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Nos ponemos en marcha

 Estéticamente es muy diferente a la anterior y sobre gustos no hay nada escrito, parece que ha “engordado” un poco, pero conserva ese aire de familia tan característico en las R1 desde su ya lejano lanzamiento. Al subirte en ella notas que es una moto alta, moderna de diseño, con todos los mandos muy bien ubicados. Y al arrancarla aprecias al primer golpe de gas el poderío del motor, sube y baja de vueltas con mucha rapidez, se le advierte enérgico y vibra muy poco.

 

yamaha yzf r1

 

Lo que han estado persiguiendo los ingenieros de Yamaha lo han encontrado en esta especial configuración. Tiene un tacto que enhebra bien desde abajo, está lleno a medio régimen y se estira correctamente arriba, aunque esto no es lo mejor de la moto; lo mejor es como lo hace. No puedo evitar caer en el tópico, pero me recuerda enormemente a un motor de cuatro cilindros en V y como en estos, su bramido también es ronco y grave.

 

En carretera abierta me ha sorprendido y entusiasmado esta R1, es sin duda la mejor de la saga, destaca por una estabilidad a toda prueba, frena de modo superlativo y dispone de una endemoniada capacidad de aceleración y tracción desde cualquier régimen con cero vibraciones. Debido a la bondad de su motor el desarrollo es bastante largo, pero aun así no tiene problemas para regalarnos gloriosas levantadas de rueda en segunda cuando abrimos gas sin contemplaciones y en esta marcha es capaz de llegar a 190 km/h de marcador. La verdad es que circular por carretera con esta moto (o con cualquiera de sus rivales) es una provocación constante entre la pasión y la razón. Personalmente me he fabricado una pegatina que pongo en el cuadro de instrumentos, que me recuerda mis puntos de carné y el importe de las multas y eso me hace mantener la calma.

 

yamaha yzf r1 En circuito fue donde disfrute de verdad y exploré con minuciosidad las posibilidades de esta nueva R1. Fue nada menos que en el nuevo y espectacular trazado de Motorland en Acañiz, allí pude comparar la YZF R1 con otras motos, incluso medianamente preparadas y no desentonaba nada, sino más bien todo lo contrario. Me gustó mucho su motor y la manera de entregar la potencia, existe una gran conexión entre el mando del gas y la rueda trasera, responde con mucha energía sin necesidad de ir alto de revoluciones, incluso te diría que puedes hacer algunos virajes del circuito en una marcha más que sus rivales. Tracciona siempre, la rueda trasera empuja sin descanso y el puño derecho parece tener constantemente el control de la situación. Me gustó el aplomo del tren delantero y eso que los neumáticos que llevaba ya no estaban en su mejor momento, pero esto es otra de las ventajas de este motor, que salvando las distancias y según dicen, conserva mejor la vida del neumático y su tacto te permite dosificar mejor los caballos que llegan a la rueda.

 

Por otra parte el selector y el cambio funcionan fenomenal, pero no entiendo como en motos de este tipo no vienen equipadas ya de serie con el sistema semi-automático que permite subir de marcha sin tocar el embrague ni cortar gas. Es algo barato (lo hay disponible en el kit que comercializa Yamaha) y que se agradece de verdad pilotando en circuito. El amortiguador trasero se comporta bien pero empieza a desfallecer un poco pronto, tal vez sea porque se sobrecalienta con los colectores de escape que pasan cerca de él en su camino hasta la salida debajo del colín.

 

Y ya para solventar de una vez por todas, el espinoso asunto de si es mejor o peor moto que su antecesora, te diré que la R1 del ’08 era una moto magnifica, pero en contra de lo que podía pensar a primeros de año, esta me parece mejor y técnicamente ha avanzado uno o varios pasos, y su comportamiento en carretera abierta es sencillamente la mejor de la saga.

 

Para rodar en circuito y sentirte como un piloto de Moto GP, simplemente tienes que montar unos buenos neumáticos, unos silenciosos de carbono que la quitan mucho peso y justo del lugar adecuado, además de ganar algún que otro caballo. Y para rizar el rizo una buena inversión seria ponerle un amortiguador Öhlins por ejemplo, luego te esmeras un poco en la puesta a punto y a concentrarte en pilotar. Seguro que marcarás tiempos punteros.

 

Y esto no solo lo digo yo… pregúntaselo si quieres a Valentino, a Jorge o a Ben y ellos te dejarán claro que este modelo no es ni mucho menos un fracaso, sino más bien todo lo contrario.

 

Marzo 2010

Prueba y Redacción: Mariano Urdín

Fotografía: Paloma Soria