crucero y conexión Bluetooth, entre otros. Como extras interesantes hay que pagar el climatizador automático –312 euros–, el parabrisas atérmico –167 euros–, el sensor de lluvia –156 euros–, el retrovisor interior antideslumbrante, el sensor de aparcamiento trasero –365  euros–, los faros direccionables –417 euros– y el techo solar –833 euros–, entre otros.



MOTOR POTENTE PERO SOSO

En el apartado mecánico, el capó de este GSi lo ocupa un tetracilíndrico de 1.600 centímetros cúbicos de gasolina, animado con un turbocompresor, capaz de generar 150 caballos disponibles a 5.000 revoluciones por minuto. La fuerza que desarrolla son 210 Nm de manera constante entre 1.800 y 5.000 vueltas. Su comportamiento es bastante dócil y de fácil dosificación ya que la acción del turbo es prácticamente imperceptible, la entrega de potencia es suave y muy bien distribuida. Los bien elegidos desarrollos del cambio y la excelente fuerza motriz desde bajas revoluciones permite utilizar pocas veces la caja de cambios. Eso sí, hasta llegar a esas 1.800 - 2.000 vueltas hay que combatir la pereza del motor con gas y marchas cortas. Con este planteamiento mecánico y un peso en báscula de 1.100 kilogramos, las prestaciones resultan buenas, sobre todo en aceleración 0-100 kilómetros/hora: 8,1 segundos. Y en cuanto a la velocidad punta, los 210 kilómetros/hora me parecen escasos para el planteamiento mecánico de este GSi. El consumo se sitúa entre los 7 y los 14 litros cada 100 kilómetros, con posibilidades reales de mantener una media de unos 7,5 litros, una cifra realmente interesante. Estos datos permiten una autonomía cercana a los 600 kilómetros en un depósito de 45 litros de capacidad.

Para quienes el gasto de combustible sea un problema, el Corsa GSi también está disponible en versión turbodiésel 1.7 de 125 caballos de potencia, con unas prestaciones claramente inferiores pero con un consumo de gasoil un 35 por ciento menor. Su precio es de 17.450 euros, casi idéntico al GSi de gasolina, con lo que la elección estará en función de gustos en la conducción y, sobre todo, en presupuesto para combustible.



BUEN COMPORTAMIENTO

El chasis está a la altura de las circunstancias, gracias a una suspensión bien elegida y ajustada que favorece una dinámica noble y predecible. Si nos excedemos con el acelerador, se nota cierta pérdida de motricidad. En curva, el coche tiende a irse ligeramente de delante, subviraje fácilmente solucionable mediante gas y volante. Lo bueno es que el balanceo de la carrocería es prácticamente inexistente, gracias a la rebaja que se ha hecho en la carrocería. En caso de excedernos de un límite, el control de estabilidad se alía con nosotros de manera adecuada y sin trabajar antes de tiempo. El control de las ruedas directrices se realiza con la ayuda de una asistencia correcta aunque su tacto es un poco especial, como si en algún momento existiese un paréntesis entre el movimiento del volante y el de los neumáticos.

 

Ya que las aceleraciones son brillantes, que el coche va bien asentado en curva y que las velocidades pueden ser elevadas, el equipo de frenos elegido es de máxima calidad. No en vano es el mismo que utiliza la versión OPC, que, en conjunción con unos neumáticos de grandes dimensiones ofrecen una gran eficacia a la hora de detener el vehículo. Claro que puede resultar algo molesto el gran mordiente de los frenos en la primera parte del recorrido del pedal, sobre todo circulando por ciudad, donde iremos a trompicones hasta aprender bien el tacto.



CONCLUSIONES

Todas estas cualidades hacen de este GSi un vehículo con ciertas pretensiones deportivas que puede ofrecer muchas satisfacciones a quien sepa exprimirlo con cierta cabeza y prudencia ya que puede convertirse en un vehículo de reacciones nerviosas en situaciones delicadas. Además, requiere cierto trabajo para combatir su docilidad, sobre todo en regímenes bajos. Reacciones que también pueden estar presentes en modelos competidores equipados con motores turbo de gasolina con idéntica cilindrada y potencia. Ejemplo de ello son el Abarth Grande Punto 1.4 16 V TJet de 155 CV –18.203 euros–, Alfa Romeo MiTo 1.4 TB 155 CV –19.500 euros–, Peugeot 207 GT 1.6 THP 150 CV –19.200 euros– y Seat Ibiza SC 1.4 TSi FR DSG 150 CV –19.165 euros–. Si bien el Corsa GSi de gasolina es el más barato de todos ellos, para mi es mejor, en el apartado deportivo y por imagen, el Alfa MiTo, a la espera de comprobar cómo va y que cuesta el deseado Volkswagen Golf GTi.



A favor

- Estética deportiva.

- Suspensión rebajada.

- Frenos potentes.Aceleración.

- Relación mecánica y comportamiento.

- Asientos delanteros sin memoria.

En contra

- Climatizador no de serie.

- Instrumentación sencilla.

- Acceso a plazas traseras.

- Interior poco vistoso.

- Motor perezoso a bajas vueltas.

- Aislamiento acústico.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Marzo 2010

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