Prueba CITROËN C5
2.0 HDI FAP CAS Exclusive 138 CV

DÉJATE LLEVAR

El nuevo C5 supone un grandísimo avance con respecto al anterior y un rival muy serio en el segmento de las berlinas de cierta categoría tipo Renault Laguna, Ford Mondeo o Volkswagen Passat. Sigue ofreciendo la comodidad de siempre y un aislamiento acústico mejorado, cualidades óptimas para hacer grandes viajes sin apenas cansarse, y gana muchísimos puntos en cuanto a calidad de materiales y acabados, propios de coches más caros y exclusivos. Oferta amplia a precios interesantes

  

OFERTA AMPLIA

Está disponible con dos tipos de carrocería: berlina y familiar o Tourer. Los equipamientos de serie y opcionales resultan amplios y útiles, y estéticamente ofrece un diseño atractivo y singular. Y todo ello a unos precios realmente competitivos, tanto en mecánicas diésel como gasolina. El C5 más barato cuesta 22.740 euros con el motor turbodiésel HDi 1.6 de 110 caballos y el más caro es el 2.7 HDi de 207, que sale por 35.950 euros. Hay tres niveles de acabados: Collection, Premier, S y Exclusive; suspensiones tradicionales –con muelles y amortiguadores– o neumáticas de última generación (Hidractiva III +) y cambios manuales de cinco o seis velocidades y automáticos tipo secuencial de seis.

Al verlo, llama poderosamente el diseño de la carrocería: grande, de cintura alta, perfil tipo cupé con voladizos largos delante y cortos detrás y unos pasos de rueda bien marcados. Una estética, sobre todo en el caso de la berlina, elegante y muy personal. La parte frontal da sensación de poderío pero impacta menos que la trasera, quizá porque los faros mantienen cierta similitud con su hermano menor el C4.



TRASERA MUY PERSONAL

La personalidad se distingue en la zaga, donde se ha realizado un grandísimo trabajo de estilo. Aquí se nota que estamos ante un Citroën por detalles característicos de la firma gala que recuerdan a modelos del pasado e incluso al buque insignia el C6, del que por cierto utiliza su plataforma, algunos elementos del chasis y gran parte de la electrónica. La luneta cóncava, la tapa del maletero con el borde superior en forma de arco o los inmensos pilotos en forma de bumerán son algunos detalles diferenciadores.



INTERIOR DE CALIDAD

Merece la pena acceder al interior del C5, sobre todo porque no te esperas ni unos acabados de tantísima calidad ni un diseño tan moderno y elegante. Los amantes de la firma gala encontrarán en el volante, sobre todo, y en el salpicadero detalles de estilo característicos de Citroën. En el caso del volante, la parte central se mantiene fija en los giros y agrupa numerosos mandos de control, como son el equipo de audio, el navegador, el teléfono, el limitador de velocidad y el control de crucero, entre otros. Este tipo de volante tiene la ventaja de poder albergar un airbag de gran tamaño, más efectivo, aunque el manejo de los mandos, muy numerosos y poco intuitivos, requiere cierto tiempo de aprendizaje para no perder la vista de la carretera.

El salpicadero destila cierto estilo aeronáutico y mezcla de manera equilibrada las formas rectas con las líneas curvas. Es de grandes dimensiones y ofrece numerosa información tanto al conductor como a los acompañantes.



BUENA INFORMACIÓN

La instrumentación principal es legible y muy completa. Está formada por tres esferas: dos pequeñas que avisan de la temperatura del motor y el nivel de combustible, a la izquierda, y otra, a la derecha, donde se indican las revoluciones del motor y la marcha engranada –en el caso de la versión probada, referente a la caja de cambios automática–. En la esfera central, de grandes dimensiones, se encuentra el velocímetro y, en el centro, una pantalla con sencillas informaciones del ordenador de a bordo: cuenta kilómetros parcial, autonomía, consumo de combustible, selección de la velocidad de crucero y una versión sencilla del navegador.



ERGONOMÍA MEJORABLE

La disposición de algunos mandos a lo largo del salpicadero no es del todo acertada ya que hay algunos detalles de ergonomía no muy bien resueltos. Me refiero, por ejemplo, al botón de los intermitentes de emergencia o a la pantalla central, que se encuentran ubicados muy a la derecha del conductor. Tampoco me gusta la localización de las teclas que dispone el conductor para manejar los elevalunas, espejos y bloqueo de los cristales traseros, ya que están algo escondidos y requieren apartar la vista de la carretera. Algo parecido le ocurre a las teclas que activan el sensor de aparcamiento, el sistema de búsqueda de aparcamiento y el chequeo de la presión de los neumáticos, escondidos detrás de la palanca de los intermitentes.

En cuanto a la posición de la palanca de cambios, ninguna pega. Se encuentra muy a mano y es de un tamaño acertado. Los cambios se pueden hacer de manera totalmente automática o semimanual engranando la velocidad elegida con movimientos hacia arriba o hacia abajo, opción que no permite alcanzar regímenes de motor elevados. Detrás de la palanca, en la consola central, se disponen muy bien colocadas las teclas que accionan el modo sport de la caja de cambios –que permite cambios de marcha en regímenes de motor mayores–, la altura de la carrocería y el control de la dureza y de la suavidad de la suspensión. También está el botón del freno de mano eléctrico, que cuenta con dos posiciones: una normal y otra ‘reforzada’, que se acciona manteniendo unos segundos más la presión sobre la tecla, y que el fabricante recomienda utilizar en caso de aparcar en cuesta con un remolque, entre otras situaciones.



ASIENTOS ELÉCTRICOS MUY CÓMODOS

De auténtico lujo califico los asientos que dispone esta versión con acabado superior Exclusive. Son de una comodidad extrema y ofrecen una gran sujeción en desplazamientos laterales. Cuentan, además, con la posibilidad de regulación eléctrica y, el del conductor, dos posiciones de memoria. Además de mover los dos asientos delanteros de manera longitudinal y en altura, cuentan con ajuste lumbar y, algo que me ha parecido muy cómodo: reglaje del ángulo de inclinación de la parte alta del respaldo, que permite mantener los hombros perfectamente sujetos. Existe incluso la opción de incorporar un sistema de masaje por medio de vibraciones en el respaldo. Los reposacabezas, también recubiertos en cuero como los asientos, carecen de la posibilidad de inclinarlos, lo que obliga a conducir con la cabeza levemente apoyada.



ESPACIO INTERIOR JUSTO

La habitabilidad no es tan buena como pudiera anticipar las medidas de la carrocería ya que aunque esta crece con respecto al C5 anterior, por dentro hay algo menos de espacio, sobre todo en la parte trasera, cuyo espacio libre en altura y para las piernas de los pasajeros no es el más cómodo para tallas superiores a 1,75 metros. El ‘asiento’ central mantiene un mullido duro e incómodo en recorridos largos. Si viajan dos personas detrás cuentan con la posibilidad de descansar los brazos en un apoyadero central, bien mullido y equipado con un hueco portaobjetos y trampilla de acceso al maletero. Por cierto que los huecos para dejar cosas en el habitáculo son pequeños, tanto el de cada uno de las cuatro puertas como los centrales, aunque cuentan con un interior revestido de buenos materiales.

Los plásticos que se utilizan dentro combinan los de gran calidad y tacto blando de la parte superior del salpicadero y de algunas zonas del interior de las puertas, con otros algo más duros pero de buena apariencia. Los ajustes de todos ellos son perfectos y no hay ningún tipo de rebaba ni filo cortante. El trabajo realizado para insonorizar todo el interior de los ruidos procedentes tanto del motor como los ocasionados por la aerodinámica es notable. Para conseguir este elevado grado de aislamiento acústico ayuda el grosor de los materiales que revisten el interior del habitáculo y el laminado de los cristales.



ILUMINACIÓN INTERIOR

La visibilidad es buena, sobre todo hacia delante, ya que el parabrisas es grande y los pilares delanteros son estrechos. A los lados también la visión resulta óptima aunque podría ser mejor si los montantes centrales fuesen menos anchos. Hacia atrás la luneta curva ofrece una visibilidad algo limitada, sobre todo si viajan tres adultos. La iluminación interior resulta muy agradable y cómoda: mantiene un efecto difuminado que no molesta al conductor, aunque se echa de menos unas luces más grandes en la parte delantera. Un detalle interesante es la luz del suelo, disponible tanto a la altura de los pies de las plazas delanteras como en las dos principales de atrás. Se accionan automáticamente al abrir las puertas.

El maletero cuenta con una iluminación de buena intensidad que se ubica en una posición central muy cómoda, aunque se echan en falta más sujeciones para llevar una red –sólo tiene dos– y algún portaobjetos. Dispone de una capacidad de 467 litros, si lleva el kit de reparación de pinchazos, y de 439 si dispone de rueda de repuesto. El suelo es completamente liso y la apertura de la tapa con borde en forma de arco favorece el acceso de objetos voluminosos.



CARROCERÍA REGULABLE EN ALTURA

La distancia del paragolpes al suelo va de los 760 milímetros a los 840, según variemos la altura de la carrocería de manera automática por medio de la suspensión neumática. Para facilitar el transporte de objetos de una longitud superior a los 1.040 milímetros –distancia máxima que permite el maletero a lo largo–, se pueden abatir los respaldos de los asientos traseros en dos partes asimétricas en proporción 60/40; de esta manera, y si se avanza al máximo el asiento del acompañante, podemos ganar 1.000 milímetros extra. La apertura de la tapa del maletero, que se realiza desde fuera por medio de un botón ubicado encima del porta matrícula, no funcionaba de manera automática sino que había que ayudar con la mano, un ‘defecto’ posiblemente exclusivo de esta unidad de pruebas.



VIAJA EN PRIMERA CLASE

En el comportamiento de este C5 con motor HDi de 138 caballos –medida DIN, 136 CV según norma CEE–, suspensión neumática y caja de cambios automática de tipo secuencial y seis velocidades, se antepone la comodidad en marcha sobre cualquier otra cualidad en la conducción. El motor no ofrece unas prestaciones ni mucho menos explosivas, en parte debido al lastre que supone arrastrar un peso superior a los 1.600 kilogramos con la ayuda de un motor de sólo 138 caballos y una aerodinámica no tan buena como sugiere el diseño de la carrocería. Estos kilos de más se notan a la hora de alcanzar velocidad, aunque una vez lanzado el coche es capaz de mantener cruceros elevados. Las mejores mediciones que he conseguido hacer en el 0-100 km/h y el 0-1.000 km/h son de 13,3 y 33,5 segundos, respectivamente, tiempos realmente lentos. Y las recuperaciones de 80 a 120 km/h, entorno a los nueve segundos.



CONSUMOS MEJORABLES

Como es de esperar, la combinación peso elevado, motor de potencia limitada y aerodinámica mejorable, también conlleva unos consumos que en determinadas situaciones se pueden disparar. Por ejemplo, en conducción deportiva he medido nada menos que unos 15 litros cada 100 kilómetros –13,5 según el ordenador– y en ciudad me ha sido complicado bajar de los 8,5. La mejor cifra ha sido 6,5 litros circulando en autovía, sin tráfico ni peso extra, a velocidades de unos 120 km/h.

Es precisamente en autopistas y autovías donde este C5 saca a relucir sus grandes cualidades como rodador de largas distancias. Donde ofrece una comodidad a sus ocupantes máxima y donde se nota el excelente trabajo que realiza la suspensión neumática Hidractiva III+. Esta avanzada solución, de la que Citroën es una de las marcas con mayor experiencia– cuenta con amortiguadores y, en vez de muelles, un sistema neumático gestionado electrónicamente que permite y limita las oscilaciones de la carrocería aportando una suavidad máxima. Hasta tal punto que los ocupantes no perciben prácticamente ningún tipo de bache ni irregularidad en la carretera.



ESTABILIDAD EN CURVA

Los balanceos de la carrocería en curvas o al paso de un badén están muy limitados tanto en compresión como en extensión. Por si fuera poco, si se necesita una mayor dureza de la suspensión y eficacia en curva, existe la posibilidad de cambiar a un modo sport que además de reducir la altura de la carrocería, limita cualquier oscilación de aquella sin comprometer la comodidad de los ocupantes. De esta manera es posible tomar curvas a gran velocidad con la carrocería prácticamente plana, circunstancia que, no obstante, debido a las grandes inercias que supone tanto peso, se traduce en un ligero subviraje ya que el coche tiende a girar menos de lo indicado mediante el movimiento del volante.

Otras funciones interesantes de la suspensión neumática es que permite elevar la carrocería unos 80 milímetros, lo que sirve por ejemplo para transitar sobre caminos de tierra para así salvaguardar de posibles daños los bajos del vehículo. Esta función se desconecta, por motivos de seguridad, de manera automática al sobrepasar los 40 km/h. También es posible bajar la altura de la carrocería, por ejemplo para facilitar la carga del maletero, opción que igualmente se anula automáticamente al alcanzar una velocidad mayor a los 10 km/h.

El equipamiento de serie resulta muy completo. Cuenta, entre otros con siete airbags, control de estabilidad ESP y de tracción ASR, radio CD con MP3 y seis altavoces con mandos en el volante, regulador y limitador voluntario de velocidad, proyectores halógenos con iluminación adicional en curvas, climatizador bizona, suspensión neumática de última generación, detección de presión de neumáticos errónea, ayuda al estacionamiento, y asientos delanteros eléctricos. Los opcionales se venden en paquetes cerrados que permiten personalizar al máximo el vehículo pero con el inconveniente de tener que contar con algún elemento prescindible.



CONCLUSIÓN

En definitiva, este Citroën C5 HDi 138 CV con cambio automático de gestión secuencial supone un importante paso hacia adelante en el segmento de las berlinas medias de la firma del chevron, aportando cierta distinción, una comodidad en marcha y una seguridad irreprochables, un motor justo, unas calidades interiores de primera y un equipamiento completísimo. Y todo ello a un precio muy a tener en cuenta.



A favor

- Suavidad y aislamiento acústico.

- Máxima comodidad en marcha.

- Carrocería en interiores atractivos.

- Suspensión neumática de serie.

- Materiales y acabados interiores.

- Equipamiento completo.

En contra

- Sistema de apertura del portón.

- Peso elevado y motor justo.

- Derivabrisas del techo practicable poco efectivo.

- Huecos portaobjetos pequeños.

- Sujeción del capot poco elaborado.

- Zonas cortantes en el interior del capot.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Arpem.com
Abril 2009

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