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MINI R6 SIN CARNET Las 125 deportivas han sido, tradicionalmente, impulsadas por potentísimos, apretadísimos y bastante delicados motores de 2 tiempos que hace ya más de 10 años rebasaban la frontera de los 30 caballos. Estamos hablando de la época dorada del segmento con modelos como la Gilera SP 01-02, Honda NSR, Cagiva Mito o la Aprilia RS 125 entre otras. Las únicas supervivientes de esos tiempos son las dos últimas italianas, aunque convenientemente actualizadas sobre todo en lo que hay emisiones de motor se refiere, lo que redunda en una de reducción de la potencia. Buena muestra de ello es que de serie ninguna rebasa actualmente esa treintena de caballos que hacían las delicias de los “teenagers” y fomentaron disputadísimas copas monomarca con motos prácticamente de serie.
La corrección política actual ha obligado desde hace ya tiempo a un giro en el concepto que se tenía como deportiva de esta cilindrada, pero además llegó el fenómeno de la convalidación que terminó de instaurar estos cambios que, fundamentalmente, se centraban en el motor. Los 2 tiempos, potentes y simples pero gastonas y con un alto nivel de emisiones (aunque sobre esto habría mucho que discutir…) han dado paso a toda una nueva generación de pequeños modelos deportivos, o más bien sport, que usan motores de válvulas. Como sabrás, el límite de potencia para el inmenso campo de usuarios de carnet convalidado (o sea, el de coche con más de tres años de experiencia) es de 15 caballos, lo que permitía desarrollar modelos con motores de cuatro tiempos provenientes de modelos urbanos sin rebasar el límite. Además, esto tiene el beneficioso efecto colateral de no obligar a instalar partes ciclo (chasis, suspensiones, frenos, etc.) tan desarrollados, exquisitos y caros como aquellas potentes 125 de antaño y, por lo tanto, son mucho más baratos. Es decir, mientras las 2T montaban bastidores doble viga de aluminio, discos sobredimensionados, horquillas invertidas, etc., muchas de las recientes 125 consideradas deportivas, con sus suaves y progresivos motores, pueden conformarse con chasís mucho más simples, un pequeño disco delantero y amortiguaciones “normalitas”. Todo esto logra una contención de precios que, a su vez, logra que el segmento sea más popular.
Pero faltaba algo. La nueva generación usuarios buscaba un verdadero modelo deportivo de cuatro tiempos que no existía en el sector… hasta el momento. Los más jóvenes querían una réplica más o menos real de las súper deportivas de gran cilindrada para introducirse en el mundo de la moto “racing”, mientras muchos usuarios convalidados ya adultos, que durante toda su vida han querido sacarse el carnet de moto pero no han podido, llevan años enamorados de un modelo de este tipo sin poder acceder a él y el mercado no les ofrecía nada de nueva generación. Y aquí Yamaha ha tenido una idea genial, aunque relativamente arriesgada: desarrollar un motor de cuatro tiempos que marque una nueva frontera en el segmento de las 125 tanto en potencia como en funcionamiento y rendimiento general. Esto supone una inversión considerable puesto que exige desarrollar un modelo acorde con el nuevo motor, con buenos componentes que, al final, suben el precio final de un producto que tendrá que luchar contra una competencia más barata. Y todos tenemos claro que el segmento de las 125, sobre todo actualmente en que gran parte de los usuarios no son especializados, es un detalle fundamental.
Enero 2009 Prueba y Redacción: David Garcia de Navarrete
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