Prueba DACIA SANDERO
1.5 dCi Stepway 70 CV

CAMPERO "LOW COST"

La versión todocamino del Sandero es un vehículo con algunas posibilidades para adentrarse por caminos de tierra gracias a su carrocería elevada. Por lo demás, coincide con el Sandero en cuanto a la sencillez de su mecánica, chasis, componentes e interiores, algunos procedentes del Renault Clio anterior, fiables pero algo anticuados. A cambio tenemos un coche equipado con lo necesario, muy básico y a un precio realmente rompedor: 11.887 euros.

  

ESTÉTICA CAMPERA Y FUNCIONAL

Estos aditamentos, más estéticos que protectores, se complementan con otros que aportan un aire campero y funcional al Stepway. Me refiero, por ejemplo, a las barras longitudinales del techo, los adhesivos con el nombre de la versión adheridos en las puertas delanteras, los retrovisores exteriores decorados con unas carcasas del mismo color gris de las molduras de los paragolpes y de los pasos de rueda; y la salida de escape cromada. Otros cambios propios y diferenciadores del Sandero ‘normal’ son los faros y pilotos oscurecidos, las llantas de aleación de 16 pulgadas de diseño distintivo con neumáticos 195/55.

En el habitáculo hay pocos cambios con respecto al Sandero del que deriva. Salvo una tapicería específica –algo más robusta, muy útil para un trato duro– y una posición de conducción un poco más alta –un detalle a la hora de circular sobre terrenos de tierra–, se mantiene el mismo estilo correcto y sencillo. Dentro es fácil encontrase a gusto, sobre todo por la buena habitabilidad. El espacio hacia prácticamente todas las cotas es bueno, sobre todo en anchura y altura, no tanto en cuanto a el hueco que queda libre para las rodillas en las plazas traseras. De esta manera, es posible acoger a cuatro adultos y un joven en la plaza central de la parte posterior. Todo ello en una carrocería bastante contenida de tan sólo cuatro metros de longitud. El maletero es el correcto, gracias a un volumen útil de 370 litros que pueden llegar a los 1.200 si se abaten completamente los respaldos –en proporción 60/40– de los asientos de las plazas de atrás. La rueda de repuesto es idéntica a las de fuera, algo poco habitual en los tiempos actuales. Va ubicada debajo de la carrocería, en un lugar también atípico.

Uno de los problemas de diseño se encuentra en la puerta trasera, cuya parte posterior cuenta con un reborde bastante pronunciado, que puede convertirse en un punto peligroso si alguien intenta acceder al interior sin la necesaria atención.



BÁSICO Y LIMITADO EN MARCHA

El equipamiento es muy básico, ya que por ejemplo el aire acondicionado o la radio se consideran opcionales que hay que pagar a parte. Otros detalles me parecen obsoletos aunque no por ello válidos, como por ejemplo el claxon ubicado en la maneta de los intermitentes o la ausencia de la regulación eléctrica de los retrovisores. Menos perdonable es la imposibilidad de regular, ni en altura ni mucho menos en profundidad, el volante. En cuanto a los asientos delanteros, la única modificación que admiten es la longitud de la banqueta.

A la hora de conducir, parece como si viajase al pasado, ya que es necesario adaptarse a una serie de incomodidades obviadas en los coches de última generación. Encontrar la óptima posición supone una pequeño pero por lo comentado en cuanto a la limitación de las regulaciones tanto del volante como del asiento. Menos mal que la elevada altura del asiento permite tener toda la carretera bajo control, lo mismo que los mandos, escasos pero dispuestos muy a mano. El pedal del embrague cuenta con un recorrido bastante largo, lo que implica una rápida adaptación para evitar acelerar en vacío. También resulta incómodo el elevado ruido que se percibe en el interior, procedente principalmente de la mecánica, de la limitada aerodinámica de la carrocería y del propio habitáculo, donde hay vibraciones quizá de piezas mal ajustadas. Hasta los 130 kilómetros por hora el nivel acústico es soportable, a partir de ahí se torna en bastante incómodo. No obstante, no es un coche para viajar a velocidades elevadas de manera constante –su punta es de 150 kilómetros por hora– , con lo que este problema queda en parte mitigado.



MOTOR VOLUNTARIOSO

Obviamente en ciudad el Stepway se desenvuelve perfectamente, gracias a la elevada posición de conducción, que garantiza una excelente visibilidad, a una dirección que gira lo suficiente, aunque se muestra un tanto perezosa –y frágil sobre superficies agresivas–, y a una carrocería bastante contenida que además dispone de una serie de protecciones muy útiles para salvaguardar la chapa de arañazos y golpes leves. También es de gran ayuda la mecánica ya que el pequeño y veterano 1.5 dCi de Renault, turbodiésel de 70 caballos de potencia, se muestra eficaz en cualquier circunstancia. Sobre todo a bajas revoluciones ya que más del 85 por ciento de su fuerza aparece desde las 1.250 revoluciones y se mantiene hasta las 3.500, momento en el que se agota la energía. En este sentido, es de risa ver como el cuentarrevoluciones tiene su tope teórico en nada menos que ¡7.000 vueltas! El motor está asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades con un tacto un tanto impreciso y unos desarrollos tirando a cortos cortos, por lo que hay que buscar relaciones largas lo antes posible. En ciudad, la marcha ideal es tercera.

Fuera de la ciudad, el Stepway se muestra voluntarioso y ofrece la posibilidad de viajar con cierta soltura y adelantar sin dificultad siempre que llevemos el régimen mecánico en la zona de par máximo. El peso total del vehículo –1.216 kilogramos– es de gran ayuda. Eso sí, a plena carga hay que ser algo paciente ya que los adelantamientos y las cuestas en pendiente pueden llegar a atragantársele. Si rodamos de manera fluida sin abusar del acelerador, es posible conseguir unos consumos cercanos a los seis litros cada 100 kilómetros, una cifra muy buena y acorde a la modestia de este vehículo.

La suspensión trabaja bien para aportar cierta comodidad en carretera, aunque es algo seca, lo que llega a ser una molestia a la hora de superar los baches de la carretera. La elevada altura de la carrocería y la flexibilidad de los amortiguadores desaconsejan hacer machadas en curvas cerradas, aunque la nobleza del chasis permite solucionar cualquier contratiempo con poco que estemos atentos al pedal del acelerador y al volante. La tendencia en pleno apoyo es a irse ligeramente del morro, pero la ligereza del eje trasero ayuda a corregirlo sin complicación alguna. Pesa poco –1.100 kilogramos–, el guiado es fácil, la motricidad ayuda y, salvo errores ocasionados por la imprudencia, no se echa de menos la carencia del control de estabilidad, ingenio básico para la seguridad que Dacia no lo ofrece ni tan siquiera en opción. Como es lógico, el balanceo se nota en curva, por la altura de la carrocería, aunque no llega a molestar a los pasajeros. Sí monta frenos ABS con repartidor electrónico de la frenada EBD y sistema de asistencia al frenado de la emergencia, con un tacto bueno y una eficacia correcta siempre que no lleguemos a agotarlos rápidamente.



USO LIMITAD EN CAMPO

El Sandero Stepway tampoco dispone de tracción a las cuatro ruedas, opción que estará disponible en el Duster, circunstancia que limita su uso en trayectos fuera del asfalto, No obstante, la altura de su carrocería, el amplio recorrido de la suspensión y la solidez de su chasis permiten adentrarse por caminos de tierra de manera más segura y fácil que con cualquier turismo ‘normal’. Obviamente hay que olvidarse de trialeras, pendientes pronunciadas o zonas de adherencia limitada, ya que además no existe ningún tipo de ayuda electrónica. Tampoco las protecciones de los bajos de la carrocería son una salvaguarda ya que su material plástico las convierten en puntos fácilmente rompibles. La anchura de los neumáticos (195) no resulta demasiado grande para el tipo de ruedas que se montan hoy en día, aunque a este tipo de coche –poco prestacional y con ciertas aptitudes camperas– le iría incluso mejor unos algo más estrechos.

Si el equipamiento de serie es exiguo –llantas de aleación, cierre centralizado, faros antiniebla, airbag para el conductor y el acompañante, dirección asistida y ABS, básicamente–, el que se ofrece en opción no se queda atrás. Dacia vende únicamente dos paquetes diferentes. El Confort, que incluye aire acondicionado y radio CD compatible con archivos MP3 y cuesta unos 600 euros. Y el Eléctrico, con elevalunas eléctrico y cierre centralizado con mando a distancia.



CONCLUSIÓN

El echo de que el Dacia Sandero sea básicamente un Logan, con el comparte numerosos elementos del Renault Clio de la generación
anterior, tiene sus pros y sus contras. Las ventajas están en la posibilidad de ajustar el precios. Los inconvenientes, disponer de unos materiales de una calidad y tactos pelín obsoletos además de un equipamiento, tanto de serie como sobre todo opcional, bastante justo. En cuanto a diseño, el Stepway ha conseguido romper eficazmente con una imagen algo anticuada de los modelos de la firma rumana, propiedad de Renault. Sin embargo, es justo afirmar que los 12.000 euros que cuesta se acercan mucho al de varios utilitarios de marcas generalistas, algo que puede plantear serias dudas de compra cuando la estética campera no es una prioridad. La competencia también se encuentra en la propia Dacia: el Sandero berlina con el mismo propulsor y el acabado Laureate se comercializa por 10.050 €, y por lo tanto el Stepway nos exige un desembolso de 2.000 € extras por las mejoras estéticas y el aumento de 20 milímetros de la distancia libre al suelo, cuando la berlina ya cuenta con una altura de la carrocería de 155 milímetros, que se encuentra por encima de la media. En cuanto a competidores de otras firmas, no hay prácticamente ninguno ya que lo que hay dispone de tracción a las cuatro ruedas. Es el caso de los Daihatsu Terios, Fiat Sedici, Skoda Fabia Combi Scout y Suzuki SX4, entre otros.



A favor

- Versatilidad

- Comodidad.

- Habitabilidad.

- Maletero.

- Precio.

- Utilidad.

En contra

- Detalles de terminación.

- Elevada sonoridad.

- Ligeras vibraciones.

- Sin ESP ni en opción.

- Volante sin regulación.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Marzo 2010

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