Prueba BMW Z4
35i sDrive DKG 306 CV

LA MADUREZ DEL Z4

La segunda generación del Z4 es prácticamente un modelo diferente. Eleva la calidad y dice adiós al techo de lona. Bienvenido el techo duro automático.

  

EL PRIMER ROADSTER

De la era moderna, claro. Hace 21 años, BMW lanzó al mercado el modelo Z1. Éste resultaba llamativo además de por sus agresivas líneas, por su sistema de cierre y apertura de puertas que se desplazaban verticalmente. Tras él, llegó el Z3, en 1995. Éste cosechó un éxito de ventas aunque como deportivo puro de altas prestaciones lo tuvo muy complicado y su comportamiento deportivo comparado con el sus rivales no le colocaba en las primeras posiciones. Finalmente llegó el Z4, en 2004, éste modelo superaba con creces al Z3 en cuanto a prestaciones, mejora de chasis y comportamiento, de hecho aunque ya no esté a la venta cumpliría holgadamente con los cánones que esperaríamos hoy día de un roadster deportivo de calidad. Tras un largo periodo conviviendo con dos carrocerías, cabrio y coupé, en BMW decidieron finalmente que la mejor opción pasaba por el techo duro escamoteable y así nació esta segunda generación del Z4.



DOS EN UNO

Comercializado en 2009 y como hemos comentado más arriba, dejó de ofrecer las dos posibilidades de carrocería. Mercedes fue la primera en introducir este concepto, techo duro retráctil, hace muchos años con el SLK y poco a poco todos los fabricantes han ido pasando por el aro e incorporando este sistema que ofrece las ventajas de tener dos coches por el precio de uno. Aunque todavía queda alguno de reciente aparición que se resiste a cambiar como el Nissan 370Z Roadster que sigue apostando por la lona. Los más puristas seguirán prefiriendo este techo de compuesto blando, pero la realidad es que este nuevo sistema de cierre es mucho más práctico y los compradores de Z4, cada vez con más nivel adquisitivo por el precio que tiene, preferirán la comodidad que aporta. Por ello este nuevo Z4 ha elevado el listón del lujo y la calidad de los acabados para igualar, y en algunos casos superar, a sus rivales.



MÁS GRANDE

Además de modificar su estética siendo ahora sus líneas mucho más suaves y agraciadas también se introdujeron cambios en el tamaño. Ahora es más pesado, 240 kilos, y también más largo, 148 milímetros, y más ancho, 9 milímetros, que el precedente, lo que le hace ganar espacio para piernas y hombros. Sentados nos encontramos con bastante espacio y admite a cualquier talla sin rechistar, por muy alto que éste sea. Los asientos se instalan muy bajos y un poco más adelantados del eje trasero. Con ello la distribución del peso entre ambos ejes es de 50% para cada uno, lo que resulta perfecto. Son muy envolventes y cómodos pero si el conductor no es muy alto puede tener problemas de visibilidad. El “morro” del Z4 es muy largo y la curva abultada que forma el capó podría impedir a los de menor talla ver donde acaba el coche. El volante es muy grueso y monta unas levas para manejar el cambio, el aluminio pulido recorre todo el salpicadero y gran parte de la consola central lo que aporta mucha vistosidad a un interior cuidado hasta el más mínimo detalle. En opción podemos elegir unas tonalidades de color opuestas si nos decidimos por el cuero Nappa de color blanco y en lugar de aluminio, madera de tono oscuro. Todo tiene un aspecto racing pero realizado con muy buen gusto y sin estridencias. Hasta los mandos del climatizador presentan un aspecto deportivo, son todos de pequeño tamaño y de forma circular y están colocados uno junto a otro como si fuesen indicadores de un deportivo clásico. Tiene muchos huecos portaobjetos además de la guantera central y las de las puertas. Detrás de los asientos encontramos también una trampilla que comunica con el maletero. La capacidad de éste es muy buena si no circulamos descapotados, 310 litros. Cuando queremos abatir el techo, debemos encajar previamente una compuerta dentro del maletero para que el techo comience a plegarse. Una vez abierto del todo, operación en la que tardamos 20 segundos pulsando un único botón, la capacidad del maletero se reduce a 180 litros. Además nos encontramos con que el hueco que queda para meter y sacar objetos del maletero es tan justo, que podría darse el caso de haber metido una maleta con el techo cerrado y al intentar sacarla con el techo abierto, no podríamos hacerlo y tendríamos que volver a cerrar el techo para sacarla. Todas las funciones de abrir o cerrar el techo han de hacerse con el coche completamente inmóvil- 

La pantalla del navegador opcional, 3.207 euros, es ahora de 8,8 pulgadas y de alta definición y dispone de la última generación de iDrive, grupo de controles para manejar las diferentes funciones de navegador o el audio entre otros.

Me gusta la forma de desplegarse la pantalla al estilo de los faros retráctiles de los antiguos deportivos y no me gusta que el freno de mano, electrónico con pulsador, no se desconecte de forma automática al arrancar con él puesto.



EQUILIBRIO EN MARCHA

La gama está formada por un 2,3 litros de 204 caballos. El resto, aunque se llamen 3.5i, son de tres litros de cilindrada y utilizan turbocompresores, uno para cada tres cilindros, para crear una escala de potencias diferenciada: 258, 306 y 340 caballos. Todos los motores son de seis cilindros en línea. Para nuestra prueba hemos seleccionado el de 306 caballos con el cambio de marchas automático DKG de siete velocidades. Este cambio está solo disponible para las dos versiones más potentes, el resto pueden optar por una automática pero entonces ha de ser steptronic de seis velocidades.

Pulsamos el botón y comienza la melodía del seis cilindros. El cambio DKG es diversión pura. En ocasiones cambiamos sin tener que hacerlo simplemente para escuchar el sonido del motor y del escape. 

El motor es muy suave, tanto que no se aprecia la presencia de los dos turbos. La cuestión es que no deja de empujar en ningún momento, ni siquiera a pocas vueltas. Basta con hundir el pié en el acelerador y la respuesta es instantánea. A la salida de las curvas lentas y acelerar a fondo la luz amarilla del control de tracción parpadea en el cuadro y mantiene todo bajo control. Si queremos algo más Racing, basta con seleccionarlo con el Dynamic Driving Control, es decir, un botón cerca del cambio y seleccionar la opción Sport plus. El acelerador responde antes, dirección, suspensión y transmisión automática se transforman en eficacia pura, solo para manos expertas. Si quieres algo más tranquilo, basta con bajar posiciones hasta el modo normal, que ni mucho menos hay que traducir como aburrido. Practicando una conducción racing con el techo abierto o cerrado, no escuchamos ningún crujido ni ruido que indique debilidad de la estructura. El chasis y las suspensiones son efectivos pero con un tanto por ciento elevado de comodidad. Esto supone que el Z4 admite una utilización diaria sin que ello suponga que tener que sacrificar en absoluto el confort.

En la cruzada de BMW contra el consumo no solo se preocupan de que sus berlinas o modelos más familiares gasten lo mínimo imprescindible. Esta batalla también se ha extendido a los modelos deportivos y con el Z4 pudimos comprobar como a pesar de su potencia y prestaciones, el gasto de combustible es mucho más bajo de lo esperado, o al menos es lo que nos decía el ordenador del cuadro con sus 10 litros de consumo medio.



LOS RIVALES

Si empezamos por los alemanes como él podemos comenzar por el Mercedes SLK 350 automático y el Porsche Boxter S PDK rivales naturales del BMW. Podemos añadir también un toque exótico si le juntamos con un japonés como el Nissan 370 Z Roadster automático. Mecánicas diferentes para la mayoría de ellos: seis cilindros en línea en el BMW, seis cilindros boxer en el Porsche y seis cilindros en V para el Mercedes y el Nissan. La posición del motor es delantera en todos salvo en el Porsche y en lo que si coinciden todos es en la propulsión al eje trasero. 

Si comenzamos hablando por el precio, el más caro de todos ellos por una abultada diferencia es el Porsche que también consigue el título de más deportivo. El menos caro de todos sería el Nissan que también podría ser el menos indicado para viajar por su mínimo maletero de 140 litros, todos los alemanes se mueven cerca de los 300 litros de capacidad. El Mercedes y el BMW serían los más equilibrados para realizar con una buena nota todas las tareas pero el BMW aporta un plus de deportividad sin sacrificar en absoluto comodidad que a mi juicio le daría la primera posición general, siempre eso si, que tengamos la suficiente sangre fría para que el Porsche no nos nuble la vista e incline la balanza de su lado. Está claro que BMW persigue también al cliente que podría pensar en un Mercedes SLK, es por ello que ahora esta nueva saga de Z4 se percibe más lujosa, confortable y atractiva de lo que nunca en sus roadsters precedentes lo había sido, casi perfecto.



A favor

- Prestaciones (aunque se muestra siempre suave no hay que dejarse engañar).

- Calidad (costuras, acabados y materiales no merecen ningún reproche).

- Maletero (con techo cerrado tiene una capacidad cercana al de un modelo compacto).

En contra

- Maletero (con techo abierto se queda muy reducido en litros y en hueco para carga).

- Precio elevado (sobre todo si nos ponemos a sumar algunas opciones).

- Visibilidad (los conductores de menor talla tendrán problemas con la visibilidad delantera).

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Alex Blanco
Junio 2010

Busca tu coche

Marcas Modelos
Buscar coche