Prueba CHEVROLET ORLANDO
2.0 163 CV LTZ Automático

¡AY CARAMBA!

La marca Chevrolet siempre ha tenido un gran nombre, buena fama, unos modelos enormes y unos motores potentes en el mercado americano. La filial europea conserva ese gran nombre, pero está mas centrada en ofrecer una línea moderna y un amplio repertorio de modelos de diferentes tipos. Y es que el Orlando es fruto de la polivalencia de un mercado cada vez más reñido y en el que los pequeños detalles frente a sus rivales pueden marcar la diferencia.

  

EL ORIGEN

Cuando la palabra Chevrolet llega a tus oídos tu cabeza automáticamente piensa en esos grandes coches americanos con sus potentes motores turbo, pero cuando a tus oídos llega las palabras Chevrolet Orlando tu cabeza decide viajar un poco más al sur, más concretamente a América Central y de repente te ves con la extraña sensación de hablar como si estuvieses en medio de una peli de vaqueros.

Pero en este caso la palabra Orlando no tiene que ver nada con México, ya que Orlando es el nombre de una metropolitana ciudad situada en el estado de Florida al sudeste de los Estados Unidos, conocida principalmente por sus hoteles, atracciones turísticas y demás sitios para disfrutar en familia.

Con todos estos datos, todo parece apuntar a que su origen parece muy americano, pero en realidad, esto tiene que ver poco con la realidad, ya que el Orlando se fabrica en la otra punta del globo concretamente en una de las factorías que el grupo canadiense General Motors cuenta en Corea del Sur.

Menudo lío de países ¿verdad? Pues para liar un poco más el asunto, recordar que el fundador de la marca Chevrolet un tal Louis Chevrolet era suizo.



MONOVOLUMEN A LA AMERICANA

Cuando ves un Chevrolet Orlando por la calle, tanto de cerca como de lejos no puedes evitar hacerte la pregunta ¿Qué demonios era eso? Y es que como la propia Chevrolet dice en su nota de prensa el “Chevrolet Orlando cuenta con un diseño que sorprende” y es que el Orlando se le puede catalogar como una especie de monovolumen con una línea retro muy al estilo de las típicas furgonetas de la década de los 80, haciendo que cuente con un diseño compacto y bastante diferente de lo que se espera en el diseño de un monovolumen convencional.

Mirando la parte frontal del coche, se puede observar como la parrilla delantera está dividida en dos secciones, una línea que puso de moda el Chevrolet Cruze y que ahora es seguida por el resto de modelos de la gama.

Visto desde un lateral destaca especialmente por su diseño cuadriculado que va en línea decreciente, a medida que nos acercamos hacia la parte posterior del coche (este detalle se nota muy claramente en las ventanillas del coche), otro detalle que se pueden observar en el lateral son las proporciones de las aletas, diseñadas principalmente para dar cabida a los enormes neumáticos que monta y es que el Orlando puede montar llantas de 18”. La unidad que hemos probado contaba concretamente con unos neumáticos Khumo Solus KH17 225/50 R17 94V.

Si miramos la parte posterior del coche tanto los pilotos traseros, como el portón, como el parachoques destacan porque sus formas compactas, y es que el coche en todo su conjunto ofrece una línea muy “cuadriculada”.



HECHO PARA GENTE GRANDE

Es hora de ponerse en materia y es que si por algo tiene que destacar un monovolumen más que por su diseño es por su habitabilidad y por la practicidad de su interior, en este aspecto el Orlando pasa la prueba con nota.

El Orlando está formado por tres filas de asientos, distribuidas en dos asientos en la parte delantera, tres asientos en la media y dosasientos en la última fila; mencionar que los asientos centrales y traseros se pueden abatir, doblar y replegar.

Las plazas delanteras son de gran calidad, contando con asientos amplios y cómodos que ofrece un gran confort, dejando el cuerpo perfectamente recogido y con la firmeza justa haciendo que sean confortables sin llegar a ser muy blandos.

El acceso a los controles de la consola central desde el asiento del conductor es bueno, estando todo accesible y teniendo unos mandos sencillos e intuitivos, la versión con la que hemos realizado la prueba (2.0 Diesel de 163 cv LTZ con cambio automático) cuenta con navegador GPS instalado de serie, el cual no llega a la calidad y precisión de un TomTom pero es bastante completo y fiable.

Las plazas del medio también son de buena calidad, pero sin llegar al grado de confort y sujeción que ofrecen las plazas delanteras, los asientos de los extremos son grandes y cuentan con bastante espacio para poder estirar las piernas, no así la plaza central que ofrece las mismas dimensiones que las de un turismo convencional. Un detalle sobre los asientos de esta fila es que se pueden ajustar de altura, pero no cuentan con un carril que permita desplazarlos hacia atrás o hacia delante, lo cual es una gran carencia al querer tener más espacio para las piernas.
Otra carencia (esta ya más de cara a las familias) es la carencia de cortinillas y la falta de disponibilidad de asientos infantiles integrados en los asientos; aunque ambos elementos se puede comprar como equipamiento opcional, las cortinillas a un precio de 74,36 € y los asientos con anclajes Isofix desde 389 €.

El acceso a la última fila de asientos se logra plegando el asiento de la segunda fila por completo, es decir no se repliega solo la parte del respaldo, en el Orlando se pliega el respaldo sobre la banqueta por completo y luego se pivota todo el asiento hacia delante, dando así mas hueco para acceder que si replegáramos el respaldo y moviéramos el asiento hacia delante.

En la tercera fila de asientos contamos con más espacio que en la segunda fila de asientos, pero como los asientos de la segunda fila no se pueden adelantar, no se puede conseguir un espacio para las piernas adicional.



EQUIPAMIENTO Y MALETERO

El Orlando cuenta con varios detalles curiosos especialmente debido a algunas de sus carencias, me explico, para tratarse de un monovolumen con un gran espacio interior, no cuenta con muchos lugares donde poder guardar objetos, uno de ellos es un pequeño cajón entre los asientos con una tapa deslizante que permite guardar objetos pequeños; aunque ante la falta de sitio Chevrolet se las ha ingeniado para crear espacio de forma curiosa, y es que tras los mandos del equipo de sonido, empujando hacia arriba una pequeña pieza de plástico, toda esa zona de la consola se levanta pivotando como si fuera la puerta de garaje, teniendo un espacio para guardar pequeños objetos como un móvil, la cartera, una cámara de fotos, etc. Además en este hueco también se encuentra una toma USB y otra entrada de tipo minijack.

Detrás del volante en la zona izquierda del salpicadero justo al lado del aireador se encuentra los mandos para el control de luces, se agradecen que estén ahí ubicados ya que así te liberan espacio y te evita tener muchas palancas detrás del volante.

Mirando hacia arriba desde las plazas delanteras se puede ver una de las grandes carencias de este Orlando, y es que el sistema de iluminación es muy pobre y es que solo tiene un único punto de luz en el techo y ni siquiera está en la mitad del habitáculo sino que esta mas bien atrasado e ilumina más bien poco las plazas delanteras, otro detalle negativo sobre la iluminación es que si estas a oscuras y quieres entrar en el coche solo hay una pequeña iluminación de color azul que ofrecen los mandos lo cual te obliga a buscar palpando donde tienes que meter la llave para arrancar el coche. 

El maletero del Orlando es práctico, no es de los más grandes de su segmento, pero incluye varios compartimientos repartidos por los laterales que son muy útiles.

Justo en la boca de carga, debajo de lo que es el piso del maletero incluye un pequeño compartimiento realizado especialmente para cargar elementos más bien estrechos, como pueden ser los triángulos y otros elementos para la reparación del coche.

En los extremos del maletero hay otros dos huecos bastante prácticos en los que se pueden guardar más cosas. En la parte lateral derecha, hay un compartimiento con tapa que esconde el kit antipinchazos.

La capacidad del maletero del Orlando es de 458 litros con dos filas de asientos y de unos escasos 89 litros con todos los asientos desplegados.

Si abatimos tanto los asientos de la segunda como los de la tercera fila conseguiremos una superficie de carga plana llegando así hasta los 1.500 litros una cifra ya mas considerable pero notablemente inferior a la de sus rivales, un detalle curioso en este aspecto que los asientos del Orlando no es posible desmontarlos y sacarlos del coche. Para que la carga no se mueva por el maletero, el Orlando incluye una red separadora que se coloca transversalmente y que divide el maletero en dos zonas y tapa el contenido de debajo, este detalle es bueno para llevar algo de compra, siempre y cuando no sea muy voluminosa.



GAMA

La gama del Chevrolet Orlando desde su llegada a los concesionarios español allá por Noviembre de 2010 a permanecido sin cambios; estando disponible con tres motores diferentes y tres acabados diferentes (LT, LT+ y LTZ), todos los acabados tiene en común varias accesorios como es el aire acondicionado, frenos ABS, control de estabilidad, sensor de aparcamiento, radio CD con MP3, y el ordenador de a bordo. Nuestra versión probada disponía del acabado LTZ que incluía todo lo anteriormente mencionado junto con un navegador GPS, llantas de aleación de 17 pulgadas, control de crucero y sensor de lluvia.

Volviendo al apartado mecánico, su gama está compuesta por un único motor gasolina de 1.8 litros y 141 cv configurable con cualquier acabado de los mencionados anteriormente, pero solo con cambio manual, la gama diesel del Orlando dispone de una única mecánica de 2 litros que se puede elegir con 130 o con 163 cv de potencia, si elegimos la versión con 130 cv se puede elegir con el acabado LT o el LT+ pero solo trae caja de cambios manual; si nos decantamos por la versión de 163 cv tendremos el acabado más completo de la gama (LTZ) y podremos elegir entre cambio manual o automático.



RENDIMIENTO

El comportamiento del Chevrolet Orlando en marcha sorprende por su comodidad nuestra unidad probada incluye el motor diesel 2.0 de 163 cv con caja de cambios automática, la cual ofrecía en carretera una muy buena respuesta del acelerador y un funcionamiento relativamente suave para el coche del que se trata, pero si por algo destacaba especialmente es por lo silencioso que es, detalle que se agradece especialmente por los pasajeros.

En el momento de iniciar la marcha tiene en ocasiones una respuesta muy pobre, teniendo incluso que hacer un esfuerzo importante en el acelerador para salir, especialmente si es en una pendiente, pero una vez en marcha su respuesta es muy buena, ya que el motor es capaz de entregar fuerza suficiente incluso con pocas revoluciones, y es que si además le sumamos el cambio automático de 6 velocidades se puede conducir de forma cómoda girando a menos 1.800 revoluciones, sabiendo que ganará velocidad si se pisa el pedal del acelerador sin necesidad de reducir marchas.

Su consumo es ajustado y similar al que ofrecen sus rivales, teniendo una media de unos 7 litros por cada 100 kilómetros, el cual no está nada mal para un coche que pesa 1.655 kg y mide más de 4 metros y medio de largo.

La suspensión del Orlando es más bien dura, no queriendo decir con ello que la conducción sea incomoda, ya que la suspensión filtra bien todas las imperfecciones del asfalto y, únicamente, se muestra algo mas peleona cuando pasamos por un badén o un bache a una velocidad elevada.

Una de las mejores cosas que ofrece el Orlando, es lo bien que han logrado filtrar los ruidos generados por el motor y la aerodinámica. En este sentido, podría decirse que está muy por encima de coches muchos más costosos.

Una de las peores cosas del Orlando es el alumbrado exterior, tanto el de las luces de corto alcance como el de largo alcance, ofrecen una iluminación pobre y con un haz de luz irregular.

Uno de los mayores dilemas que sufren los monovolúmenes llega a la hora de estacionar y es que al ser coches tan grandes no son demasiado versátiles a la hora de aparcar, en este sentido la marca Chevrolet a dotado al Orlando de dos enormes espejos retrovisores exteriores que ofrecen una visión bastante amplia y un sensor de aparcamiento que pitará de forma gradual a medida que nos acercamos a un obstáculo, se echa de menos la cámara de aparcamiento que muestra lo que vemos desde la parte trasera del coche en el navegador y es que el Orlando no tiene precisamente muy buena visibilidad atrás.



RIVALES

Buscando monovolúmenes con más de 4 metros y medio, con un motor diesel que ofrezcan al menos 160 cv y que disponga de caja de cambios automática, los rivales que nos han salido cuatro modelos diferentes, que son: el Citroën Grand C4 Picasso, el Opel Zafira Tourer, el Renault Grand Scenic y el Renault Espace.

Si nos fijamos en su longitud sorprende ver que el Orlando con sus 4.652 mm es el más grande de todos y es que como la mayoría de las cosas americanas tanto si son buenas o malas, si por algo destacan, es por ser grandes.

Viendo el aspecto mecánico, los cinco modelos coinciden en llevar un propulsor diesel de 2 litros, en este apartado todos están parejos, analizándolos uno por uno se puede ver que el modelo de Opel ofrece un par de caballos más que el Chevrolet y un consumo medio más pequeño, pero su caja de cambios automática gestiona peor la potencia.

Tanto el Grand Scenic como el Grand C4 Picasso coinciden en potencia (160 cv cada uno) lo cual les hace algo menos potentes que el Orlando; el Grand Scenic y el Grand C4 Picasso también coinciden casi por completo en otros aspectos como es en la capacidad del maletero y en sus consumos, ofreciendo en este aspecto ambos mejores cifras que el Orlando.

El último modelo con el que vamos a comparar el Orlando es con el Renault Espace, el Espace es más potente que el modelo de Chevrolet (175 cv por 163 cv del Orlando), no solo es más potente, sino que también ofrece más capacidad en el maletero y un mayor repertorio de elementos en el equipamiento, todos estos detalles afectan proporcionalmente en el precio y es que el Espace es casi el doble de caro que el Orlando.



CONCLUSIÓN

Si estas buscando un coche grande y espacioso, que cuente con 7 plazas con un motor potente, pero sin perder nunca de vista el precio. El Chevrolet Orlando debería estar entre las primeras opciones de tu lista.

El Orlando ofrece lo que otros muchos monovolúmenes, pero por un precio mucho más ajustado y es que por alrededor de unos veinti pico mil euros dispondrías de uno de los monovolúmenes más potentes y agradables de manejar, junto con un gran espacio interior.



A favor

- Rumorosidad (Es realmente sorprendente la manera que tiene el coche de filtrar en el interior el ruido del motor y del exterior)

- Respuesta del motor (Una vez el coche esta en movimiento responde de forma muy suave y agradable)

- Habitáculo (Ante la falta de sitio, sus portaobjetos están muy bien ideados, especialmente curioso el portaobjetos “secreto” detrás de los mandos del equipo de sonido)

- Asientos delanteros (Cómodos, configurables y con la dureza justa)

En contra

- Maletero (Mas bien pequeño en comparación con sus rivales y escaso si tenemos las 7 plazas desplegadas)

- Rueda de repuesto (No la trae, ni tan siquiera de tipo “galleta”)

- Equipamiento (Se echan de menos cosas como la cámara de aparcamiento en el navegador o los asientos infantiles)

- Iluminación (No es eficiente ni la exterior ni la interior)

Prueba y Redacción: Saúl Ramos
Fotos: Javier Ortega
Marzo 2011

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