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COMO EL GUADIANA Frente a modelos de la marca que tienen una continuidad anual durante años, el caso de las XJ es bastante peculiar. Siempre que aparecido uno, como has podido leer en el anterior repaso histórico, han sido bien recibidas por el mercado. No obstante, entre modelo y modelo pasan varios lustros. La verdad es que desde hace varias temporadas la FZ cumplía perfectamente el papel de naked polivalente urbana-sport, pero como la competencia aprieta de lo lindo, lo cierto es que quizá este modelo tiene carácter de motor algo puntiagudo y una estética un punto agresiva, que es la delicia de muchos pero quizá demasiado para una parte de los usuarios que, básicamente, buscan una moto urbana para usar todos los días y de carácter muy tranquilo. Aquí es donde encaja perfectamente la nueva XJ que es la rival natural de los más o menos recientes modelos que la industria motociclista mundial tienen el mercado: Suzuki Gladius 650, Kawasaki ER6, Honda CBF 600, e incluso la particular, pero sorprendentemente efectiva a todos los niveles Aprilia Mana 850. Entre bicilíndricas y tetracilíndricas- y no metemos a más modelos que lindan con el terreno natural de esta Yamaha ( Triumph Street Triple 675 o BMW F800R, un punto más deportivas, o Kawasaki Z750, la “primísima” Yamaha FZ o Fazer, Suzuki Bandit 650, etc, etc.)- porque podríamos crear un grupo realmente numeroso y con una calidad media como jamás ha visto el mercado. Y aquí es donde ha llegado la Yamaha a continuar con una tradición ancestral y demostrar que la familia XJ aún sigue viva y dispuesta a dar mucha guerra. Como puede ver en las fotos, es un modelo de concepción muy simple pero que cuando tienes la porque ha de probarla compruebas que también muy efectiva. Su estética se queda en el exacto punto medio entre la naked deportiva FZ y la antigua Diversion. La verdad es que si yo fuera diseñador de Yamaha también pensaría que si unas líneas básicas han funcionado durante casi 30 años, hay que modificarlas lo menos posible para que sigan teniendo ese atractivo intemporal. Sólo modernizar y estilizar un poco su silueta y cambiar detalles como las ópticas, que a mediados de los 90 aún era redonda en la versión naked y cuadrada en la semi carenada. Ah, porque por supuesto esta nueva XJ también cuenta con una versión con protección frontal que, aquí sí, se ha denominado Diversion. Sigamos. Su motor se hereda, como en el caso de las Fazer, de la súper sport R6. Con el excelente rendimiento que ha dado a lo largo de los últimos años este tetra cilíndrico de 16 válvulas, refrigerado por agua, ejes de cambios superpuestos y otras lindezas técnicas hasta hace poco reservadas sólo para motos deportivas de gama alta, era casi “obligatorio” recurrir él porque la mitad de las metas buscadas ya estaban conseguidas. Es decir: economía de fabricación y mantenimiento, robustez, fiabilidad, compacidad, etcétera. Por cierto, y hablando de esta figura estilizada y la búsqueda de manejabilidad en cualquier circunstancia, pero sobre todo en ciudad, un detalle que salta a la vista y que supone un avance fundamental respecto a otros modelos es la situación y el diseño del escape. Frente a los sistemas convencionales situados en un lateral que vimos en antiguas generaciones, o las dos terminales situadas debajo del colín al estilo de las deportivas que exhibe la FZ-Fazer, aquí se ha optado por las últimas tendencias que provienen del diseño originariamente utilizado en las Buell. Es decir, con el silencioso colocado bajo el motor que consigue un excelente centrado de masas y una contención evidente en la anchura de toda la moto, especialmente de la parte trasera. Una grandísima ventaja a la hora de moverte en medio de un atasco.
Junio 2009 |
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