Prueba MINI
2.0 143 CV Cooper SD Automático

DIESEL CON GARRA

Desde sus inicios en 2001 Mini ha pasado de ofrecer un solo modelo a toda una amplia gama de interpretaciones diferentes que parece no tener final. Tanto es así que el nombre de Mini ha cambiado de ser un solo modelo a formar toda una marca. Si bien en gasolina existían varias mecánicas con prestaciones deportivas, se echaba en falta un motor diesel con garra.

  

APELLIDO SD

Estas dos siglas son las encargadas de diferenciar a los modelos diesel con prestaciones deportivas dentro de Mini. No solo aparecen en el Mini convencional de tres puertas, también las encontramos en el cabrio, Clubman y Countryman ya que todos comparten motor. Si de entrada eres de los que piensan que 143 caballos son pocos en un mundo en el que los diésel rondan los 200 caballos o más, no debes olvidar que este Mini es mucho más ligero y ágil que la gran mayoría de vehículos diesel más potentes.

Además del pequeño detalle, aunque no menos importante, de gozar de unas cifras de par poco habituales en utilitarios. El par máximo del Mini John Cooper Works (211 caballos) es de 260 Nm entre 1.850-5.600 r.p.m. y el de este Mini Cooper SD es de 305 Nm entre 1.750-2.700 r.p.m., lo que delata las “malas” intenciones de este modelo.

Por imagen apenas se diferencia del Cooper S: paragolpes, toma de aire, escape trasero central doble, etc, de hecho solo incrementa el peso total en 10 kilos. No es tan rápido como él, pero más adelante veremos que las diferencias tampoco son desproporcionadas y el resultado final es muy convincente. Esta carrocería de Mini es una de las más acertadas estéticamente y prueba de ellos es que desde su lanzamiento hace ya más de diez años los cambios que ha recibido han sido pequeños retoques en pilotos, faros o paragolpes. Frank Stephenson, su diseñador (medio español), puede estar orgulloso de su criatura. Como curiosidad nació el mismo día que se presentaba a escala mundial el primer Mini de la historia.



MODELOS Y ACABADOS

Este nuevo motor diesel es el bloque con mayor cilindrada, dos litros, instalado en un modelo Mini en toda su historia (más de 50 años) y es el mismo motor que utiliza el BMW 118d. Con su llegada, la gama diesel queda formada por tres niveles de potencia: 90, 112 y 143 caballos. La caja de cambios en el modelo Cooper D y SD puede ser manual o automática, pero siempre con seis velocidades.

La gama mecánica de gasolina continua con sus cinco niveles de potencia con la misma cilindrada (1.6 litros): 75, 98, 122, 184 y 211 caballos.

Los acabados, exteriores e interiores, cuentan con infinitas posibilidades de personalización, punto fuerte del Mini que han comenzado a imitar otros fabricantes rivales. Esto quiere decir que rara vez (nunca) los compradores de un Mini salen por la puerta con un Mini de precio base, sin haber sumado unos cuantos miles de euros en extras de personalización.



INTERIORES

La primera impresión al sentarnos es francamente buena, no solo son especialmente acertados por diseño, la calidad es muy elevada. Si bien es cierto que algunos controles como los elevalunas son complicados de accionar por su especial diseño aeronáutico, no es menos cierto que basta echar un vistazo a toda la zona central (o en el techo) donde se encuentran esos botones, para deleitarse con su estética tan particular y olvidar cualquier “incomodidad” de manejo. Como contrapartida, el funcionamiento del joystick que controla todas las funciones más importantes del Mini, es uno de los mejores del mercado por su facilidad de manejo. Para saltar de una función a otra, es muy intuitivo y se puede utilizar con la mano derecha mientras conducimos sin perder la atención en la carretera. Son solo dos botones, además del joystick, pero solo con ellos es posible realizar un montón de funciones que en otros modelos exigen mayor atención y desviar la vista de la carretera, sobresaliente en este apartado. La calidad de todos los acabados y materiales es indiscutible. Desde el cuero de los asientos, fino y sin escamas, hasta los ajustes de los botones y mandos es impecable. El techo solar eléctrico opcional (972 euros) que montaba nuestra unidad de pruebas, abarca toda la superficie aunque solo la sección delantera se puede abrir por completo. Lleva dos cortinillas enrollables manualmente que aíslan de los rayos solares aunque en la práctica no filtran plenamente el sol y puede llegar a ser molesto. Los asientos tienen un buen agarre lateral, como corresponde a un deportivo y están impecablemente rematados. Las plazas traseras no son muy amplias y el acceso es complicado, la altura es la mejor cota que tienen. El maletero con 160 litros de capacidad no es uno de sus puntos fuertes, al menos en caso de necesidad podemos abatir la segunda fila y lograr 680 litros.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL MINI?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar Mini 2.0 143 Cv Cooper SD Automático, hemos tomado como referencia una hombre de 35 años divorciado, con mas 10 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, guarda el coche en garaje propio y recorre hasta 20.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio mas competitivo con un seguro a terceros con lunas, incendio y robo es Reale en la póliza Global con un precio de 709.02 euros y con una una calidad en la póliza de 7.38, teniendo una relación calidad precio de 7.06.



EN CARRETERA

Con las cifras citadas anteriormente de par, las mejores de toda la gama gasolina y diesel, no es de extrañar la respuesta tan flexible de su mecánica. Puede circular por ciudad con una facilidad y comodidad de utilización impresionantes para de repente estallar y convertirse en toda una bomba de aceleración instantánea. Por supuesto la sonoridad tan reducida no estropea esta sensación tan placentera y casi podría hacerse pasar por un coche de gasolina. Lógicamente, sus consumos no son tan elevados. Incluso, aunque invadidos por los placeres de tal aceleración, nos olvidemos por instantes de practicar una conducción económica. La defensa a ultranza por la reducción de consumos que tiene la firma propietaria de Mini (BMW), se plasma directamente en este modelo con los sistemas de recuperación de energía o de parada y arranque del motor. Las cifras resultantes, 5.3 litros cada 100 kilómetros, son una buena muestra de lo que han evolucionado los motores en este sentido en los últimos años. Todos los SD tienen un botón “Sport” junto a la palanca del cambio, que revive la respuesta del acelerador y modifica el sonido (no fui capaz de distinguirlo) a la vez que endurece la dirección. En cuanto a la aceleración las cifras lo confirman, 8.4 segundos de cero a 100 kilómetros/hora. Es solo poco más de un segundo que el Mini Cooper S (184 caballos) y poco más de dos segundos que el Mini John Cooper Works. Esta diferencia tan pequeña quiere decir que el MINI Cooper SD empuja con garra y decisión suficientes como para contentar a la mayoría pero que aun así, sigue existiendo una diferencia en sensaciones con los motores de gasolina. El motor diesel es más progresivo en su respuesta y no tan agradablemente “salvaje” como sus hermanos de gasolina, no se puede tener todo. El cambio automático tiene una respuesta satisfactoria tanto en conducción normal como si practicamos una más exigente, pero para completar el carácter deportivo del SD hubiera estado mejor contar con levas en el volante.

La suspensión resulta un poco seca cuando el asfalto se vuelve irregular. Además de la incomodidad manifiesta para los pasajeros (sobre todo los de atrás), la conducción exige algo más de atención si los rebotes se producen en pleno apoyo en curva. La escasa distancia entre ejes hace que el “salto” de la suspensión descoloque al Mini y tengamos que corregir con el volante. Con firmes buenos, el Mini transmite mucha seguridad y la sensibilidad de la dirección ayuda a negociar curvas con elevada velocidad y grandes dosis de diversión. La posición al volante es perfecta gracias a la correcta ubicación de los pedales y a una buena postura en el asiento. Éste, sujeta el cuerpo correctamente, en mi caso, no consigo “llenar” todo el espacio entre las solapas laterales y sufro cierto desplazamiento lateral en apoyos fuertes.



RIVALES

Para evaluar los rivales de este Mini hay que dejar de lado el equipamiento Hampton. Porque sin él ya es el más caro y con él obliga a un desembolso tal, que nos permitiría comprar fácilmente coches del segmento superior.

Centrándonos en el tamaño y en un nivel de potencia similar solo aparecen cuatro rivales: Alfa Mito 1.6 JTDm, Audi A1 2.0TDI, Seat Ibiza 2.0 TDI FR y Opel Corsa 1.7 CDTi.

El Mito y el Corsa solo están disponibles con carrocerías de 3 puertas, a diferencia de los otros dos que también la tienen de cinco. El Alfa, con 120 cv, es estéticamente el más “glamuroso” y tiene un enfoque deportivo como el Mini. Pero la falta de tacto y de precisión de una dirección eléctrica mal resuelta, le quita mucho placer de conducción; y las suspensiones, siendo más cómodas que las del Mini, no alcanzan el nivel de eficacia en cuanto a estabilidad, ni el placer de conducción. El motor también está un peldaño por debajo y para que tenga una buena respuesta es necesario poner “el Manettino” (un interruptor como el Sport del Mini) en la posición Dynamic.

Las prestaciones de ambos modelos son casi idénticas y aunque el precio del Mini es superior, la diferencia económica no será motivo suficiente para inclinar la balanza hacia uno u otro modelo en estos niveles de precio. El Audi cuenta con la ventaja de poder disponer de cinco puertas y cinco plazas pero por el momento no dispone de caja de cambios automática. El Mini cuenta con la versión Clubman que ofrece una puerta más y mayor espacio. Pero siempre hablamos de cuatro plazas y además la carrocería es sensiblemente diferente (alargada), lo que puede no gustar tanto a su posible comprador.

Ambos modelos tienen una calidad sobresaliente en los interiores pero el Mini tiene un interior que enamora por su diseño y una personalidad en conjunto contra la que el A1 no puede competir, por el momento. El SEAT Ibiza SC 2.0 TDI es un coche fantástico, pero sinceramente no creo que nadie dudara entre un Mini o un SEAT Ibiza, entre otros motivos por los aproximadamente 7.000 euros de diferencia que hay entre ellos. Mini ha logrado un excelente equilibrio con este modelo, el principal inconveniente es como casi siempre, el precio. El Mini Cooper SD es extremadamente caro, pero es un coche que sin lugar a dudas merece la pena comprar, una pequeña prueba de conducción bastará para convencer a cualquiera. Ya que este motor diésel convence por sus prestaciones y diversión, es mejor no probar los motores de gasolina (Cooper S o John Cooper Works) que son, si cabe, más impresionantes.



A favor

- Prestaciones (sin llegar a los niveles de sus hermanos de gasolina, queda en una excelente posición por aceleraciones y sensaciones deportivas)

- Consumos (con sus prestaciones tan deportivas, el consumo medio es muy reducido)

- Calidad (materiales y ajustes de primera calidad, pero por el precio que tiene no se le puede exigir menos)

- Comportamiento (es muy deportivo y estable, la comodidad se resiente si la carretera se estropea)

En contra

- Precio (el más caro con diferencia, pocos rivales)

- Espacio (las plazas traseras son muy justas para una utilización prolongada)

- Techo solar (la tela enrollable que lo cubre tiene perforaciones que dejan pasar demasiada luz solar)

Prueba y Redacción: www.arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Julio 2012

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