Prueba NISSAN QASHQAI +2
2.0 DCi 150CV TEKNA SPORT 4x2

POLIVALENTE A LO GRANDE

El Qashqai es uno de los superventas del segmento de los vehículos todocamino, coches con aspecto de todoterreno pero cuyo comportamiento y utilidad se asemeja al de un turismo o al de un monovolumen. Desde su lanzamiento, en 2007, se han vendido más de 32.000 unidades en nuestro país, lo que lo sitúa como el turismo nipón de mayor venta en España, según Nissan. Su éxito se debe a su polivalencia, amplia horquilla de precios, numerosas opciones mecánicas y de carrocería y equipamiento completo.

  

CINCO MÁS DOS PLAZAS SUPLETORIAS

Hasta 2008 el Qashqai se ofrecía en carrocería de cinco plazas, configuración que cambió en abril de este año con la incorporación de la versión ‘+2’, variante que convive con el Qashqai de cinco plazas. La longitud del siete plazas crece hasta los 4,52 metros –210 milímetros más– y conserva idéntico ancho y altura. Así se consigue un mayor espacio interior para incorporar una tercera fila de asientos, dos en concreto, de ahí la denominación ‘+2’. La mayor longitud de la carrocería hace que también aumente la batalla –distancia entre ejes– diez centímetros, así como el voladizo trasero –el espacio que hay entre el eje posterior y el borde del paragolpes–. La capacidad de carga también mejora. Los 352 litros del maleterodel cinco plazas se convierten en 400 en el siete asientos, o en 500 con los respaldos de los asientos posteriores abatidos y los de la fila central desplazados hacia delante hasta su tope: diez centímetros.

Tanto la versión de cinco puertas como la de siete se pueden adquirir con tracción total o delantera, con cuatro motores diferentes: dos de gasolina, de 114 y 141 caballos; y dos turbodiésel, de 103 y 150 CV. Existen cinco niveles de equipamiento: Visia, Visia Business, Acenta, Tekna Sport y Tekna Premium. El más básico Visia va asociado a los motores de gasolina y ofrece de serie, entre otros, control de estabilidad, seis airbags, aire acondicionado, conexión Bluetooth, mandos en el volante, conector para reproductores MP3, retrovisores eléctricos y calefactados, ordenador de viaje, guantera refrigerada y asiento del conductor ajustable en altura.



PRECIOS PARA TODOS LOS BOLSILLOS

El Qashqai más económico, el 1.6 Visia 4x2 de cinco plazas cuesta 18.650 euros, mientras que el tope de gama, el 2.0 DCi Tekna Premium automático 4x4 de siete asientos sale por 32.050 euros. El siete plazas más barato se puede adquirir desde 20.900 euros, y por 26.100 la versión con tracción 4x4 (el 2.0 Acenta de gasolina y 141 CV), un precio imbatible entre sus más directos competidores con idéntico número de asientos y tipo de tracción. Por ejemplo, en SsangYong está el Rodius 270 con motor turbodiésel de 170 caballos, que sale por 30.865 euros. Hyundai ofrece el Santa Fé 2.2 CRDi, también turbodiésel, con 155 CV, por 35.050 euros. Y Nissan cuenta con el Qashqai turbodiésel con tracción integral y siete plazas desde 27.450 euros, en concreto el 2.0 DCi Visia Business de 150 caballos. Interesante, ¿no?

Coincidiendo con el lanzamiento de la carrocería ‘+2’ la gama Qashqai incorpora una serie de mejoras para hacerlo más atractivo. Se suma el acabado Tekna Sport que monta la unidad objeto de esta prueba, donde lucen mejor los cambios. El diseño exterior del Tekna Sport ofrece un aspecto más deportivo y elegante que el resto. La principal novedad del frontal es la parrilla plateada, a juego con las barras de techo y las manecillas de las puertas, y las carcasas de los retrovisores pintadas en el mismo color que el de la carrocería. Las llantas son de diseño deportivo en diámetro de 18 pulgadas. En cuanto a la variante ‘+2’, esta incorpora de serie cristales traseros oscurecidos y techo de cristal panorámico de serie.



EQUIPAMIENTO COMPLETO

En el interior del Tekna Sport los pedales son de aluminio, el volante y el pomo de la palanca van revestidos en piel, y el asiento del conductor cuenta con regulación lumbar y en altura. También dispone de climatizador dual, un excelente sistema de navegacióncon imágenes en tres dimensiones, pantalla táctil de 3,5 pulgadas y conexión inalámbrica Bluetooth –denominado Nissan Connect–, además cámara de visión trasera. Sólo se echa en falta los faros de xenón y el sistema de arranque sin llave. Para hacerse con estos elementos hay que optar por el Tekna Premium –que también dispone de asientos en piel–, cuyo precio es de 30.950 euros, 1.500 euros más que nuestro protagonista, diferencia que no está justificada ya que los faros con luces halógenas del Tekna Sport iluminan a la perfección y el arranque sin llave y la piel de los asientos son claramente prescindibles.

Al sentarse en el puesto de conducción se descubren materiales de calidad y buen tacto, la mayoría de plástico blando, sobre todo en la parte superior del salpicadero, a los lados de la consola central y en la parte alta de las puertas. El resto de los plásticos son peores, algo más duros y rugosos. Todos parecen muy robustos y bien ajustados. He conducido deprisa por carreteras muy bacheadas y de mal asfalto y no he oído crujidos ni visto piezas sueltas. Tampoco hay rebabas ni filos cortantes. El aislamiento acústico es mejorable al ralentí y cuando se alcanzan regímenes elevados, momentos en los que se percibe el sonido del motor turbodiésel de 150 caballos.



INTERIOR ESPACIOSO Y CON MUCHOS...

Lo que sí hay en abundancia son huecos y compartimentos para dejar objetos. En las puertas, bajo el apoyabrazos central delantero y debajo del asiento del acompañante. También hay bolsas detrás de los respaldos y una guantera refrigerada de grandes dimensiones. Los puntos de luz son, igualmente, numerosos: en las tres filas de asientos, en el maletero y en los espejos de los parasoles.

El interior del Qashqai ‘+2’ resulta espacioso, aunque no es tan ancho como un todoterreno ni tan alto como un monovolumen. El techo panorámico es de grandes dimensiones –nada menos que 117 x 79 centímetros–, dispone de un cristal oscurecido y la luz que introduce en el habitáculo incrementa la sensación de amplitud. Cuenta con un cubre techo que se desplaza eléctricamente accionando una tecla que se encuentra al lado del plafón de la iluminación delantera. Aunque su funcionamiento es correcto, se echa de menos que no pueda desplazarse por completo mediante un único toque de tecla.



ASIENTOS DE CALIDAD

Los asientos del conductor y del acompañante son muy buenos, ofrecen comodidad y se ajustan perfectamente al cuerpo. Lo mismo ocurre con los laterales de la segunda fila, excepto el central, menos confortable pues es duro y estrecho. Si no se utiliza, puede plegarse para servir como apoyabrazos o para llevar un par de latas. La segunda fila de asientos puede desplazarse hasta diez centímetros para dar más espacio a las dos plazas de la última fila o agrandar la capacidad del maletero. La inclinación del respaldo puede regularse en nueve posiciones distintas y se pliega por secciones 40/20/40.

El acceso a los dos asientos traseros se realiza desde las puertas posteriores, desplazando 25 centímetros las banquetas laterales. Sin llegar a ser una tortura, acceder a estas plazas resulta un ejercicio bastante incómodo, no porque las puertas sean pequeñas sino porque el hueco que dejan libre resulta muy pequeño. Los dos últimos asientos sirven para que viajen personas de no más de 1,70 metros de altura, son plazas accesorias ya que las banquetas son duras, cortas y van ubicadas prácticamente a ras del suelo. El respaldo se puede abatir en dos mitades.



MÁXIMA MODULARIDAD

El maletero tiene una capacidad de 400 litros, ampliables hasta 500 con los asientos de la segunda fila desplazados diez centímetros y los respaldos de los asientos de la tercera fila abatidos. Si se pliegan los respaldos de la segunda fila se consigue un suelo totalmente liso y un volumen de carga de 1.513 litros, pudiendo introducir objetos de algo más de dos metros de longitud. El borde de carga es de 78 centímetros, distancia que hace molesto introducir objetos pesados. Bajo el piso del maletero hay un pequeño hueco donde se aloja la cortinilla que cubre el maletero, que es enrollable y sirve tanto en configuración de cinco como de siete plazas. También ahí se esconde la rueda de repuesto, de acceso complicado ya que hay que levantar los asientos de la tercera fila. Lo que no hay es una cortinilla vertical para aislar a los pasajeros de la carga cuando se llena a tope el maletero con los asientos posteriores plegados, algo que debería solucionar Nissan para evitar peligrosos desplazamientos de objetos hacia delante.

Me gusta el puesto de conducción, más quizá por la comodidad del asiento que por la instrumentación, con algunos mandos situados demasiado ‘a la japonesa’. Son de aspecto sencillo, muy serios y están algo dispersos, sobre todo los de la consola central. La visibilidad es buena hacia delante y hacia los laterales ya que las superficies acristaladas son amplias y los montantes estrechos. Hacia atrás la visión es peor ya que la luna es de dimensiones reducidas, los pilares son anchos y los reposacabezas traseros estorban al mirar por el espejo o girar la cabeza. Tampoco es que sea un gran problema, sobre todo porque este Qashqai cuenta con una cámara posterior cuyas imágenes se visualizan en la pantalla del navegador al engranar la marcha atrás.



INFORMACIÓN DEMASIADO SOBRIA

El cuadro de instrumentos consta de dos esferas analógicas de grandes dimensiones que informan de la velocidad y las revoluciones del motor. En el centro hay otra más reducida, digital y en color naranja, donde aparece el nivel del combustible, la temperatura del agua del motor, la hora y algunas informaciones del ordenador, como la autonomía, el consumo y la velocidad medias y la distancia recorrida. Hecho de menos la opción de disponer de estos datos por duplicado, como en la mayoría de los coches. El manejo del ordenador se puede realizar accionando un botón situado en el interior del cuadro de instrumentos, lo que implica descuidar una mano del volante, o bien desde los mandos multifunción del volante.

El volante tiene un diámetro de 37 centímetros y es regulable en altura –tres centímetros– y cinco en profundidad. Gira entre topes tres vueltas y un quinto. Lleva alojados varios mandos: a la izquierda se controla el audio, el teléfono y las funciones del ordenador; a la derecha el control de la velocidad de crucero. Todas estas funciones me parecen muy útiles, sencillas y de muy fácil manejo. El ordenador, por ejemplo, se controla accionando un único botón, y el control de crucero cuenta con una tecla para subir o bajar la velocidad deseada. Es todo muy intuitivo y no requiere apartar la vista del frente.



CONSOLA CENTRAL COMPLETA

La consola central dispone, de arriba abajo, de dos grandes salidas de aire, la tecla del ‘warning’, la pantalla del navegador, los mandos del climatizador dual y, por último, un botón para mandar aire frío a las plazas posteriores –solución ‘escasa’ ya que se echa de menos salidas de aire en el resto de las filas de asientos–, además de una toma de corriente de 12 voltios. La palanca de cambios delimita la consola central con el tabique que parte los dos asientos delanteros. Su tamaño y ubicación son correctos.

Uno de los ‘gadgets’ que más me han convencido es el Nissan Connect, un sistema de navegación multimedia que se estrena en el Qashqai. Dispone de una pantalla táctil de cinco pulgadas situada en una posición algo alejada de la vista. Su manejo es fácil e intuitivo: combina el uso de botones en las funciones más habituales con la pantalla táctil para confirmarlas de manera rápida. Encima de la pantalla está la ranura para discos compactos, tradicionales o en formatos MP3 o WMA. La conexión de otros equipos de música –tipo iPod, discos duros externos o lápices de memoria– se puede realizar mediante una conexión USB o por medio de un ‘jack’ de 3,5 milímetros. La conectividad Bluetooth se realiza de manera rápida y sencilla, sin necesidad de ‘perder el tiempo’ mediante órdenes vocales. El navegador cuenta con una interesante opción, la de ruta ‘eco’, que optimiza el trazado en función del consumo de combustible. He probado esta opción de navegación pero no he notado una mejora significativa del consumo con respecto a itinerarios alternativos.



ESTABILIDAD Y PRESTACIONES

La estabilidad del Qashqai es correcta, ni tan buena como la de un turismo o la de un monovolumen que vaya bien asentado, pero claramente mejor que la de un todoterreno. Entra bien en cualquier tipo de curva y no se notan molestos balanceos de la carrocería. La dirección es rápida aunque algo imprecisa. En tramos de mal asfalto no pierde la compostura y las suspensiones, algo blandas y secas, filtran bien las irregularidades del terreno. También son de ayuda los excelentes asientos. Es muy válido para adentrarse por pistas de tierra sencillas, gracias a su altura libre, aunque hay que dejar los terrenos complicados para la versión 4x4.

El motor turbodiésel de 150 caballos, de origen Renault, responde muy bien al acelerar y ofrece unos consumos contenidos. La caja de cambios manual de seis velocidades tiene un buen escalonamiento entre marchas y actúa con precisión aunque resulta algo áspera. La buena utilización de la transmisión hace que la mecánica responda con energía a partir de las 2.000 revoluciones y permite mantener una velocidad crucero bordeando los límites siempre con suficiente fuerza energía y un consumo, que puede rondar los 8 litros cada 100 kilómetros, incluso menos si dosifica el acelerador o se usa hábilmente el control de velocidad. Las prestaciones son las esperadas en un coche con esta potencia, aerodinámica limitada y un peso superior a los 1.600 kilos –unos 100 más que el Qashqai de cinco plazas–. El 0 a 100 kilómetros/hora lo hace en sólo 10,8 segundos, una cifra muy buena, y las recuperaciones en marchas largas también resultan más que aceptables. Los frenos actúan con precisión aunque pierden mordiente si se los castiga más de la cuenta.



CONCLUSIÓN

Este todocamino me parece, sobre todo, muy racional. Es polivalente y válido para cubrir las necesidades de familias que necesiten bastante espacio, un interior robusto y bien acabado y un equipamiento de primera con numerosos ‘gadgets’ útiles y fáciles de usar. Motiva por su presencia y altura, su diseño no es el de un todoterreno agresivo, sino más bien al contrario, cuenta con unas líneas suaves. Su altura es más que suficiente para obtener una posición para conducir con una mayor visibilidad. Aunque el precio de la unidad probada es algo elevado, la gama cuenta con opciones asequibles a cualquier bolsillo.



A favor

- Facilidad de uso del Nissan Connect.

- Robustez y amplitud interior.

- Comportamiento.

- Estética acertada.

- Equipamiento completo.

- Volante multifunción de fácil manejo.

En contra

- Borde del maletero elevado.

- Ruido aerodinámico de los retrovisores.

- Pantalla multifunción alejada de la vista.

- Motor algo ruidoso al ralentí y en regímenes elevados.

- Plazas de la tercera fila pequeñas y de difícil acceso.

- Apoyabrazos delantero incómodo.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Agosto 2009

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