|
||||||||||||||||
|
Difícil tarea Desde luego a la nueva Yamaha FZ8 no la han encomendado una misión nada fácil. Tiene que competir en el segmento más importante y reñido del momento, donde pelean rivales de todas las marcas y de mucha consideración. Entre ellas esta la Kawasaki Z 750, la moto más vendida en estos tres últimos años. Yamaha con esta FZ8 no se ha andado por las ramas y ha decidido atacar con las mismas armas que lo hizo en su día el actual líder de la categoría. “El truco” o mejor dicho, vista comercial que ha tenido Kawasaki y que le ha funcionado extraordinariamente bien, ha sido ofrecer una “siete y medio”, con una envoltura francamente atractiva, a precio de una “seiscientos”. Desde el punto de vista del usuario, esta Z 750 es un chollo, te dan un poco mas de motor, un poco más de potencia, una respuesta más inmediata a bajo y medio régimen gracias a su mayor cilindrada, en definitiva un poco más de moto y todo al mismo precio o incluso algo más barato que sus competidoras de menor cilindrada. No me extraña su éxito. Yamaha por su parte con la FZ8 quiere ganar la partida por la mano y con las cartas marcadas, dice que es una 800, pero en realidad es una 779 cc. Y como la Kawasaki, pretende jugar en la liga de las 600. Por tamaño y facilidad de conducción puede hacerlo, pero tiene un inconveniente que para esta categoría puede ser grave, cuesta unos 1.500 euros más que sus competidoras. Veremos si este escollo es insalvable. Cómo es
El bastidor es el de la FZ1, un doble viga muy compacto de aluminio, con un largo y reforzado basculante del mismo material que le da un aspecto más elitista y exclusivo que la mayoría de sus competidoras. Para no disparar más arriba su precio, las suspensiones son relativamente sencillas, lleva una horquilla invertida sin regulación de 43 mm y un monoamortiguador trasero que gracias a un sistema de bieletas tiene 130 mm de recorrido y progresividad variable. El equipo de frenos como en la FZ1 lo componen dos discos delanteros de 310 mm con pinzas monobloque de cuatro pistones y un disco trasero de 247 mm con pinza de simple pistón. Una cara nueva
En definitiva, la estética de la FZ8, sin ser la más espectacular de la categoría, es novedosa y me parece acertada. Y ya sin muchos más preámbulos vamos a lo que nos interesa, ¿Cómo va y como se comporta esta FZ8? No hace ascos a nada El asiento es estrecho, bien acoplado al depósito de combustible lo que favorece el que podamos llegar con los dos pies al suelo. El triangulo formado por el manillar, asiento y estriberas resulta acertado para una utilización diaria y polivalente, pero tampoco le sienta mal practicar de vez en cuando una conducción más divertida.
Si la comparo con su hermana pequeña que pertenece a la misma categoría (la FZ6), la siento más grande y por supuesto algo más pesada pero en marcha apenas se nota y se conduce prácticamente igual de fácil. La postura de conducción es cómoda y te puedes mover bien encima de la moto, hay espacio y me siento a gusto. Por tacto y posición me transmite algo que personalmente me gusta mucho y me da confianza: noto con claridad lo que pasa en la rueda delantera, como pisa y me advierte del agarre disponible en cada situación. En autopista, como buena naked, estás expuesto al azote del viento, pero tal vez se lleva mejor que en otras naked, pues te puedes agachar y acoplarte bien a sus formas y esconderte levemente tras la pequeña capilla del cuadro de instrumentos. En ciudad se maneja muy bien, tiene buen ángulo de giro y puedes dar la vuelta en poco espacio. Además resulta ligera, manejable y el motor ayuda mucho, tirando con suavidad y sin vacilaciones desde apenas 3.000 revoluciones. Me voy a carretera abierta. El motor es agradable. No rebosa potencia a raudales, pero es superior a todos los de su categoría y responde tan bien y la curva de potencia es tan progresiva, que me parece que va incluso corta de desarrollo. La respuesta al puño de gas y su conexión con la rueda es muy directa, para mi gusto puede que hasta un poco brusca, me gustaría que fuera algo más amortiguada, ¡ojo, sin holguras! pero un pelín más suave. Al igual que el cambio, lo noto algo más ruidoso de lo que esperaba y con un tacto ligeramente más áspero que los mejores de la competencia. Pero insisto, en conjunto el motor funciona muy bien y resulta muy equilibrado, no vibra nada y su respuesta es instantánea.
Te puedes dar un buen hartón de curvas practicando una conducción decididamente deportiva y pasaras una mañana muy divertida, con una vigor que te sorprenderá y como es noble y fácil de llevar no te exige demasiado físicamente. La FZ8 está dispuesta a colaborar con agrado y complacerte en ese campo, sin ser una deportiva pura, se muestra voluntariosa y eficaz. Conclusión
27 de Septiembre de 2010 |
|||||||||||||||