Prueba ABARTH 595C Turismo
1.4 16v T-Jet 160 CV secuencial

RE-CAPRICHO

Los Abarth son coches que atacan directamente a las emociones. Y por la singularidad de su planteamiento se convierten en automóviles de capricho. Esta versión aun más potente, 160 cv, y descapotable, reincide tanto en lo primero como en lo segundo. Después de probarlo no cabe duda de que sus propietarios conducen un re-capricho.

  

PASIÓN POR EL CORAZÓN

El Abarth 500 es uno de los automóviles más pequeños del mercado y normalmente eso lo asociamos a un uso urbano. Pero el menos potente tiene 135 caballos y un talante deportivo muy descarado en el comportamiento que puede parecer un exceso para desplazarse únicamente por las ciudades. Argumentos razonables de poca aplicación cuando uno se quiere dar un capricho cautivado por otras razones alejadas del cerebro y que emanan del corazón.

Prueba ABARTH 595C Turismo1.4 16v T-Jet 160 CV secuencialEn ese contexto el Abarth 595C va un paso mas allá, tanto a nivel mecánico, la potencia sube a 160 caballos, como en los equipamientos y en la terminación. Nuestra unidad, con una espectacular pintura bicolor “negro escorpión/blanco competición” (extra de 925 €) y con una línea roja entre ambas (30 €) que hace juego con unos aros del mismo color en las llantas o con las pinzas de los frenos, resultaba extremadamente atractiva. Y la marca tiene un catálogo amplísimo de posibles personalizaciones estéticas capaz de contentar al más caprichoso de los compradores.

La versión 595 Turismo (hay un 595 Competizione) añade respecto a los 500 normales: faros de xenón, asientos de cuero, tapón de aceite y gasolina de acero inoxidable, pinzas de freno rojas, alfombrillas específicas, y pedales, reposapiés y bajos de puertas en Alutex. Y en el apartado mecánico además del incremento de potencia hasta los 160 cv encontramos: amortiguadores Koni, llantas de 17 pulgadas y discos de freno perforados. Más pasión para el corazón.



DESCAPOTABLE: AUN MÁS LÚDICO

A todo lo dicho podemos sumarle otro factor más de tipo lúdico: probamos la versión descapotable. Un descapotable singular por cuantoAbarth 595C la capota de lona se retrae a una primera posición que no incluye la luneta trasera y a una segunda donde esta también se pliega. En cualquier caso los laterales de la carrocería siempre permanecen en su sitio alejándonos del concepto de descapotable puro.

Con el techo puesto la insonorización es muy buena y no hemos percibido sonidos aerodinámicos derivados del tipo de capota. Y cuando la retiramos es mejor hacerlo del todo, incluyendo el plegado de la luneta; porque aunque condiciona la visibilidad por el retrovisor interior, las “perturbaciones” aerodinámicas dentro del habitáculo son mucho menores.



MOTOR CON DOBLE PERSONALIDAD

Mecánicamente esta versión llega a los 160 cv extraídos del mismo motor de 1.4 litros y con turbocompresor de sus hermanos de gama. Una potencia ya conocida puesto que estaba disponible en la variante que montaba el “kit esseesse”.

De su rendimiento, lo que más llama la atención es la doble personalidad que tiene derivada de que llevemos accionada la función Sport (respuesta al acelerador más viva, cambio de marchas más rápido y dirección más firme) o no. Si la activamos, la respuesta a las solicitudesAbarth 595C del acelerador es contundente e instantánea. Y basta pasar un poco de las 2.000 revoluciones para encontrar par y caballos suficientes para callejear con mucha soltura. Si por el contrario queremos exprimirlo, entonces es posible subir hasta  las 6.500 revoluciones (aunque la zona roja del cuentavueltas empieza en 6.000) con una notable fuerza y una “linealidad” que no siempre se encuentra en las mecánicas que disponen de turbocompresor.

Por el contrario con la función Sport desconectada todo se transforma a parámetros mucho más tranquilos y a nuestro parecer en exceso. Porque se pierde mucha inmediatez de respuesta al acelerador y también mucha contundencia. Tanta que resulta incómodo en ciudad y decepcionante en carretera si pensamos en los 160 cv que declara. Es la consecuencia de una variación notable en la entrega de par motivada por un distinto soplado del turbo.

Los datos oficiales del Abarth 500 normal de 135 cv dicen que tiene 206 Nm a 3.000 rpm con la función Sport activada, y 180 Nm a 4.500 rpm cuando se desconecta. En este Abarth 595 la información oficial solo dice que el par máximo, 230 Nm a 3.000 r.p.m., lo consigue con la función Sport activada, pero es obvio que se pierde mucho en la desconexión.



PRESTACIONES MUY BUENAS. EL CAMBIO INFLUYE

Después de lo dicho el funcionamiento “natural” de este Abarth lo entendemos con la función Sport conectada. Y entonces las prestaciones son estupendas. Da igual que en los cambios de ritmo le pidamos aceleraciones utilizando el cambio de marchas como que le exijamos una recuperación acelerando simplemente en 5ª velocidad, porque siempre sale “disparado”. Ayudado por un peso y un tamaño contenido hacer adelantamientos es extremadamente fácil aunque el espacio sea reducido. Y en ciudad va sobradísimo como es fácil de imaginar, mostrando una enorme agilidad de movimientos.

Prueba ABARTH 595C Turismo1.4 16v T-Jet 160 CV secuencialLa versión que probamos monta el cambio de 5 velocidades y embrague robotizado (encarece el precio en 1.700 € respecto al manual) que admite tanto un uso completamente automático, como el manual mediante levas detrás del volante. En ambos modos también se ve “afectado”, como la dirección, por la doble personalidad que impone la función Sport y en consecuencia resulta más rápido con ella activada. En cualquier caso, cuando funciona en automático los cambios de marcha hacia arriba no son rápidos y se produce un vacío intermedio a modo de pequeña retención que resulta incómodo. Por el contrario ese efecto casi desaparece cuando lo usamos de modo manual y resulta imperceptible si “le ayudamos” (aunque técnicamente no sea necesario) levantando el pie del acelerador en el momento de realizar el cambio.

Para los conductores más deportivos la versión de cambio manual tradicional será más interesante y gratificante. Y hasta hace al 595 más veloz, ya que emplea dos décimas menos en acelerar de 0 a 100 km/h (7.4 segundos en vez 7,6) y, aunque sea un dato irrelevante en las carreteras españolas, también es 1 km/h más rápido en velocidad máxima (210 km/h contra 209).



CONSUMOS ALTOS, AUTONOMÍA ESCASA

Dada su configuración el Abarth 595 no es un coche de consumos contenidos. Nos ha gastado 8 litros en una utilización polivalente por carretera y ciudad a ritmos normales. Una cifra que se repite al circular por zonas de montaña donde si aprovechamos la capacidad de aceleración entre curva y curva podemos llegar a ver los 12 litros en el  Abarth 595Cordenador de a bordo.

Como no dispone de sistema Stop/Start en ciudad tampoco es particularmente económico y para bajar de los 8 litros será necesario encontrar tráfico fluido. Con la función Sport desconectada se puede gastar algo menos, pero resulta incómodo de manejar por los tiempos de respuesta al acelerador y la pasividad del cambio de marchas. En autopista/autovía, es menos relevante llevar desactivada esa función y entonces podemos merodear consumos en el entorno de los 7 litros manteniendo siempre el ritmo parsimonioso que impone la legislación vigente.

En todos los casos la autonomía es escasa por culpa de un depósito de combustible de solo 35 litros que obliga a visitar gasolineras con mucha frecuencia.



SUSPENSIONES FIRMES, CONFORT LIMITADO

Unas suspensiones sencillas y bastante firmes, unos neumáticos de perfil bajo y una recortada distancia entre ejes son factores que condicionan la absorción de las irregularidades. En consecuencia no percibiremos este Abarth como un coche cómodo.

Le sucede a toda la gama pero hemos detectado en el 595 una mejora con respecto a sus hermanos. Porque tiene unos amortiguadores Koni algo más absorbentes y progresivos en su funcionamiento y en consecuencia resulta algo menos seco y “saltarín” a la hora de abordar irregularidades.



COMPORTAMIENTO: DEPENDE DEL ASFALTO

En cualquier caso estamos ante un coche de talante muy deportivo que “exige conducirlo” incluso aunque el ritmo de marcha no sea muy alto. Ciertamente el agarre es muy alto y los movimientos de balanceo de la carrocería son mínimos, pero las irregularidades del firme le provocan pequeños cambios de trayectorias que resultan más acusados en los apoyos en las curvas. Abarth 595CPor ello, obliga a pequeñas pero frecuentes correcciones de dirección que le restan aplomo e impiden “relajarse”.

Si el asfalto está en muy buen estado y además hay curvas entonces está en su “elemento natural”. Porque en esas circunstancias puede aprovechar sus recortadas dimensiones y su capacidad de aceleración para mostrar una agilidad sorprendente capaz de poner en jaque a “GTI´s” de superior enjundia. Y además nos ha sorprendido con un “sano” comportamiento subvirador (se va de morro si exageramos) y sin ninguna perdida de tracción. Esto último es achacable al TCC (Torque Transfer Control), un control electrónico del par que recibe cada rueda y que va algo más allá del control de tracción al uso. Ciertamente en conducción deportiva sentiremos en ocasiones un ligero freno a la salida de la curva que no desaparece aunque lo llevemos desconectado, pero en conjunto nos ha parecido muy efectivo.



DIRECCIÓN Y FRENOS

Dos objeciones hay que hacerle a la dirección. Por una parte gira muy poco y resulta chocante tener que hacer tantas maniobras para “colocar” un coche tan pequeño en el día a día del tráfico urbano. Y por otra la asistencia eléctrica que incorpora tiene un defecto muy común en este tipo de solución técnica: en las rectas obliga a constantes correcciones a uno y otro lado. Con un coche tan corto entre Abarth 595 Cejes el fenómeno se vuelve más acusado y acaba resultando muy incómodo cuando acumulamos kilómetros por vías muy despejadas.

En curvas esta circunstancia pasa desapercibida y se maneja con suficiente agrado. Y en ambos casos el llevar activada o desactivada la función Sport no influye ya que se limita a endurecer o suavizar el nivel de esfuerzo que tenemos que aplicar pero no cambia la precisión de la misma. 

Por su parte los frenos cumplen adecuadamente en lo que a capacidad de retención y resistencia a la fatiga se refiere. Pero, como ya sucede con el comportamiento, se ven muy influenciados por el estado del asfalto, y si este es algo irregular, entra rápidamente el ABS para corregir las pequeñas desviaciones de la trayectoria. En cualquier caso, estamos ante un coche que digiere mal el no frenar en línea recta o hacerlo de modo brusco porque en ambos circunstancias se muestra nervioso y con falta de aplomo.



HABITABILIDAD, LA QUE CORRESPONDE EL TAMAÑO

No hay diferencia en esta versión 595 descapotable respecto al resto de la gama en cuestiones de habitabilidad. Está configurado exclusivamente para cuatro ocupantes y para poder alojarlos en un tamaño exterior tan contenido la posición en los asientos es muy erguida. Detrás el espacio para las piernas es reducido y llega a desaparecer si los ocupantes de las plazas delanteras son altos (1,85 m para arriba)Abarth 595C. Tampoco existen agarramanos en el techo y el asiento, por la posición ya comentada y por el escaso mullido, no es cómodo.

Las plazas delanteras son más holgadas y como se va sentado alto la visibilidad es buena. La posición de conducción requiere establecer algunos compromisos porque el volate no se regula en profundidad y la banqueta del asiento solo tiene regulación de altura en la zona posterior (en realidad báscula). A los asientos les falta apoyo lateral pero opcionalmente se pueden solicitar otros más deportivos que resuelven el asunto.

La instrumentación, con toda la información importante concentrada en un espacio reducido, es muy de diseño pero las gráficas del velocímetro y del cuentavueltas realizadas en círculos concéntricos obligan a fijarse mucho y al iluminarla de noche no se distingue la zona roja del cuentarrevoluciones. Opcionalmente hay disponible un navegador Tomtom portátil, que se fija en el salpicadero cerca del resto de la instrumentación y cuesta 415 €.



ACABADOS Y MALETERO

Respecto a los acabados hay que decir que prima el diseño y que resulta muy vistoso. Además los materiales de los Abarth 595Crecubrimientos son muy heterogéneos pero están bien combinados, el salpicadero es de plástico duro y no hay una guantera cerrada como en la mayoría de automóviles. En este entorno el pequeño “cajón” que sale de la consola central hacia las piernas del acompañante creemos que desentona por la poca solidez que transmite.

Por su parte el maletero de 185 litros de capacidad es correcto para un coche de este tamaño y cuenta con la posibilidad de abatir por separado los dos respaldos posteriores. Alabar que la capota al llevarla desplegada no interfiere en el maletero ni le resta espacio. Por supuesto no hay espacio para una rueda de repuesto y en caso de pinchar hay que conformarse con un kit de reparación de pinchazos.



RIVALES

La singularidad de planteamiento de este Abarth se refleja muy bien a la hora de encontrarle rivales. Pequeño pero con cuatro plazas, descapotable, con cambio automático, potente… solo encontramos uno: el Mini Cooper S Cabrio Aut. Un coche más caro, 32.177 € contra los 26.250 € del Abarth, más potente, tiene 184 cv y en consecuencia es más rápido y con un cambio automático de convertidor de par y 6 velocidades más suave y agradable que el robotizado de nuestro protagonista. También es algo más grande y en consecuencia más espacioso; menos en el maletero donde el 595 le gana por 15 litros. Diferencias al margen, ambos tiene un glamour indiscutible y se dirigen a un tipo de público similar.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR EL ABARTH 595C?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar el Abarth 595C Turismo 1.4 16v T-Jet 160 CV secuencial, hemos tomado como referencia un hombre de 25 años soltero, con 6 de antigüedad de carné, que vive en Huesca, deja el coche en la calle y recorre hasta 17.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo con una franquicia de 250 €, es Verti con un precio de 435 € y con una calidad en la póliza de 7.63.



CONCLSUIÓN

¿Con que parámetros se miden los caprichos? Difícil respuesta. Los Abarth son en sí mismo coches de caprichoAbarth 595c y esta versión 595 descapotable lo es aun más. Para los que buscan la “emoción” y el glamour de un coche así muchos de los defectos no serán tales. Por lo tanto, el confort limitado por la firmeza de las suspensiones y por la posición erguida de los asientos será perfectamente asumible. Y quedará oculto ante la exuberancia de las prestaciones, aunque el consumo sea alto, y por una agilidad y un tacto deportivo muy gratificantes. Tanto como la preciosa puesta en escena de su carrocería, aliñada en este caso con una vistosísima pintura bicolor, y por innumerables detalles de diseño con guiños al pasado incluidos.



A favor

- Estética (llama la atención por donde pasa. Mezcla diseño del pasado, del presente y deportividad. Un acierto)

- Prestaciones (con 160 caballos y un peso contenido, las aceleraciones y recuperaciones son muy buenas y resulta muy ágil tanto en ciudad como en carretera)

- Posibilidades de personalización (la lista de opciones contempla muchas posibilidades de personalizarlo. Muy interesante teniendo en cuenta el perfil del comprador)

- Funcionamiento de la capota (cerrada no hace ningún ruido, se retira eléctricamente en dos posiciones y no resta espacio al maletero)

En contra

- Respuesta de motor y cambio sin función Sport (demasiado lentos y perezosos. Obliga a llevarla conectada aunque no queramos hacer un tipo de conducción “Sport”)

- Dirección (gira poco para maniobrar y en recta obliga a constantes correcciones para poder ir derecho)

- Confort limitado (las suspensiones son firmes y no muy absorbentes y la postura erguida de todas las plazas acaba cansando prematuramente)

- Consumos/autonomía (para la potencia y prestaciones que tiene pueden ser razonables, para un coche y un motor pequeño son altos. Los 35 litros de deposito se quedan cortos)

Prueba y Redacción: Luís Villamil
Fotos: Alex Blanco
Junio 2014

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