Resulta
que sufrí un accidente de tráfico en el que el contrario se saltó una señal
de stop. Su compañía reconoció los daños y aceptó hacerse cargo del
arreglo del coche.
El
perito valoró los daños en 11805 €, IVA incluido (64,66% del precio del
coche). Después de hablar con mi compañía, ésta me informó que como los
daños no superaban el 75% del valor compra actual de mi coche (comprado 4
meses antes) no procedían a su substitución, tal y como se estipula en mi
contrato de seguro: que no me lo consideraban siniestro total. Me obligaron a
arreglarlo para poder seguir disfrutando del coche de cortesía que me
prestaron. Estoy asegurado a todo riesgo.
Cual
no fue mi sorpresa cuando fui a recoger el coche ya arreglado y pido factura
(me gusta saber lo que le han hecho). Se han gastado 14.122 € en un coche
que vale 18258,40€ (IVA incluido), o sea 77,35% del precio del coche.
Quisiera
saber si puedo aún reclamar que me cambien el vehículo por uno nuevo (me lo
entregaron ayer y hoy está de nuevo en el taller por un ruido sospechoso, lo
cubre el seguro de la reparación) y cómo es posible que exista una
diferencia tan abismal entre lo peritado y la factura final.