Prueba AUDI A5 Sportback
3.0 TDI Quattro DPF S Tronic 240 CV

EL REGALO DEL SIGLO

Coincidiendo con la celebración en 2009 de los 100 años de historia de la marca, Audi decidió celebrarlo con el lanzamiento del A5 Sportback, un precioso cupé de cinco puertas que aglutina lo mejor del diseño y de la tecnología de la firma. La versión probada es la más poderosa de entre las mecánicas turbodiésel, cuenta con tracción integral Quattro y cambio secuencial S Tronic de siete velocidades. El precio, algo elevado, es de 50.000 euros.

  

ANCHO Y BAJO

La atractiva carrocería de 4.711 milímetros está muy estilizada gracias a un techo muy rebajado –1.392 milímetros, 19 milímetros menos que un A5 cupé y 36 menos que el de un A4–, un voladizo delantero muy corto, batalla larga, vías anchas y cuatro puertas sin marco. Si a esto se añaden los efectivos detalles estilísticos típicos de Audi, el resultado es una imagen de un deportivo de gran elegancia y una discreción que no resta para robar miradas. En el frontal predominan las líneas horizontales y la característica parrilla ‘single frame’, enmarcada por una moldura fina de aluminio anodizado que se prolonga hacia el capó en forma de V por medio de dos cantos laterales. Los faros son muy anchos y cuentan con compartimentos aislados. Unos pequeños pilotos antinieblas enmarcados en aluminio completan la dotación de luces. 

El lateral aporta dinamismo al conjunto gracias también al techo bajo, a los grandes pasos de rueda con neumáticos de 17 pulgadas –ampliables hasta una medida de 20–, a la estrecha franja acristalada enmarcada con un bisel de aluminio, y a un montante trasero que se desliza hacia atrás en forma de onda. En dicho pilar C se integra una tercera ventanilla lateral de pequeño tamaño cuyo vértice apunta hacia arriba, detalle que rinde homenaje al Audi 100 Coupé S de 1969. En la zaga, al igual que lo que ocurre delante, las líneas horizontales son las protagonistas y responsables de subrayar el efecto de anchura. También llama la atención la ruptura aerodinámica que ocurre en el borde del portón del maletero, así como el deportivo tubo de escape con salida doble separada. Los pilotos traseros se dividen en dos piezas y terminan en punta en su parte interior, y la tercera luz de freno –con 24 leds independientes– va integrada por medio de un fino bisel en el borde superior de la luneta trasera.

Un detalle típico de la firma de los cuatro aros es la constante relación entre las superficies de chapa y de cristal, que es de un tercio a dos tercios. También los afilados cantos en la chapa, que limitan las superficies arqueadas cóncavas y convexas de trazo tenso y musculoso, formando así el perfil, la línea de cintura, que forma una curva que se desliza por debajo de las ventanillas, mientras que la línea dinámica transcurre por encima de las taloneras. Los retrovisores exteriores con intermitentes en tecnología led aportan su propio toque especial.



INTERIOR AMPLIO Y EQUIPADO

El acceso al interior resulta algo incómodo dada la rebajada altura de la carrocería, que obliga a inclinarse para acceder a los asientos. Menos mal que las puertas son de grandes dimensiones y que la larga distancia entre ejes (batalla) favorece un habitáculo amplio, más holgado que el del A5 cupé. Dentro hay cuatro plazas –algo limitadas las dos traseras, sobre todo en altura–, con unos asientos ergonómicos dispuestos en una posición baja, muy deportiva. La postura de conducción es muy buena tanto para conducir de manera tranquila como para atacar las curvas con decisión. El salpicadero dispone de unas líneas arqueadas que tocan los revestimientos de las puertas, mientras que la consola central se encuentra posicionada hacia el conductor. La información que percibe el dueño del volante proviene, principalmente, de dos relojes de gran tamaño y unos indicadores adicionales, todos ellos enmarcados por molduras cromadas en forma de gota, otro detalle de familia. El monitor de la consola central informa de una serie de datos, relativos a los sistemas de navegación, audio y configuración del vehículo, que se manejan por medio del Multimedia Interface –MMI, similar al de los A6 y A8–, cuyo mando redondo, situado tras la palanca de cambios, es fácil e intuitivo de manejar. Su utilización es bastante cómoda, sobre todo con el coche parado, pero en marcha es necesario retirar la vista de la carretera para consultar la posición de algunas de las teclas auxiliares del MMI ya que no resulta fácil memorizar su posición. Este inconveniente puede reducirse con la opción de control por voz para ciertas funciones, como por ejemplo las del navegador y el teléfono.

Una de las virtudes del A5 Sportback es el maletero, de gran tamaño, formas regulares y fácil acceso gracias a un largo portón con maletero y a un borde de carga –protegido con una moldura de acero inoxidable– situado en una posición relativamente baja. Admite un volumen de 480 litros, 25 más que el del Audi A5, capaz de ampliarse hasta los 980 litros al abatir los respaldos de los asientos traseros. Su interior está muy bien acabado ya que va revestido con materiales de cierta calidad del mismo color que el interior y cuenta con detalles prácticos de serie, como ganchos para colgar bolsas y argollas de anclaje, un bolsillo y una cinta para sujetar objetos en los laterales, y una fina cubierta a modo de tapa. Esta se ha diseñado de una manera muy original e inteligente ya que va dividida en dos piezas: la más corta encaja en los enganches integrados en los laterales del revestimiento del maletero, mientras que la pieza más larga se acopla en el portón del maletero. Esta última se desplaza hacia arriba junto con el portón al abrirlo, y al cerrarlo vuelve a unirse con precisión a la pieza más corta. Para facilitar el transporte de objetos largos, como por ejemplo unos esquíes, entre los dos respaldos traseros puede utilizarse una abertura en su parte central por medio de una escotilla con tapa.

El equipamiento de serie se encuentra a la altura del modelo, con los elementos habituales en su segmento: seis airbags, climatizador automático, ESP con sistema de bloqueo transversal, llantas de aleación, sistema de freno electromecánico, llave de arranque con mando a distancia, entre otros, que puede ser completado con diferencial deportivo en las unidades V6; sistema Audi Drive Select, que actúa sobre la configuración de acelerador, cambio y dirección para ofrecer una conducción más dinámica; paquete S-Line, que rebaja la altura de la carrocería en 10 mm y potencia la imagen exterior con parachoques específicos, entradas de aire de mayores dimensiones, molduras pintadas en el mismo color del coche, etc. También se encuentran disponibles en opción los airbags laterales para las plazas traseras, llave de confort –no es necesario insertarla en el contacto–, sistema de iluminación en curva, control de crucero adaptativo con sistema de frenada automática, diferentes equipos de navegación, de sonido, etc.



AYUDAS A LA CONDUCCIÓN

En el apartado mecánico, el A5 Sportback cuenta con un motor ubicado en posición longitudinal y elementos compartidos con el A5 y el A4. Por ejemplo la colocación del diferencial delantero, que va delante del embrague o del convertidor de par. De esta manera se intenta que el motor quede lo mas próximo al centro de gravedad del vehículo, al acercarlo lo máximo posible a las ruedas delanteras, lo que repercute positivamente en el comportamiento dinámico. La tracción es total y permanente en las cuatro ruedas, por medio de un diferencial central tipo Torsen, con distribución asimétrica de la fuerza mecánica. Cuando no hay pérdidas de tracción, dicha fuerza se distribuye un 40 por ciento delante y el 60 restante detrás. Pero si cualquier rueda patina de forma desigual, el diferencial puede variar la relación de la distribución de la fuerza motriz en cada uno de los ejes, con un máximo del 65 por ciento delante y el 85 en las posteriores. Además, en esta versión 3.0 TDi de 240 caballos el diferencial trasero tiene un comportamiento deportivo ya que dispone de un sistema que permite variar el reparto del par motor en cada una de las ruedas de dicho eje. Este ingenio permite que cuando se acelere fuerte en plena curva, haya mayor tracción en la rueda exterior, lo que favorece el giro. Obviamente, el eje delantero carece de diferencial autoblocante, aunque en la práctica el control de estabilidad actúa como si lo fuera ya que al detectar en una curva la pérdida de tracción de una rueda interior, el sistema actúa sobre ella frenándola para permitir que la rueda opuesta haga más fuerza contra el asfalto. 

El comportamiento dinámico está marcado por el equilibrio. Aunque es unos 40 kilogramos más pesado que el A5 cupé –1.720 kilos en total–, no resulta torpe en movimiento, ni mucho menos. Su poderoso motor V6 turbodiésel de 240 caballos junto a la eficaz transmisión automática y secuencial de siete velocidades hacen del Sportback un coche muy ágil, pese a su larga distancia entre ejes, en prácticamente cualquier terreno, ya sean en curvas enlazadas o en ciudad. La dirección de desmultiplicación variable es uno de los grandes aliados ya que al variar el giro entre las ruedas y el volante en función de la velocidad –más blanda a bajas velocidades–, se adapta perfectamente al tipo de curvas. En pleno apoyo se nota la actuación de la tracción integral, permitiendo que el coche vaya prácticamente entre raíles y, en caso de una desviación imprevista, las ayudas electrónicas sirven de corrección inmediata. Por si fuera poco, la suspensión adaptativa de amortiguación variable, con tres modos de utilización: automática, confort y sport, limita cualquier tipo de balanceo en curva. Los viajes por carreteras amplias son una gozada ya que la comodidad es sobresaliente.

Los consumos llegan a ser sorprendentes dada las prestaciones de este Sportback, ya que es fácil mantener unos 6,5 litros cada 100 kilómetros mediante una conducción atenta. Claro que esta cifra se puede disparar casi al doble si exprimimos al máximo el gran potencial mecánico. Además de una aerodinámica optimizada, este coche cuenta con numerosos elementos encaminados a ahorrar energía. Como por ejemplo un alternador que limita el uso del motor, o los sistemas de arranque y parada automática, entre otros.



CONCLUSIÓN FINAL

El Sportback pudiera parecer un coche de capricho dada su estampa y precio, pero creo que aporta un punto práctico que también hay que tener en cuenta. No sólo está el hecho de disponer de cuatro amplias plazas con sus respectivas puertas, sino que además aporta un amplio maletero con un portón grande que permite cargarlo bastante. De entre sus competidores, apartando al A5 cupé, sin duda menos práctico –y algo más caro–, el rival más directo es el Volkswagen Passat CC, algo más modesto y menos impactante pero también algo por debajo en cuanto a precio.



A favor

- Diseño.

- Agilidad en la conducción.

- Comodidad en marcha.

- Tracción integral Quattro.

En contra

- Menos funcional que un A4.

- Precio elevado.

- Espacio limitado detrás.

- Carece de rueda de repuesto.

Prueba y Redacción: Arpem.com
Fotos: Jesús María Izquierdo
Abril 2010

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