Prueba CHEVROLET VOLT
1.4 150 CV Automático

EL COCHE ELÉCTRICO QUE NUNCA TE DEJARÁ TIRADO

El Volt es la apuesta de Chevrolet sobre un coche eléctrico para todos. Un vehículo que se recarga en casa y se conduce hasta que la batería se agota, unos 65 kilómetros. En ese momento se activa un motor de combustión que por medio de un generador produce energía eléctrica para recorrer otros 500 kilómetros extra.

  

EL “RANGO EXTENDIDO” ES LA CUESTIÓN

El gran problema de los coches eléctricos es su autonomía de funcionamiento. El Nissan LEAF tiene una autonomía máxima de 160 kilómetros y esta cifra puede verse rebajada en gran medida en función de nuestro estilo de conducción o de la climatología. Este hecho, produce verdadera ansiedad al conductor, que ve como se va reduciendo la autonomía en kilómetros y con ello el riesgo de quedarse “tirado”.

El Volt sin embargo, esconde un truco en la manga para que esto no suceda nunca. Además de su grupo de baterías de iones de litio capaces de propulsarlo alrededor de 60 kilómetros (dependiendo del uso), bajó el capó hay un motor de gasolina de 1,4 litros y 86 caballos que se activa para procurar 500 kilómetros de autonomía más. No se trata de un vehículo híbrido al estilo del Toyota Prius, en el Volt el motor de combustión se encarga únicamente de recargar las baterías en lugar de propulsar el vehículo. La idea es que para los trayectos diarios usemos solo las baterías con lo que eso supone de coste mínimo (coste de electricidad) y que solo utilicemos gasolina (más cara) con el motor de combustión para los eventuales viajes de largo recorrido. 

La idea, en principio, es muy coherente ya que la gran mayoría de nosotros, solo realiza dos o tres viajes largos al año y el resto se reduce a “ir al trabajo” cada día.

El Volt utiliza la misma plataforma del Opel Astra y mide 4,50 metros de largo, en realidad es idéntico al Opel Ampera salvo por pequeños detalles, el logo de la marca y el precio, el modelo de Opel es más caro (46.130 euros).



MODELOS, VERSIONES Y ACABADOS

Solo existe una versión del Volt que cuenta con un equipamiento bastante completo: asientos de cuero calefactables, luces diurnas, control de crucero, climatizador automático, volante con controles de audio, radio CD con MP3, toma de audio auxiliar, seis altavoces, Bluetooth, ocho airbags, llantas de aleación de 17 pulgadas y volante de cuero. Las opciones son: Pack seguridad (alarma y asistente de aparcamiento con cámara trasera) por 1.050 euros y un navegador (más disco duro) por 1.850 euros.



INTERIOR

La primera impresión al sentarnos es la de que estamos probando un coche de Apple. El salpicadero central de diseño futurista viene en color blanco y con multitud de botones táctiles que parecen diseñados por la marca de la manzana.

El Volt tiene una pantalla de LCD en lugar del tradicional cuadro de instrumentos y una segunda pantalla táctil encima de la consola central. En esta última, de aspecto y manejo futurista, se controlan la climatización, el navegador o el equipo de audio entre otros. 

La pantalla principal del cuadro de instrumentos nos da toda la información clave como la velocidad y la autonomía restante, la posición de estos datos se puede variar por medio de un botón situado en el lado izquierdo, bajo el volante. También se aprecia en este cuadro de mandos un indicador que se sirve de un círculo (bola) que se mueve para mostrarnos la eficiencia con la que estamos conduciendo.

El interior del Volt está dividido por un túnel central en forma de “T” (donde van las baterías) que lo atraviesa y que le obliga a ofrecer una configuración exclusiva para cuatro pasajeros. Los cuatro asientos, prácticamente iguales, son muy cómodos. Sobre todo los traseros que aunque con menor sujeción lateral que los delanteros, son más envolventes que los vehículos con cinco plazas que utilizan una banqueta de una pieza. El espacio en las plazas delanteras es generoso mientras que en las traseras es solo aceptable. El maletero cuenta con 310 litros de capacidad, esto es menos capacidad que en un Toyota Prius (445 litros) pero al menos cuenta con los dos asientos abatibles por lo que aumenta su capacidad hasta 1.005 litros. Para cubrir el equipaje se utiliza una fina tela de color negro que no aparenta ser muy consistente. Aunque en la práctica las bandejas traseras rígidas suelen ser un incordio por no saber que hacer con ellas, la fragilidad de la tela utilizada en el Volt desmerece con el resto de sus acabados.



EN CARRETERA

Aunque el Volt es muy diferente bajo la chapa de cualquier vehículo convencional, la conducción es muy sencilla y cómoda. Basta presionar el botón del salpicadero, colocar la palanca del cambio automático en “D” y acelerar. Es extrañamente suave y, claro está, silencioso, pero al margen de esto no difiere en absoluto de un vehículo con caja de cambios automática CVT (variador). La diferencia más notable la encontramos en el rendimiento, el Volt ofrece un empuje considerable desde parado, tanto por la intensidad como por la rapidez de respuesta. La aceleración de cero a 100 kilómetros/hora es de solo nueve segundos y si necesitamos potencia de repente, para adelantamientos o incorporaciones, la respuesta es más que correcta. Si a esto añadimos que no hay cambios de marcha que interrumpan esta oleada de empuje, la sensación de aceleración es mayor de la que realmente los números sugieren, algo habitual en los coches eléctricos. Además del convencional modo estándar de utilización, el Volt cuenta con otros dos modos. Uno de ellos deportivo (sport) que hace el pedal del acelerador más sensible y otro más enfocado al descenso de puertos de montaña.

El consumo homologado medio es de 1.2 litros/100 kilómetros y las emisiones de CO2 son de 27 gr/kilómetro. Durante la prueba el consumo medio fue de 4,5 litros/100 kilómetros y aproximadamente una tercera parte de los kilómetros fueron recorridos en modo eléctrico sin ayuda del motor de gasolina. Cuando el motor de combustión es el encargado de recargar las baterías, el consumo aumenta aproximadamente en un litro. 

Cuando las baterías se agotan, entra en marcha el motor de combustión para alimentar el generador. Dado que el motor de combustión no propulsa directamente el coche, las revoluciones de este y su sonido no guardan relación directa con la presión que ejercemos sobre el acelerador. Es bastante extraño al principio, sobre todo porque en ocasiones y sin venir a cuento el motor de combustión se acelera, pero con el uso se termina por ignorar por completo este ruido del motor.

El Volt es muy agradable de conducir, tiene una dirección sensible y el manejo es muy preciso. La batería va instalada en el suelo por lo que se asegura un centro de gravedad muy bajo. En los apoyos fuertes en curva se mantiene muy estable y la única sensación de balanceo es la que se produce por su elevado peso, 1.732 kilos de los que 200 corresponden a las baterías. es muy estable y resulta un vehículo idóneo para realizar viajes largos por la dulzura de suspensión.

Durante la prueba y ya con las baterías descargadas, llegué a olvidarme por completo de que se trataba de un coche eléctrico. Y ese es el mayor cumplido que se le puede hacer a un vehículo de estas características.

Lo que diferencia al Volt de otros vehículos híbridos como el Toyota Prius, es que mientras la batería está cargada, el motor de combustión no se pone en marcha nunca.

De hecho podría darse el caso de un usuario que disponga de acceso a la red eléctrica en casa o en el trabajo para poder recargar el Volt, que no llegue a necesitar que se active el motor de gasolina en muchos meses. Para esos casos, el motor del Volt se pone en marcha de forma automática cada varias semanas para evitar que el combustible (35 litros de capacidad) se deteriore por falta de uso. Un detalle incómodo es que durante la prueba no dejamos de golpear con el faldón delantero en absolutamente todos los badenes, guardias tumbados y cualquier tipo de desnivel del asfalto. Posiblemente para mejorar la aerodinámica, este se encuentra a muy escasa distancia del suelo.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL CHEVROLET VOLT?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Chevrolet Volt 1.4 150 Cv Automático, hemos tomado como referencia un varón de 35 años casado, con mas 10 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, guarda el coche en garaje privado y recorre hasta 20.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con franquicia de 125 €, es Click Seguros con un precio de 405.10 € y con una una calidad en la póliza de 200.



RIVALES Y CONCLUSIONES

Lo que realmente cuenta en un modelo de este tipo es la economía y es aquí, donde hay que realizar una pequeña parada para estudiar nuestras necesidades.

Si la utilización va a ser exclusivamente ciudadana con algún viaje esporádico lejano, es una opción muy acertada. Si por el contrario vamos a estar realizando frecuentemente viajes de largo recorrido, el consumo en este caso no difiere demasiado del de un vehículo de combustión normal y el precio del Volt es, en este caso demasiado elevado, exactamente desde 39.425 euros sin opciones (incluyendo descuento de 4.000 euros de la subvención estatal).

El otro punto importante a estudiar es el precio total. Como cualquier nueva tecnología, el Volt no es un coche barato, a pesar de los descuentos de los que se pueda beneficiar. Sin embargo a diferencia de otros coches eléctricos, podemos elegir el Volt como único coche y no tendremos necesidad de desembolsar más miles de euros en otro coche de “seguridad” para realizar viajes más largos, esto es sin dudarlo un ahorro bastante importante a favor del Chevrolet.

Lo que diferencia al Volt de otros vehículos eléctricos es que es perfectamente funcional para una familia convencional que pueda enchufarlo para su recarga durante la noche (se recarga en cuatro horas). En este caso también lo es un Nissan LEAF, pero la diferencia es que con el Volt sus propietarios no tienen que preocuparse si se van de viaje el fin de semana o durante unas largas vacaciones.



A favor

- Estética y diseño (imagen futurista, limpia y atractiva)

- Practicidad (no hay que planificar los viajes, el Volt aparece como un punto medio lógico entre los eléctricos puros y los híbridos)

- Prestaciones (la aceleración es casi de deportivo. Es muy agradable contar con potencia de forma inmediata cuando aceleramos)

- Autonomía (el rango de utilización del Volt es muy respetable y no difiere del uso de cualquier vehículo convencional)

En contra

- Precio (elevado, la tecnología es cara)

- Solo cuatro pasajeros (esto puede ser un hándicap en comparación con sus rivales, las plazas traseras tampoco van sobradas de espacio)

- Detalles (la bandeja trasera es de tela fina y desmerece entre el resto de acabados)

- Faldón delantero (al estar tan bajo golpea en prácticamente todas partes donde haya un desnivel de asfalto)

Prueba y Redacción: www.arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Agosto 2012

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