|
|
|
|
"DE TAL PALO…"
De tal palo tal astilla. Esta frase popular viene a decir que
cualquier cosa o persona tiene una poderosa influencia de aquello
que le ha precedido. Un hijo se parecerá a su padre, un alumno
tendrá el comportamiento que le ha inculcado su maestro y, en
nuestro caso, una moto que desciende de otra heredará gran parte de
sus características. Pocas veces esto ha sido tan cierto como en
esta nueva versión de la mítica Ténéré (así, como lo lees, con todas
las vocales acentuadas), una de las precursoras y una de las mejores
representantes de aquella primera generación de motos trail, símbolo
como pocas de la influencia que tuvieron en el mercado los grandes
rallyes africanos a finales de los 80 y primeros 90. Por supuesto,
sobre todo nos estamos refiriendo al legendario París-Dakar, que
impulsó el nacimiento de un segmento de motos con una estética y una
base claramente “off road” pero que pasaban gran parte de su tiempo
en la carretera. De hecho, se convirtieron en la gran alternativa a
las súper ruteras en aquellos años (quién no recuerda las hordas de
turistas italianos y alemanes que invadían las playas españolas en
aquellos tiempos sobre estas motos), y desde entonces, se han
mantenido como la alternativa perfecta para los viajeros con más
ansias de aventuras.
Aquellas grandes trail aparatosas y altas eran en un principio casi
todas monocilíndricas- a excepción de la BMW 80 GS, y sin duda la
Yamaha fue una de las más importantes. Su indestructible motor se
convirtió en todo un símbolo de solidez y resistencia en todas sus
cilindradas, que empezó siendo un 500 para evolucionar hasta 600 a
principios de los 80 y subir hasta 660 una década más tarde.
Después, tras la muerte del mítico Thierry Sabine, creador del París
Dakar, la influencia de los rallyes africanos fue disminuyendo y las
trail y se fueron haciendo cada vez más asfálticas, por lo que las
monocilíndricas fueron desapareciendo del gran mercado para
centrarse en cilindradas más pequeñas con usos muy especializados
como la competición. No obstante, en estos tiempos en que se busca
simplicidad y economía, además de eludir de la mejor forma posible
las cada vez más duras (y estúpidas) leyes anti velocidad, volver a
los orígenes ha sido una de las llaves que
Yamaha
ha usado para volver al segmento.
CLÁSICA PERO NUEVA
La
nueva
Tenere (ahora ya sin acentos) tiene un diseño impactante. Esto
es indiscutible, y tiene su lado bueno y su lado malo. De momento,
en fotos parece una moto extraña y bastante radical, lo que hace que
encante si te gustan las motos puramente “africanas” y que no te
guste en absoluto en caso contrario. No obstante, hay que reconocer
que este es uno de los casos en que una moto gana más viéndola en
vivo respecto a las fotos de prensa. Al acercarse a ella es grande e
impresionante, y su impactante
frontal, con
esa extraña óptica y la pantalla casi vertical, tiene un innegable
atractivo. Lo cierto es que nuestra
unidad
de pruebas era en color caqui militar que no la favorece nada
(sobre todo a la hora de hacer las fotos), sobre todo si la
comparamos con él precioso
blanco y rojo
característico de
Yamaha.
Renovaciones estéticas aparte, lo cierto es que
Yamaha ha aprovechado gran parte de lo que tenía para hacer una
moto totalmente nueva, y esto hay que considerarlo como un halago a
su equipo de diseño e ingeniería. La base ya la tenían, puesto que
está claro que se buscaba hacer una nueva versión del antiguo
modelo, pero lógicamente aquel vetusto motor con carburadores
actualmente resultaría tosco y, sobre todo, contaminante. Para ello,
nada mejor que aprovechar las actuales
XT 660 R con motor de inyección y refrigeración líquida que
llevan unos cuantos años en el mercado y que, como es habitual en
esta familia, ya han demostrado de sobra su robustez y fiabilidad.
Así, de paso, se consigue un producto con gran parte de los costos
de desarrollo ya amortizados, que puede salir al mercado a un precio
rompedor, como es este caso. Esta moto, por un precio que no
superará los 7.000 € nueva, es realmente un chollo del que
deberíamos sentirnos afortunados de poder disfrutar. El
motor es
prácticamente el mismo 660 de sus actuales hermanas XT, pero con un
radiador algo
más grande para poder soportar bien el duro trato que se le puede
exigir en zonas arenosas o difíciles a baja velocidad. El ventilador
ha cambiado de sitio para estar más protegido y la caja de filtro de
aire llega ahora hasta los 6´8 l. Los ligeros cambios se completan
con el espectacular escape de doble salida (uno para cada válvula)
con colas octogonales paralelas al subchasis, logrando un efecto
estético demoledor y atractivo, aparte de sus ventajas técnicas
entre las que están rebajar el siempre retumbante y ronco sonido de
estos motores.
El chasis es un simple cuna de acero, material del que está hecha
gran parte de la moto. Ni aluminio, ni magnesio ni materiales caros
y delicados, se necesita robustez y la Tenere lo ofrece de sobra.
Eso sí, también hay mucho plástico (como en toda moto de enduro y
similares) para poder aligerar peso, puesto que 183 kilos en vacío y
unos 200 con todos los llenos no es mucho peso para una moto de este
volumen.
Hablando
de volumen, estamos ante una moto realmente grande y alta. Sólo la
estrechez del chasis y su asiento permiten llegar al suelo con poco
más de 1´70, pero incluso así te notas siempre muy “justo” en caso
de tener que echar pie al suelo. Una moto buena, bonita y barata
como esta se merecía tener al menos tres alturas de asiento (algo
muy de moda actualmente, por cierto) o al menos algún tipo de
regulación, para poder ser disfrutada por una mayor parte del
mercado. Sería la moto perfecta, rutera pero usable también en el
día a día, para muchos que con los casi 900 mm de altura de asiento
puede que no se sientan seguros sobre ella. Esperemos que pronto
Yamaha presente en sus catálogos de complementos alguna opción a
este respecto.
En cuanto a la amortiguación, la horquilla convencional Paioli (nada
de la extremada rigidez de una invertida) mantienen los 43 mm del
antiguo modelo pero con 210 mm de recorrido frente a los 220. Su
tarado, al menos con pocos kilómetros de uso, resultaba lo
suficientemente sólido para ser estable incluso en fuertes frenadas
pero también cómodo para tragarse los numerosos baches que podemos
encontrar tanto en carreteras semi abandonadas como en campo.
Funciona bien, y más vale que sea así porque no dispone de ningún
tipo de regulación. Detrás sigue teniendo, como el modelo antiguo,
un recorrido de 200 mm, pero ahora con un monoamortiguador Sachs de
excelente comportamiento. Aquí si es regulable en precarga de
muelle, y habida cuenta de la filosofía de este modelo, tampoco le
hace falta más.
En los frenos se cambian las antiguas pinzas Nissin japonesas por
unas Brembo, lo que, junto con el resto de los proveedores, nos da
la pista de que Yamaha Italia ha tenido una importancia capital en
el desarrollo de la nueva Tenere. El solitario antiguo disco frontal
de 282 mm se ha cambiado por dos de 298, detalle que nos hace ver
que los tiempos han cambiado. La nueva Tenere está muy enfocada
también a un uso de carretera y el cuidado de la parte ciclo es
ahora mucho mayor de que se tenía antes.
TAMBORES EN EL DESIERTO
Las
excelencias de la inyección se deja notar nada más presionar el
motor de arranque, con un suave retumbar que no puede sino venir de
cilindro de grandes dimensiones aunque, eso sí, convenientemente
silenciado. Para montarte lo mejor es que apoyes el pie en una de
las estriberas manteniendo la moto apoyada en la pata de cabra y te
subas a ella al “estilo caballo”, a no ser que midas más de 1´85. El
manillar de simple tubo redondo se sitúa bastante alto y abierto
respeto la posición del asiento, y resulta cómodo desde el primer
instante. La altura de la
pantalla de serie es perfecta para una
talla standard protegiendo bien del aire a la cabeza y el tronco del
piloto sin afectar a la visibilidad, porque los brazos y las manos
sí que quedan a merced del viento puesto que, contrastando con la
cantidad de plástico que vemos en el depósito y la carrocería, no
incluye de serie unos cubre manos.
El
cuadro es completo y bien legible, como puedes ver en las fotos.
Te indica lo que necesitas en cada momento y básicamente no echa de
menos nada: reloj, velocímetro, cuentakilómetros con parcial, nivel
de gasolina con reserva, luces, intermitentes, etc. Por otro lado, y
como en espera de una moto “de rallys”, como complemento oficial
puede instalar un GPS por si te pierdes por alguna ruta desconocida,
además de defensas,
cubrecárter de aluminio, etc.
LOS TIEMPOS EVOLUCIONAN
Tuve
la suerte en su momento de disfrutar bastante tiempo de una antigua
660, y recuerdo que su acelerador era duro, los frenos poco
efectivos y la suspensión poco sólida. Es decir, como casi todas las
trail de la época. Rodando con esta recordé aquellos tiempos y
también pude admirar (y disfrutar) el trabajo de renovación de
Yamaha ha aplicado a su legendaria Tenere, aún manteniendo la misma
base y filosofía. Ahora el acelerador es de una suavidad
desconcertante, sobre todo para tratarse de un monocilíndrico de
estas gigantescas dimensiones. Cierto que Suzuki en su momento llegó
a sacar una rival directa de la Yamaha, la DR Big, con un monstruoso
cilindro de ¡800 cm³!, pero fuera de este modelo, y más aún
actualmente, estamos ante uno de los más grandes del mercado. A
pesar de ello, puedes roscar el puño derecho con una suavidad
inimaginable, lo que redunda también en un control mucho mayor de la
trazada de la moto en carretera o de los suaves (o no tan suaves…)
en campo. Un 10 a este respecto, que se junta con una progresividad
del motor y un nivel vibraciones también impensable para un
monocilíndrico hace poquísimos años para lograr un comportamiento
suave y efectivo tanto en campo como en carretera.
Su velocidad de crucero rondaría entre los 140 y 150 km/h con puntas
de unos 170 con el adecuado rodaje, pero lo que más sorprende es la
ya comentada ausencia de vibraciones que en otros monocilíndricos
sería terrible a estas velocidades y que, sin embargo, apenas
molestan en la Tenere. Los consumos no es fácil que sobrepasen los 6
litros, lo que con un
depósito de 22 litros (es estrecho, pero se
alarga por debajo del depósito) permite una autonomía espectacular:
más de 300 Kms. teóricos sin parar.
VIAJERA
Así,
se convierte en una opción perfecta para los que busquen una viajera
incansable, económica en todos los sentidos (compra, consumo y
mantenimiento) y que nunca te dejará tirado. Es lo que tiene lo
simple, que si llega a surgir algún problema te puedes atrever a
“meterla mano” tu mismo, no como a las supersofisticadas deportivas
de casi 200 CV. Es una rutera perfecta que te ofrece mucho por muy
poco y que, además, os puedo asegurar que es una de las motos con
que menos te cansarás a sus mandos. Los kilómetros pasan casi sin
esfuerzo y trayectos que con otros modelos- incluídas algunas sport
turismo teóricamente cómodas- serían casi imposibles de hacer en una
sola etapa, con esta Yamaha llegarás a tu destino sin una sola
agujeta. El posible pasajero (o pasajera, claro) tiene dos buenos
asideros laterales, grandes y accesibles, y la ergonomía es casi
perfecta. Asiento mullido y estriberas bajas que le permitirán
llevar las piernas cómodamente estiradas. Como a su dueño se le
ocurra instalar un top case con acolchamiento para el acompañante,
es de esas motos en que es más que posible que se duerma durante el
viaje “víctima” de la comodidad. Pero como rutera aún ofrece más.
Incluye buenas soluciones para ayudarte en tu viaje como puede ser
la inclusión de una
parrilla trasera de buenas dimensiones y bien
pensada para poder anclar algo sobre ella, además de un “gadget”
habitual en las motos de rallyes pero que no recuerdo haber visto en
ningún modelo de serie: una recia
argolla fijada a la pipa del
chasis por si hubiera que remolcar o tirar de ella. Muy útil para
cuando se queda encallada en una duna o vadeando un rio, aunque
puede que gran parte de sus usuarios (como ocurre con la mayoría de
las trail) apenas toquen el campo y mucho menos hagan largas
excursiones por el desierto, pero desde luego nunca vendrá mal.
Si no fuera por su altura algo excesiva para muchos, esta moto sería
un superventas seguro, y de todas las maneras lo será como también
lo fue su antecesora. Lo de rebajar el asiento es algo que se puede
hacer sin mayor problema y por lo demás, todo es perfecto. Así que,
¿por qué no disfrutar de una moto que lo tiene todo y además es
espectacular y polivalente?
Pues ya sabes, si te apetece podemos ir preparando un viajecito a
Marruecos para la próxima semana santa…

Lo destacable:
-
Suavidad del motor monocilíndrico.
- Comodidad.
- Aptitudes ruteras.
- Consumos.
- Incluye parrilla trasera y argolla de tracción.
Lo mejorable:
-
Algo alta para ciertas medidas.
- Volumen general considerable.
- Estética peculiar.
- Sin protector de manos de serie.
- Regulación de amortiguación limitada.
Precio: 6.799 €
Septiembre
2008
Prueba y Redacción: David
Garcia de Navarrete
|
|