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El asegurado tiene el deber de aminorar las consecuencias del siniestro de su vehículo

Última actualización: 21/02/2020

El asegurado tiene el deber de aminorar las consecuencias del siniestro de su vehículo

Ilustración: Víctor López

Cuando el tomador del seguro o el conductor sufre un siniestro con el vehículo asegurado tiene la obligación de adoptar las actuaciones necesarias y emplear todos los medios a su alcance para reducir o aminorar sus consecuencias, ya que, en caso de incumplimiento, la compañía puede rehusar o reducir la indemnización en proporción del daño ocasionado.

Esta obligación está establecida en el artículo 17 de la Ley de Contrato de Seguro y aparece especificada en las condiciones generales de la póliza como deber de salvamento, cuya obligación nace desde que el asegurado tiene conocimiento del siniestro y tiene lugar hasta que la ocurrencia del daño es inevitable. Sin embargo, más allá de su definición, existen algunas particularidades que debes tener en cuenta.

Cómo actuar ante un siniestro

La obligación del deber de salvamento no debe implicarte a realizar acciones que supongan un peligro para la integridad de las personas, sino que será suficiente con que tomes las medidas necesarias que adoptaría una persona prudente y diligente, es decir, el comportamiento que debe tener un “buen padre de familia”, tal y como establece el artículo 1.903 del Código Civil.

En consecuencia, deberás emplear los medios oportunos en función del tipo de siniestro, como, por ejemplo, llamar a los bomberos a la mayor brevedad, impedir la propagación del incendio, denunciar un robo o señalizar el lugar del accidente para proteger a las víctimas y al resto de usuarios de la vía, etc., es decir, medidas que evitan que los daños tengan mayor alcance o que sus consecuencias económicas se agraven.

Consecuencias de incumplir el deber de salvamento

El incumplimiento de esta obligación da derecho a la compañía de seguros a reducir las indemnizaciones en “la proporción oportuna”, para lo cual es necesario conocer la gravedad de los daños y deberá demostrar tu grado de culpabilidad, así como a rehusar de la prestación íntegra del siniestro si la falta se produce con intención de perjudicar o engañar a la compañía, es decir, con dolo o mala fe.

Quién paga los gastos derivados del salvamento

No importa que las medidas que tomes para aminorar los daños sean eficaces o no, ya que la Ley establece que los gastos de salvamento corren a cuenta de la aseguradora, independientemente de si los resultados han sido “efectivos o positivos”, es decir, es la intencionalidad lo que se tiene en consideración.

Eso sí, la adopción de tales medidas deberá ser proporcional a los bienes objeto de salvamento, es decir, no deben suponer un coste excesivo con respecto al riesgo que pretendes salvar. Así, si las acciones de salvamento requieren un gasto desproporcionado, la indemnización total no podrá exceder de la suma asegurada.

En los casos en los que la compañía de seguros deba indemnizar solo una parte del daño causado (por ejemplo, que no te cubra los accesorios opcionales y sí el resto del vehículo), solo estará obligada a indemnizarte con la parte proporcional de los gastos de salvamento, salvo que hayas actuado siguiendo las instrucciones precisas de la entidad.

Finalmente, debes tener en cuenta que las aseguradoras pueden limitar los gastos de salvamento si así lo especifican en el contrato de seguro, tal y como sucede, por ejemplo, con los costes derivados de la asistencia de los bomberos, en los que algunas compañías limitan el gasto a una cantidad que suele oscilar entre los 600 € y los 1000 €.

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21 de Febrero de 2020
Daniel Bañares