Prueba YAMAHA X MAX 250

CÓMO GANAR A UN LIDER

El X-Max 250 fue durante el 2009 el scooter de más de 125cc más vendido de nuestro mercado. ¿Qué hay que hacer para vencerle? Fácil: Un nuevo X-Max 250 mejor que el anterior.

 

El problema es que esto sólo puede hacerlo Yamaha, lógicamente. Pero como lo saben y quieren seguir siendo líderes del mercado en este segmento se han dado prisa y antes de que a este gran scooter “ se le pase el arroz” ya tienen modelo nuevo en la calle. Partiendo de la mecánica del anterior y con pocos cambios en este apartado, una nueva carrocería, con un look mucho más moderno y algunos retoques menores, el nuevo X-Max 250 está listo para ser uno de los scooters más vendidos de nuestro mercado durante unos cuantos años más. Para ello, básicamente, se ha pretendido reforzar su imagen elegante y deportiva y qué mejor forma de conseguirlo que “copiando” las líneas e imagen de su hermano mayor, el T-Max, grandísimo éxito de ventas de la marca y, hoy por hoy, paradigma de la imagen deportiva en un scooter.

yamaha x max 250Se ha presentado al mismo tiempo que su hermano menor, el X-Max 125 y de hecho, en Yamaha, prácticamente lo consideran dos versiones del mismo vehículo. Prueba de ello es que ambos son idénticos en medidas, ruedas, frenos, carrocería...todo menos el motor. De hecho, no es fácil diferenciarlos a simple vista, por que además no indican su cilindrada en ningún sitio: Sólo si te estudias muy bien las fotos, mirando los cárteres del motor serás capaz de diferenciarlos. O bien, mirando el cuentarrevoluciones: hay casi 2000 rpm más en el 125cc, como es lógico. Pero hasta el escape, con distintos anclajes y  distinto colector se ha diseñado con una forma muy similar.

La nueva carrocería es mucho más afilada, lo que le da mayor imagen deportiva y dinámica. No sólo el frontal, si no que visto de lado o desde detrás puedes ver que conserva la imagen del anterior X-Max, eso si, “adelgazado” en todas sus líneas. Pero sólo es imagen, ya que en realidad no pesa menos y, de hecho, es más alto de asiento que el anterior. El nuevo frontal ha recibido una de las mejoras más importantes de esta versión, perdiendo aquella cúpula y cuadro de relojes sobre el manillar (como un scooter básico) en favor de una pantalla solidaria al escudo frontal, fija, con el cuadro también fijo. Puede parecer un cambio menor, pero date cuenta que en un vehículo de dos ruedas esto supone aligerar el peso directo sobre el tren delantero, y más importante aún: aislar la dirección del “efecto vela” que la pantalla hace. Y esto, importante en el 125 lo es más en el 250 por sus mayores prestaciones.

El asiento es nuevo, con un ribete rojo y una chapa metálica detrás con el nombre de la marca. Es cómodo, muy grande y más que suficiente para dos ocupantes. Bajo el siguen cabiendo dos cascos integrales y sobra hueco. Y hablando de huecos, el de la guantera frente al piloto ha crecido y ahora es más útil, con menos fondo, pero más accesible para coger cualquier cosa que eches dentro. En la cerradura de contacto se aprecia otro de esos detalles que hacen del X-Max uno de los scooters más cuidado del mercado: un protector de plástico bajo él impide que el uso de llaveros de material duro acabe rayando la pintura.

Se ha trabajado en las suspensiones, se ha trabajado en el chasis y en algunos puntos del motor. En la presentación se hablaba de “600 puntos de mejora”, aunque muchos de estos puntos son invisibles para el usuario, ya que afectan a la fabricación, refuerzos, cambios de tornillos o grapas...cosas que, en el fondo, mejoran la calidad general, aunque no los veas.

¿Y CUANTO HA GANADO?

Sólo hay una diferencia de 7 kilos entre este 250 y su hermano de 125, lo que te puede dar una idea de sus prestaciones. Si el 125 ya andaba bien, este 250cc es uno de los más rápidos de su categoría y además, uno de los más suaves  en cuanto a su funcionamiento. Hasta en eso se parece al 125cc.

yamaha x max 250Pero nada más darle al botón de arranque hay diferencias notables. El sonido es más ronco, y en cuanto tras un poco del gas, el motor de 250cc, con bastante más par motor mueve al X-Max con bastante más energía. No es brusco, ni mucho menos. De hecho, un desarrollo de transmisión largo hace que desde parado, a comparación con otros 250cc parezca algo perezoso, pero es algo que él sólo arregla pasados muy pocos metros, pues en cuanto el motor entra en zona de par empuja con decisión, con firmeza y sin saltos, vibraciones o titubeos. Es ágil e incluso a muy baja velocidad se muestra noble y es fácil maniobrar con él. En la ciudad es fácil colarse con él por cualquier sitio, ya que gira bien y no es demasiado “mamotreto”. En la carretera, desde luego, las diferencias con el 125cc son más notables, con una velocidad de crucero muy superior, capacidad de acelerar para adelantar sin titubeos y sólo si eres muy “quemado”, tienes mucha prisa o te gusta “saltar radares” podrás quejarte, ya que supera, con creces, los 140Km/h en el marcador. Pero sobre todo, si algo marca de verdad el “carácter” de este X-Max es la suavidad con lo que ocurre todo, la dulzura de su funcionamiento, de todos sus mandos, del motor...de todo el scooter, hasta apretando el ritmo hasta arriba. 

yamaha x max 250La parte ciclo es la misma que en el 125cc y la verdad, va muy bien...lo que te da una idea de lo sobrado que va, en este aspecto el 125. Es un scooter que da confianza a la hora de tumbar. Las nuevas suspensiones siguen la tónica, en cuanto a reglajes habitual en los scooters de ciertas aspiraciones sport: son más bien duras, sin llegar a “incomodidades”. Esto hace que se transmita bien al conductor lo que pasa bajo las ruedas del X-Max y si percibes que lo que hay es agarre y buen asfalto permite tumbar a placer hasta dar con los soportes del caballete, que no es precisamente poco tumbar. Los frenos están a nivel, detienen al X-Max sin problemas y se tiene tacto en la maneta como para dosificar la frenada a tu gusto. Son los mismos frenos que en el X-Max 125, de hecho,  pero en este caso si que, cuando te da por ir deprisa como permite el motor y el chasis, si que sería de agradecer un segundo disco delantero o algo más de mordiente en el tren delantero. A ver si me explico: no frena mal, ni necesita urgentemente más frenos, pero estaría muy bien tener un tacto más directo, más sport, en definitiva, un tacto más firme en la maneta.

Y una vez parado, a la hora de aparcar, y como debe ser en un scooter de esta categoría, puedes elegir entre la pata de cabra lateral, con desconexión del motor (nada de esos terribles muelles de retorno automático en cuanto levantas el scooter, terror de espinillas y causa de scooters rebozados por el suelo) o su caballete central, de fácil uso. Lástima de freno de aparcamiento, algo que va desapareciendo de casi todos los scooters y que sólo conservan los “altísimos de gama”, tipo T-Max o Burgman 650 y que ayuda mucho, a la hora de parar en cuesta y soltar las manos del manillar, por ejemplo, para darle al botón del mando del garaje.



A favor

- Prestaciones

- Suavidad de marcha

- Línea deportiva acertada

- Capacidad de carga bajo el asiento

En contra

- Freno delantero

- Falta freno de aparcamiento

- Sin diferencias con el 125

Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing”
Fotos: Miguel Méndez
Junio 2010

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