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La Supersport por excelencia La verdad es que siempre he tenido bastante claro que la Yamaha R-6 es la deportiva de la categoría de los 600 cc más radical y eficaz que existe. No obstante parecía que los señores de Honda se empeñaban en llevarme la contraria ganando campeonato tras campeonato del Mundial de Supersport. Pero una cosa es la moto oficial que corre preparada por el equipo Ten Kate-Honda, y otra bastante diferente la moto que te puedes comprar en el concesionario. Hoy he probado la última versión de la 600 más deportiva de la firma de los tres diapasones, a la que introdujo unos suaves retoques en el 2010 (la anterior remodelación fue en el 2008) para que se muestre mas silenciosa y educada cuando la usas por la calle.
Un poco de Historia
Es muy posible que muchos de vosotros penséis que hoy en día la
batalla por la supremacía entre las motos superdeportivas que llegó
a su esplendor total en esta última década, hoy no tiene sentido. Y
tenéis razón. ¿Donde
Yamaha comenzó, con su saga de YZF-R, la guerra de motos deportivas ultrarradicales y es posible que muchos modelos de esta marca, y de otras marcas, hayan sido o sean demasiado especializados para un uso normal en carretera. Pero también es verdad que gracias a ellos la tecnología más avanzada ha llegado hasta nosotros, volviendo las motos más eficaces, divertidas y hasta más seguras. La R6 desde su lanzamiento ha sido, sin duda, una moto que ha marcado tendencias entre las deportivas más radicales. En su versión 2005 fue la primera supersport en incorporar una petaca compacta en posición central bajo el motor con un silenciador muy corto y pequeño. Como ironía del destino te diré que uno de los cambios más relevantes que incorpora este modelo 2010, es una nueva cola de escape algo más larga para silenciarla y suavizar algo su respuesta.
Pura adrenalina Su aspecto no engaña a nadie, es una moto pequeña, compacta y afilada como una navaja de afeitar, con un motor de cuatro cilindros en línea de carrera ultracorta que aúlla como un lobo por encima de las 15.000 rpm. En este modelo Yamaha declara una potencia máxima de 124 CV a 14.500 rpm, que son 5 CV menos que en la versión anterior. El motivo es que dicen haber trabajado en el sistema de inyección y en el mapa del encendido para “engordar” su curva de potencia en la gama media-alta de revoluciones, que a la postre viene a ser la que más se utiliza, a costa de perder arriba esa media decena de caballos.
En cuanto al bastidor este sigue siendo el mismo del 2008, un doble
viga de aluminio como ellos dicen de “rigidez controlada” basado en
profundos estudios para aumentar o disminuir la rigidez del bastidor
en diferentes secciones.
La verdad es que estos cambios estructurales personalmente en carretera no soy capaz de apreciarlos, pero tuve la oportunidad de rodar una jornada en el circuito de Jerez, gracias a la amabilidad de Jose Luis Cardoso y su Escuela de Conducción y ahí sí tuve ocasión de comprobar las bondades de este chasis, luego te sigo contando. E cuanto a los frenos utiliza el mismo equipo “todo radial” de antes, pinzas de cuatro pistones monobloque radiales de la marca y bomba radial, con discos de 310 mm delante y 220 mm atrás. La verdad es que en este campo hace tiempo que parece que no se avanza mucho, pero es que lo que hay funciona muy bien.
Nos vamos de paseo. ¿Paseo? ¡No, gracias!
Es una moto pequeña, estrecha, compacta y muy ligera, 189 con su deposito de 17 litros de gasolina a rebosar, eso es unos 170 Kg. en vació y se nota cuando la movemos en parado o la subimos por la rampa del remolque para llevarla a un circuito. También lo noto en carretera abierta o callejeando por ciudad. La posición de conducción resulta un poco forzada para el día a día, pero perfecta para una conducción deportiva. El manillar ligeramente bajo, el trasero elevado, las estriberas altas y retrasadas, están pidiendo a gritos una conducción al ataque. La he utilizado por mis carreteras de curvas habituales, y… ¿Qué quieres que te diga? Es una delicia y una maravilla, una moto que te hace sentir como un auténtico piloto de carreras. Es superligera, cambia de dirección con sólo pensarlo, es noble, se sujeta que da gusto y a la frenada no le puedo poner ninguna pega. Además viene equipada con el embrague antirrobote, que funciona fenomenal y te permite servirte sin miedo del motor en reducciones al límite y nunca te rebotará la rueda trasera (este tipo de conducción solo te la recomiendo en circuito). Circulando, donde mejor se comporta es en carreteras viradas de buen asfalto, si el firme está en mal estado es un poco brusca y seca al pasar por baches, pero si nos apetece podemos perder el tiempo en ablandar y regular las suspensiones.
Doy una o dos vueltas con prudencia para calentar los neumáticos y tomar el pulso a la moto. Desde el primer momento me transmite ese tacto deportivo, directo, sin holguras, en perpetuo estado de atención dispuesta a salir disparada en cuanto se lo solicite. Me voy animando y la moto es una delicia, me tengo que acostumbrar al motor, pues me permite estirarlo por encima de las 15.000 si lo necesito para ahorrarme un cambio de marchas y su consiguiente reducción. Por ejemplo, como va un poco larga de desarrollo con el cambio de serie, final de recta de meta lo hacia en 2ª, pues bien la estiraba hasta el siguiente viraje, Michelin, que también es de segunda y me ahorraba cambiar a 3ª y volver a quitarla. En el trazado andaluz se encontraba como pez en el agua, se mueve con sorprendente facilidad en los virajes cerrados y enlazados como el de izquierdas en bajada después de Michelin. Luego vas empalmando marchas hasta llegar al de Sito Pons que lo dibuja como con un tiralíneas. Llegas a la frenada de Dry Sack y ahí si note que se aligeraba mucho el tren trasero, pero en parte es por mi culpa porque apenas toco el freno de atrás. Quito tres marchas justo antes de dirigir la moto hacia el ápice del viraje y ¡nada, ni un rebote en la rueda trasera! Va perfecta. Y en las rapidísimas curvas de Criville y Ferrari, la sensación de confianza es enorme.
A modo de conclusión te diré que esta Yamaha YZF-R6 en mi opinión,
sigue siendo una de las supersport más
Pero si te gusta la conducción deportiva, hacer cursillos de conducción o tandas libres en circuito, esta R6 es un arma letal, y además encontrarás montones de accesorios en la industria auxiliar para poder mejorarla todavía un poco más. Mira, personalmente lo primero que pondría es un sistema de cambio semiautomático, de esos que no tienes que tocar el embrague ni cortar gas para subir de marcha, en circuito para mi se ha convertido ya en un accesorio del que no puedo prescindir.
Lo +: - Su carácter y tacto de moto de carreras. Lo -: - El motor sigue siendo puntiagudo.
Prueba y Redacción: Mariano Urdin
Fotografías: David Clares
Equipamiento probador: - Mono: Danrow - Guantes: RS Taichi Carbono - Botas: Puma |
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