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Cuando la culpa del accidente es de la carretera

Última actualización: 18/01/2018

Cuando la culpa del accidente es de la carretera

Ilustración: Víctor López

El deterioro del pavimento supone un peligro para la seguridad vial y puede provocar desde pequeñas averías, como el reventón de un neumático sin más consecuencias, hasta accidentes de mayor gravedad con daños personales incluidos. 

La Asociación Española de la Carretera (AEC), entidad de interés público que trabaja por la seguridad vial desde 1949, da una calificación de suspenso al estado de conservación de las carreteras españolas en su estudio “Necesidades de Inversión en Conservación 2015 – 2016”. En él, concluye que el deterioro del pavimento acumula el 94% de los problemas de las carreteras. El resto corresponde al mal estado de las señales viales y de las barreras quitamiedos, así como a la falta de iluminación.

Cuando un socavón, un cono tirado en la carretera o una señal deteriorada te provocan una avería o un siniestro, ¿sabes cómo reclamar los daños?

Para dar respuesta a esta pregunta es preciso determinar primero quién es el propietario de la vía donde se han producido los hechos: puede ser una entidad pública, generalmente el Ministerio de Fomento o las administraciones autonómicas, o una entidad privada, como las concesionarias de las autopistas de peaje.

Lo que la Ley dice

La Constitución Española dice en su artículo 106 que "Los particulares tendrán derecho a ser indemnizados por toda lesión que sufran en cualquiera de sus bienes y derechos, salvo en los casos de fuerza mayor, siempre que la lesión sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos."

Es decir, para ser indemnizado puedes reclamar como perjudicado cuando las condiciones de la vía hayan provocado el accidente, y siempre que no concurra fuerza mayor, como por ejemplo, un siniestro motivado por la caída de un árbol, por una tormenta, un terremoto o una nevada como la del pasado 6 de enero.

Pasos a seguir

Lo primero que debes hacer es reunir toda la documentación posible que pruebe que el accidente se debe a un elemento o a parte de la vía en mal estado de conservación. Esto lo puedes conseguir llamando a la Guardia Civil o a la Policía Local para que realicen un atestado, saquen fotos que certifiquen la veracidad de lo ocurrido y, si es posible, tomen declaración de los testigos del accidente.

Una vez que conoces quién es el propietario de la vía o el encargado de su gestión y tienes las pruebas en tu poder, puedes iniciar las pertinentes reclamaciones. El siguiente paso es comunicar a tu compañía de seguros el siniestro. Si tu póliza te cubre los daños propios (cobertura incluida en pólizas a todo riesgo), es la aseguradora quien se hace cargo de pagar el coste de las reparaciones y posteriormente reclame al titular de la vía.

En caso de no que no tengas la cobertura de daños y que, por lo tanto, tu compañía no te pague el arreglo, otra solución es hacer uso de la cobertura de defensa jurídica de tu seguro. Esta garantía está incluida en la gran mayoría de pólizas y con ella la aseguradora se encarga de realizar todos los trámites para realizar la reclamación de daños y de supervisar el proceso con abogados especializados o, si lo prefieres, puedes pedir que te paguen una cantidad límite, que suele oscilar entre los 600 € y los 3.000 €, para que sea un abogado de tu confianza quien defienda tus intereses. 

Finalmente, si tu seguro tampoco te cubre la defensa jurídica, pero estás dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para que te indemnicen, contrata por tu cuenta a un letrado y, bajo su asesoramiento, acude a los tribunales contra el propietario de la vía.

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18 de Enero de 2018
Daniel Bañares

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