Prueba CITROËN C4
1.6 e-HDi 110 Cv Exclusive CMP

VER PARA CREER

Menos original que su predecesor pero con más caché. Así podíamos definir al nuevo C4. Una particularidad que se extiende al habitáculo, donde se ha producido un cambio cualitativo sustancial. Y dinámicamente sigue la tradición de la marca que “exige” anteponer la comodidad de los ocupantes por encima de cualquier otra prioridad.

  

REVOLUCIÓN PARECE, REVOLUCIÓN SE

No es una revolución pero lo parece. El nuevo C4 parte de la misma plataforma (chasis) que su antecesor y en consecuencia los esquemas de suspensión y las medidas básicas, entre ellas la distancia entre ejes, son las mismas. Sin embargo las formas de la carrocería, el planteamiento del habitáculo o la mejorada capacidad del maletero nos hacen creer que estamos ante un coche radicalmente distinto. Y así es. La silueta ha crecido 5 centímetros de largo, 2 de ancho y 3 de alto y ha cambiado parte de la originalidad anterior por un empaque y una categoría superiores. Pero es al entrar en el habitáculo donde percibimos con mayor intensidad el salto cualitativo que ha dado. El enorme salpicadero de plástico blando, construido en una pieza y tan agradable a la vista como al tacto, puede que sea la mejor escenificación de estas aseveraciones. No todos los plásticos tienen un nivel tan deslumbrante, de hecho a medida que nos aproximamos al suelo parecen ir decreciendo en calidad. Pero ciertamente las terminaciones son muy buenas y el “ambiente” y la “decoración” están más próximos a los habituales de los coches de las marcas consideradas Premium que al de los fabricantes generalistas donde siempre ha estado encuadrado su antecesor.



HUECOS A DISCRECIÓN

No acaban ahí las cualidades del habitáculo. La cantidad y capacidad de los huecos para dejar objetos también merece un sobresaliente. A la enorme guantera refrigerada (cabe una botella de agua de un litro sin tener que sacar la documentación) hay que añadirle otro hueco, también refrigerado y con tapa (caben al menos dos latas de refrescos) situado en la consola central. Además las dos bolsas de las puertas son amplísimas, hay un cajón debajo del asiento del acompañante y otro receptáculo oculto por el descansabrazos central, por cierto regulable en altura, donde han posicionado un práctico enchufe de 230 voltios.

La pérdida de originalidad se ha llevado por delante el volante con núcleo central fijo del anterior C4, que no era necesariamente mas práctico, pero se mantienen una gran cantidad de mandos en el mismo a los que hay que habituarse. Y la instrumentación vuelve a agruparse delante del conductor, lo que es bienvenido, pero carece de indicador de temperatura del agua, la aguja del velocímetro es minúscula y el cuentarrevoluciones y el nivel de combustible en formato digital no son tan claros como los analógicos tradicionales. Merece mencionarse la posibilidad de poder escoger entre dos colores de iluminación del cuadro.



HABITABILIDAD Y MALETERO

El conductor, una vez familiarizado con los mandos y los “menús” no siempre intuitivos que controlan infinidad de funciones del coche, viajará con un confort extraordinario. La postura ante el volante es erguida pero buena y con muchas posibilidades de regulación, los asientos son comodísimos y en este acabado Exclusive, el de mayor dotación, hasta es posible disfrutar de una función masaje. Un lujo de coche al alcance del conductor de un compacto.

No irán menos cómodos el resto de pasajeros que disfrutaran de una buena insonorización y de un espacio amplio en las plazas delanteras y correcto en las traseras.

En éstas, tres adultos “serán multitud” para un viaje largo y el espacio para las piernas, siendo suficiente, no es de lo mejor del coche. En contrapartida el maletero ha crecido hasta unos esplendidos 408 litros de capacidad que se pueden ampliar, como es norma habitual, plegando asimétricamente 60/40 el asiento trasero. Alabar también que la bandeja cubre equipajes se puede colocar en el fondo del mismo o detrás de los respaldos, lo que es de gran utilidad cuando la cantidad o la forma de los bultos transportados obligan a sobrepasar la línea de carga de la citada bandeja.



SUSPENSIONES, CONFORT Y ESTABILIDAD

La suspensión es otro de los factores vitales en el confort de un coche y en el caso que nos ocupa en nada difieren, geométricamente, de las del anterior C4. Se conforma por lo tanto con un sencillo eje trasero torsional en U y delante con la típica geometría McPherson. Como la “receta” Citroën exige suspensiones confortables, se recurre a regulaciones muy suaves de amortiguadores y a amplios recorridos de suspensión. En consecuencia el coche es efectivamente muy cómodo, sobre todo en asfaltos normales o buenos. En contrapartida si el pavimento se degrada o aparecen irregularidades puntuales el filtrado de unas suspensiones tan básicas ya no es tan depurado y los movimientos de la carrocería no serán, en términos de confort, del agrado de todos los conductores y pasajeros.

Este planteamiento incide lógicamente en la estabilidad. Fácil de conducir y homogéneo de reacciones, no depara sorpresas en el uso más común. Y es en las carreteras despejadas y con asfalto bien cuidado donde puede lucir sus mejores cualidades. En contraposición digiere mal los ritmos vivos en zonas con sucesión de curvas donde pierde mucha agilidad, especialmente si están combinadas con asfaltos ondulados. La dirección, con mucha asistencia, parece en estas condiciones menos precisa de lo que es, y todo el conjunto “invita” a conducir reposada y confortablemente.

En este entorno tan apacible causa sorpresa el tacto brusco del pedal de freno, que acusa un exceso de inmediatez al que hay que habituarse y que dificulta una dosificación armónica de la frenada. A su vez la resistencia a la fatiga es correcta teniendo en cuenta el tipo de vehículo que analizamos.



NUEVO MOTOR

El motor 1.6 HDI mantiene la denominación de anteriores mecánicas turbodiesel de la marca, pero en realidad, y bloque al margen, estamos ante un propulsor nuevo. La culata de 16 válvulas ha dejado paso a una de solo 8, y el “sometimiento” a la nueva norma anticontaminación Euro 5, en vigor desde enero de este año, le ha hecho perder, tanto en aceleración como en fase de recuperación, mucho empuje e inmediatez de respuesta. Aunque la denominación es 110 en realidad rinde 112 caballos (cuestiones del marketing porque esta misma mecánica también la utiliza Ford como 1.6 TDCi y declaran 115 CV) que deberían ser suficientes para mover con soltura los casi 1.400 kg de este C4. Sin embargo “sufre” en los cambios de ritmo donde no se percibe ágil y “siente” en demasía los incrementos de carga. La confirmación llega al comprobar que tarda oficialmente 11,2 segundos en acelerar de 0 a 100 Km/h, un registro muy “normalito”. En consecuencia y al igual que sucede con la estabilidad son los trazados despejados donde se encuentra más cómodo. Ahí además, sale a relucir su silencio de marcha y su ausencia de vibraciones, factores que aumentan el ya de por si alto confort de marcha.



LA “e” DEL HDI Y EL CMP

A las siglas HDI Citroën ha antepuesto en esta versión una “e”. Indica la nueva definición de las variantes que la marca denomina micro-híbridas. Se trata básicamente de la incorporación de un eficiente sistema Stop&Start capaz de apagar el motor en la deceleración previa a la detención (por debajo de 8 Km/h) y arrancarlo con una inmediatez y suavidad desconocidas hasta el momento. Lógicamente el consumo en ciudad sale beneficiado y de modo creciente cuando aumentan las dificultades circulatorias. De ahí que sea fácil mantenerse en el entorno de los 7 litros, medio litro arriba o abajo, tanto en carretera como en las grandes urbes. Una cifra está muy meritoria en el entorno urbano, que solo crece en carretera si se exprime la mecánica por encima de lo razonable para el “talante” de este C4.

Esta “e” también implica la asociación indisoluble con el CMP (Cambio Manual Pilotado) de 6 relaciones. 

Una transmisión con embrague e inserción de las marchas robotizados, que puede funcionar en modo completamente automático, o manualmente mediante manetas fijas posicionadas detrás del volante. La pequeña palanca situada entre los asientos no tiene función de uso secuencial (tampoco hace falta) y sirve exclusivamente para seleccionar las funciones típicas de un automático: parking, marcha atrás, punto muerto y “D”. Lo mejor de esta transmisión hay que buscarlo en la perfecta simbiosis que alcanza con el sistema Stop&Start. Una delicia. En contrapartida resulta lento en las inserciones, sobre todo al subir de marcha, en comparación con otros rivales del mercado y en particular con los nuevos de doble embrague que le ganan en rapidez y suavidad. Poco ayuda por lo tanto en el tema de prestaciones ya comentado.



RIVALES

El C4 “habita” en el segmento más competido del mercado. Prácticamente todas las marcas, sean Premium o generalistas, tienen coches de esta categoría. Sin embargo y sin salirnos de la franja de potencia de este C4 (entre 100 y 120 CV) lo razonable es buscar los competidores entre los que se decantan por el confort más que entre los enfocados a exprimir prestaciones y cualidades dinámicas. Renault Mégane, Fiat Bravo, Opel Astra o Lancia Delta son desde este punto de vista los más próximos, aunque a todos los bate por calidad percibida. También al Toyota Auris y al Hyundai i30 que con motorizaciones de 126 y 128 CV respectivamente se desmarca mecánicamente por arriba. El Mazda 3 y el Kia Cee´d le baten por comportamiento pero no por refinamiento. Y lo mismo sucede, pero en menor medida, con el Peugeot 308 y el Volkswagen Golf, dos de los más armoniosos y duros rivales. Audi A3, BMW Serie 1, Alfa Giulietta, Ford Focus, Seat León o el Honda Civic (140 CV) juegan en otra liga, la dinámica. Los dos primeros no le envidian en el rigor de los acabados, pero la marcada y diferente “personalidad” de todos ellos difiere sustancialmente del planteamiento del nuevo C4.



CONCLUSIÓN

Haciendo honor a la marca, apuesta descaradamente por todo lo concerniente al confort y consigue el objetivo. Pero ahora también apuesta de modo inequívoco por una calidad de realización del habitáculo que sorprende (y más con el acabado Exclusive probado) y que se sitúa al nivel de las marcas Premium. La cantidad y disponibilidad de equipamientos también tiene ese enfoque. Dinámicamente posiblemente sea esta una versión muy lógica para los tiempos que corren, pero los que gusten de vivacidad mecánica deberán recurrir a la variante 2.0 HDI de 150 CV y a su cambio manual. Lástima que ésta no tenga el extraordinario sistema Stop&Start.



A favor

- Presentación interior (La calidad de materiales empleados, el diseño y la mayoría de ajustes son de marca Premium).

- Comodidad extrema (Confort de asientos y suspensiones y filtrado de ruidos).

- Funcionamiento del Stop&Start (Rápido y formando un binomio estupendo con el cambio CMP).

En contra

- Prestaciones (Este motor carece de garra, el cambio no ayuda y el tamaño y el peso del C4 tampoco. No puede presumir de agilidad).

- Tacto del freno (Hay un exceso de inmediatez al accionarlo y resulta difícil de dosificar).

- Habitabilidad trasera justa (Solo dos adultos viajaran cómodos detrás).

Prueba y Redacción: Luis Villamil
Fotos: Alex Blanco y José Robledo
Mayo 2011

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