Prueba NISSAN GT-R
3.8 V6 530 CV Premium Edition

RESPETO A LA POTENCIA

Nissan tiene una larga tradición con el deportivo Skyline GT-R. Cuando reapareció esta versión en 2008 sorprendió a todo el mundo del automóvil por superar en prestaciones a los reyes de la categoría y batir récords en Nurburgring. Ahora vuelve de nuevo a la carga con esta versión mejorada que amenaza no ser la última. Sus siglas son la abreviatura de Gran Turismo Racer.

  

LA HISTORIA

Los comienzos del Skyline GTR se remontan a mediados de los 60. Aunque el primer Skyline hizo su debut en 1957, éste fue construido por Prince Motor Company y no fue hasta 1.966, cuando Nissan se hizo cargo de esta compañía, el nacimiento del primero bajo la marca nipona. Se llamaba 2000 GT-R tenía seis cilindros en línea y 160 caballos. En sus comienzos fue segundo en la primera carrera en la participó en 1.964, y durante la carrera fue capaz de quedar por delante incluso de algún Porsche de la época.

Tras numerosas versiones e incluso paradas largas en su fabricación, desde 1.972 hasta 1.988 por la crisis del petróleo, se presentó definitivamente la versión de producción del GT-R actual en el salón de Tokio de 2007 y llegó a nuestro mercado por primera vez en 2008. Icono en el mundo de las preparaciones de coches por su tremendo potencial y modelo predilecto para los practicantes de Drifting de todo el mundo. 

El modelo que probamos ahora en ARPEM es una evolución potenciada y con ligeros cambios de la primera versión aparecida que en el momento de su lanzamiento, contaba con 485 caballos. Esta segunda entrega ofrece 45 caballos más, 530, aunque siempre existieron rumores de que las primeras unidades ya alcanzaban los 500 caballos ahora si que se puede afirmar que sobrepasa esta cifra.

También se ha mejorado la economía en el consumo, algo que resulta todo un logro teniendo en cuenta el aumento de potencia. Para llegar a los 530 caballos se ha aumentado la presión de sobrealimentación, posible gracias a las mejoras en refrigeración para lo que entre otras cosas se han rediseñado las entradas frontales al mismo tiempo que han aumentado el caudal de la línea de escape. También encontramos una profunda revisión en frenos, ahora de 290 mm, e incorpora algunos cambios menores estéticos como las dos tiras de leds frontales con la función de luz día, nuevas estrías en el paragolpes y un nuevo difusor trasero. Con estos últimos cambios la aerodinámica se rebaja en un punto, CX de 0.268. 



VERSIONES

En España solo se comercializan dos versiones: Premium y Black. Ambas con la misma mecánica, un V6 de 3.799 cc con tracción integral y dos turbos. La caja de cambios es automática de doble embrague con seis velocidades. Existen otras versiones para otros mercados aunque la más peculiar de todas ellas es la denominada Track Pack. Este modelo se diferencia del resto de GT-R por la reducción en el peso además de la eliminación de las dos plazas traseras. Las suspensiones son más rígidas todavía y cuenta con unos frenos más eficaces, las llantas son las mismas que montaba la edición anterior del GT-R denominada Spec V, todo ello claramente enfocado a un uso en circuito. Salvo la pintura metalizada, opción que cuesta 2.000 euros, el GT-R tiene prácticamente todo lo que se le puede exigir a un deportivo de su categoría. El equipo multimedia está desarrollado por Bose y cuenta con 11 altavoces, radio CD con toma auxiliar y USB, disco duro de 30 GB, navegador con Pantalla táctil, asientos de piel con reglaje eléctrico y calefacción incorporada, llantas de aleación ultraligeras de 20 pulgadas y alarma antirrobo son los más destacables entre su numeroso equipamiento.



INTERIOR

Como si de un avión a reacción se tratara el GT-R ofrece una cantidad de información al conductor nunca vista hasta el momento en coches deportivos. Fuerzas G laterales y de aceleración/frenada, grado de utilización del acelerador, ángulos de dirección del volante y un sinfín de datos se pueden visualizar a gusto del consumidor en el display del navegador, tengo que reconocer que no presté ninguna atención a toda esta información en los primeros instantes debido a que la conducción requería toda mi atención. Más tarde con calma se puede observar la gran cantidad de información que facilita su display en el que podemos encontrar también presión del aceite, temperatura exacta del agua, temperatura del aceite, etc.

Los interiores tienen un acabado exquisito aunque en esta unidad de pruebas ya con muchos kilómetros a cuestas de maltrato periodístico, dejaba ver sus primeras señales de fatiga en las levas del cambio. Éstas estaban empezando a perder la tonalidad brillante del magnesio y comenzaban a deslucir. Los asientos son muy cómodos y con gran sujeción lateral, además de tener un diseño muy atractivo y curiosamente asimétrico, la banqueta del conductor es diferente a la del acompañante. Las plazas traseras son simbólicas pero podría decirse que en total cuenta con tres plazas y media. Me explico, sentado en la posición del copiloto se observa un enorme y profundo espacio para las piernas. Si ajustamos el carril hacia delante aprovechando todo esta profundidad, dejamos atrás espacio suficiente para que pase y hasta se pueda sentar un tercer pasajero siempre que no mida más de 1,70. Las banquetas de los asientos traseros son enormes en longitud y se comen el poco espacio que hay entre los dos asientos. 



EN CARRETERA

En lo largo de todos los años que he disfrutado conduciendo y probando coches han pasado por mis manos modelos de Lamborghini, Pagani, Ferrari o Porsche de aspecto más deportivo que este Nissan, con motores a priori más poderosos y sobre todo con un coste económico increíblemente superior. Sin embargo tengo que reconocer que ninguno de ellos me ha producido el efecto que me ha causado esta versión de GT-R. Por su gran tamaño, peso bastante elevado (1.815 kilos) y las cuatro plazas homologadas me había hecho una idea equivocada de lo que realmente es este deportivo de pura raza.

Con la configuración más deportiva posible la aceleración es realmente espectacular, poco más tres segundos en el 0-100 kms/h. Es tan brutal que tanto desde parado como acelerando en movimiento hacen falta todos los sentidos para sujetar bien el volante y vigilar el paisaje que comienza a hacerse borroso en los laterales, como si hubiéramos apretado un botón de “hiperespacio”. Las posibilidades de conducción son múltiples aunque todas ellas tienen un marcado carácter deportivo. El menú de configuración ofrece tres posibilidades de configurar la suspensión y lo mismo sucede con el cambio de marchas/motor o el control de estabilidad. Al arrancar siempre se queda por defecto en la posición intermedia de los tres, es decir con el control de estabilidad conectado (admite desconectado o que actúe parcialmente), la suspensión en modo normal (admite Race o Confort) y la respuesta del motor y el cambio en modo normal (admite Eco y Race). La suspensión es deportiva hasta en el modo confort, los baches se transmiten con suficiente fidelidad como para que no nos olvidemos de lo que tenemos entre manos. La dirección es muy sensible al estado del asfalto, si éste no es plano se vuelve nerviosa, al estilo de los Porsche 911 de los años 90. Sin embargo la trazada del Nissan es siempre la que nosotros elegimos, la eficacia de su tracción integral y el acertado reparto de pesos hace que su paso por curva sea estratosférico.

Las llantas cuentan con un aleteado especial y un reborde más pronunciado para evitar que los neumáticos se deslicen sobre ellas durante las fuertes aceleraciones o frenadas y que los neumáticos antipinchazos se mantengan en su lugar si pierden presión de aire. En cuanto al consumo, ¿A quién le importa el gasto de combustible?, diremos simplemente que en conducción radicalmente deportiva la autonomía puede llegar a ser de 200 kilómetros y el consumo menor que puede tener difícilmente bajará de los 10 litros pero también que será el dinero mejor gastado por el enorme placer que obtenemos a cambio. 



RIVALES

En un principio el GT-R puede parecer un compendio de lo que no debe ser un coche deportivo. Es demasiado grande, muy pesado, complejo y puestos a exigir caro para un sueldo normal. Pero basta echar una mirada a sus competidores para salir inmediatamente de nuestro gran error. Es tal la eficacia del Nissan que desde su lanzamiento en 2008 vapuleó a rivales de la talla de un Porsche 911 Turbo o al Corvette ZR1. Tanto Porsche como Chevrolet se pusieron manos a la obra y han vuelto con nuevos modelos con lo que las diferencias entre los tres ya no son tan abultadas no así los precios. Este modelo de Porsche fue que el sirvió de fuente de inspiración durante el desarrollo del GT-R y al que tomaron como ejemplo para intentar superar en prestaciones y comportamiento.

No existe ningún rival en el mercado que tenga un precio inferior ni tan siquiera similar al GT-R y que se le aproxime en prestaciones. La primera versión del GT-R ya era todo un desafío para el resto de superdeportivos y aunque vayan saliendo nuevas evoluciones, los propietarios de las primeras series de GT-R pueden seguir sintiéndose orgullosos, aun más cuando Nissan anuncia que comercializará un kit para mejorar las primeras series y aproximarlos más a esta segunda entrega. Nissan no se duerme en los laureles y sigue evolucionando su bestia anunciando otra tercera evolución para 2012 con 549 caballos. Aunque la versión de nuestra prueba haya incrementado el precio y ya se acerque a las seis cifras sigue siendo todo un lujo de prestaciones por un precio que comparativamente hablando con el de sus rivales es toda una ganga de 99.490 euros. Sin embargo el GT-R se enfrenta a otro poderoso enemigo como es la propia imagen de marca, prueba de ello es que solo aparece en la trasera el logo de Nissan y éste ha sido sustituido por el emblema de GT-R en otras partes del coche. Si eres de los que no dan importancia a las marcas y valoras realmente lo que un objeto vale por si mismo, el Nissan GT-R se ha ganado por derecho un lugar entre los grandes superdeportivos de la historia del automóvil y por ello merece ser tratado con gran respeto.



A favor

- Prestaciones (Pocos deportivos le superan, entra de lleno en el club de los elegidos que aceleran de 0 a 100 kms/hora en tres segundos y medio o menos).

- Precio (La mayoría de modelos que se le aproximan en prestaciones cuestan como mínimo el doble o incluso más del triple del precio del Nissan)

- Maletero (Para tratarse de un superdeportivo tiene un maletero muy digno casi a la altura de un compacto tamaño Volkswagen Golf).

- Estética (No es tan vistoso como sus rivales pero es un modelo más exclusivo y difícil de ver que un Porsche o un Ferrari por lo que todo el mundo vuelve la cabeza cuando pasa a su lado).

En contra

- Ruidos de transmisión (En marcha hay todo un variado surtido de sonidos que elevan la de por si elevada rumorosidad del interior).

- Suspensión (Aún rodando en el modo más confortable sigue siendo duro de suspensiones, pero con su enfoque radicalmente deportivo es lo más recomendable).

- Exigente (No es que sea difícil de conducir, más bien al contrario sin embargo sus elevadas prestaciones exigen unos reflejos y una rapidez de reacción más elevadas de lo habitual).

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Diciembre 2011

Busca tu coche

Marcas Modelos
Buscar coche
USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continuas navegando entendemos que aceptas las condiciones Política de cookies USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar la navegación por nuestra web, así como para mejorar nuestros servicios y mostrarte la publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de los hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Cerrar