Prueba Opel Insignia
2.0 CDTi 160 CV Sport 5p

MADERA DE LIDER

Hay coches que nacen con estrella y otros ya sabéis cómo. El Insignia, sustituto del Vectra, es de los primeros. Durante el año que lleva comercializándose está consiguiendo unas ventas importantes, especialmente en estos últimos cuatro meses, colocándose líder de su segmento entre las marcas generalistas. Su éxito está en una estética acertada, precios contenidos, amplia oferta de motores y equipamiento extenso. Veamos cómo es este Insignia CDTi de 160 caballos de potencia en carrocería de cinco puertas, la opción más interesante de la gama, sus virtudes y defectos.

  

EQUIPAMIENTO CONVINCENTE

Con tan dura competencia, el Insignia tiene en su equipamiento de serie buenos argumentos que convencen. De origen monta la suspensión auto adaptativa FlexRide, controles de estabilidad y de tracción, llantas de aleación de 18 pulgadas en neumáticos 245/45, asientos delanteros calefactables con banqueta extensible, asiento del conductor con regulación eléctrica de la altura y del apoyo lumbar, reposabrazos delantero, reposabrazos trasero con acceso al maletero, climatizador, ordenador con check control, velocidad de crucero, pomo del cambio de cuero, pedales deportivos de aleación, espejos retrovisores eléctricos y térmicos, luces diurnas, encendido automático de luces, seis airbags, radio CD compatible con MP3, controles de audio en el volante, y conexión Bluetooth.

 

También en el apartado de opcionales, Opel propone todo tipo de extras. La unidad que he probado monta, entre otros, pintura metalizada (410 euros); tapicería de cuero perforado (2.100); faros auto adaptativos AFL Plus con luz diurna de leds (1.000); airbags laterales traseros (300); freno de mano eléctrico con sistema de salida en cuesta (220); climatizador bizona (350); pack visibilidad con sensor de lluvia con espejo interior electro cromático y encendido automático de faros (200); espejos retrovisores plegables eléctricamente, térmicos y fotosensible el del conductor (170); asistente de aparcamiento delantero y trasero (650); rueda de repuesto estándar (90); y radio DVD 800 con navegador, pantalla de 7 pulgadas y conector USB que, en combinación con el freno de mano eléctrico, incorpora el mando multifunción (1.400). En total, la nada despreciable cifra de 6.890 euros, que incrementa el precio final del coche hasta los 35.390, cantidad que se puede destinar, por ejemplo, a la compra de todo un Mercedes Clase C 200 CDi Elegante de 136 caballos, de mayor calidad pero más pequeño, menos potente y no tan bien equipado en origen como el Insignia. No obstante, del listado de opcionales mencionado, yo no renunciaría, tras una semana de análisis, a los faros AFL Plus, airbags traseros, climatizador bizona, pack de visibilidad, asistente de aparcamiento y radio DVD 800 con navegador, lo que suma 3.900 euros, con lo que tendríamos un Insignia muy bien equipado por 32.400 euros.

 

Os recomiendo montar los faros AFL Plus porque, a diferencia de sistemas similares, estos son realmente prácticos. El dispositivo varia automáticamente la dirección e intensidad de las luces de xenón, hasta en nueve posiciones diferentes, para ofrecer la mejor iluminación posible. Se activa mediante la función auto de la ruedecilla de los faros y funciona así: en ciudad y hasta los 30 km/h los haces de luz iluminan ambas aceras; de 30 a 50 km/h aumenta la intensidad y el campo de visión; en intersecciones, y sólo al activar los intermitentes, el haz aumenta hacia el lado al que se gire. Realmente es una gran ayuda. En cuanto a su actuación en autopista, la intensidad de la luz aumenta significativamente pero sin deslumbrar a los conductores que se nos cruzan. Y en vías interurbanas, el haz de luz gira hasta 15 grados en el sentido de la curva. Otra función interesante del AFL Plus es el asistente de luces largas, que hace que éstas se enciendan automáticamente cuando no detecta puntos de luz (coches) delante del vehículo, y se desconectan cuando se cruza un coche hasta 200 metros de distancia.



ESTÉTICA MUY ATRACTIVA

Otro de los puntos fuertes del Insignia es su diseño. Impacta al verlo por fuera por la sensación de poderío, elegancia y cierta exclusividad que transmite. Se nota que Opel ha echado el resto en este sentido para modernizar las líneas maestras del estilo que lucirá éste y toda su gama de productos. La silueta del Insignia sigue la moda de los cupés de cuatro puertas, un acierto en lo estético y la aerodinámica pero que hipoteca algo el espacio del interior así como la visibilidad. Otros rasgos distintivos es el nuevo logotipo de Opel que luce en la parrilla, unas ligeras formas de ala que recorren el frontal y la trasera, así como la hendidura lateral que fluye de rueda a rueda. Completa el conjunto, en la unidad probada, unos ‘llantones’ de aluminio de cinco palos abiertos de 18 pulgadas de diámetro embutidas en unas ruedas desmesuradas en medida 245/45. Detalles que dan al Insignia un toque musculoso pero sin estridencias. 

 

En el interior se repiten las líneas en forma de ala de la carrocería. El tablero de mandos, por ejemplo, envuelve a los ocupantes desde el panel de instrumentos hasta las puertas. La luz roja que ilumina el habitáculo aporta calidez, detalle que se extenderá a toda la gama Opel. Los materiales empleados son, algunos, de calidad, aunque hay ajustes deberían ser revisados. La unidad de prueba contaba con 18.000 kilómetros y se oían molestos crujidos procedentes de la consola central prácticamente en cualquier curva. También detecté algún filo de plástico cortante y ninguno de los numerosos huecos para portar objetos llevaba revestimiento alguno para evitar que lo introducido se mueva. Sí es cierto que los sitios para dejar cosas son abundantes. Por ejemplo entre los asientos, las versiones con freno de mano eléctrico cuentan con un portalatas doble con cortinilla además de un hueco grande bajo el apoyabrazos. También hay un cajetín a la altura de la rodilla izquierda del conductor y bolsas en las puertas delanteras con capacidad para llevar botellas de 1,5 litros.



HABITÁCULO ALGO LIMITADO

El espacio disponible en el habitáculo es inferior a lo que transmite la carrocería desde fuera, aunque es suficiente para cuatro adultos y un niño. La carrocería de cinco puertas ofrece una altura algo inferior al cuatro puertas. En la práctica esto hace que los conductores de a partir de 1,80 metros sólo vayan cómodos si regulan los asientos de manera que el respaldo quede algo tendido. El resto de las cotas, anchura y espacio para las piernas en la parte trasera, tampoco es holgado. El maletero es espacioso pero poco aprovechable por la escasa altura que deja libre entre el fondo y su parte superior. Estas limitaciones se deben principalmente a la forma cupé de la carrocería, con mucha chapa y poco cristal, lo que a su vez hace que la visibilidad no sea demasiado buena. No obstante, una vez encontrada una óptima postura al volante, algo sencillísimo gracias a las numerosas posibilidades de regulación de volante y asiento, la vista hacia fuera es más que suficiente. Un único punto que en este sentido debería mejorar es las forma de los espejos retrovisores, demasiado afilada en los extremos, lo que impide algo la visión.

 

Los asientos delanteros de la versión Sport son realmente buenos, por calidad y por las múltiples regulaciones que ofrece, además de contar, como extra, de ventilación, algo muy útil en verano. Los mandos se encuentran perfectamente a mano, aunque en la versión con cambio manual la palanca va demasiado retrasada, lo que en ocasiones es un estorbo. Tampoco es cómoda la utilización del ordenador, ya que al hacerlo desde la palanca de los intermitentes, obliga a soltar la mano izquierda del volante. Otras funciones se manejan desde el volante, desde los mandos de la consola central o por medio del la unidad multifunción, un mando giratorio parecido al iDrive de BMW o al MMI de Audi pero que en el de Opel sirve para manejar menos funciones: navegador, audio y teléfono. Me parece muy útil por lo sencillo de su uso y porque no obliga a apartar la vista del frente.



TURBO DIÉSEL DE 160 CV Y BAJO...

De entre la extensa oferta de motores –cuatro de gasolina de 140, 180, 220 y 260 caballos, más otros tres diésel de 110, 131 y 160, estos dos últimos en versiones ‘ahorradoras’ EcoFlex’–, la opción más interesante por relación precio y prestaciones es la 2.0 CDTi de 160 CV. Esta mecánica, acoplada a la transmisión manual de seis velocidades de la unida de pruebas –hay una automática con el mismo número de marchas y un sobreprecio de casi 2.700 euros–, destaca por su bajo consumo y buenas prestaciones, aunque es algo ruidoso al arrancar en frío y cuando se acelera con decisión en regímenes bajos. Es relativamente sencillo circular por autovía consumiendo sólo siete litros/100 kilómetros reales, algo a lo que contribuye la buena aerodinámica de la carrocería, cifra que se dispara a no más de 10 si se aprieta el acelerador con contundencia. La sexta marcha es algo larga, lo que favorece la reducción del gasto de gasoil, aunque hay par suficiente como para salir con brío sin necesidad de reducir marchas. Sólo en pronunciadas cuestas hacia arriba hay que jugar algo con el cambio.

 

El carácter burgués del Insignia queda subrayado por la teórica comodidad que ofrece a sus ocupantes en marcha. La suspensión FlexRide permite cambiar la dureza de la amortiguación en tres niveles, así como la actuación del cambio automático –en su caso–, la asistencia de la dirección, la respuesta del acelerador y la interferencia del control de estabilidad. En el modo más blando (Tour) la suspensión ‘flota’ demasiado lo que se traduce en ligeras inclinaciones de la carrocería en curvas y en la transmisión de las irregularidades del asfalto al habitáculo. Si se cambia al modo Sport –el más duro–, el conductor lo nota porque la iluminación del cuadro cambia de blanco a rojo, el coche se nota más asentado, es más ágil porque limita los cabeceos de la carrocería en curva y porque la dirección es más precisa, pero resulta algo incómodo para los pasajeros. Eso sí, en este modo la adherencia es bastante alta, algo a lo que ayuda los generosos neumáticos que monta. Un detalle interesante es que en modo Sport, es posible desactivar algunos de los parámetros que se modifican: la suspensión, la respuesta del acelerador o la dirección. No obstante, para el conductor estándar, el modo Normal, es el que quizá más utilice en viajes largos.



BUENAS PRESTACIONES Y FRENOS...

Puestos a correr, el Insignia es capaz de alcanzar sin dificultad los 200 kilómetros/hora y acelerar de 0 a 100 km/h en menos de diez segundos. Las recuperaciones no son brillantes, ni en quinta ni en sexta velocidad, algo normal en un coche que ronda los 1.500 kilos de peso y que cuenta con unos desarrollos de cambio largos. Circunstancia que no debe tener en cuenta el cliente objetivo de este coche, que circulará principalmente por autovía a ritmos tranquilos pero con la tranquilidad de saber que el motor va a responder perfectamente al acelerador. Los frenos, en cambio, me han parecido muy buenos, por tacto y capacidad de dosificación, y no he notado que pierdan eficacia tras utilizarlos sin piedad.



EN CONCLUSIÓN

La firma alemana le debe mucho al Insignia, ya que gracias a su éxito comercial Opel es la marca generalista que más crece en España. Algo importantísimo en estos momentos de crisis y dudas sobre la viabilidad de la empresa de Figueruelas, cuando está pendiente de ser comprada por Magna. Algo que, sin embargo, poco debe importar al futuro comprador de esta berlina, fabricada en la planta alemana de Rüsselsheim, ya que si se decide por el Insignia, se llevará un coche muy atractivo, por diseño y equipamiento, a un precio que está en la media del segmento D y con una amplia oferta en cuanto a motores, transmisiones, carrocerías y motores.



A favor

- Luces auto adaptativas AFL Plus

- Relación precio, equipamiento y prestaciones.

- Consumos contenidos.

- Diseño exterior e interior.

- Facilidad de uso de la unidad multifunción.

- Aerodinámica.

- Capacidad de frenada.

En contra

- Espacio interior y visibilidad limitados.

- Ajustes de la consola central.

- Palanca del cambio algo retrasada.

- Huecos sin fondo revestido.

- Manejo del ordenador.

- Maletero limitado en altura.

- Ruido mecánico en frío.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Octubre 2009

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