Presentación BMW C 400 X 2018

ATAQUE A LA TIERRA MEDIA

Dentro de los scooters, el segmento de 300-400 cc está adquiriendo mucho protagonismo; tienen un tamaño lo suficientemente ajustado como para desenvolverse con soltura por la ciudad a la vez que prestaciones de sobra para salir a carretera e, incluso, hacer turismo.

 

La firma BMW, atenta a las vicisitudes del mercado, se lanza a la conquista del apetitoso y creciente trozo de pastel que representan los scooters de media cilindrada con un producto personal y atrevido, de soluciones técnicas convencionales, pero con una electrónica muy moderna y un sistema de conectividad inédito en esta categoría.

Su precio no desentona con respecto a los mejores de la competencia; cuesta 6850 euros, más un plus de 600 euros si lo queremos con el Connected Ride (algo absolutamente recomendable, que es la gracia de este modelo). Incluye un cuadro de instrumentos multifunción con pantalla TFT de 6,5 pulgadas y numerosas opciones disponibles porque se puede conectar con nuestro smartphone mediante una APP que controla prácticamente todas sus funciones: música, comunicación, navegador... etc. Para movernos por los diferentes menús, utilizamos un mando multi-control giratorio situado en el puño izquierdo, similar al de las motos de alta gama de la marca.

Técnicamente no aporta nada revolucionario pero se encuentra a la altura de los mejores. Su propulsor es totalmente nuevo, desarrollado en Múnich por los ingenieros alemanes (como el resto del vehículo), pero fabricado en China en la factoría Loncin, uno de los principales y más prestigiosos fabricantes asiáticos, con una producción anual de más de tres millones de motos. No obstante, todo el proceso de fabricación y ensamblaje se encuentra supervisado por técnicos germanos. Te puedo asegurar que, por su calidad de construcción, componentes y funcionamiento, no se le puede poner ninguna pega. Hay que ir eliminando de nuestra mente el sambenito de “moto china” asociado a mala calidad o falta de fiabilidad. En China también se fabrica muy bien y, si no, que se lo pregunten a los señores de Apple, Nike o de las cientos de marcas prestigiosas que fabrican en factorías enclavadas dentro de las fronteras del gigante asiático.

BMW C 400 X

El motor no se sale de la norma en esta categoría, se trata de un monocilíndrico refrigerado por agua, con un solo árbol de levas en cabeza (SOHC), que a su vez mueve un eje de equilibrado para contrarrestar vibraciones. La culata es de 4 válvulas e incorpora un ajustado sistema de inyección electrónica de combustible con una válvula de mariposa de 40 milímetros de diámetro. Todo el conjunto del motor es de dimensiones compactas, arroja un peso de solo 47 kilogramos, cubica 350 cc con un diámetro de pistón de 80 milímetros y una carrera de 69,9 milímetros; es de los denominados supercuadrados: arquitectura que favorece una buena respiración en la parte alta del cuentarrevoluciones, buena potencia arriba y una rápida aceleración. Rinde 34 caballos a 7500 rpm, con un par de 35 Nm a 6.000 rpm y la lubricación es por cárter seco con bomba de aceite separada para evitar pérdidas de potencia por barboteo en el cárter.

La transmisión es del tipo CTV (Transmisión Variable Continua) automática con correa y embrague centrífugo. También incorpora el sistema de control de tracción electrónico de la marca (ASC) para proporcionar mayor seguridad y evitar sustos en aceleraciones cuando el piso se encuentre en condiciones deslizantes (días de lluvia sobre empedrados, rejillas metálicas, etc...)

El bastidor sigue las pautas de normalidad en la categoría; está fabricado en un robusto tubo de acero con un diseño que proporciona una gran rigidez torsional y se refuerza con unas placas laterales en la zona de unión con el brazo basculante. Está construido íntegramente en aluminio y va atornillado al chasis por medio de unos robustos silentblocks para filtrar vibraciones.

BMW C 400 X

La suspensión delantera es una horquilla telescópica convencional y atrás lleva dos amortiguadores en los que se puede regular la precarga del muelle. Los frenos, de disco: dos en el tren delantero de 270 milímetros y uno en la rueda trasera de 265 milímetros. Lleva sistema ABS Motorrad y las llantas son de 15 pulgadas la delantera y 14 la trasera.

En cuanto a su diseño, es muy habitual y lógico el triunfalismo de la mayoría de las marcas para definir sus nuevos productos con adjetivos del tipo “moderno, atractivo, funcional, atlético, musculoso, dinámico, elegante, deportivo"... Me reafirmo en la idea de que “sobre gustos no hay nada escrito”, pero personalmente el C 400 X me gusta. Me parece que tiene personalidad con una línea diferenciadora y lo identifico desde el primer vistazo como un miembro de la familia BMW, sin ninguna duda.

Domina un frontal segmentado con un faro de led y una pantalla no muy grande pero bien estudiada para ofrecer una buena protección. El túnel central separa el espacio para los pies, que los podemos situar alternando en la plataforma horizontal o en un pequeño plano inclinado tras el escudo, que personalmente me resulta una posición más cómoda. El asiento, con tapizado bitono, es amplio para el piloto y pasajero. Este último cuenta con unas robustas y bien situadas asas donde agarrarse. También detrás del escudo encontramos el sistema de contacto con llave inteligente de proximidad, el pulsador eléctrico para abrir el asiento y dos guanteras, en las que lleva una toma de corriente USB para conectar el móvil. El hueco que hay bajo el asiento es bastante espacioso, en él han instalado el ingenioso sistema FlexCase patentado por BMW, que permite guardar un caso integral y otro Jet cuando la moto está aparcada, y donde solo cabe el Jet y algunos bultos más cuando la moto va en marcha.

BMW C 400 X

Nuestra unidad de pruebas viene equipada con el Connected Ride y el paquete confort (puños y asiento calefactables). Como es costumbre en BMW también tenemos a nuestra disposición una serie de accesorios originales para adaptar mejor el vehículo a nuestras necesidades: pantalla más alta, parrilla portaequipajes, tres tipos de baúl trasero de 25 a 35 litros, bolsas interiores, soporte externo para el smartphone o navegador, faros antiniebla y su correspondiente soporte que actúa de barra protectora y una funda para guardar el scooter.

A sus mandos

Los alrededores de Milán fueron el lugar elegido por BMW para su puesta de largo internacional. A sus mandos, la posición es cómoda. El asiento se encuentra a 775 milímetros del suelo, una altura comedida para conductores de talla media. El mullido es confortable, amplio de tamaño. Las piernas van poco flexionadas y el manillar a una altura natural. Para mi estatura (1,70 m) la posición resulta excelente y los mandos perfectamente situados.

Arrancamos, el motor gira sin esfuerzo, funciona redondo, con suavidad, abrimos gas y sube muy bien de vueltas, con una aceleración constante y enérgica que es uno de los objetivos perseguidos. Se ha buscado un “repris” brillante y buenas recuperaciones, más que una velocidad punta elevada, que aún así los datos oficiales sitúan en 139 km/h reales. Personalmente, en algún pequeño tramo de autopista italiana, hemos superado en el marcador esa cifra con relativa facilidad.

BMW C 400 X

Hemos prestado especial atención al sistema de conectividad, que se puede complementar con un casco especifico BMW Sistem 7, equipado con sus correspondientes auriculares e intercomunicadores (cuesta unos 900 euros). Con el casco puesto y conectado podemos recibir información hablada del navegador, que funciona en la pantalla con un sistema de flechas y escalas de distancias muy preciso y fácil de seguir. También podemos escuchar música, contestar llamadas de teléfono, comunicarnos con nuestro acompañante o con otra moto que también vaya conectada.

Durante esta breve toma de contacto de unos 60 kilómetros por tierras italianas, el comportamiento dinámico del C 400 X me ha parecido muy correcto. Su tamaño compacto junto a una distancia entre ejes contenida (1565 mm) y un peso de 204 kilogramos nos augura una manejabilidad sobresaliente dentro de los scooters de su clase. Sin duda estas virtudes son muy apreciadas en espacios urbanos, pero lo bueno es que fuera de la ciudad también he encontrado puntos fuertes. Es estable y precisa en sus trayectorias, aplomada en virajes rápidos, frena bien y de forma segura con un ABS poco intrusivo que solo actúa cuando se le necesita y las suspensiones hacen perfectamente su trabajo. Luego el motor es alegre, abres gas a fondo y te recompensa con buenas aceleraciones entre viraje y viraje, pero al mismo tiempo es suave y fino de funcionamiento, con una conexión directa entre la apertura del puño de gas y la respuesta en la rueda trasera. Quiero probarlo más a fondo y por mis recorridos habituales, pero en esta primera toma de contacto me ha causado muy buena impresión.

Ya está disponible en dos colores y acabados diferentes: el azul cenit metalizado con asiento gris y negro; y blanco alpino con asiento en rojo y negro.

BMW C 400 X

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: BMW
Junio 2018

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