Prueba AUDI Q7
4.2d Quattro Ambition Automático 340 CV

CONAN DEL ASFALTO

El todocamino insignia de la marca de los cuatro aros emana músculo, grandiosidad y calidad por los cuatro costados. Una imagen imponente, con sus pros y contras, cuyo reflejo mecánico está en el poderoso motor turbodiésel V8 de 4.134 centímetros cúbicos y 340 caballos de potencia. Esto, unido a la transmisión secuencial Tiptronic de seis velocidades y a una suspensión neumática, permite unas más que brillantes prestaciones. Claro que su precio también resulta inmenso: 86.000 euros, eso sí, con un gran equipamiento.

  

IMAGEN ACTUALIZADA

El último rediseño del gigante de Ingolstadt se hizo hace justo un año, cuando se equipó el frontal con una parrilla de nuevo diseño, y unas barras cromadas verticales que contrastan con una pintura negro brillante. El parachoques se pintó en color contrastado negro o gris, en función del de la carrocería, y se incrustó en su parte central un protector de bajos integrado con llamativas nervaduras. Los faros también se cambiaron por unos más agresivos con las luces diurnas compuestas de leds –en los modelos con xenón–, y también en los intermitentes, que forman una línea recta en el borde superior de las entradas de aire.

Los laterales permanecen prácticamente inalterados, con la característica y dinámica línea de techo caída de estilo coupé, la estrecha franja acristalada formada por las ventanillas y las superficies de chapa tensamente arqueadas. El toque de distinción viene dado por el nuevo diseño de las molduras protectoras de las puertas.

Los cambios en la zaga se centran en la parte inferior del parachoques, pintado en color contrastado; el portón del maletero, que envuelve parcialmente los montantes traseros del techo dibujando un perfil en forma de S, y presenta un nuevo diseño en la zona de la matrícula con unas formas más expresivas. Con el fin de reducir el peso del Q7, el portón se ha fabricado en aluminio, así como el capó del motor y los guardabarros. Los leds de serie en los pilotos traseros proporcionan una imagen luminosa y muy llamativa.



GIGANTE TAMBIÉN POR DENTRO

Una gran ventaja de semejante e inmensa planta, con una generosa batalla de 300 centímetros, es el espacio que posibilita en el interior, donde pueden viajar cómodamente cinco adultos y su equipaje. También pueden hacerlo siete personas si se adquiere en opción una tercera fila con dos asientos –capaces de tumbarse completamente a ras del suelo del maletero–, válidos para tallas de hasta 1,60 metros, a cambio de 890 euros, a las que se accede de manera un tanto incómoda. El conductor y su acompañante viajan muy holgados, tanto por espacio disponible como por las múltiples posibilidades de regulación de las cómodas banquetas. El conductor cuenta, además, con la posibilidad de ajustar a su elección el volante. Una pega que he encontrado en el puesto de mando es que el freno de estacionamiento consta de un pedal de pie, situado a la izquierda, que se desactiva mediante un tirador situado bajo el mando de las luces. Mecanismo un tanto obsoleto que debería ser sustituido por un mando eléctrico.

La segunda fila de asientos es capaz de acomodar a tres adultos de manera relativamente cómoda o a dos a pierna suelta. Para que gane espacio la parte trasera, la fila puede moverse longitudinalmente 100 milímetros, así como inclinar los respaldos nueve grados. También pueden dividirse los respaldos en proporción 40/20/40. Si ahí sólo va a viajar una pareja, es posible sustituir la banqueta por dos asientos individuales, opción que sale por 1.715 euros y que incluye una generosa consola central dotada de apoyabrazos regulable en altura, un compartimento portaobjetos y dos portabebidas. La única manera de conseguir un suelo totalmente plano en el vano del vehículo de las plazas traseras es con el mencionado equipamiento de los dos asientos para la segunda fila. Igualmente, en esta zona es posible montar mesas abatibles en los respaldos, luces de lectura, nevera, parasoles, calefacción, cristales tintados o un reproductor de DVD con dos monitores integrados en los reposacabezas delanteros.

En cuanto al maletero, su capacidad total es de 775 litros –ampliable hasta los 2.035 litros con los respaldos abatidos–, volumen que se ve muy mermado si se montan los dos asientos disponibles para la tercera fila. Pese a que su umbral de carga es muy elevado, el hueco que deja está muy bien aprovechado y cuenta con varios accesorios muy útiles. Por ejemplo unas barras telescópicas transversales, válidas para limitar el movimiento de los objetos que se dejen sueltos. También dispone de argollas para asir una red, dos puntos de luz, una pequeña bolsa con red, y un cubre maletero enrrollable y desmontable.



ELEVADO LUJO Y EQUIPAMIENTO

El interior rezuma lujo, calidad, comodidad y tecnología, como no podía ser de otra manera en un vehículo de semejante categoría y precio. En lo estético sobresale por su elegancia y sensación de bienestar y, entre otros detalles, por su cuadro de mandos de nuevo diseño y grandes esferas de fácil lectura, que incorporan finos marcos metalizados. Las luces de ambiente en los revestimientos de las puertas y un embellecedor en el lado del acompañante aportan un toque de distinción; numerosos elementos de mando han sido perfeccionados y decorados con elementos cromados. La combinación de colores y materiales para el interior es amplia, lo mismo que los colores disponibles para la carrocería, y para los más sibaritas es posible montar paquetes de diseño opcionales con inserciones en aluminio o madera. 

Otro punto fuerte a tener en cuenta es el equipamiento, bastante amplio de origen, como por ejemplo la dirección asistida Servotronic, que cambia su sensibilidad en función de la velocidad del vehículo; el suelo de carga doble con compartimento portaobjetos y cubeta para utensilios sucios; las barras laterales del techo; el climatizador automático de confort de cuatro zonas; el sistema MMI para el manejo de los equipos de navegación, audio y telecomunicaciones en combinación con un equipo de sonido con reproductor de CD y ocho altavoces; los ocho airbags; los sensores de lluvia y luz con función Coming Home; el asistente de frenado; la regulación dinámica del alcance de los faros; los controles de estabilidad y tracción; el ordenador de a bordo con Check Control; los faros de xenón; las llantas de aleación en neumáticos 255/55 R18; los avisadores de aparcamiento; el volante deportivo de tres radios con levas para el cambio Tiptronic; el control automático de la velocidad; y la suspensión neumática adaptativa con muelles y amortiguadores más firmes y una altura libre rebajada en diez milímetros, entre otros.



TECNOLOGÍA DE VANGUARDIA

En el ámbito del entretenimiento se ofrece una selección muy diferenciada de módulos, de última generación, como equipo aparte. La versión de alta gama integra un disco duro para almacenar datos de navegación, música y teléfono, un excelente monitor en color con gráficos de mapas en 3D, un reproductor de DVD y control por voz. Cuesta algo más de 4.000 euros y sus funciones pueden ampliarse además en combinación con otros elementos, como el teléfono Bluetooth –a partir de 1.080 euros–, el sintonizador de TV –a partir de 1.300 euros–, el sintonizador digital de radio y otros elementos capaces de convertirse en una auténtica central mediática de lujo. En este apartado brilla con luz propia el un equipo de sonido firmado por Bang & Olufsen, con diez canales, 505 vatios de potencia y 14 altavoces, que cuesta 7.650 euros. Una delicia para los oídos.

Otro elementos interesante que pude probar y que me dejó completamente satisfecho, por ser práctico y de uso sencillo, ha sido el Control de Crucero Adaptivo gestionado por radar, que regula la velocidad y la distancia con respecto al vehículo precedente en un rango de velocidad que va de los 30 a los 200 kilómetros por hora mediante intervenciones en el acelerador y en los frenos. En el caso de que se detecte algún peligro, el sistema integrado Braking Guard advierte al conductor en dos fases para que intervenga sobre los frenos. Útil para limitar los despistes.

Otros sistemas firmados por Audi es el Lane Assist –665 euros–, que ayuda al conductor a no salirse de su carril por error mediante el uso de una cámara que detecta las líneas de la calzada y avisa por medio de vibraciones en el volante, siempre y cuando el vehículo circule a más de 60 kilómetros por hora. El Side Assist –760 euros–, cuyo radar hace más seguro el cambio de carril a partir de los 30 kilómetros por hora, ya que una serie de sensores vigilan lo que sucede detrás del vehículo hasta una distancia de 70 metros y nos avisa de ello por medio de unos destellos en las carcasas de los espejos retrovisores. Y, por último, el Parking System Advanced –1.560 euros–, que facilita las maniobras de aparcamiento con ayuda de una cámara de marcha atrás y de las líneas auxiliares que se muestran en el monitor.



MECÁNICA PODEROSA Y CHASIS...

Tantísima tecnología no sólo está disponible para hacer más grato y seguro el viaje, si no para optimizar la conducción del vehículo. La poderosa mecánica V8 reacciona muy bien en cualquier escenario, aunque es algo perezosa al salir desde parado o ganar velocidad cuando se pisa el acelerador rápidamente. Esto se debe al funcionamiento de la caja de cambios, en concreto al leve resbalamiento que ocurre en el convertidor de par. Esta circunstancia desaparece inmediatamente y el motor se muestra pleno de manera instantánea. La robusta transmisión automática Tiptronic de seis velocidades funciona de manera suave y rápida, ya sea en modo automático o en deportivo. En este último, se selecciona una marcha superior cuando las revoluciones son más elevadas que en modo automático, normalmente a partir de 3.000 vueltas, y varía en función de como dosifiquemos el acelerador. En esta versión también es posible manejar el cambio por medio de unas levas ubicadas en el volante.

Las velocidades pueden llegar a ser muy altas, con una punta de nade menos que 240 kilómetros por hora, situación no aconsejable por el elevado riesgo de accidente y multa y porque los consumos se pueden disparar a los 20 litros cada 100 kilómetros de media. En circunstancias óptimas, circulando a ritmos tranquilos por autovía, se consiguen registros de unos 12 litros, cifra que se eleva unos cuatro litros más en ciudad.

El chasis es un derroche de tecnología dispuesta para aportar eficacia en marcha. La tracción permanente a las cuatro ruedas Quattro, con diferencial central asimétrico tipo Torsen, envía el 40 por ciento del par a las ruedas delanteras y el resto a las traseras. En caso necesario puede mandar hasta el 65 por ciento de la fuerza al eje delantero o el 85 al trasero. Además, en caso de que una de las ruedas pierda adherencia, el bloqueo electrónico del diferencial EDS entra en acción y corrige la trayectoria mediante la intervención del sistema de frenos y el envío de más par a la rueda no trabada.

En cuanto a la suspensión, esta versión cuenta con muelles neumáticos, que permiten regular la altura libre al suelo en cinco niveles y un sistema de regulación electrónica de la dureza de los amortiguadores con tres programas de funcionamiento. Estos dispositivos los puede manejar el conductor a su voluntad, aunque la altura de la carrocería varía automáticamente en función de la velocidad: desde el nivel normal, con una altura libre al suelo de 180 milímetros, desciende en dos fases hasta 145 cuando se circula a más de 160 kilómetros por hora durante un tiempo. A elevadas velocidades, la estabilidad en recta es muy buena. Pero en curvas cerradas, hay una leve tendencia al subviraje y a la inclinación de la carrocería, circunstancias fácilmente solucionables dosificando bien el acelerador y el volante. Viajar detrás en estas curvas supone cierto mareo.

Las posibilidades todo terreno del Q7 son elevadas gracias a su sistema de tracción y a el manejo electrónico de la suspensión, eso sí los neumáticos mixtos no aconsejan aventuras imprudentes. Los dos modos para circular fuera de carretera son los denominados Offroad y Lift. En el primero, hasta 80 kilómetros por hora, la altura libre al suelo se incrementa 25 milímetros –deja la carrocería a 205 milímetros del suelo–. En el otro modo, hasta 40 kilómetros por hora, alcanza 240 milímetros.



CONCLUSIÓN

El Audi Q7 puede convertirse en la elección ideal para quién busque un vehículo para siete personas, que le gusten los vehículos todoterreno por su aspecto, pero que quiera viajar rápido, cómodo y seguro en carreteras pavimentadas, sin renunciar a excursiones suaves fuera del asfalto, ni a lo último en cuanto a tecnología. Esto es siempre que no tenga problemas de espacio para poder aparcar un coche de más de cinco metros de longitud y casi dos de anchura, dimensiones que le hacen superar a rivales como el Porsche Cayenne y el Volkswagen Touareg.



A favor

- Inmenso espacio interior.

- Facilidad de conducción.

- Prestaciones.

- Consumos razonables.

- Equipamiento y tecnología.

- Chasis inteligente.

En contra

- Freno de estacionamiento de pie.

- Precio elevado.

- Acceso a la tercera fila de asientos.

- Opcionales caros.

- Aerodinámica y pesos.

- Tamaño excesivo.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Marzo 2010

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