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Hay pocos coches cuyo diseño se pueda calificar como el de un clásico
nada más salir al mercado. Ese es el caso del Alfa Romeo SZ. Que
conste que estamos hablando del SZ más moderno no del anterior. El SZ
es una combinación de dos de las empresas italianas con más solera,
Alfa, buscando quitarse la imagen de coche poco fiable y Zagato, la
compañía milanesa que intentaba gradualmente "escaparse"
de su imagen de diseñadora de coches "exóticos" hacia el
diseño más industrial. Todo esto hizo posible la aparición del SZ (Sprint
Zagato) y el RZ (Roadster Zagato). Con este SZ se pretendía hacer un
coche que despertara emociones. Y ¡vaya si lo consiguieron! Les salió
un coche redondo. Lástima que las ventas no acompañaran, pero la
primera piedra estaba plantada.
El "Experimental Sportscar - 3.0 litre" se presentó en
el Salón de Génova como un prototipo de Zagato pero el diseño fe
este fue de todo menos sencillo. Se le preguntó a tres equipos
distintos (Walter da Silva y Alberto Bertelli, del centro de Alfa
Romero, Mario Maioli y Robert Opron, diseñador del SM y del Renault
Fuego, estos pretenecientes al grupo FIAT). Por desgracia, el diseño
de Zagato se descartó y se adoptaron los trazos originales del centro
de FIAT. El SZ se diseñó en un breve espacio de tiempo, para lo que
se estila normalmente, 19 meses.
Zagato sólo realizo pequeñas contribuciones (retoques en el
frontal y en la zaga), pero la ilustre Z aparece en ambos laterales
del ES-30. Comentarios acerca de la "rareza" del coche,
animaron a Alfa Romeo a sacar una producción limitada de 1000
unidades de este coche (al final se hicieron 1035, 289 en el 90 y 736
en el 91), y se le pasó a llamar SZ.
Sólo se disponía de una gama de colores a elegir, rojo de puertas
para abajo (Rosso Alfa) y y el techo gris oscuro. La única excepción
fue la de Adrea Zagato, cuyo coche era completamente negro. La
carrocería era de resina reforzada con fibra de vidrio, unida a un
chasis de acero con adhesivos especiales preparados para dar un alto
grado de rigidez torsional al conjunto. El resultado fue cuanto menos
impactante y la prensa italiana lo calidicó como "Il mostro".
No había término medio, o se le amaba o se le odiaba, nada de
indiferencia. Zagato fue el encargado de ensamblar los coches.
El apartado mecánico fue una colaboración entre Alfa Romeo y Alfa
Racing (la división de competición de Alfa) que conjugaron lo mejor
de cada uno para lograr una manejabilidad y unas prestaciones difíciles
de encontrar en coches de su época. Se hicieron 3 prototipos basados
en el chasis del 75 que corría en la WTC (World Touring Championship).
Su motor era similar al del 75 America 3.0 V6, con los cilindros en
V de 60º, 2 válvulas por cilindro... Se le añadió radiador de
aceite, unos colectores de escape más anchos... Inyección y
encendido estaban controlados por una centralita Bosch Motronic ML 4.1
y sensor de detonación.
Este motor conseguía 210 CV a 6200 RPM con un par máximo de 25
mkg (aunque en realidad solía dar bastante más) con una curva de par
muy plana desde las 4500 RPM. La velocidad máxima oficial era de 245
km/h, su aceleración (con dos personas y 50 kg en el maletero) era de
7 segundos y el kilómetro desde parado lo hacía en 24,7 segundos.
Las
suspensiones delanteras y traseras provenían de la competición.
Concretamente del Alfa 75 de grupo A / IMSA con rótulas uniball. El
esquema Transaxle con motor delantero y caja de cambio y diferenciales
traseros y puente De Dion conseguían un equilibrio y estabilidad
excepcional. Esto provocaba un comportamiento muy neutro en casi todas
las ocasiones.
Los ejes soportaban un peso de 539 kg en su parte delantera y 501
kg en su parte trasera, pero soprendentemente era más pesado que un
75 kg de serie (10 kilos). Su altura era de 1,3 m., su anchura de 1,76
m. y su longitud de 4,06 m.
Y aquí viene la sorpresa.... Suspensión regulable (sí, como los
Citröen aunque no exactamente iguales, más bien no se parecían en
nada). Pulsando un boton, la altura de la carrocería se elevaba 50
mm. Cuando no estaba elevado, altura libre al suelo era de 80 mm. Eso
combinado con esa suspensión y los neumáticos P Zero asimétricos
conferían al SZ la capacidad de aguantar más de 1 G en curvas
(oficialmente 1,1 y más de un conductor ha conseguido 1,4 G).
El SZ es un ejemplo de tecnología de toda la vida a su máximo
nivel. No es un escaparate tecnológico sino más bien el intento de
llevar un coche de competición puro y duro a la calle. El Monstruo
consiguió lo que pretendía, impulsar la imagen de Alfa Romeo.
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