Prueba TRIUMPH ROCKET X

MERECIDA CELEBRACIÓN

Triumph ha querido conmemorar el décimo aniversario del lanzamiento de su extraordinaria Rocket III con una edición limitada de 500 unidades. Viene con un acabado único y así lo destaca con un emblema de aluminio en cada tapa lateral de la moto en el que va grabado su número de serie. La que probamos es la 376

 

Está pintada a mano por los especialistas de 8Ball, con una singular combinación de negro brillo con una doble franja descentrada a la derecha de la moto que la recorre de delante a atrás, incluyendo las dos aletas. Esta franja es única en cada moto pues deja al descubierto la chapa del depósito perfectamente lijada con una radial y barnizada encima. El resto de componentes también van pintados en negro, incluyendo el motor, sistema de escapes, manillar, retrovisores y una pequeña cúpula que sale por encima de sus dos faros y quita el viento más de lo que parece. Dicen que en cada moto dedican a la pintura más de ocho horas de trabajo.

Como ya he comentado en algunas ocasiones, la Rocket III me parece una desmesura de moto, pero una vez que te montas en ella y te pones en movimiento su comportamiento te transmite un buen grado de racionalidad. No es un “trasto inconducible” ni mucho menos, es más te sorprende porque cuando la coges algo de confianza, la manejas casi como si se tratara de una moto normal. Aunque no conviene que olvides lo que llevas entre manos, sigue siendo la moto más grande del catálogo de la firma de Hinckley y seguramente la mas grande de todos los catálogos de todas las marcas del Mundo.

Triumph Rocket X

Para mí lo más difícil es maniobrar en parado, si tienes un mal paso y dice que se va al suelo… es difícil arreglarlo. Mide dos metros y medio de larga y pesa en orden de marcha casi 400 kg. Menos mal que el asiento está situado bastante bajo (a 750 mm), como corresponde en este tipo de motos mezcla de cruiser, streetfighter y custom, lo cual nos da cierta confianza una vez subidos encima de ella y podemos asentar los dos pies firmemente en el suelo. Hablando del asiento, es monoplaza de los que llamaría “ensillados” porque tiene una acusada forma de silla de montar, es amplio cómodo y bien mullido. No podemos decir lo mismo para el cojín de apenas un palmo cuadrado que podemos acoplar para llevar pasajero, que se atornilla directamente en la aleta trasera.

La postura de conducción que ofrece es cómoda, el manillar alto pero no exagerado, los espejos bien situados nos brindan una buena visión de lo que ocurre a nuestras espaldas. Las estriberas bien dimensionadas y recubiertas de abundante goma para filtrar posibles vibraciones, están situadas en un lugar que no fuerza para nada la flexión de nuestras rodillas, con los pies ligeramente adelantados.

En línea con su grandiosidad, el depósito de gasolina continúa con su forma de enorme lagrima en el que caben 24 litros de gasolina y en la parte inferior del frontal tras la rueda delantera, se encuentra el radiador de refrigeración, que por su tamaño podría ser utilizado por un camión Scania de seis ejes.

Triumph Rocket X

MOTOR 3 CILINDROS Y 2.294 CC

Me gustan las marcas innovadoras y con personalidad propia. Si, ya sabemos que un motor de cuatro cilindros en línea transversal normalmente va bien, ¡pero es que lo hace todo el mundo! Por ese motivo me gustan marcas como Ducati, pionera en su distribución desmodrómica y sus grandes bicilíndricos en V. También me gustan los motores tetracilindricos en V de Honda y me habría encantado probar el 5 cilindros en V que tienen desarrollando. Estuvo a punto de salir a la calle hace unos años, pero pasó su momento y por desgracia creo que nunca saldrá. Me gusta BMW con sus motores Boxer y claro, también me gusta esta Triumph que se ha atrevido a lanzar este “motorazo” de tres cilindros en línea colocado de manera longitudinal a la marcha.

La historia de Triumph y de la Rocket es muy peculiar; te explico: En 1951, tres firmas británicas de motos llegaron un acuerdo de colaboración y fusión, Triumph y Ariel son absorbidas por BSA, aunque cada una de ellas continúa con su propia identidad y sus propios modelos. En el caso de Triumph no es hasta 1968 cuando lanza su exclusiva Trident, que utilizaba un motor de tres cilindros en línea transversal, derivado de la Rocket Three que era una BSA. La Trident era prácticamente igual que la Rocket, salvo que los cilindros en la Triumph estaban totalmente rectos verticales y en la BSA ligeramente inclinados hacia delante. Por tanto ese modelo de los años 60-70 que se llamaba Rocket no era de Triumph sino de BSA, ¿curioso verdad?

Triumph Rocket X

Retomamos nuestro motor de hoy que no tiene absolutamente nada que ver con sus ancestros. Es un descomunal tricilíndrico en línea de 2.294 cc, que por su situación longitudinal consigue que la anchura de la moto entre dentro de unos límites razonables. En esta versión han trabajado para lograr una respuesta algo más excitante, mejorando la inyección y el conjunto de los escapes. Han logrado una curva de potencia plana y suave, pero contundente a la vez y con cierto punto de “mala leche”. Rinde 148 CV a 5.750 rpm y proporciona un par de 22,5 kgm a 2.750 rpm.

En la caja de cambios de 5 velocidades han mejorado su accionamiento, es más preciso y razonablemente suave y han refinado el tacto del embrague y el cardán. No obstante estos elementos todavía no llegan a la suavidad y confort de marcha de sus competidores japoneses. En esta Rocket, cuando circulas a baja velocidad sobre todo en marchas cortas, has de ser cuidadoso a la hora de abrir y cortar gas, si no quieres padecer incómodos tirones y traqueteos, si eres fino, eso lo enmascaras tocando ligeramente el freno trasero.

El bastidor lo forma una robusta estructura de tubos de acero, el basculante también es de hacer y por dentro del brazo izquierdo discurre el árbol del cardán. Para la suspensión posterior, utiliza dos amortiguadores anclados directamente al chasis. Destacar la enorme rueda trasera de 240/50-16”, aunque la delantera tampoco va descalza con un 150/80-17, estas medidas son una concesión a la estética que sin duda influyen y condicionan su comportamiento. En la suspensión delantera monta una robusta horquilla invertida con unas tijas enormes y para detener todo el conjunto recurre a dos discos de 320 mm en el tren delantero, mordidos por pinzas de cuatro pistones y otro enorme disco de 316 mm detrás.

Triumph Rocket X



PARA DISFRUTARLA

Bien, una vez superada la fase intimidatoria de su tamaño porque estamos bien entrenados con horas de gimnasio para moverla en parado sin problemas (solo poner el manillar derecho con la moto apoyada en la pata de cabra ya requiere un buen esfuerzo), cuando nos ponemos en marcha viene lo bueno.

Arrancamos… y sin ser un prodigio de manejabilidad, se deja llevar con cierta soltura, siempre que el conductor tenga la suficiente experiencia para habituarse a las reacciones de esta moto. Pasear a ritmos tranquilos, circular sin apurar el paso, viajar disfrutando del entorno y del paisaje es lo que mejor se le da. Aunque por motor puede superar los 200 km/h reales, está claro que ese no es su objetivo, no se encuentra a gusto ni segura a ritmos tan elevados.

En carretera abierta podemos disfrutar a buena marcha, pero hay que tener claro que sus dimensiones y peso generan importantes inercias y tendremos que trabajar duro en los cambios de dirección cuando circulemos por trazados sinuosos. Sus enormes ruedas hacen un poco la función de “tentetieso” y hay que cogerle el truquillo a la hora de tumbar con decisión y apoyar bien la banda del neumático. Hay que conducir con finura, anticipar las maniobras de manera fluida y huir de brusquedades, entonces te das cuenta que su comportamiento es noble y a medida que coges confianza llegas a ángulos de inclinación importantes, hasta rozar con las estriberas en el asfalto.

El motor responde con fuerza y son increíbles los “bajos” que tiene. En carreteras viradas, puedes rodar perfectamente todo el rato en tercera velocidad, entrar en ángulos a menos de 30 km/h con el motor a penas a mil revoluciones y abrir gas sin contemplaciones que saldrá con una tracción poderosa sin el más mínimo carraspeo. Luego entre curva y curva puedes estirar esa misma marcha hasta 5.500 vueltas y alcanzará en un santiamén 160 km/h.

En cuanto a sus frenos tienen una difícil tarea, afortunadamente disponen de mucha potencia, pero son 400 kg en orden de marcha más piloto y pasajero lo que tiene que detener y hay que calcular bien las distancias para parar la moto donde queremos. Como te he dicho su volumen genera inercias que a veces las suspensiones no son capaces de digerir. La horquilla delantera está bien regulada, pero los amortiguadores traseros no tienen demasiado recorrido y en algunas circunstancias resultan un poco duros y secos.

En autopista, si viajamos a ritmos más o menos legales, es una moto sumamente agradable. Nos llegan pocas vibraciones, la postura es confortable y la pequeña pantalla protege más de lo esperado. En línea recta y virajes rápidos se comporta con franqueza y la calidad de rodadura es buena.

Triumph Rocket X

En cuanto a su utilización ciudadana evidentemente no es lo suyo. Sus dimensiones intimidan más todavía y hay que calcular bien por donde podremos pasar y por donde no y poner mucha atención a la hora de aparcar. Recordar siempre que no llevamos marcha atrás y si tenemos que recular a pulso… buff. Por otra parte en verano y metidos en el tráfico urbano, su motor al descubierto nos transmite una ingente cantidad de calor, por lo que estaremos deseando dejar los edificios atrás y que nos llegue un poco de aire fresco a las piernas y al torso. Eso si, en los semáforos y allá donde la aparquemos, se convierte en la atracción y protagonista indiscutible, llama mucho la atención a conductores y transeúntes.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR LA TRIUMPH ROCKET X?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar la Triumph Rocket X Edición Limitada, tomando como referencia un hombre de 55 años casado, con 25 de antigüedad de carné, que vive en El Escorial (Madrid), guarda la moto en garaje privado y recorre hasta 6.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a todo riesgo, es Mutua Madrileña con un precio de 472 € y con una calidad en la póliza de 3.17.

Triumph Rocket X



CONCLUSIONES

Señalar que esta versión décimo aniversario es una moto que hará muy felices a fornidos coleccionistas, que les guste o no, les obligará a estar siempre en buena forma. Cuesta 20.725 euros, 1.730 euros más que la estándar y personalmente solo me resta felicitar a Triumph por este décimo aniversario de su Rocket III, una moto auténticamente increíble, exclusiva y diferente por su personalidad, por su estampa y por sus dimensiones descomunales.

Equipamiento probador:
Casco: Shark
Botas: BMW Airflow
Guantes: Rainers
Chaqueta: Triumph
Pantalón: AXO Denim

Triumph Rocket X



A favor

- Toda la moto.

En contra

- Hay que hacer algo con la marcha atrás.

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Javier Ortega
Septiembre 2015

Busca tu moto

Marcas
Buscar motos
USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la navegación y ofrecer contenidos y publicidad de interés. Si continuas navegando entendemos que aceptas las condiciones Política de cookies USO DE COOKIES. Utilizamos cookies propias y de terceros para facilitar la navegación por nuestra web, así como para mejorar nuestros servicios y mostrarte la publicidad relacionada con tus preferencias mediante el análisis de los hábitos de navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies
Cerrar