Prueba FORD GRAND C-MAX
1.6 TDCi 115 CV Titanium

“MAX” Y MEJOR

Y creció… A diferencia de la generación anterior el C-Max puede ahora ser también Grand C-Max. Más grande, con puertas laterales traseras correderas y hasta siete asientos, no cede un ápice en dinamismo, que se coloca en el cenit de la categoría, y mejora en capacidad y practicidad de uso, aunque habrá que pensar muy detenidamente la configuración interior a escoger.

  

7 PLAZAS O MÁS ESPACIO DE CARGA

La nueva generación del Ford C-Max aporta una nueva versión “Grand” que alarga la distancia entre ejes, y en consecuencia, también la longitud total, 15 cm respecto a la carrocería normal. Este crecimiento sirve para disponer de un mayor volumen de carga o para tener la posibilidad de equiparlo opcionalmente (650 euros) con dos asientos suplementarios escamoteables bajo el suelo del maletero como la versión que probamos. Se puede convertir así en un 7 plazas a costa, lógicamente, de sacrificar casi la totalidad del espacio destinado a equipajes. Estos asientos suplementarios son utilizables temporalmente incluso por adultos, aunque la banqueta está posicionada muy cerca del piso y el espacio para las piernas es limitado, exigiendo desplazar hacia adelante los asientos de la segunda fila. Plegados restan a su vez algo de capacidad de carga ya que el suelo del maletero queda más elevado que en la variante Grand C-Max de 5 plazas. Mencionar también, que con la rueda de repuesto de emergencia, que es opcional, se pierde algo de capacidad de carga. Será, por lo tanto, importante que el futuro usuario defina muy bien sus prioridades antes de encargar la configuración del coche. En cualquier caso, con cinco plazas el maletero cúbica 475 litros y unos simbólicos 56 litros con las dos plazas traseras en uso.



PUERTAS CORREDERAS

La otra aportación de la versión Grand del nuevo C-Max son las puertas correderas. Quizás más aparatosas y algo más pesadas que las convencionales pero indiscutiblemente más prácticas, sobre todo cuando median aparcamientos en batería u otras situaciones de poco espacio lateral.

También es una singularidad del modelo, compartida por ambas carrocerías, la discutible plaza central de la segunda fila. Por su estrechez sería mejor hablar de un asiento de emergencia y es, en consecuencia, muy poco utilizable.

En contrapartida se puede plegar y “esconder” fácilmente bajo la banqueta del asiento derecho de la misma fila. El resto de asientos solo merecen alabanzas por tamaño, mullido (firme) y formas, contribuyendo a una adecuada comodidad general. Colaboradores necesarios de esa comodidad son también la cuidada insonorización y el confort de suspensiones. Por su parte, la terminación es esmerada y sobre todo vistosa, y el puesto de conducción tiene una buena ergonomía. Menos satisfacción produce el manejo de algunos menús del equipo multimedia. Son poco intuitivos y exigen demasiada atención, requiriendo muchos pasos intermedios para llegar a funciones básicas. Una ironía cuando la DGT sanciona a los que programan el navegador y los mismos mandos son también los de la radio, el teléfono, y otras funciones auxiliares.



ESTABILIDAD SOBRESALIENTE

Realizado sobre el mismo chasis del Focus que lleva dos generaciones siendo una referencia, en esta tercera se da una vuelta de tuerca más y en consecuencia, todo son alabanzas al juzgar su comportamiento. Tiene una dirección que gira poco para maniobras pero de buen tacto y adecuada sensibilidad que, combinada con un eje delantero muy obediente, le permite entrar en las curvas con una precisión envidiable.

Una vez en ellas, los apoyos son francos y los movimientos de la carrocería mínimos (incluso cargado), generando mucha confianza. Seguridad, aplomo, alta velocidad de paso por curva e inmediatez de respuesta a las órdenes del conductor lo convierten en el GTI de los monovolúmenes. Una afirmación que podría parecer contradictoria por la contraposición de conceptos, pero que escenifica a la perfección el nivel de eficacia de este monovolumen.

Los frenos son correctos, destacando por su buen tacto y en consecuencia por la facilidad de dosificación. Además tienen un buen poder de retención y una resistencia a la fatiga razonable.



EL MOTOR Y SUS CIRCUNSTANCIAS

El motor de este Grand C-Max es un 1.6 TDCi. Un turbodiesel de 115 caballos que conserva la denominación de su antecesor pero en realidad, y bloque al margen, estamos ante un propulsor nuevo. La culata tiene ahora 8 válvulas en lugar de las 16 anteriores y todo él se ha configurado para respetar la nueva norma anticontaminación Euro5 que ha entrado en vigor el 1 de enero. Es conocido que estas normativas ahogan cada vez más a los motores en fase de aceleración y lógicamente nuestro protagonista se resiente de ello. Es silencioso, no vibra, y rinde un caballaje correcto para mover con soltura un coche de esta envergadura. Y es así siempre que la carga no sea excesiva. En caso contrario, lo acusa en exceso y en los cambios de ritmo se muestra perezoso tanto acelerando como recuperando. En consecuencia está más cómodo en trazados despejados como autovías y autopistas donde las velocidades son más sostenidas que en zonas de montaña en las que la fuerza neta y la garra de un motor cobran mayor relevancia.



CAMBIO, PRESTACIONES Y CONSUMO

En estas circunstancias recurrir al cambio, por cierto de 6 velocidades y con un tacto y precisión óptimos, no sirve de mucho puesto que casi se percibe el mismo nivel de empuje en aceleración neta que en recuperaciones. Y en el desarrollo de las marchas tampoco hay que buscar la respuesta porque están bien escogidos.

La consecuencia lógica son unas prestaciones solo correctas y donde en ciertas circunstancias de tráfico o de carga podría echarse en falta un poco más de agilidad. Poca influencia parece tener todo esto en el consumo. De hecho se mantiene en la estrecha franja entre los 7 y los 8 litros de gasto lo que resulta razonable para el peso, aerodinámica y tipo de coche que nos ocupa.



BIEN EQUIPADO

Destacar para terminar el abundante equipamiento que monta este Grand C-Max. La unidad que probamos disponía del acabado Titanium, el más rico, y entre otras cosas monta de serie ocho airbag, sensor de lluvia, encendido automático de faros, climatizador bizona, luces interiores por Led, o asistente de arranque en pendientes. Sin embargo, llama aún más la atención algunas de las opciones disponibles, dignas de coches de gamas más altas: Avisador de ángulo muerto, sistema de aparcamiento semiautomático, portón eléctrico, enchufe de 230 voltios, cámara de visión trasera, control de presión de neumáticos o asientos con calefacción. Lastima que, como apuntamos con anterioridad, la rueda de repuesto de emergencia también esté en la lista de opciones y obligue a desembolsar 70 euros para suplir al kit de reparación de pinchazos que monta de serie.



RIVALES

La oferta de monovolúmenes medios es muy extensa, pero si nos ceñimos a la posibilidad de contar con 7 asientos, sean de serie o en opción como sucede con el Grand C-Max, el número de rivales disminuye. En total podemos encontrar 9 modelos. El Chevrolet Orlando, el Citroën Grand Picasso, el Mazda 5 y el Opel Zafira cuentan con 7 plazas de serie y no tienen versiones de 5 asientos. Por su parte el Kia Carens, el Peugeot 5008, el Renault Grand Scénic, el Volkswagen Touran y el Toyota Verso, como el Ford tienen las dos posibilidades. En algunos casos las plazas suplementarias se pagan aparte y en otros están incluidas en paquetes, en terminaciones o en versiones específicas.

El rey del espacio y de la modularidad del habitáculo es el Citroën con el Renault el Toyota y el Volkswagen a continuación. Por cifra de potencia el Grand C-Max se coloca en una zona media, aunque los 130 caballos del Chevrolet y los 126 cv del Toyota se obtienen con motores de 2.0 litros. Sorprendentes los 126 cv del Kia y los 110 del Renault con un 1.6 y un 1.5 litros respectivamente.

Respecto a la lista de precios el Ford se posiciona en la zona medio-alta de la tabla, aunque en los tiempos que corren las tarifas oficiales son un tanto volubles.



CONCLUSIÓN

No es el más polivalente, tampoco el más capaz ni para equipajes ni para acoger pasajeros, pero hará las delicias de los que gusten de la conducción. Su tacto directo y una estabilidad fabulosa lo convierten en el líder de la categoría en esta materia. Muchos turismos querrían para si su agilidad en zonas de curvas. El remodelado motor 1.6 TDCi con sus 115 caballos debería moverlo con soltura pero las últimas normas anticontaminación lo han dejado con una respuesta pobre y las prestaciones, particularmente cuando se transporta carga, se resienten. En estas circunstancias la versión de 140 cv resultara más equilibrada.



A favor

- Estabilidad (La mejor de su clase, resulta hasta deportiva).

- Puertas correderas (Más prácticas que las convencionales sobre todo en espacios restringidos).

- Equipamiento de serie y opcional (Bien equipado de serie y con opciones de gama alta a su disposición).

En contra

- Motor perezoso (Las nuevas normas anticontaminación ahogan la respuesta).

- Prestaciones (Justas con el coche cargado. Los cambios de ritmo no son su fuerte).

- Plaza central (Minúscula, para usar solo como asiento de emergencia).

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Álex Blanco
Abril 2011

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