Presentación Yamaha MT-07 2018

EN LA SENDA DEL ÉXITO

No quiero pecar de triunfalista ni adivino, pero está escrito. Hace cuatro años, después de probar la moto en la isla de Lanzarote, donde Yamaha presentó la primera MT-07, les augure un enorme éxito. Hoy, puedo asegurar que no me equivoqué.

 

Más de 120 000 unidades de MT-07 se han vendido en todo el mundo. Es la moto (no scooter) más vendida en nuestro mercado doméstico, con 1813 unidades matriculadas en el 2017. En Europa, se han vendido más MT-07 que de todo el resto de la gama MT juntas, la 125, 03, 09, 10 y 10SP, sobrepasando las 17 000 unidades el año pasado. Dicen las estadísticas de Yamaha que un 70% de sus usuarios utiliza la moto para sus desplazamientos diarios, un 18% los fines de semana para hacer excursiones o viajar y un 10% prefiere los puertos de montaña y la conducción deportiva. También hay otro asunto importante, el 31 % de las MT-07 vendidas pertenecen a unidades destinadas para el carné A2 y se prevé que aumente hasta un 39% en el presente año. Esto quiere decir que la MT-07 también tiene un papel preponderante para captar a nuevos motoristas.

Evidentemente, como dije hace cuatro años, su precio ha tenido mucho que ver en su éxito, pues 5599 euros eran una auténtica ganga para una moto que es fácil y divertida de conducir, está muy equilibrada, tiene una gran faceta utilitaria y, además, gasta poco y rinde mucho. Hoy, su factura se ha elevado hasta los 6799 euros pero viene con un sistema ABS de serie (antes era opcional y costaba 700 €) y aún sigue siendo la mejor oferta de su segmento.

Yamaha MT-07 2018

Lo nuevo

Dice un viejo proverbio japonés: “si la sopa esta buena, ¿para qué cambiar la receta?” Y tiene razón, pero también hay un refrán castellano que responde: “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”, y parece que los japoneses han hecho caso al refranero español. Dominan el mercado y quieren seguir en lo alto. Para ello, efectuaron un sondeo entre sus usuarios con el objetivo de ver qué puntos podían mejorar en su MT-07 sin comprometer su equilibrio; y esto es lo que nos ofrecen en su versión 2018.

Han rediseñado ligeramente su ergonomía y apariencia, pero tan ligeramente que, si no eres un entusiasta del modelo, cuesta trabajo apreciar las diferencias. Los grupos ópticos delantero y trasero son de nueva factura. Es ligeramente distinto el depósito de combustible, que mantiene su capacidad, y ha variado la entrada de las tomas de aire de sus laterales a la caja del filtro. El asiento también ha cambiado, buscando una mejor posición y mayor comodidad para el piloto y el pasajero. Este último, cuenta además con un nuevo asidero donde sujetarse

La altura del asiento se mantiene invariada a 805 milímetros y es apta para todas las tallas. De hecho, para los conductores de más envergadura hay otro asiento con un espumado más grueso que eleva su altura 28 milímetros.

Yamaha MT-07 2018

En cuanto a lo que no se ve, el trabajo principal se ha centrado en mejorar el comportamiento de las suspensiones, manteniendo sus elementos para no encarecer el producto: lleva una horquilla telescópica convencional con barras de 41 milímetros de diámetro y 130 milímetros de recorrido, una suspensión trasera tipo Monocross también con 130 milímetros de recorrido y un nuevo amortiguador en el que se puede regular el hidráulico en rebote y la precarga del muelle. Hemos apreciado que los reglajes de la horquilla delantera son diferentes, apostando ahora por una mayor firmeza, lo que favorece la conducción deportiva a costa de sacrificar algo de confort.

La parte mecánica no ha variado, cuenta con el motor bicilíndrico en línea bautizado como CP2 que utiliza la filosofía “crossplane” de Yamaha. Lleva el ángulo de explosión de encendido entre cilindros calado a 270º para ofrecer una entrega de potencia constante, plana y aprovechable, en resumen, fácil de conducir. Rinde 75 caballos a 9000 revoluciones y entrega un excelente par motor de 68 Nm a 6500 rpm. Incorpora un eje de balance para contrarrestar las vibraciones que hace su trabajo a la perfección, consiguiendo una agradable suavidad de marcha. Empuja con consistencia desde bajas revoluciones, con unos medios excelentes y una agradable estirada final hasta prácticamente superar las 10 000 rpm.

Pese a su sencillez, el bastidor, fabricado en tubo de acero, aporta un diseño y una tecnología avanzada pues utiliza tubos de distintos espesores de pared y, por tanto, diferentes índices de resistencia a la tensión, colocados en puntos estratégicos para lograr la flexión deseada. El motor forma parte del conjunto y a sus cárteres va anclado el basculante trasero asimétrico construido en chapa de acero soldada.

Yamaha MT-07 2018

Un paseo por la sierra de Ronda

Para probar sus nuevos reglajes, Yamaha nos llevó a Andalucía y nos dimos un paseo de unos 250 kilómetros por las intrincadas carreteras de la Serranía de Ronda y la Sierra de las Nieves. Otra vez, la MT-07 me ha vuelto a enamorar porque me demuestra que una moto sencilla, de componentes razonables, pero nada sofisticados, con una electrónica al día, pero sin modos de conducción, ni control de tracción, ni sistemas anti-caballitos, ni apenas nada... es una moto divertidísima que nos hace disfrutar en todos los escenarios posibles.

Los 75 caballos de su motor son nobles y no ponen en grandes apuros a nadie, pero empujan con energía desde abajo. Esta cuestión te permite atacar curvas cerradas de puerto de montaña en tercera velocidad y salir sin rechistar. Luego, entre viraje y viraje, abres gas a fondo y te lleva como un rayo, apuras la frenada y no se descompone. Desde luego, su comportamiento deportivo ha mejorado claramente. Para esta potencia y esta manejabilidad no echo en falta ninguna ayuda electrónica. Es más, el ABS trasero me parece que entra demasiado pronto cuando voy practicando una conducción al ataque y me gustaría poder desconectarlo, pues me resta precisión en las frenadas. Sin embargo, en condiciones de poca adherencia o con el pavimento mojado sigue siendo un buen elemento de seguridad.

Yamaha MT-07 2018

Como accesorio le pondría una pequeña cúpula para quitarme un poco el aire del pecho y un asistente al cambio tipo semi-automático quickshifter, para poder subir de marcha sin cortar gas ni tocar el embrague. Sería el colofón para divertirme más todavía en carreteras viradas. 

No solo me gusta el motor, la parte ciclo también me convence. Bastidor, frenos y suspensiones están bien equilibrados. Sigue siendo una moto muy ligera, 179 kilogramos en seco, y muy corta entre ejes, solo 1400 milímetros, por lo que resulta realmente ágil y los cambios de dirección se hacen con el pensamiento.

En resumen, podemos confirmar que esta MT-07 del 2018 no ha perdido ni un ápice de todas sus virtudes. Me sigue pareciendo una moto sencilla y completa en estado puro, que sigue teniendo una relación entre comportamiento, eficacia, diversión, precio y prestaciones, muy difícil de igualar.

Yamaha MT-07 2018

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Yamaha
Marzo 2018

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