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La joven amiga americana En general esto es lo que son las motocicletas Victory, unas máquinas genuinas diseñadas y elaboradas al más puro estilo americano, grandes, rudas, pesadas… construidas para durar y con la intención de mantenerse frescas en el tiempo.
La verdad es que ya me pasó hace once años, cuando probé la primera
Victory por la calle. La gente se quedaba ensimismada mirándola,
hacía “corrillo” y cuando me acercaba a ella para arrancarla, la
pregunta solía ser siempre la misma: “¿Qué modelo de Harley Davidson
es este?”
Hoy, once años después, conduciendo la espectacular Cross Country, personalizada y tuneada además por Cory Ness, también me han preguntado casi lo mismo y sobre todo, tal vez debido que estamos en tiempos de crisis, otra pregunta habitual ha sido: ¿Cuánto cuesta? Y con la respuesta a esa pregunta, la gente no se echaba las manos a la cabeza, sino que más bien se quedaban serios mirándola y admirándola, como aceptando que evidentemente vale esos casi treinta mil pavos (27.530 euros para ser exactos) que hay que abonar en el concesionario para sentar las posaderas en una. La verdad es que diré que no todos los días tengo la ocasión de pasearme en una moto de casi 30.000 euros, y tengo que reconocer que tenía un interés especial cuando me dirigía a recoger la moto. Pero antes de entrar en detalles, permíteme que te cuente un poco de su historia.
El nacimiento
Las motocicletas Victory son 95 años más jóvenes que su principal
rival americana, nace en el estado de Minnesota en América del Norte
que curiosamente es vecino del estado de Wisconsin, sede y lugar de
nacimiento de Harley Davidson. Debe de ser que en esa zona de
Estados Unidos es donde abunda un mayor espíritu constructivo
motociclista. Victory pertenece al grupo industrial
El año de su debut, 1998, vendieron más de 1.000 unidades y en el siguiente, con la V92 SC consiguieron el premio “Cruiser of the Year”, el galardón más prestigioso en los USA en este tipo de motos. Recuerdo una discreta presentación en España de la marca, las palabras de su Director General, que aseguraba haber encontrado su lugar en el mercado con una identidad propia. Dijo que Victory ofrece a sus clientes motos genuinas americanas pero con un aire menos retro que las fabricadas por la competencia, un diseño más novedoso y una tecnología más puntera.
La mecánica
Victory como buena americana, se ha decantado por los grandes
bicilíndricos en V. Asi lo hizo desde su primer modelo del ’98, y en
el año 2002 remodelaron toda su parte técnica y lanzaron un nuevo
motor, también V-Twin a 50º que presume de mejorar en un 25% las
prestaciones
Es el que monta en la actualidad, cúbica 1.731 cc va refrigerado por aire y aceite, en su distribución lleva un árbol de levas en cada culata y cuatro válvulas, no declaran potencia máxima, pero debe rondar los 95-100 CV. El cambio es de seis velocidades, con la sexta bastante larga, tipo “overdrive” como ellos mismo dicen (una especie de superdirecta para llanear a buen ritmo con el motor bajo de revoluciones). En cuanto al bastidor, esta es una de las piezas que más tecnología aporta a esta moto, pues se basa principalmente en una estructura monocasco que abraza y sujeta al motor desde arriba. Podríamos decir que es del tipo que aquí llamamos de “espina de pescado” y los japoneses de Honda lo llaman «mono-backbone», pero en la Victory está construido en fundición de aluminio y viene integrado un hueco para albergar el filtro del aire, formando una pieza verdaderamente robusta y según dicen, ligera. En él se anclan una suspensión delantera con horquilla invertida y cartucho interior de 43 mm de diámetro y 130 mm de recorrido. La suspensión trasera la forma un basculante fabricado igualmente en fundición de aluminio y un amortiguador anclado al chasis por medio de bieletas, para conseguir progresividad variable en la suspensión. Tiene 120 mm de recorrido y se puede ajustar la precarga de forma neumática. Lleva un doble freno de disco en el eje delantero de 300 mm mordidos por pinzas de cuatro pistones opuestos y otro disco de la misma medida en el tren trasero con pinza de doble pistón. Las llantas son de aleación, en este modelo con la denominación Anvil, diseñadas y realizadas especialmente por Cory Ness, los neumáticos son de medidas 120/70 R18 el delantero y 180/60 R16 el trasero.
Admirándola en parado
Aparte de los ya comentados casi 30.000 “pavos” que cuesta la
criatura, otra cosa que impresiona de la Cross Country Cory Ness es
su poderoso aspecto físico. Tenemos más de dos metros y medio de
moto (2.652 mm para
Su estética no deja indiferente a nadie y menos al tratarse de esta edición limitada personalizada por Cory Ness, que todavía realza más su llamativo aspecto. El semi-carenado delantero anclado a la dirección, me recuerda un poco al de la Electra Glide, pero de líneas más afiladas; luego su estilizado y largo depósito en forma de lágrima por encima de los cilindros, su acertada conexión con el asiento corrido en dos niveles y su sensual forma curvilínea de la aleta y maletas traseras, me parece que la otorgan una personalidad única y muy conseguida a esta Cross Country. Cory además ha personalizado esta serie trabajando con una pintura especial de impecable calidad y acabado esmeradísimo, unos puños metálicos cromados y picados para que no se escurran de aspecto impactante y de dudosa eficacia dicho sea de paso. Las comentadas llantas Anvil, las tapas del motor y el aleteado de los cilindros troquelado le ha dado forma de diamante (según dice él). También lleva los estribos del pasajero cromados, espejos retrovisores especiales, manetas de freno y embrague cromadas, el asiento tapizado en una piel especial y el número de serie firmado por Cory Ness para certificar su obra.
La arrancamos
Al poner en marcha este V-2 a 50º que tiene unos pucheros más
grandes que los de la abuelita de de la fabada Litoral, de 102 mm de
diámetro y 108 mm de carrera, se notan sus latidos en cada pulgada
de la moto. Y esto es así, como les gusta a los americanos, con
genio, que la s Callejeando por Madrid me sentí cómodo, pues tiene el centro de gravedad bajo, típico de cruiser americana, y puedes ir prácticamente a paso de peatón sin esforzarte demasiado por mantener el equilibrio. Luego es una moto grande, ancha con las maletas y larga, que dificulta la maniobrabilidad entre los coches, pero cumple a la perfección y con sobradas garantías otro de sus cometidos ciudadanos: es admirada por todos y cada uno de los transeúntes. La aparcas en un bulevar y al instante tienes un corrillo de tres o cuatro personas mirándola y haciéndola fotos. En carretera abierta, esta Victory Cross Country Cory Ness se comporta más o menos como esperaba, tiene una tecnología más vanguardista que su competencia, por lo que se sujeta bien y frena mejor, pero no debes esperar un comportamiento dinámico muy diferente al de sus congeneres. El chasis le confiere una consistente solidez, pero en cuanto me animo un poco y subo el ritmo en algún tramo virado, las enormes plataformas de las estriberas me recuerdan el tipo de moto en el que voy subido, arrastrándose escandalosamente por el suelo. Así pues conviene “templar los caballos” y ajustar el paso a las características intrínsecas de estas monumentales monturas.
En cuanto a su habitabilidad, resulta una moto cómoda tanto para el
conductor como para el pasajero, evidentemente es espaciosa y tiene
una buena capacidad de carga con sus dos maletas laterales
(opcionalmente se puede instalar un baúl trasero). El carenado
superior es amplio protege bien las manos y puños, tiene una
pantalla corta y achatada que justamente para los pilotos de mi
talla, el borde queda a la altura de los ojos, lo que
El motor es tan tranquilo como el de un autobús de pasajeros, puedes utilizarlo casi desde el ralentí, abres gas y responde con suavidad y contundencia, y lo mejor es ir subiendo marchas sin apurarlo en absoluto. En carretera abierta será entre 2.000 y 3.500 revoluciones el abanico donde nos moveremos con más frecuencia y en la superdirecta mantendremos una velocidad idónea para viajar sin prisa pero sin pausa. En autopista puedes estrujarlo más y llegar prácticamente hasta su corte de encendido, pero a partir de 4.000 revoluciones las vibraciones se hacen cada vez más ostensibles y nos sugiere mantenernos dentro de los límites que te he indicado. En definitiva, esta Victory Cross Country edición limitada de Cory Ness, es un auténtico objeto de lujo, un capricho caro pero excelentemente elaborado. Es una exclusiva expresión de las custom-cruiser americanas, con una tecnología avanzada y un diseño espectacular, muy bien equipada (lleva equipo de radio, MP3, control de velocidad de crucero… etc). Ya no me cabe duda, estas motos fabricadas en Roseau en el estado de Minnesota, son las antagonistas mas firmes de las grandes dominadoras de la categoría, sus primas de Milwaukee, fabricadas en el estado de al lado, el de Wisconsin.
Lo +: - Imagen impresionante y personalidad propia.
Lo -: - Tiene las carencias dinámicas de este tipo de motocicletas.
Texto: Mariano Urdin Fotografías: Paloma Soria Mayo 2011
Equipamiento Probador: Cazadora: Sridy Cassic |
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