Prueba SUZUKI VAN VAN 125

DESENFADADA

Así me parece la Suzuki Van Van 125, una moto a la que no encuentro una utilidad clara de uso, no es ciudadana, no es de campo ni de carretera y por supuesto tampoco es una viajera. Es una moto muy fácil y divertida de conducir, con un aspecto descarado y airoso. Una utilitaria poco útil pero que conquista por su encanto

 

Fue a principios de los '70 cuando Suzuki tuvo la valentía de lanzar una especie de moto pequeña utilitaria a modo de “vehículo experimental”, para ver que tal aceptación tenía, la primera Van Van 125. Si he de serte sincero, pienso que no tuvo el éxito que hubieran deseado en un primer momento. En mi opinión, los señores de Suzuki querían emular en cierto modo la fórmula que utilizó Honda con su Dax, utilizando argumentos similares, una estética atrevida con mucha personalidad, para una utilización indefinida. Podía ser una moto lúdica, playera, de campo, ciudadana, utilitaria... sin ninguna misión en concreto. El caso es que la Van Van 125 llegó a desaparecer de la escena del mercado durante un tiempo, sin duda debido a su errática aceptación. Hoy está de nuevo entre nosotros y tiene un público que la aprecia.

Actualmente ese “modernismo” que parecía exagerado en la década de los '70, encaja bien en el siglo XXI, la versión que tenemos entre manos reaparece en el 2003 y desde entonces apenas ha cambiado, sólo pequeños retoques puntuales en colores y decoración. La modificación más sustancial se produjo en el 2007 con la incorporación de un sistema de inyección electrónica, más que nada para adaptarse y cumplir con las nuevas normativas anti-contaminación y poder venderse en los mercados más exigentes.

Suzuki Van Van 125

Físicamente de la Van Van no tengo mucho que contarte, solo te recomiendo que veas las fotos, además estoy seguro que la conoces de sobra. Evidentemente es pequeña de hechuras, compacta de formas y destaca el gran donuts en el neumático trasero de 180/80 muy gordo de goma, montado sobre una llanta de 14 pulgadas que todavía hace resaltar más su ajamonada forma. La rueda delantera también es gorda pero menos, 130/80 y además va montada en una llanta de mucho más diámetro, 18 pulgadas, que la estiliza más. Sin duda en sus ruedas reside gran parte de su personalidad. El resto de medidas son las que son, es corta, solo 2.140 mm en total con una discreta distancia entre ejes de 1.385 mm. El asiento es grande y bien mullido, se encuentra situado a solo 770 mm del suelo y en su parte delantera se monta un poco por encima del depósito de gasolina en el que caben 7,5 litros. El pasajero va como un rey, tiene amplitud y se puede bajar y subir fácilmente de la moto, sus pies descansan sobre estriberas recubiertas de goma y lleva protecciones para que los pies no se cuelen hacia dentro y rocen con la rueda trasera, se puede sujetar a la parrilla porta-bultos que también hace de soporte para los intermitentes. Su espacio de carga no es que sea escaso es que no existe, no hay huecos para nada, si quieres llevar algo tienes que recurrir a la parrilla “multifunción”, pero también es verdad que puedes adaptar un baúl, aunque es casi un pecado estropear con ese accesorio su acertada imagen. El peso total de la moto es de 128 kg, no como para cargarla en brazos y meterla en el maletero de un coche, pero puede servir como vehículo auxiliar para llevarla en una auto-caravana por ejemplo.

La equipación trae lo justo, el cuadro de instrumentos se reduce a un clásico reloj cuenta-kilómetros-velocímetro con dos testigos encastrados dentro, el chivato de luz larga e indicador de avería en la inyección. En la placa que soporta el reloj hay otros tres chivatos, punto muerto, intermitencias y reserva de gasolina. Los mandos están bien situados, son de buena calidad y tienen un tacto agradable.

 Suzuki Van Van 125

MECÁNICA SENCILLA

Sofisticada es una palabra que no podemos emplear en esta Van Van. Su propulsor es un sencillo, austero y sobradamente fiable, motor monocilíndrico de 4T con culata SOHC de 2 válvulas para el que declaran 12 CV. Evidentemente, la refrigeración es por aire y la alimentación corre a cargo de un simple sistema de inyección electrónica, que le restringe el consumo de combustible y provoca muy pocas emisiones. La caja de cambios es de 6 velocidades y está unida mediante un embrague multidisco bañado en aceite. La transmisión secundaria es por el típico kit de corona, cadena y piñón.

Su parte ciclo tampoco desvela grandes secretos, más bien lo contrario, peca un poco de conservadurismo, sobre todo en el apartado de los frenos, con un vetusto y algo escaso tambor trasero. El chasis está fabricado en tubo de acero con una configuración de simple cuna, abierto con el motor formando parte estructural y un basculante de sección rectangular fabricado en el mismo material. Las suspensiones siguen en la línea de sencillez, una horquilla telescópica convencional hidráulica delantera y un amortiguador atrás sin ningún tipo de reglaje ni regulación. El freno delantero es de disco de 220 mm que complementa con acierto el comentado tambor trasero, pero el conjunto desde luego no es lo mejor de la moto.

Suzuki Van Van 125



POR TIERRA, MAR Y AIRE

No me estoy refiriendo a esa serie de programas de televisión de los años '60-'70 que debía producir El Ministerio del Ejercito y ensalzaba los valores de nuestras fuerzas armadas, no. Me refiero a que estas Suzuki Van Van 125 pueden desenvolverse casi en los tres medios, bueno, por el aire un poco menos, está capacitada para saltar, pero no a mucha altura.

Lo primero que quiero apostillar es que el factor principal que hace de esta pequeña moto un vehículo ante todo muy divertido, es lo fácil que resulta su manejo, gracias sin duda a sus recortadas dimensiones. Esto hace que te sientas en una posición dominante, te sientes dueño y señor en cualquier situación y en cualquier escenario, es una gozada. También ayudan sus 12 nobles caballos que no intimidan a nadie. Pero como te decía, además lo bueno es que esta Van Van, para nada resulta una moto aburrida. Puedes pensar que tanta sencillez y reducida potencia la pongan muy a menudo en apuros, pero te aseguro que la he utilizado en muchos escenarios y casi nunca (bueno si, solo en autopista y trazados muy rápidos) he echado algo en falta.

La posición de conducción está bien conseguida, la espalda erguida, los brazos razonablemente flexionados, lo único que al tener cierta faceta off-road las estriberas tal vez se encuentran un pelín altas para los conductores de más envergadura y a veces molestan en las pantorrillas.

Suzuki Van Van 125

En ciudad sale de los semáforos la primera, sin duda gracias a un acertado desarrollo del cambio con una primera corta y luego se desenvuelve entre los coches con la agilidad de una ardilla. La anchura del manillar no es exagerada, no estorba para sortear los retrovisores de los coches y el radio de giro de la dirección es amplio y permite operar con libertad y sin esfuerzos.

Las autopistas y autovías evidentemente no son lo suyo, por lo que obviaré estos escenarios para ir directamente a carreteras de segundo y tercer orden, donde sorprende por genio y armonía, va mucho mejor de lo que crees. Sus 12 CV y simplicidad mecánica proporcionan unas prestaciones más que meritorias, con una agradable aceleración entre curva y curva. Tiene una velocidad punta real en llano que ronda los 100 km/h reales que no está nada mal, teniendo en cuenta que la 6ª es bastante larga y ha de mover sus aparatosas ruedas anchas. Continuando con el tema de las ruedas te diré que en cuanto a agarre son más que suficiente en asfalto y además puedes jugar con un amplio abanico de posibilidades en su presión de aire. Por campo resulta un juguete verdaderamente divertido si tenemos en cuenta sus limitaciones: reducida altura libre al suelo sin protector de bajos y suspensiones sencillas con escaso recorrido. Pero aquí entran en juego las ruedas de balón gordo, bajando la presión medio kilo gana en absorción y mejora el agarre y el comportamiento. La Van Van es ideal para realizar tranquilas excursiones camperas.



¿CUANTO CUESTA ASEGURAR LA SUZUKI VAN VAN 125?

En nuestro comparador de seguros, en la fecha que hemos realizado la prueba, hemos calculado el precio que costaría asegurar la Suzuki Van Van 125, tomando como referencia un hombre de 40 años casado, con 18 de antigüedad de carné, que vive en Murcia, guarda la moto en garaje privado y recorre hasta 3.000 kilómetros al año. Con estos datos, la compañía que ofrece un precio más competitivo para un seguro a terceros ampliados, es AMV L'Équit con un precio de 198 € y con una calidad en la póliza de 4.81.



EN CONCLUSIÓN

No cabe duda que la Suzuki Van Van 125 no es una moto al uso, es algo diferente. Si la tuviera que definir en un par de renglones, te diría que es un capricho utilitario de dudosa funcionalidad que te permite moverte con soltura por casi cualquier sitio y sin saber muy bien el porqué, te proporcionara un montón de diversión.

Suzuki Van Van 125

Además añadiré que funciona muy bien teniendo en cuenta su sencillez, que es muy fácil de conducir por cualquier miembro de la casa, su tamaño y prestaciones no intimidan a nadie, y es difícil que se pase de moda. Gasta menos que un mechero y apenas requiere mantenimiento. Por 3.699 euros tal vez sea un poco cara, pero en realidad, casi todos los caprichos lo son.

Equipamiento Probador:

Casco: Suomy 3 logy
Chaqueta: Suzuky
Guantes: Rainers Road
PantalónBMW Denim
Botas: AXO



A favor

- Es muy divertida.

En contra

- Su precio.

Prueba y Redacción: Mariano Urdín
Fotos: Javier Ortega
Abril 2015

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