Prueba MAZDA6
2.2 CRDT Active 4p 125 CV

MUCHO POR POCO

Esta versión básica del Mazda6 te lo puedes comprar por 26.100 euros, una cantidad más que razonable si tenemos en cuenta que nos llevamos una berlina media con aptitudes deportivas cuyo moderno motor turbodiésel y cambio de seis velocidades ofrece unas prestaciones más que suficientes con unos consumos muy ajustados. Cuenta, además, con uno de los equipamientos de serie más completos de la categoría.

  

GRAN EQUIPAMIENTO PERO...

El acabado Active es el único disponible con esta mecánica y es el más económico de la gama. Aún así cuenta con un equipamiento de serie en el que se incluye control de estabilidad; seis airbags; faros antiniebla; sistema automático de conexión de luces, limpiaparabrisas y oscurecimiento del retrovisor interior; climatizador bizona; retrovisores eléctricos plegables; ordenador de viaje; sistema de audio con seis altavoces y cargador para seis discos; conexión Bluetooth; mandos al volante y llantas de aluminio de 17 pulgadas. 

Sí se echa en falta que no pueda equiparse con navegador, techo eléctrico o luces bixenon, ya que el único opcional disponible en el acabado Active es la pintura metalizada, que cuesta 390 euros. La única manera de hacerse los mencionados equipos es adquirir la versión 2.2 CRDT de 163 caballos de potencia con el acabado Luxury Navi + SR, que cuesta 35.440 euros, unos 9.000 euros más que nuestro protagonista.



MECÁNICA TURBODIÉSEL RENOVADA

Una de las innovaciones del Mazda6 se encuentra debajo del capot. Se trata del nuevo motor turbodiésel CRDT de 2.200 centímetros cúbicos basado en el antiguo 2 litros de 140 caballos. El novedoso 2.2 se incorporó a la gama a finales del año pasado y se ofrece en configuración de 125, 163 ó 185 caballos. Estas variaciones de potencia se consiguen básicamente modificando la gestión electrónica.

El motor utiliza un turbocompresor de geometría variable, en el que los álabes variables del lado de la turbina –lado del escape– están curvados, en lugar de ser rectos. El resultado es un incremento del par motor máximo en las bandas más baja y más alta de revoluciones. En el lado del compresor –lado de entrada– se ha incorporado un sello de estanqueidad para reducir el juego entre el álabe y el alojamiento del compresor. De este modo, la respuesta del turbocompresor mejora en todo el intervalo de revoluciones del motor. 

Los pistones se tuvieron que rediseñar para que soportasen las altas presiones y temperaturas de combustión. Éstos están hechos de una aleación de aluminio con resistencia mejorada a altas temperaturas. La presión de la inyección asciende hasta los 2.000 bares –1.800 en el 2.0 anterior–. Para ello, se ha mejorado el funcionamiento de la bomba de combustible y se han montado unos nuevos inyectores con diez orificios por inyector –en lugar de los 6 del 2.0– y diámetro reducido –0,119 mm frente a los 0,13 de la versión de 2.0 litros–. Como resultado de todo ello, el Mazda6 2.2 litros mejora los registros en cuanto a recuperaciones desde bajas velocidades.



LIGERO Y MÁS RESISTENTE

El nuevo Mazda6 no es sólo más grande y está mejor equipado que el modelo de primera generación: también es más ligero: unos 35 kilos menos. Esto se consigue mediante una carrocería que incorpora un siete por ciento más de acero de altísima resistencia. Como consecuencia, la rigidez a la flexión y torsión aumenta en más de un diez por ciento, sin añadir un solo kilo más de peso.

Otro de los cambios importantes del nuevo Mazda6 con respecto al anterior se encuentra en el chasis, sobre todo en las suspensiones, más elaboradas y firmes. La delantera es de doble trapecio e incorpora más puntos de anclaje al bastidor. El eje trasero es multibrazo con unos casquillos 10 milímetros mayores y están colocados 25 milímetros más altos para conseguir un mejor control de la elevación trasera al acelerar. Además, los amortiguadores posteriores se ubican en una posición más vertical. También el sistema de dirección cambia, se utiliza la asistencia eléctrica en vez de hidráulica. 

Para finalizar las mejoras del Mazda 6 con respecto al anterior modelo hay que mencionar el importante trabajo realizado en la carrocería con objeto de optimizar al máximo su aerodinámica. Los ingenieros de la firma han conseguido un coeficiente CX de tan sólo 0,27 en la berlina –el de un BMW Serie 3 es de 0,26– y 0,28 en el familiar o Station Wagon, una mejor penetración en el aire que aporta una mayor estabilidad a altas velocidades y contribuye a reducir el consumo de combustible.



INTERIOR ROBUSTO PERO SIN LUJOS

Al acceder al habitáculo la primera sensación que se percibe es la de estar ante un producto bien acabado, de gran robustez y practicidad pero que carece de detalles de cierto lujo propios de otros modelos del segmento. Los asientos delanteros son cómodos y sujetan bien. El del conductor puede regularse en altura y cuenta con apoyo lumbar. Permite conducir en una posición muy baja, lo que agradecerán algunos conductores.

Al volante de este Mazda se puede acceder a todos los mandos con bastante facilidad. Desde el volante se controlan con gran facilidad el ordenador, el climatizador, el teléfono, el sistema de audio y el control de crucero. Las teclas no son abundantes y están muy bien ubicadas, lo que permite conducir sin distracciones. Peor resuelto está la ubicación de la pantalla central desde la que se visionan parte de las funciones que se activan por medio de los botones del volante, ya que está algo separada de la vista, lo que obliga a apartar la mirada del frente. 

Desde el ordenador se controla fácilmente la hora, el consumo instantáneo y medio, la autonomía, un avisador acústico de límite de velocidad y la velocidad media. También me ha gustado la palanca de cambios de seis velocidades, de reducidas dimensiones y colocada cerca del conductor. El freno de mano, en cambio, se sitúa algo lejos, muy cerca del asiento del acompañante.

En cuanto a la instrumentación, es muy sencilla pero completa. Cuenta con dos esferas grandes que informan del régimen del motor y de la velocidad, además de otras dos más pequeñas que avisan del nivel de combustible y de la temperatura del agua del motor. Entre los relojes principales se haya una pequeña pantalla que registra el cuentakilómetros total, dos parciales y la temperatura del exterior del coche.



MATERIALES SENCILLOS PERO SÓLIDOS

Respecto a los materiales que se emplean en el interior, decir que el salpicadero mezcla plásticos blandos en la parte superior y rugosos y duros en la inferior. Estos últimos son de apariencia algo más pobre pero están muy bien ajustados, y también se emplean en la parte más baja de las puertas y en la consola central. Por mucho que forcemos el ritmo en carreteras de baches, no se escucha ningún tipo de crujido del interior. El aislamiento del motor es bueno cuando se circula por carretera a velocidades legales, en cambio en ciudad, al ralentí y en regímenes elevados se perciben ruidos mecánicos.

Los huecos para dejar cosas son correctos: dos en las puertas, una pequeña guantera a la altura de la rodilla izquierda del conductor, dos portalatas en la base de la consola central, una guantera situada entre los asientos cuya tapa se desliza para servir de apoyabrazos, además de una amplia guantera en el lado del acompañante. Se echa de menos un portagafas en la parte central del techo y un asidero para la mano izquierda del conductor. Detrás no hay huecos en las puertas pero sí un portalatas doble ubicado en el apoyabrazos central. Por cierto que en esta parte trasera resulta criticable el que lleve sólo una luz sencilla y que los asientos, aunque son de calidad y disponen de buen tamaño, resultan un poco incómodos ya que el respaldo va demasiado inclinado hacia atrás.



VISIBILIDAD Y ESPACIO

Me ha gustado mucho la excelente visibilidad que se percibe a los mandos de este Mazda6. No hay prácticamente ningún ángulo desde el que se merme la visión, incluso hacia atrás se puede ver perfectamente con los reposacabezas alzados. Todos los cristales son de gran tamaño y los pilares no resutan excesivamente voluminosos.

El espacio que ofrece el interior es más que suficiente como para alojar cómodamente a cuatro adultos. Tanto en las plazas delanteras como en las traseras, las cotas que he medido en longitud son más que correctas, aunque en altura no es de los mejores de la categoría. El maletero ofrece una capacidad de 519 litros, una cifra que no está bastante bien comparada por ejemplo con los 460 de un Honda Accord. Peor es la distancia al suelo de la boca de llenado, 740 milímetros, 60 más que el del Accord. 

Tampoco se pueden meter objetos muy voluminosos ya que el espacio que deja libre la tapa del maletero es algo justa. El suelo es totalmente plano y los respaldos se pueden abatir en proporción 60/40 quedando los respaldos en una posición casi horizontal. En esta postura he medido 2.230 milímetros desde el borde interior del maletero al asiento del acompañante una vez adelantado este al máximo, una distancia excelente para llevar objetos largos. Al igual que en el Accord, los remates del techo del maletero dejan algo que desear ya que hay mucha chapa y cables a la vista. Tampoco me convencen los tiradores de tela que sirven para abatir los respaldos de los asientos traseros. En vez de rueda de repuesto, debajo del suelo hay espacio para un kit reparapinchazos y los triángulos de emergencia, además de dos huecos grandes muy útiles para llevar herramientas u otras cosas.



COMPORTAMIENTO DEPORTIVO

Como viene siendo habitual en los productos Mazda, la deportividad es uno de sus puntos fuertes, algo que he comprobado en mis recorridos de prueba. La estabilidad y agilidad en curvas lentas es notable, con una dirección de asistencia eléctrica muy rápida y precisa. Los neumáticos Bridgestone Potenza en medidas 215/50 me parecen muy acertados por el buen agarre y viveza que aportan. Las reacciones son rápidas y el coche responde a la perfección a los requerimientos del conductor. El control de estabilidad es desconectable y entra en funcionamiento pronto. La comodidad se resiente algo sobre firmes en mal estado, llegando a filtrar vibraciones al habitáculo, debido a la firmeza de las suspensiones. En curvas rápidas da la sensación de perder algo de aplomo ya que la carrocería tiende levemente a moverse lateralmente. En tramos rectos y con buen firme el coche va tan firmemente apoyado 

Los frenos son de lo mejorcito que he probado en berlinas medias con motor turbodiésel. Sus discos de grandes dimensiones, ventilados los de delante, responden rápidamente al pedal con una efectividad increíble y aguantan muy bien un uso intensivo. Para detener por completo el coche desde 100 kilómetros/hora tan sólo he necesitado recorrer 46,3 metros.

Las prestaciones son correctas para un motor de 125 caballos de potencia, quizá se quedan algo cortas en comparación con las versiones de 163 y 185 caballos. Aún así, los 310 Nm de par motor que ofrece entre 1.800 y 2.600 revoluciones junto con la buena respuesta del turbocompresor de geometría variable permiten velocidades de crucero elevadas. Sólo cuando hay que superar cuestas de gran desnivel hay que jugar un poco con el cambio de velocidades para que el motor no pierda empuje. Por cierto que las marchas se engranan con gran rapidez y precisión, aunque la tercera velocidad de la unidad probada no acababa de insertarse bien en conducción deportiva. En cuanto a los consumos, el Mazda6 2.2 CRDT de 125 caballos se conforma con unos siete litros circulando por autovía a un ritmo constante de 120 kilómetros/hora y algo más de ocho en tramos de ciudad. Si se decide apretar al máximo la mecánica es difícil superar los 10 litros.



CONCLUSIÓN

Sin ser un coche que enamore a la vista, este Mazda6 tiene en su conducción deportiva y en sus bajos consumos unos buenos motivos como para fijarse en él. Si a esto añadimos un equipamiento de serie completísimo y un precio de adquisición bastante razonable, puede ser un acierto su adquisición. Cierto es que no ofrece detalles de gran lujo pero a cambio se percibe una robustez elevada lo que garantiza muchos años de uso. Como alternativa a las actuales berlinas alemanas puede ser un acierto si lo que se pretende es diferenciarse del resto.



A favor

- Agilidad y deportividad.

- Interior amplio y robusto.

- Completo equipamiento de serie.

- Consumos moderados.

- Frenos de primera.

- Manejo de los mandos del volante.

En contra

- Equipamiento opcional inexistente.

- Pantalla central alejada de la vista.

- Sonido de motor al ralentí y en regímenes elevados.

- Suspensión algo seca.

- Maletero mal acabado.

- Asientos traseros incómodos.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Arpem.com
Julio 2009

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