Presentación Honda Monkey 125 2018

Un juguete con historia

Honda rememora la Monkey con esta nueva versión de 125 cc para nostálgicos y jóvenes con estilo que cuesta 4.100 euros. Además de icono con ruedas, es un utilitario unipersonal y eficaz que rinde 9,3 CV a 7.000 revoluciones.

Hay que remontarse a principios de los '60 para encontrar los orígenes de la Monkey, en principio, una moto en miniatura con un pequeño motor de 4 tiempos, sin suspensiones y con pequeñas ruedas de 5 pulgadas. Un juguete casi exclusivamente para niños. A finales de esa década le pusieron un asiento con altura variable, manillar plegable y suspensión solo en el tren delantero; un par de años más tarde también se le añadieron una pareja de amortiguadores al tren trasero y se convirtió en un excelente vehículo auxiliar para transportar en caravanas y barcos.

En estas casi seis décadas se ha mantenido su producción, apareciendo diferentes versiones que se distinguen principalmente por su decoración: la R en el '78, la Baja en el '91, la CB en el 2004 y en el 2009 la primera con inyección en lugar de carburador. En el pasado Salón de Milán, se presentó esta 125 que toma su base técnica de la conocida MSX 125.

Honda Monkey 125

Con esta nueva Monkey, Honda pretende rememorar una moto mítica. Captar a esos clientes nostálgicos, pero también a jóvenes con estilo, que además de tener un icono con ruedas quieren un utilitario unipersonal y eficaz, no solo un juguete. Aunque en su pasado fue principalmente de 50 cc, la nueva Monkey es una 125 con unas dimensiones muy recortadas, pero algo más grande que las primitivas. Su distancia entre ejes es de solo 1.155 mm, pesa 107 kg y tiene un depósito de gasolina de 5,5 litros con los que Honda asegura que podemos recorrer 375 km.

El motor es el archifamoso y archicopiado monocilíndrico horizontal de 4T refrigerado por aire, convenientemente remodelado y afinado hasta dejarlo en unos niveles de suavidad y eficiencia que dejan en ridículo a todas sus copias asiáticas. Utiliza un sistema de inyección PGM-FI y tecnología de baja fricción en sus componentes internos para reducir al máximo las pérdidas de potencia por rozamientos. Rinde 9,3 CV a 7.000 revoluciones, lleva un embrague de discos múltiples bañados en aceite unido a un cambio de solo 4 velocidades, porque el motor tiene suficiente par y no son prestaciones puras lo que se busca, sino facilidad de uso, robustez y economía.

Honda Monkey 125 2018

El bastidor es un sólido tubo central de acero del que cuelga el motor y se anclan los elementos de las suspensiones y el asiento. En el tren delantero vemos una vistosa horquilla invertida y dos amortiguadores atrás, en los que se puede regular la precarga del muelle, decorados en el color de la carrocería de las tres variantes existentes: roja, amarilla o negra. El basculante es de sección oval y también está fabricado en acero. Los frenos son de disco en los dos ejes; el delantero, de 220 mm y pinza hidráulica de dos pistones con potencia y buen tacto y el trasero, de 190 mm de pistón simple. Lleva un sistema ABS mono canal en el disco delantero. Las llantas son de 12 pulgadas, fabricadas en aluminio con neumáticos esculpidos de dibujo profundo en medidas 120/80-12 y 130/80-12, delante y detrás respectivamente.

Nos ponemos en marcha

La toma de contacto la realizamos por las calles y avenidas de la ciudad de Niza, en la Costa Azul francesa, y, desde luego, en ese ambiente la Honda Monkey no desentona en absoluto. El asiento está a 776 mm del suelo, que para mi 1,70 de estatura queda que ni pintado con una postura cómoda y natural. Es un monoplaza muy amplio y bien mullido. Cabe destacar la esmerada terminación de todo el conjunto, no en vano luce en sus laterales el escudo Honda de los años '60, que solo lo llevan los modelos de alta gama de la marca. Viene con tecnología LED en el faro, piloto trasero e intermitentes y, además de la llave de contacto codificada, está equipada de serie con alarma antirrobo. También, lleva una guantera lateral con cierre con llave y los guardabarros son de acero cromado en lugar de plástico. La instrumentación la compone un solo reloj redondo a la antigua usanza, pero que es completamente digital y aporta toda la información necesaria.

Honda Monkey 125 2018

Una vez en marcha la Monkey hace girar cabezas allá por donde pasa y no hace falta decir que, por sus dimensiones y peso, es una auténtica ardilla entre los coches. Nuestra unidad de pruebas apenas tenía 200 km y claramente le faltaba rodaje, pero su andar es muy parecido al de la MSX. Su potencia y el cambio de cuatro marchas -que es preciso, suave y con un tacto excelente-, son suficientes para superar ligeramente los 100 km/h que se pueden mantener como velocidad de crucero. Echo de menos una 5ª marcha que le vendría bien para llanear con el motor un poco más desahogado.

Sin duda se presenta como una gran arma ciudadana y, aunque ahora ha perdido la posibilidad de plegar el manillar como sus antecesoras, por sus contenidas dimensiones y peso, seguro que seguirá seduciendo a caravanistas y navegantes como vehículo complementario.

En definitiva, esta nueva Monkey no deja de ser un capricho con glamour y mucha personalidad que cuesta 4.100 euros. En principio puede parecer un poco caro, pero una vez que vemos toda la calidad que aporta, no lo es tanto.

Honda Monkey 125 2018

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Honda
Agosto 2018

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