Prueba KIA SORENTO
2.2 CRDi 197 CV Active 4WD

PARTIENDO DE CERO

Kia es la marca que en época de crisis en el sector del automóvil está sufriendo menos el descenso en las ventas. En esta ocasión ha renovado profundamente uno de sus estandartes en cuanto a comportamiento, calidad y buena fama, merecida, de entre todos sus modelos: el todoterreno Sorento.

  

LA PRIMERA GENERACIÓN, DIFERENTE

Lanzado en 2003, el primer Sorento fue todo un éxito por su buen equilibrio en todos los terrenos. Con un precio muy favorable y una estética muy cuidada, su buen comportamiento en carretera no conseguía enturbiar las aptitudes offroad. Contaba con reductora y una altura libre razonable para aventurarse con tranquilidad por cualquier terreno por difícil que este fuera, era realmente un todoterreno. Para esta segunda entrega han querido pasar página y escribir una nueva historia comenzando desde cero. Se abandona el formato de carrocería sobre chasis y pasa a ser un moderno chasis monocasco, la plataforma utilizada es la de su primo cercano el Hyundai Santa Fe.

Cuenta con una estética más moderna, agresiva, muy atractiva y de menor altura.

Las suspensiones adoptan unos parámetros más pensados para el asfalto, en el eje trasero la suspensión pasa a ser independiente. Al mismo tiempo aumenta de tamaño, por lo que gana más maletero y en el interior, además de poder acoger con mayor comodidad a cinco pasajeros, ofrece la posibilidad de acomodar hasta siete, todo ello a pesar de haber reducido la distancia entre ejes. El último cambio y más importante es la transmisión, permanente a las cuatro ruedas en el modelo anterior, ahora se ofrece también la posibilidad de tener solo tracción delantera aunque ya no es posible tener reductora.



NUEVA MECÁNICA

Al igual que antes dispone de varias opciones mecánicas, aunque por el momento solo una se comercializa en nuestro mercado: el 2.2 CRDi de 197 caballos, a mi juicio el mayor atractivo de este nuevo Sorento. No hay todoterreno de sus características que se le aproxime en consumos y aunque en un principio los casi 200 caballos pueden parecer demasiados, el modelo antiguo con 170 ya sorprendía, lo cierto es que le sientan muy bien. Cuando necesitamos mover con decisión el gran volumen del Sorento basta con pisar y la respuesta es inmediata. La mayor parte del tiempo nos movemos entre 1.500 y 2.500 revoluciones por lo que la sonoridad es siempre baja. El motor diesel es una maravilla en su manejo, empuja desde pocas vueltas y mucho, no es ruidoso y podemos circular a 140 kilómetros por hora a solo 2.500 revoluciones en sexta velocidad.

Los consumos son muy bajos ya que con el Sorento cargado a tope de equipaje y con cuatro pasajeros hemos logrado ver en el ordenador consumos medios de 7,3 litros cada 100 kilómetros aunque el consumo más habitual oscilaba entre 7,5 y 8 litros. Todo ello intentando mantener medias siempre por encima de los 120 kilómetros por hora. 

En ciudad lógicamente aumenta pero nunca supera los 10 litros, para que sobrepase esta cifra deberemos practicar una conducción muy agresiva.

Las opciones posibles de cambio y transmisión son tres: tracción a las ruedas delanteras, total o total con cambio automático. Tanto en su versión manual como en la automática se dispone de seis relaciones de largo desarrollo.



LA CONDUCCIÓN

Más pensado para la carretera, el nuevo Sorento dispone de un nuevo esquema de suspensión trasera que abandona el anterior eje rígido y lo sustituye por una suspensión independiente. Ahora es 19 milímetros más bajo, el Sorento se mueve correctamente por pistas rotas aunque tampoco muy diferente de cómo podríamos hacerlo con un turismo convencional con tracción delantera. La dirección asistida hidráulica transmite muy bien la carretera o la pista y a medida que incrementamos el ritmo en pistas rotas y pedregosas, aumenta la frecuencia de los rebotes y resulta más confortable para los pasajeros. Al contrario, a poca velocidad notamos los rebotes que producen las piedras y baches de más de lo que nos gustaría, no llega a ser incómodo pero se nota que han apostado claramente por el asfalto. El Sorento cuenta con una ayuda para pequeñas incursiones fuera de la carretera, un control de descenso y un bloqueo que reparte el par entre los dos ejes por igual, solo utilizable hasta 30 kilómetros por hora. A pesar de estas ayudas con la menor altura y la pérdida de la reductora nos encontramos mucho más limitados que con el anterior a la hora de subir rampas pronunciadas o intentar aventurarnos como si de un todoterreno convencional se tratara. Al final solo son pequeñas ayudas pero que no consiguen sustituir a una caja reductora, el Sorento ha mutado de todoterreno a SUV.

En carretera necesitamos unos kilómetros para ganarnos su confianza. En apoyos complicados, curvas lentas, al principio cuesta asimilar que un vehículo con un volumen tan grande corra tanto y los primeros apoyos fuertes los negociamos con cierto respeto. Es posible que la memoria me traicione pero la primera sensación es que con el antiguo Sorento íbamos más rápido en el paso por curva. Poco a poco vamos cogiendo confianza y nos vamos acostumbrando al balanceo, en curvas a alta velocidad el aplomo y la comodidad son elevados.



EL INTERIOR

Los 95 milímetros que aumenta en distancia sobre el anterior, le permiten instalar en opción, una tercera fila de asientos. Aunque es utilizable por adultos no es recomendable para largos recorridos ya que la distancia de la banqueta al suelo no es muy elevada y obliga a llevar flexionadas las piernas más de lo normal, un niño no tendría ese problema. El maletero aumenta de tamaño con la configuración de cinco plazas, 541 litros, pero si viajan siete ocupantes se reduce a unos escasos 111 litros.

En cuanto al diseño del salpicadero no es de los interiores de Kia más vistosos pero si está bien resuelto. El aspecto general es de buena calidad, en los brazos del volante van los controles de audio, izquierda, y los controles de la velocidad de crucero, derecha. Ambos comparten el mismo tipo de botonería y accionamiento por lo que en ocasiones por error nuestro al subir el volumen aumentamos la velocidad y viceversa, cuestión de acostumbrarse. El cuero del volante tiene un tacto muy bueno y no resbala ni tras varias horas de uso pero su apariencia no es muy fina, de no ser por las costuras del interior, hubiéramos jurado que se trataba de plástico de regular calidad. El resto de los plásticos de salpicadero, puertas y consola central son razonablemente buenos y de tacto agradable.

Los relojes del cuadro están enmarcados por un atractivo aro metalizado y se leen rápido, sin embargo no disponemos de ningún botón accesible para saltar de una a otra función del ordenador de a bordo. Para cambiar las funciones de éste, tenemos que hacerlo metiendo la mano entre los brazos del volante y pulsar un botón que está tan camuflado en el cuadro que cuesta encontrarlo. Los asientos son cómodos pero no sujetan mucho el cuerpo, no es un deportivo pero precisamente por esto balancea más y necesitamos tener el cuerpo sujeto.



LA CONCLUSIÓN

Kia ha avanzado a velocidad de vértigo en mejorar la calidad general de todos sus modelos. Si hace más de diez años, en la época de los primeros Kia Sephia y Shuma, me sorprendía al ver que alguien era capaz de comprarse alguno de aquellos primeros modelos, en la actualidad me sorprende que no estemos rodeados de vehículos fabricados por Kia. Esta marca se ha ganado el respeto de los compradores que se han dado cuenta que ya no es necesario pagar cifras desorbitadas para tener un vehículo que pueda colocarse sin complejos entre las primeras plazas de cada segmento. En el caso del Sorento en el de los crossover de siete plazas y aunque ha perdido capacidad de rodaje fuera de carretera, ha ganado en calidad, tamaño, prestaciones, consumos comedidos y comodidad en general.

La lista de rivales es muy larga, pero ninguno mejora el precio del Sorento. Por su coste los más cercanos serían el SSangYong Rexton, Jeep Grand Cherokee o Volvo XC60, aun así la diferencia real entre ellos no justifica el dinero de más que hay que pagar.

Kia va incrementando día a día su valor de recompra y al ofrecer 7 años de garantía, aporta argumentos que unidos al mejor precio de partida son definitivos para colocarse como el más interesante económicamente. Por calidad de materiales tampoco pierde la partida y con la nueva mecánica de 197 caballos ya no se queda descolgado en prestaciones, además no tenemos que olvidar que es el que menos consume de todos.



A favor

- Espacio interior (Aunque con 7 ocupantes pierde casi todo el maletero)

- Consumos razonables (En carretera practicando una conducción lógica, se queda siempre por debajo de 9 litros cada 100 kilómetros)

- Confort de marcha (En carretera es muy elevado, en campo empeora por los rebotes)

- Prestaciones (Los 197 caballos están y se notan)

- Precio (El más barato dentro de su segmento)

- Rueda de repuesto (De tamaño normal)

En contra

- Asientos poco envolventes (Recogen poco el cuerpo aunque son cómodos)

- Aptitudes offroad limitadas (Se acabó el campo para el Sorento salvo pistas fáciles)

- Balanceo (A pesar de haber apostado por la carretera se nota un balanceo más acusado de lo esperado en apoyos fuertes)

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Julio 2010

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