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MAZDA MX 5

 

 
 

'' sensaciones del Miata ''

La recta se dibuja vacía delante de mi, el siguiente coche ha sembrado una distancia prudencial entre ambos vehículos, selecciono la 5º y a 4500 rpm, ruedo a 140 km/h, el empuje disponible no es usual en vehículos de esta cilindrada, pero recuerdo que la admisión variable ayuda al llenado de los cilindros en esta zona de régimen y cambian o mas bien continúan con el carácter del motor, acelero y los 160km/h dan paso a los 170, el silbido del aire comienza a hacerse mas y mas apreciable.

Sujeto el volante con decisión, las irregularidades del asfalto se trasmiten a él y de este al coche con tremenda rapidez, lo seco de la suspensión no ayuda en este punto, el 320d aisla magistralmente de estas sensaciones aunque a costa de viajar en una alfombra muy mullida, demasiado mullida, la servodirección que ha pasado desapercibida tanto para bien como para mal en ciudad, incluso hasta los 150 km/h, ahora amenaza con hacerse notar, la rapidez de la desmultiplicación del mecanismo 9.2 de diámetro de giro y las 2.6 vueltas de volante, se conjugan con la corta batalla para restar de la sensación de asentamiento de mi habitual transporte que uso para dicho recorrido.

Aún así los 180 km/h aparecen rápidamente el empuje continua y rápidamente consigo alcanzar la hilera de coches que se aventuraba lejana, levanto el pie y aplico frenos, sin bajar la relación de cambio, el tacto es firme y muy asistido, el coche se sujeta, pero hunde el morro ligeramente, mucho menos que otros modelos, pero mas que realizaciones de EDB con reparto electrónico de frenada, de vuelta a 80 Km/h me reincorporo a la nueva caravana que nos vuelve a conducir en procesión, giramos la curva de Horche y se ve totalmente despejado el carril de la izquierda, nadie en la fila desbarata su orden.

Inserto nuevamente 2º hay que darse ciertas alegrías de vez en cuando, gas a fondo y comienza el espectáculo, la aguja se proyecta hasta 5700 rpm, sin queja alguna por su parte le quedan 1500 rpm hasta el corte pero no le vamos a dar el gusto, el corte de inyección resta en su supresión de combustible empuje, pero las 7200 nos da margen suficiente par el que el motor no caiga de 5000 rpm donde el motor sube y empuja alegre y vivaz, superadas las 7000, rápido empuje a la corta palanca y casi sin creerlo cambia de calle y entra la 3º el desplazamiento es tan corto que debemos confiar en su precisión para soltar nuevamente el pedal de embrague y dar gas. Como si nos quemara el carril que estamos ocupando, la 3º empuja endiabladamente, vamos a mas de 100 km/h, pero pronto los 120 cv será 140 cv y las revoluciones nos forzarán al cambio a 4º, 140 km/h y abandonamos el piñón de tercera y hacemos trabajar la muñeca, por mucho que ya lo hemos hecho varias veces no alcanzamos a creer que el cambio sea capaz de tragarse con esa rapidez los cambios bruscos a los que lo sometemos, la 4º recibe el relevo a casi 5500 rpm, esta mas cerrada con la 3º y la 5º facilita el mayor esfuerzo de las velocidad a la que se mueve ahora el coche.

El desembargue se hace aceleradamente y el empuje seco que proporciona, se mezcla con el rugir continuo sin apenas tiempo, la caja sigue mostrando su sumisión de forma asombrosa, la 4º nos llevará hasta mas de lo que deberíamos permitirnos, la velocidad relativa con el trafico es abrumadora a mas de 60 km por hora por encima de la media de la hilera, los coches adelantados se agolpan en nuestra cuenta, tres, cuatro, cinco; siete, nueve. La 5º la metemos a mas de 160 km/h hemos hecho toda la recta en el carril contrario y nos asombra a nosotros mismos el ejercicio de aceleración mezclado con el sonido el motor y el aire. Este es el ultimo nos repetimos por enésima vez, la carretera parece despejada pero la prudencia nos invita a no rebasar mas vehículos por que la maniobra empieza a parecerse a un rebasar a vehículos aparcados mas que a un adelantamiento propiamente dicho.

Con solo levantar gas el coche se sujeta en un respiro que nos hace recordar la inercia que presenta nuestro habitual compañero de viaje con mas peso, similar cilindrada y alimentada en diesel, una sonrisa se ha dibujado en el rostro, casi la maniobra ha valido el precio del coche, el sonido del motor invitaba a seguir apretando pero la sensatez nos sujeta, volvemos a la formación y relajamos las facciones y la adrenalina fluye como sangre por nuestras venas, abordamos la bajada y al poco nos aparece otro hueco, la música se repite, la canción por muchas veces que se ha oído sigue sonando diferente, el freno no ha sido casi requerido, pero en esta bajada al volver a nuestro carril precisaremos de reducir la velocidad de nuestra montura, pisamos con decisión pero con cierta cautela, el ABS nos respalda pero nuestra experiencia nos dice que no se comporta con el aplomo en curva de los CBC de BMW, el coche frena muy bien, a mas velocidad la frenada parece con mas aplomo que la frenada suaves hechas a menor ritmo.

Aguardando en la zaga del que nos precede un hueco disponible y salimos nuevamente cuando el trafico nos permite, las condiciones y el espacio no nos hacen precisar de una reducción pero el cambio tan a mano y su rapidez nos invita a subir el régimen de giro y reducir el tiempo de la operación, el toque de palanca se hace rápido y con decisión, la respuesta es inmediata y sin demora la precisión infinita y el tacto duro sin veleidad alguna o pastosidad que nos haga presumir una interfaz entre nuestra mano y la caja, su disposición justo debajo de nosotros, su cercanía y su simetría espectacular en distancia y dureza nos trasmite confianza y termina siendo una prolongación de nuestra voluntad.

De nuevo la carretera se endereza y nada interfiere nuestro paso, las marcha suben ahora de forma mas pausada, pero sin querer nuevamente nos plantamos a 180 km/h, el empuje que notamos sigue siendo notorio y solo el ruido del viento nos frena en la intención de seguir subiendo velocidad, nos acercamos al desvío que nos proporcionará mas satisfacciones de nuestro viaje, señalizamos la maniobra y nos centramos en la radio, curiosamente ha pasado desapercibida hasta ahora, pusimos la carátula extraída de la curiosa guantera que existe entre ambos asientos y que hace función de apoyabrazos en nuestra habitual tarea de manejar el cambio y no habíamos prestado atención ni al volumen ni ha su contenido.

Ponemos una cinta y nos aventuramos en el descenso que culmina en la salida de la carretera principal, cogemos dirección a Hueva, cuando llegamos a la incorporación a esta carretera, la misma nos regala con curvas enlazadas en subida nuevamente hasta el alto de Fuentelaencina, las curvas se suceden cada 200 metros alternando derechas con izquierdas, el volante ahora se muestra preciso; extremadamente preciso y rápido, tal es así que como la velocidad que desarrollamos no va a superar los 100 km por hora, decididos engranar la 2º y modular el ritmo solo a golpe de gas, las dos manos serán pocas si queremos sacar todo el provecho, un simple giro del mando directriz de un cuarto de vuelta y el coche traza la curva como si de raíles se tratara, la rapidez del giro puede sorprender al principio, pero no molestar su sensibilidad es perfecta, el grado de dureza del volante que unos kilómetros atrás podría resultar molesta cuando nos acercábamos al doblete de la centena, ahora goza de la dureza precisa, mucha si consideramos lo suave que se nos figura en parado, la trasera acompaña el camino señalado por el volante y solo si abusamos del acelerador se nos comenzará a redondear en su giro, muy bien sujeta por la acción del diferencial autoblocante, pero noblemente volverá a su redil a menos que queremos forzarla y ayudemos con un contravolante a mantener la trayectoria, la rapidez de la dirección ayuda a eso, pero no debemos confiarnos es carretera de dos carriles y no siempre son para uno, comenzando la subida las rectas se acortan, damos caza al vehículo que nos precedía y dejamos que se separa para poder dar gas en las curvas y aprovechar nuestra superior agilidad y nuestra excelente motricidad, saliendo de una curva a derecha avistamos la señal de permitir adelantar una recta de escasos 60 metros que no habíamos contemplado en nuestro road-book mental, tantas veces hemos pasado por esta carretera de camino sin prisas, que se nos escapaba los pequeños espacio que dispone para adelantar a vehículos muy lentos, no es lento precisamente como va el de adelante, pero nada que un motor con suficientes cv a una rápida caja y en un ligero bastidor montado no puedan superar, llegamos a la curva con mas velocidad de la normal, frenamos con decisión y damos gas cerrando la trayectoria a base de acelerador; impensable hacerlo con un lastre de 400 kilos magnifico el agarre.

Seguimos camino ascendiendo ahora sin bloqueo en nuestra marcha, sorteamos la cumbre y abordamos la bajada haciendo trabajar los frenos alguna de la curvas de 180º que nos quedan la daremos entrando con el motor reteniendo, poco volante y mucho gas, aún no nos hemos hecho lo suficiente a las inercias como para pensar en cruzarlo, pero la sensación de dominio que da una propulsión tan ligera solo a golpe de acelerador satisface los deseos del mas exigente, algún viraje terminamos con la ruedas delanteras señalando a la salida sin que la dirección del coche coincida.

Coronamos nuevamente y nuevamente enfilamos una recta respetable, llevamos tantas curvas encima tantos cambios que ya casi parece lo normal disponer de una recta que nos permita meter 5º supone un lujo casi inapropiado, el consumo que se había mostrado contenido en los últimos 150 km parece haberse suplicado en estos apenas 50 km, la aguja que no había recorrido casi ni un cuarto del tanque ahora parece querer asentarse en el centro.

Llegamos a nuestro ultimo coronamiento de los 3 hacia nuestro destino, la presencia de una glorieta en el cruce de dos carreteras nos permite animar por ultima vez el coche y hacer trabajar seguramente hasta la vuelta los planetarios de nuestro diferencial, por mucho que repitamos la propulsión con buena motricidad en seco no tiene color con ningún tracción, tal vez el terreno húmedo sea mas delicado, pero sus satisfacciones superan lo que las inercia consiguen en otro tipo de vehículos con el eje delantero motriz. 

La dirección se muestra siempre sensible sin la interferencia típica que esta potencia provocaría en curvas cerradas cuando se quiere mandar toda la caballería al asfalto, no hemos bajado ni la ventana, nos hemos centrado solo en las sensaciones que percibíamos en las manos a través del volante y la caja, el único del aire el motor y la rodadura sobre la carretera, mañana posiblemente repita, pero sin capota, entonces será otra historia otro mundo que cualquier cabrío puede abordar, el aire nos dará ese grado de libertad que dispone las motos y el contacto con el medio que nos priva el coche, la sensación de ir corriendo sobre el asfalto mas que sentado a los mandos del vehículo no podrán compararse nada mas que a la de otros vehículos sin techo, pero en este caso podremos añadir que seguimos disponiendo de una magnifica y rápida caja, unas sensibilidad de cirujano en la manos, una chasis propio de un vehículo deportivo y no de paseo, una potencias suficiente para hacer diabluras y una suspensión que soporta apoyos comprometidos, todo ello combinado hará que mañana sea otro viaje tan diferente al de hoy como este ha sido al de otros días en mi 320d, pero eso ya será; otra historia.

'' mi primer viaje ''

No tiene el cierre del maletero centralizado con la llave, así que abro el coche y desde este el maletero ( me fastidia agacharme tanto para enfilar la llave en la cerradura del maletero) meto el maletín del ordenador y la cazadora, el maletero ya va lleno, los dos triángulos completan todo el hueco, puede que llevar la batería atrás para repartir peso fuera buena idea, pero en el hueco motor hubiera entrado y dejaría el maletero mas en su nombre no en la simple guantera que parece, pero este coche es todo así; nada de funcional; solo efectividad.

Cierro el coche y me encajo en el asiento, acierto con la llave y arranca, el motor en marcha se percibe dentro con igual sonido que si fuera debajo de mi, el escape se escucha bronco y se comienza a adivinar que el exceso de diámetro que se supone al verlo desde fuera ( comparado con un 1.8 mas tranquilo) parece tener su razón, enciendo las luces. 

La salida del garaje me recuerda inmediatamente que el coche no es un barco, nunca ese bordillo de la acera me pareció mas alto, no voy a mas de 30 km/h y ya he engranado 3 marchas, el motor está frío y tampoco quiero abusar de acelerar, pero el empuje es tal que parece que subir de 2000 rpm es como llamar la atención de miradas que no precisan de tal reclamo, llego al cruce y en la espera de ver pasar los que estorban mi salida, aprecio que la gente que pasea por la calle dirige miradas fugaces cuando no con cierto interés, me resulta chocante, nunca vi este coche con una estética atractiva su gran baza nunca fue esa, su altura delata que no es un coche normal, pero ningún coche de su gama de preciso generar tal atención.

Inserto nuevamente primera y doy algo mas del gas del habitual, el giro de volante de menos de media vuelta y el desembrague rápido hacen chirriar las ruedas, el torsen coloca la trasera, apuro la primera sin subir mucho, aún falta calentarlo y tampoco quiero nada espectacular el coche ya da por si mismo suficiente espectáculo.

Ya estoy a punto de llegar a la ultima glorieta que me saca a la carretera, el motor tiene su temperatura optima y entro en la misma en 5º a poco mas de 50 km/h, las 2000 rpm que desarrolla el motor se muestran suficientes para mover el coche mas que dignamente, bajo a 3º y el motor se revoluciona nervioso apenas llega a 4000 rpm, el salto ha sido instantáneo y la retención suficiente para enfilar la glorieta, giro un cuarto de vuelta el volante doy gas y la trasera se insinúa levemente, el motor empuja ahora rabioso, sube de 5000 y el cuarto de vuelta de la dirección se hace innecesario, a 90º está mi salida de la rotonda por un momento pienso en cerrar una vuelta completa pero no voy de rally solo pretendo ir a trabajar, así que levanto gas y el coche adivina rápidamente mis intenciones coge la tangente y vuelvo a dar gas, ahora sube nuevamente con fuerza, 5000, 5500, 6000, llego a una nueva curva y sin tocar el freno levanto engrano una segunda y la retención se muestra como una sujeción desde atrás, el cuenta revoluciones vuelve a saltar hasta las 6000, paso a tren por la curva y delante ya solo queda el viaje

Mirada al frente y caravana; era de esperar buen día, tiempo libre y fila de conductores que busca algo de campo de disfrutar, entonces echo de menos no haber quitado la capota hoy mismo, ir con el cielo por montera sería lo máximo en el recorrido que pretendo emprender.

Inserto nuevamente 5º y a poco mas de 80 km/h me dispongo pacientemente a subir en cola hacia el alto del sotillo, la carretera de Cuenca, suele ir con mucho tráfico en estas fechas.

Nada mas colocarnos todos ordenadamente veo un hueco en la hilera de coches de frente, el coche va sobradamente en 5º a poco mas de 2000 rpm, la subida es suave y no merece soportar mas ruido del no poco que llega al interior, sin casi pensarlo, meto segunda, el suave ronroneo que llegaba a mis oídos del motor y el escape, pasa a rabioso rugido, el cuenta revoluciones salta a 5000 RPM, pero se sujeta ahí rápidamente un vistazo y no viene nadie, por el retrovisor nadie pretende adelantar a una caravana que los lleva a todos al mismo sitio.

Gas a fondo y el rugido se vuelve bronco nuevamente, el empuje es notorio, no es patada cual tracción turbo espoleado, es empuje desde atrás lineal, continuo y creciente, levantando el coche y elevando el sonido que me rodea; intermitente y un suave toque el volante, casi nada solo una pauta ligera de lo que pretendo hacer, el coche por si mismo pretende adivinarlo, se ha soltado la caballería, imposible que este coche de los tiempos de aceleración de un 320d de 136 cv turbodiesel, el empuje se vuelve colérico, no se nota patada no se aprecia ninguna pérdida de compostura, simplemente el coche progresa en el carril contrario, el coche adelantado ya casi ha sido rebasado y no he recurrido a cambiar no parece hacerle falta al contrario cada vez ruge mas alegre rápido vistazo al cuentavueltas y este pasa de 6000, pero sube como por ensalmo, las 7000 están lejos pero se acercan rápidamente nada parece frenarle, aún así nada es eterno y el hueco hasta el prohibido se reduce a la misma velocidad que rebaso vehículos, decido acabar el adelantamiento y suelto gas, a la vez que inserto nuevamente 5º, una pena me quedo con el regusto de una cambio rápido a 4º; para la próxima vez, a buen seguro que habrá mas momentos en este viaje que solo acaba de comenzar.

La caravana progresa y la cuesta se va coronando, nada parece dar la impresión de tener prisa, solo el sonido momentáneo del motor alertaría a un acompañante sagaz de que mi interés no es desfilar hasta mi destino.

Coronamos la subida y se avista nuevamente un hueco que nos puede aliviar de esta procesión tan de temporada, nueva reducción esta vez a tercera, la 2º por encima de 80 kM/h nos duraría un suspiro, la palanca no se ha movido de mi brazo en todo el recorrió como fiel lazarillo no informa del nervio contenido pero responde sumisa a nuestros deseos, salir de la calle de 5º y entrar en la tercera es un simple movimiento de muñeca, tan fácil y tan corto que incluso dudamos que pueda darle tiempo a ser trabada, pero la desmultiplicación está ahí rabiosa de nuevo a casi 5000 rpm y a mas de 100 km/h, tenemos un estrecho margen de revoluciones a nuestra disposición en el tacometro; ¿estrecho? Ese margen es el que nos da nuestro; suficiente; 320d con todas su campanillas y su 40 % mas de peso.

Gas a fondo y nuevamente el coche se desata, el sonido cambia las revoluciones se hacen rudas abandono el carril y enfoco la cinta de asfalto contraria, 110; 120; 130 km/h el coche se sigue creciendo, en un instante desembrago y meto 4º, desembrago y un empuje seco nos sacude la espalda, el motor parece enfadado se sentía con margen y parece molesto por la interrupción, pero la 4º entra por encima de 5000 hay mas de 120 cv disponibles nuevamente para remover cielo y tierra en un cóctel de adrenalina que ningún diesel puede repetir.

A mi mente viene el recuerdo de un cambio en un SMG; muy rápido; puede que mas, el recorrido de la palanca no ha sido casi nada, el empuje sobre la misma ha sido sin compasión, no ha habido quejas ni fallos, ni retrasos, ni demoras; la tardanza de mi desembrague, el sincronizador esperaba la maniobra como si llevara años preparándola; si, puede que un SMG sea rápido;¿y que?, hay mariposas en mi estomago que hacia años que no sentía, la visión parece que se me nubla y no por la caballería proyectada a la cinta asfáltica, no es desmesurada la velocidad ni la aceleración, pero el adelantamiento continua, la maquinaria funciona como un reloj bien engrasado sin rechistar y si titubeos, como un ejercito bravo y obediente donde soy el general, como si una orquesta tocara un himno a la alegría y yo fuera el director.

En un sentimiento tan simple se condensa toda la emoción, el coche parece alegre, sobrado, ligero, como si de un proyectil disparado fuera a buscar un objetivo y tú ahí sujetando un timón que tantas veces ha sujetado y en la misma singladura, no hay nada que distinga ese recorrido de otro tan eternamente repetido, algo tan trivial y tan sencillo se ha vuelto de repente tan diferente y tan soberbio; no es posible que pueda uno sentir esto por una maniobra tan insulsa en otro artefacto similar, una maniobra que ha sido por mil veces repetida; ¿o si?.

 

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