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Quién engaña a quién

A la hora de formalizar una póliza, intervienen dos partes, la compañía de seguros y el usuario.

Por cada parte, y antes de firmar la póliza, se supone que existe un dialogo de buenas intenciones, y cada uno expone sus razones por las que quiere firmarlo. La compañía ofrece una serie de coberturas, y el usuario paga una cantidad de dinero para estar cubierto.

EL ENGAÑO DE LA COMPAÑÍA

Por parte de la compañía de seguros no hay engaño posible, es decir, TODO lo que da o no da está "mas o menos claro" en las Condiciones Generales de la póliza, es decir, nos puede o no gustar, pero es lo que ofrece.

Sí se puede considerar como engaño que el empleado de ésta, a la hora de explicarnos las coberturas cuente todo lo bueno, pero se calle lo MALO.

Desde aquí no se va a aplaudir esta conducta habitual en TODAS las compañías, pero en cualquier caso, la culpa también es del usuario, porque está en su derecho de EXIGIR que le expliquen todos los aspectos, y de leer antes de firmar toda la letra pequeña, es decir, las Condiciones Generales. Es mas, no es solo un derecho, sino un DEBER para que luego, a la hora de la verdad, no se produzcan sobresaltos.

Otra cosa es que luego la aseguradora ponga todo tipo de excusas para pagar cuando hay un siniestro, pero eso es otra cuestión y para la que existen formas de combatirla que en otras secciones se verán.

EL ENGAÑO DEL USUARIO

Alguien puede pensar que si uno se calla determinados aspectos, o no dice toda la verdad, o se le "pasa por alto" algún detalle "sin importancia", puede ser un buen método para conseguir el objetivo final, que no es otro que pagar menos.

Esos detalles "sin importancia" casi siempre son los mismos, y aquí se van a repasar:

1.- Conductor del vehículo

El "engaño" consiste en declarar como conductor a una persona cuando en realidad va a ser otra. Es decir, se trata al final de poner a un conductor con más edad, con más años de carnet de conducir, y posiblemente con bonificaciones que tenga de otros seguros.

Esta táctica es utilizada, sobre todo, en varias circunstancias:

  • Declarar como conductor a una persona del sexo FEMENINO, ya que las mujeres pagan menos de seguros, cuando en realidad el conductor habitual del coche es de sexo masculino.
  • Declarar como conductor al padre/madre, cuando en realidad el conductor habitual va a ser el hijo. Sobre todo, esta situación se está agravando hoy en día, por la alta siniestralidad en este segmento de la población, y que conlleva o bien el alza desorbitada de los seguros o el rechazo a asegurarlos.
  • Declarar como conductor al padre/madre, poniendo al hijo como conductor esporádico cuando el conductor habitual va a ser el hijo. Esta práctica no es exactamente un engaño ya que la compañía hace pagar al usuario un plus por poner como conductor esporádico a una segunda persona. La cantidad de este plus variará dependiendo de las características de ésta segunda persona; Edad, experiencia…etc…etc…

Antídoto: Para evitar estos casos, lo primero que solicitan las compañías es el permiso de circulación del vehículo. Si el coche está puesto a nombre de una persona diferente al conductor que se va a declarar, es una señal de alarma, y si encima ese conductor es una persona mayor, o de sexo femenino, y el propietario es una persona joven, pues o bien presupuestan un precio muy elevado por el seguro, o simplemente no lo hacen. Otra vía de averiguar posibles engaños consiste en saber los vehículos que existen en casa, de tal manera que no es normal que todos estén a nombre de una misma persona, y además, a nombre de la que menor riesgo tiene.

Antídoto al "antídoto": Si alguien quiere poner como conductor a una persona en concreto, a la hora de comprar el coche, DEBE PONERLA también como propietario del mismo. Es la manera de hacer que lo irregular sea lo más legal posible. Ahora bien, hay que considerar que esta medida puede volverse al final contra el usuario, si sucede un siniestro, puesto que no hay que olvidar que el coche lo va a conducir la persona con mayor riesgo, y no la otra persona que figura en el seguro, por lo tanto la compañía se enterará del engaño, y todo esto se traducirá en PROBLEMAS a la hora de cobrar las indemnizaciones.

2.- Vehículo

Alrededor del vehículo, el engaño consiste en declarar un vehículo cuando en realidad se trata otro. Esta circunstancia se da sobre todo en un caso, y es el siguiente:

  • Declarar que se trata de la versión normal de un vehículo cuando en realidad se trata de una versión de alto riesgo. Por ejemplo, en el caso típico de declarar que se tiene un Renault Clio 1.4, cuando en realidad se tiene un Renault Clio Sport. En este caso, el Clio Sport probablemente en muchas compañías no quieran ni asegurarlo, y si lo hacen, será a un precio muy alto.

Antídoto: Las compañías, para evitar estos casos, lo primero que solicitan es el permiso de circulación del vehículo, y además de ello, la ficha técnica del vehículo. Con estos dos documentos, pero sobre todo con el último citado, se aseguran a ciencia cierta el vehículo en concreto del que se trata.

Antídoto al "antídoto": Nos reservamos la publicación de las irregularidades que se pueden hacer, ya que implicaría conductas que van mas allá de un simple engaño a una compañía aseguradora.

LA CRUDA REALIDAD

Si el usuario consigue consumar el engaño, alguien pudiera pensar que ha vencido a la compañía. Sin embargo, es conveniente echar un vistazo a esto:

La Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, establece en su artículo 10, lo siguiente:

"El tomador del seguro tiene el deber, antes de la conclusión del contrato, de declarar al asegurador, de acuerdo con el cuestionario que éste le someta, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo. Quedará exonerado de tal deber si el asegurador no le somete cuestionario o cuando, aun sometiéndoselo, se trate de circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo y que no estén comprendidas en él.

El asegurador podrá rescindir el contrato mediante declaración dirigida al tomador del seguro en el plazo de un mes, a contar del conocimiento de la reserva o inexactitud del tomador del seguro. Corresponderán al asegurador, salvo que concurra dolo o culpa grave por su parte, las primas relativas al período en curso en el momento que haga esta declaración.

Si el siniestro sobreviene antes de que el asegurador haga la declaración a la que se refiere el párrafo anterior, la prestación de éste se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiese aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo. Si medió dolo o culpa grave del tomador del seguro quedará el asegurador liberado del pago de la prestación."

Así mismo, en el articulo 11 de la citada Ley 50/1980 se dice, literalmente:

"El tomador del seguro o el asegurado deberán, durante el curso del contrato, comunicar al asegurador, tan pronto como le sea posible, todas las circunstancias que agraven el riesgo y sean de tal naturaleza que si hubieran sido conocidas por éste en el momento de la perfección del contrato no lo habría celebrado o lo habría concluido en condiciones más gravosas."

Y por último, en el artículo siguiente, es decir, el 12, se expone que:

"El asegurador puede en un plazo de dos meses a contar del día en que la agravación le ha sido declarada, proponer una modificación del contrato. En tal caso, el tomador dispone de quince días a contar desde la recepción de esta proposición para aceptarla o rechazarla. En caso de rechazo, o de silencio por parte del tomador, el asegurador puede, transcurrido dicho plazo, rescindir el contrato previa advertencia al tomador, dándole para que conteste un nuevo plazo de quince días, transcurridos los cuales y dentro de los ocho siguientes comunicará al tomador la rescisión definitiva.

El asegurador igualmente podrá rescindir el contrato comunicándolo por escrito al asegurador dentro de un mes, a partir del día en que tuvo conocimiento de la agravación del riesgo. En el caso de que el tomador del seguro o el asegurado no haya efectuado su declaración y sobreviniere un siniestro, el asegurador queda liberado de su prestación si el tomador o el asegurado ha actuado con mala fe. En otro caso, la prestación del asegurador se reducirá proporcionalmente a la diferencia entre la prima convenida y la que se hubiera aplicado de haberse conocido la verdadera entidad del riesgo."

CONCLUSIONES

  • Hay que tener en cuenta que, si el usuario engaña a su compañía:
  • En el momento en que la aseguradora tenga constancia de ello, puede rescindir el contrato.
  • Si la falsedad en los datos ha sido con mala fe:
    • Tiene derecho a quedarse con la prima no consumida.
    • Queda exonerada de pagar la indemnización si ocurre un siniestro.
  • Si no medió mala fe por parte del usuario:
    • En caso de siniestro, la compañía pagará en proporción a la cantidad que el usuario pagó de seguro con respecto a lo que en realidad tenía que haber pagado.

Por ello, si por la cabeza de alguien aparece la idea de mentir a la compañía, hay que saber que en realidad es a sí mismo a quien se está engañando.

Ejemplo de "autoengaño"

Se da el caso de que una persona, con el carnet recién sacado, con pocos años de edad, se compra un vehículo y va a asegurarlo; se encuentra con que la compañía aseguradora le pide una cantidad desorbitada, y que en muchos casos, no es posible de asumir por el interesado.

Como no está dispuesto a ello, utiliza a su padre/madre como "tapadera", de tal modo que pone el seguro a nombre de ellos, y él se autoexcluye del seguro.

Llegados a este punto, hay que tener en cuenta todos estos aspectos:

Para que el engaño sea completo, nuestro usuario debe saber que el coche no lo podrá matricular poner a su nombre, ya que a la hora de hacer el seguro la compañía no va a aceptar hacer un seguro a nombre del padre siendo el propietario el hijo, porque el engaño es demasiado evidente.

Si la aseguradora acepta hacer el seguro, el usuario debe asumir que la compañía ya sabe que le está engañando. Como consecuencia, debe saber esa persona que si pasa algo no va a recibir ni un solo euro, porque la compañía utilizará el principio de mala fe al firmar el contrato.

Un paso más en esta suposición es aceptar que la compañía da por bueno el seguro: es decir, ha sido engañada por el usuario. Es decir, en la póliza figura un conductor con bonificación, y el verdadero usuario no aparece.

Siguiendo con la suposición, un día ocurrirá un accidente. Para mayor desgracia se producirán daños materiales a otro vehículo y daños físicos a otra persona (desafortunadamente, esto está a la orden del día). En tal caso:

  • La compañía no pagará ni un solo euro de nuestro vehículo, pues volverá a aplicar el principio de mala fe.
  • El usuario tendrá que pagar TODOS los gastos por los daños materiales y personales causados (que pueden ser 6.000 euros, o varias decenas...).

Por último, también puede ocurrir que, con el seguro en estas condiciones, no pase absolutamente nada, es decir, que no ocurra ningún siniestro durante la vigencia del seguro. En tal caso, esa persona se habrá ahorrado una cierta cantidad de dinero, y, en principio, habrá hecho una buena operación. Pero llevando este razonamiento al extremo, la deducción lógica sería no hacer ningún tipo de seguro, porque así si que nos ahorraremos TODO el dinero. Esto, como es lógico, es una insensatez, además de ser algo ilegal.

Para todas las dudas y consultas que tengas sobre el seguro de tu coche o moto, contáctanos a través del correo [email protected]

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