Prueba FORD C-MAX
2.0 TDCI 140 CV Titanium Powershift

MONOVOLUMEN CONVERTIDO EN TURISMO

El modelo 2011 tiene una longitud de 4,38 metros y destaca por su buena respuesta en carretera, por sus reacciones ágiles y por su espacioso maletero. Pero no deja de ser un monovolumen y eso se nota, entre otras cosas, en que tiene un consumo más elevado.

  

MONOVOLUMEN CON ALMA DE TURISMO

Falla en que no es tan amplio como otros monovolúmenes con los que compite ni tiene tanto maletero. Reemplaza al anterior C-MAX que comenzó a venderse en 2003 y que fue actualizado posteriormente en 2007.

La unidad probada tiene un motor 2.0 TDCi de 140 CV con una caja de cambios automática «Powershift» de seis velocidades. El nivel de equipamiento es el más alto de la gama, el «Titanium». Su precio es de 24.600 €, opciones por separado. La gama C-MAX empieza en 17.250 €, con un motor de gasolina de 105 CV y cambio manual.

Como monovolumen que es, el espacio para pasajeros es mayor que en un turismo. Sin embargo queda algo lejos de otros coches con este tipo de carrocería, como el Citroën C4 Picasso. De hecho, el anterior C-MAX es más grande en las plazas traseras que este nuevo modelo.



CINCO PLAZAS NO MUY ESPACIOSAS

Tiene cinco plazas; para el que busque un coche con siete tendrá que elegir el Grand C-MAX. Las plazas de la fila trasera no se pueden deslizar de manera independiente, una posibilidad común en la mayor parte de los monovolúmenes de este tipo.

Solución que, por otra parte, viene muy bien para aumentar el espacio para las piernas de los ocupantes o el maletero, según convenga.

El espacio para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras del C-MAX es más bien pequeño para un vehículo de este tipo, aunque suficiente para viajar cómodamente.

Tampoco es muy ancho, aunque tres adultos viajan mejor que en casi todos los coches con carrocería de turismo porque la plaza central es plana. Como el suelo que hay al pie de esta plaza no es totalmente plano y sobresale una consola con salidas de ventilación, el pasajero tiene que llevar las piernas un poco abiertas.

Opcionalmente se puede añadir el dispositivo «Comfort System», que permite acercar las dos plazas laterales entre sí y alejarlas de los asientos delanteros, eliminando, por su puesto, la plaza central (mediante un sistema parecido, al de un Opel Meriva). Esta operación se realiza gracias a que estas dos plazas van montadas sobre un carril colocado en sentido diagonal a la marcha. Esta opción presenta una única desventaja y es que, como las plazas se echan hacia atrás, inevitablemente se resta volumen al maletero.

En las plazas traseras del C-MAX no hay excesivas comodidades. Por ejemplo, no es posible regular de forma independiente, como sí pasa en las plazas delanteras, la temperatura del aire de ventilación. Además hay pocos huecos para dejar objetos. Destaca una toma de luz de 230 V en la que se puede enchufar, por ejemplo, un ordenador portátil puesto que admite clavijas gruesas. En los respaldos de las plazas delanteras hay dos mesas plegables bastante pequeñas que son de mayor utilidad en parado que en marcha.

El maletero del C-MAX tiene formas regulares por lo que es muy aprovechable, si bien su volumen no es especialmente grande: 471 l hasta la cortinilla que lo cubre. La boca de carga queda cerca del suelo facilitando la labor de meter objetos pesados. La única pega que tiene es que hay un escalón de 10 cm entre el borde de carga y el fondo que puede dificultar cargar objetos pesados. El Ford C-MAX no lleva rueda de repuesto, en su lugar hay un kit de reparación de pinchazos. Opcionalmente se puede optar por una rueda de repuesto de emergencia.

Es posible abatir los asientos traseros (tanto la banqueta como el respaldo) hacia delante para aumentar el espacio de carga. La operación requiere pocos pasos pero no es sencilla. Primero, porque las palancas que liberan los respaldos van algo duras. Segundo porque, para dejarlos completamente abatidos, hay que hacer fuerza ya que los respaldos rozan entre sí. También es posible sacar los asientos del interior, maniobra para la cual primero hay que soltarlos de sus fijaciones al suelo accionando unas pestañas que van muy duras.



INTERIOR

El puesto de conducción es satisfactorio, sobre todo con los asientos que lleva la versión «Titanium». Sujetan bien el cuerpo en las curvas y hacen que el paso de los kilómetros sea más llevadero.

Esta unidad llevaba asientos calefactados, algo que se agradece ya que eran de cuero, un material muy frío en invierno. Tienen, además, apoyo lumbar y el del conductor, regulaciones eléctricas. A algunas personas les puede parecer que, una vez ajustado el volante en profundidad, los pedales quedan muy cerca del cuerpo, especialmente el del freno. En este monovolumen se viaja más cerca del suelo de lo que suele ser habitual en coches de este tipo, la posición de conducción es más parecida a la de un turismo.

En el C-MAX se puede disfrutar de una visibilidad en todos los sentidos buena. Esto es debido a que los montantes no son muy gruesos y están bien colocados.

Ford ha resuelto muy bien el acceso al manejo de la mayor parte de funciones del coche gracias a dos grupos de mandos en el volante. Con los que hay en el brazo izquierdo se puede acceder a las funciones del ordenador de viaje (es posible ver hasta cuatro datos al mismo tiempo) o modificar algunos ajustes de la configuración del coche. La información que se maneja desde esos mandos se ve en una pantalla que hay en el cuadro de instrumentos. Los mandos del brazo derecho sirven para manejar lo que se ve en una pantalla de 5’’ que hay en la parte superior del salpicadero. Esta queda un poco alejada y es pequeña. Por ejemplo, es posible introducir una ruta en el sistema de navegación, manejar un teléfono móvil previamente acoplado y, por ejemplo, marcar un número, cambiar las opciones de la pantalla o manipular la radio. También hay otro mando, bajo el brazo derecho del volante, que permite introducir comandos de voz y utilizar dicho teléfono móvil.

El interior ha mejorado con respecto al modelo precedente. Los materiales que Ford ha utilizado dan una mayor sensación de calidad aunque no llega a ser un coche refinado. Los ajustes son correctos y no hay bordes cortantes, pero alguna pieza de plástico de nuestra unidad de pruebas quedaba mal sujeta.

Una de las cosas más positivas del C-MAX es el sistema de iluminación interior. La marca ha utilizado plafones de diodos luminosos como luz ambiente y de lectura. En lugar de un plafón de luz entre los asientos delanteros, cada pasajero disfruta de uno de tal manera que no se moleste al resto de pasajeros. Para las plazas traseras hay otro plafón.

Si la iluminación en el interior es muy buena, no se puede decir lo mismo de la exterior que dan los faros de doble xenón (opcionales). Al menos en nuestra unidad de pruebas, estos faros daban muy poco alcance en su función de cruce y, por tanto, no permiten circular por carreteras sin iluminar a un buen ritmo o por lo menos con la misma seguridad que en otro coche que alumbre muy bien. En los laterales, en la parte delantera, hay dos luces adicionales que se encienden cuando el conductor gira mucho el volante. Sirven para iluminar los lados de la carretera en curvas muy cerradas o en cruces y son de mucha ayuda.



DOS MOTORES, 105 Y 140 CV

El C-MAX puede adquirirse con dos motores de gasolina y tres Diesel. Los primeros son 1.6 Duratec de 105 CV y 1.6 EcoBoost de 150 CV. Los segundos, 1.6 TDCi de 95 y 115 CV y 2.0 TDCi de 140 CV.

El Ford C-MAX tiene una respuesta muy parecida a la de un turismo y se puede conducir con facilidad en casi todas las circunstancias. El tacto de la dirección es bueno y llevar al coche por donde se quiere no requiere mucho esfuerzo. Entra bien en las curvas y se muestra ágil en carreteras de curvas lentas. La suspensión es muy cómoda pero no excesivamente blanda, absorbe las irregularidades del terreno de tal manera que los ocupantes apenas las perciban.

En carretera el C-MAX Diesel de 140 CV tiene un funcionamiento excelente. Aunque se circule a gran velocidad, el motor no hace mucho ruido. Esta versión permite un buen ritmo de marcha aunque se viaje con mucha carga. Así lo atestiguan las prestaciones oficiales: es capaz de acelerar hasta una velocidad de 200 km/h. Saliendo desde parado, puede llegar a 100 km/h en 10,1 segundos.

El dato de consumo oficial es 5,6 l/100 km, cifra muy difícil de reproducir en condiciones normales de circulación. El consumo real en un uso variado y tranquilo, con algo más de carretera que ciudad, está sobre 7,5 l/100 km.

El cambio automático «Powershift» de seis velocidades de Ford tiene un funcionamiento bueno. Cambia las marchas con suavidad y rapidez. En el modo «Sport», los cambios de marcha se hacen a un mayor régimen de revoluciones que en el modo normal, algo que puede gustar a muchos usuarios porque hace que el motor dé retención en fuertes pendientes y que no ponga marchas excesivamente largas en carreteras de curvas cerradas.



EQUIPAMIENTO DE SERIE Y OPCIONAL

El equipamiento de este modelo destaca por ser abundante tanto la versión más básica, «Trend», como la más equipada, «Titanium».

Las diferencias entre ellos radican en que el segundo lleva elementos de serie que el primero no lleva como el asistente de arranque en pendientes (HLA), retrovisor interior de oscurecimiento automático, botón de arranque/parada «Ford Power», climatizador bizona, consola central, elevalunas eléctricos traseros, sensor de lluvia y de luces, volante y pomo de cambio en piel, 6 altavoces, conexión Bluetooth V2C, puerto USB, radio CD con pantalla de 3,5 pulgadas y llantas de aleación 16".

Uno de los elementos opcionales interesantes que puede llevar el C-MAX es el asistente automático de aparcamiento. Tras pulsar el botón que lo activa, unos sensores situados en los laterales del paragolpes delantero buscan un sitio donde quepa el vehículo. Cuando lo encuentran, el sistema avisa al conductor mediante un mensaje que sale en la pantalla que hay en el cuadro de instrumentos. Con la marcha atrás metida, hay que soltar las manos del volante y manejar simplemente los pedales. Si el sitio es muy grande, es capaz de aparcar de una sola maniobra; cuando es muy justo, sale un mensaje para meter una marcha hacia delante y así todas las veces que sea necesario hasta dejar el vehículo bien estacionado.

Otro de los sistemas que no podía llevar el anterior C-MAX es una cámara trasera de ayuda al aparcamiento. No tiene una resolución muy buena pero puede ser muy útil para maniobrar ya que se ve con suficiente claridad. También es posible añadir un detector de objetos en el ángulo muerto que pueden dejar los retrovisores exteriores.

Dentro de la gama Ford hay otro modelo con un nombre similar, el Grand C-MAX. Sin embargo, se trata de un monovolumen totalmente diferente. Para empezar tiene mucha más longitud (4,52 m por 4,38 m) y, además, las puertas traseras son correderas en lugar de batientes como pasa con las del C-MAX. Otra de las diferencias es que el Grand C-MAX tiene capacidad para llevar hasta a siete ocupantes.



A favor

- Funcionamiento del motor Diesel de 140 CV en combinación con la caja de cambios automática (PowerShift).

- Reacciones parecidas a las de un buen turismo.

- Puesto de conducción (por asientos, visibilidad y posibilidades de manejo de muchas funciones desde los mandos del volante).

En contra

- Plazas traseras poco espaciosas para un monovolumen.

- Dificultad para abatir los asientos traseros y sacarlos del interior.

- Haz de luz demasiado corto con los faros de doble xenón.

Prueba y Redacción: Enrique Calle
Fotos: José Antonio Díaz y José Robledo
Noviembre 2010

Tu seguro en un click

Busca tu coche

Marcas Modelos
Buscar coche