Prueba ALFA ROMEO 4C

COMPLACIENDO A LOS SENTIDOS

Si no le gustan los automóviles puede no leer esta prueba. Porque este biplaza solo sirve para complacer y halagar los sentidos del conductor. Un conductor al que le tienen que gustar los coches, ya que solo desde esa posición se entiende porque el 4C es, y lo seguirá siendo en el futuro, un coche de culto

  

MINI FERRARI

Es conocido que los Ferrari son los modelos que más admiración despiertan entre los aficionados a los automóviles. Unos coches que pocas personas tienen la oportunidad de conducir pero que están envueltos en un gran glamour por su historial, sus prestaciones y su planteamiento de “coche de carreras matriculado”. Pues bien, para lo bueno y para lo malo, el Alfa 4C es un mini-Ferrari. Es más pequeño, cuesta menos y corre menos, pero transmite el mismo tipo de sensaciones. Poniéndolo en un ámbito más popular seria como conducir un Volkswagen Golf  R de 300 cv y después pasar a un Polo GTI de 192 cv.

Alfa Romeo 4C

Realizado para conseguir la máxima eficacia en términos de prestaciones y de comportamiento dinámico, el 4C se ha aligerado al máximo prescindiendo de todo lo superfluo aunque eso influya negativamente en el confort. Chasis de fibra de carbono, aluminio para los subchasis, carrocería de fibra, etc. Tampoco hay materiales insonorizantes, ni servodirección ni servofreno, y el asiento del acompañante, como el capo delantero, son fijos. Todo en busca de rebajar el peso como si se tratara de un coche de competición.



LOS 'RESOPLIDOS' DEL TURBO

Su silueta es impactante. Muy bajo y muy ancho casi da unas proporciones cuadradas puesto que no es muy largo. Y por supuesto pasar desapercibido es tarea imposible, porque incluso los despistados “visuales” oirán el bramido de los escapes que también llaman mucho la atención (la unidad probada montaba los escapes Racing opcionales de 500 €). Curiosamente el precioso sonido metálico de los mismos se percibe de ese modo solo en el exterior, incitando a pensar que estamos ante un potente motor atmosférico. En cambio, dentro del habitáculo suena, y mucho, a coche turbo, con una continua “sinfonía” de la turbina y “resoplidos” de la válvula de descarga del turbo muy evidentes.



EL CONFORT NO CUENTA

Como ya hemos indicado no hay materiales insonorizantes. En consecuencia en el habitáculo mantener una conversación o escuchar la radio es tarea imposible a medida que nos acercamos a las velocidades máximas permitidas. Y no sólo por el ruido de la mecánica porque también el de rodadura es significativo.

Alfa Romeo 4C

Esta particularidad sonora está acompañada de otras donde el confort también ha sido sacrificado en aras a la eficacia. La primera muestra se obtiene al intentar acceder al habitáculo, lo que requiere de unas cuantas contorsiones por lo bajo que está y también por la escasa abertura que deja la puerta. Salir es aún peor. Dentro nos espera un espacio reducido y dos asientos sin casi mullido que recogen muy poco el cuerpo en las curvas. El del conductor solo tiene reglaje longitudinal (el respaldo reclina hacia adelante con el objeto de permitir acceder a la bolsa portadocumentos situada tras el mismo porque no hay guantera) y mediante herramientas se puede posicionar la banqueta más alta y/o más inclinada lo que también supone variar la inclinación del respaldo.

El asiento del pasajero es fijo y las personas de baja estatura no alcanzarán a apoyar los pies en el reposapiés. Y de vaciar objetos en el coche (teléfono por ejemplo) mejor olvidarse porque no se ha previsto ningún receptáculo. En este minimalismo hasta una cazadora representa un problema y será necesario colocarla en el maletero. Un maletero muy pequeño de solo 110 litros de capacidad  donde la sola presencia de la preciosa funda del coche y el kit de reparación de pinchazos casi “rellena” todo el espacio. Además y debido a su ubicación justo por detrás del motor, el espacio de carga puede llegar a soportar temperaturas superiores a los 60 grados como recuerda el manual del coche.

Por su parte la terminación es simplemente correcta, con plásticos siempre duros y buscando la ligereza a ultranza.



SENTADO COMO UN PILOTO

En cualquier caso, el “piloto”, sentado casi en el suelo y con las piernas muy estiradas, no podrá quejarse de la ergonomía del puesto de conducción; con unos pedales que articulan por debajo y un volante regulable que facilita la tarea. Un volante que hay que manejar con fuerza porque no hay servodirección y en las maniobras a coche parado hay que tirar de músculo.

Alfa Romeo 4C 

La instrumentación, toda digital, es muy completa, y cambia de color dependiendo del tipo de programa electrónico de conducción que llevemos conectado. En función del mismo puede informar incluso de la presión del turbo, de la temperatura del aceite, o de las fuerzas G. No obstante, la pantalla es muy pequeña y tanta información en tan poco espacio acaba por no resultar muy clara. Y en concreto habría sido deseable darle una mayor importancia al cuentarrevoluciones, que por cierto, cambia la gráfica a amarillo cuando el motor se aproxima al tope de vueltas.

A su vez la visibilidad es buena hacia adelante y deficiente hacia atrás. Porque solo los espejos laterales resultan útiles, ya que la luneta/portón trasero esta oscurecida y apenas permite ver nada por el espejo interior.



LA DIRECCIÓN 'COPIA' Y 'BUSCA'

Todas las pegas vinculadas al confort pasan a un segundo plano cuando el 4C se pone en movimiento. El sonido de la mecánica, la firmeza de las suspensiones y el ir sentado tan bajo imponen un cierto respeto inicial. Aunque lo más llamativo y lo que demanda más atención es la dirección. Porque el eje delantero “copia” todas las irregularidades del asfalto por pequeñas que éstas sean y el morro “busca” como sucede en un kart o en un coche de competición. En consecuencia hay que sujetar el volante con fuerza y no distraerse mirando el paisaje porque los cambios de trayectoria debido a la corta distancia entre ejes son más rápidos de lo que parece. Probablemente para minimizar este efecto, se ha optado por una dirección bastante desmultiplicada (también ayuda en las maniobras en parado) que obliga a girar más de lo esperado a la hora de abordar las curvas. De todos modos, estamos ante una dirección precisa e informativa, donde el conductor ha de poner de su parte un nivel de atención superior al habitual en coches más convencionales.



COMO UN PURASANGRA, SIN FILTROS, SOLO OBEDECE

Una vez adaptados a las particularidades de la dirección nos llamará la atención la firmeza de unas suspensiones, que sin embargo no son “secas” a la hora de abordar irregularidades; por lo que en este caso si podemos hablar de un nivel de confort ligeramente por encima de las previsiones. Y ello a pesar de que la versión que probamos montaba las ruedas opcionales (1.400 €) con llantas una pulgada más grandes que las de serie (205/40ZR18 delante y 235/35ZR19 detrás) y las barras estabilizadoras más gruesas de la suspensión Sport opcional (1.200 €).

Alfa Romeo 4C

Con esta configuración las inclinaciones de la carrocería en cualquier dirección son mínimas. Y en las zonas de curvas, donde el 4C se encuentra en su salsa, notaremos una agilidad espectacular, con una velocidad de paso por las curvas tan alta que “disfrutarla” resulta incompatible con las actuales legislaciones en materia de velocidad y también con el sentido común. Además, como el peso está por debajo de los 1.000 Kg, las inercias apenas se perciben como tales y los cambios de dirección se producen de un modo muy inmediato. Para un conductor poco experto hasta podrá parecer un coche nervioso, pero los pura sangre son así, sin filtros, solo obedientes. Eso es lo que produce un gran placer de conducción. 

A la hora de frenar, más de lo mismo. No hay servofreno de ayuda, por lo tanto el pedal esta duro y tiene muy poco recorrido. Pero detener tan pocos kilos es pan comido para unas pinzas delanteras de 4 bombines. Siendo exigente se podía pedir un poco mas de frenada sobre el eje posterior (lleva una pinza deslizante de un solo bombín) y un pedal un poco más “informativo”, porque es fácil hacer actuar el ABS sin que percibamos que estamos en el nivel de alcanzar el blocaje de las ruedas delanteras.

En cualquier caso, nos ha parecido que el 4C es un coche fabuloso hasta alcanzar el 90% de su altísimo potencial. Pero a partir de ahí la cosa se complica y es difícil de percibir el límite como sucede con muchos coches con el motor situado en posición central. Porque el eje delantero entra muy bien en la curva cuando el coche esta decelerando, pero subvira (irse de morro) con facilidad al acelerar. Curiosamente el eje posterior es mucho más estable y en asfaltos adherentes ni siquiera se insinúa (con los controles desconectados) aunque aceleremos con decisión como sucede en muchos coches con la tracción en el eje trasero. Así las cosas, extraer ese 10% final del comportamiento de este Alfa no es tarea fácil y nos atreveríamos a decir que tampoco placentero, porque requiere de mucho tacto en la conducción y de mucha concentración.

Alfa Romeo 4C



PRESTACIONES MUY BRILLANTES

A la hora de acelerar el Alfa 4C también da muestras de un talante y una deportividad notables. La mecánica es la misma que emplea la Giulietta Quadrifoglio Verde: un motor de 1.750 cc con turbo y 240 caballos, asociado a un cambio robotizado de dos embragues con accionamiento mediante levas detrás del volante. Esta colocado en posición transversal pero situado en el centro del coche y transmitiendo la potencia al eje posterior. 

Como corresponde a una mecánica turbo moderna, los caballos llegan de un modo contundente pero lineal, aunque la “zona buena” hay que buscarla a un régimen intermedio de revoluciones. Por arriba (ultimas 1.000 rpm) se desinfla un poco (corta a 6.500 rpm) y por abajo hasta que el turbo empieza a soplar con fuerza es menos vigoroso. En cualquier caso, la ligereza juega a su favor y tanto acelerando como recuperando da muestras de un poderío tal que le permite batir a coches con 100 caballos más en sus motores. Y como ejemplo podemos mencionar que deja atrás a todo un Porsche Cayman GTS de 340 caballos. De hecho acelera de 0 a 100 Km/h en solo 4,5 segundos (4,8 el Cayman) contando además con un sistema electrónico de arrancada (Launch Control). Las recuperaciones también son fulgurantes y en carretera se siente una enorme superioridad sobre el resto del tráfico, bastando una ligera presión suplementaria sobre el acelerador para que podamos realizar cualquier adelantamiento con notable facilidad. Por supuesto la aceleración entre curvas en zonas de montaña es uno de sus puntos fuertes y el cambio resulta suficientemente rápido.

Alfa Romeo 4C

Un cambio que puede actuar de un modo completamente automático, pero que en su configuración manual nos ha parecido lo menos deportivo del coche. Es culpa de unas leyes de protección (las que “deciden” si aceptan la orden de cambiar que da el conductor) demasiado conservadoras a la hora de reducir. Tanto es así que “se guarda” del orden de 1.000 revoluciones (no permite subir más arriba de 5.500 rpm al bajar de marcha) por lo que en la práctica y conduciendo deportivamente se entra en la curva en una marcha más de lo que sería adecuado. Este punto resta satisfacción de conducción y cuando queremos exprimir de verdad el coche (por ejemplo haciendo tandas en un circuito) también le hace perder efectividad.



EL 'MANETTINO'

Como en todos los Alfa Romeo hay un “Manettino” que permite seleccionar varios modos de conducción. Regula la respuesta del acelerador, la velocidad del cambio tanto en modo automático como en el manual y el nivel de intervención de los controles electrónicos de tracción y de estabilidad. El modo “All  Weather” es para circular con superficies de baja adherencia, el “Natural” es la posición normal y el “Dynamic” es la selección adecuada para saborear el coche en conducción deportiva. Para la ocasión el sistema añade una posición “Race” oculta (hay que accionar durante 5 segundos el “Manettino” desde la posición Dynamic) en  la que se desconectan los controles electrónicos de tracción y estabilidad. Una función adecuada para la utilización en circuitos de velocidad. En cualquier caso en la posición “Dynamic” la intervención de esos controles no es intrusiva y solo actúan cuando la situación lo requiere.



LAS DOS CARAS DEL CONSUMO

Por lo que respecta al consumo el 4C tiene dos caras como todos los coches con motor turbo de gasolina. Viajando a las parsimoniosas velocidades oficiales (más evidentes aun conduciendo un automóvil de estas características) se conforma con siete litros. Una cifra muy buena para un coche de este tipo y con semejante nivel de prestación. Y en ciudad, su hábitat menos natural, se va a los 8,5 litros. Sin embargo en conducción deportiva el gasto se dispara y dependiendo del tipo de utilización se puede situar entre los 12 litros circulando a ritmos vivos en un puerto de montaña hasta los 20 litros que se alcanzan si decidimos utilizarlo en un circuito. El depósito de combustible de solo 40 litros condiciona la autonomía. Y el fabricante recomienda utilizar gasolina de 98 octanos aunque también “asimila” la de 95 octanos.

Alfa Romeo 4C



RIVALES

No hay rivales para este Alfa. Cuesta 53.990 € y cualquier posible competidor se sitúa por encima de los 70.000 €. Una diferencia abismal.

Es el caso del Porsche Cayman S de 325 cv, un coche más práctico y cómodo pero menos prestacional y “emotivo”. Una emotividad que si tiene un Lotus Exige S V6 de 350 cv con idéntico espíritu que el 4C pero no tan ligero (1.251 Kg) y el singular KTM X-Bow de 241 cv y solo 865 kg; un vehículo sin techo ni parabrisas ante el que el confort del Alfa parece el de una limusina.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL ALFA ROMEO 4C?

En nuestro comparador de seguros, a la fecha que se ha realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Alfa Romeo 4C, tomando como referencia un hombre de 45 años divorciado, con 20 de antigüedad de carné, que vive en Madrid, guarda el coche en garaje privado y recorre hasta 7.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con franquicia de 125 €, es Génesis con un precio de 493 € y con una calidad en la póliza de 8.69.



CONCLUSIONES

No es un coche para usarlo en el día a día y seguramente pasara más tiempo en el garaje cubierto con la preciosa funda opcional (300 €) prevista al efecto, que circulando por las calles y carreteras. Pero por este precio no hay ningún coche en el mercado que sea capaz de transmitir tantas sensaciones. Sensaciones de coche de competición, de pequeño Ferrari.

Alfa Romeo 4C

Corre mucho, es muy estable y extraordinariamente eficaz, su silueta enamora y el sonido “exterior” también. Conducirlo es un placer para los sentidos de cualquier amante de los coches, aunque haya que pagar un tributo sacrificando una buena parte del confort.

Todo esto no nos hace olvidar que el cambio de marchas en reducciones es muy conservador y poco deportivo, que el tacto del pedal del freno debería ser más informativo y que la estabilidad es extraordinaria hasta que pretendemos acercarnos al límite, donde falta algo de equilibrio entre los ejes. Pero es un purasangre y como tal tiene carácter y requiere de un conductor que sea capaz de “domarlo”. Ahí también reside una parte de su encanto.



A favor

- Sensaciones de conducción (No hay nada equivalente en el mercado. Al menos con este precio. Es como un Ferrari en miniatura)

- Prestaciones (Muy brillantes para el nivel de potencia que maneja. La ligereza es clave y corre como si tuviera 100 caballos más de los que declara)

- Comportamiento dinámico (Extraordinariamente ágil y eficaz. Aunque sacarle todo el partido no es tarea fácil)

En contra

- Cambio en reducciones (Las leyes de protección son muy conservadoras impidiendo hacer reducciones fuertes)

- Autonomía escasa (el depósito solo tiene 40 litros de capacidad. Obliga a visitar mucho las gasolineras)

- Confort muy limitado (Ruido elevado, sin sitio para dejar cosas, asientos fijos o con escasa regulación, maletero minúsculo, etc.)

Prueba y Redacción: Luís Villamil
Fotos: Alex Blanco
Marzo 2015

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