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Cómo va La filosofía de una Vespa es la que te cuento: es una moto útil, cómoda para desplazarse en ciudad y fácil de mantener. Del “pliego de diseño” de las primeras Vespa se mantiene la carrocería autoportante en acero, el tren delantero y sus formas, “a grandes rasgos”. Ya no es, sin embargo, aquella moto que podía reparar un herrero en cualquier pueblo: no lleva el motor lateral y simple de 2T y cuatro marchas si no un motor de aire de 4T, inyección electrónica y variador automático, más difícil de reparar, sin duda, pero seguro que también es más difícil de romper. Mantiene, sin embargo, las ruedas de 10”, pequeñas, que no aportan grandes ventajas si buscas una estabilidad impecable, pero insustituibles para hacer un vehículo muy ágil. Por supuesto, tampoco hay sitio ya para la rueda de repuesto, pero al igual que pasa con el motor, hoy día un pinchazo es algo anecdótico que pasa de año en año y no tres veces en un viaje.
Todas estas “características” perdidas de las
Vespa de
siempre se han sustituido por complementos más útiles hoy día: el
hueco bajo el asiento, la
pata de cabra lateral o un
caballete con brazo de palanca
“ponen” a la
Vespa en el siglo XXI. En marcha es un scooter práctico. Nada más ponerla en marcha y bajarla del caballete (baja bien con la maniobra típica en las Vespa: subido en ella, empujón hacia delante) notas que es ágil, muy ágil. Gira en un pañuelo, los mandos son suaves, aunque el freno trasero de tambor necesita estar bien tensado para tener buen tacto y el motor responde al mando del gas con prontitud. De hecho, notas cierto “nerviosismo” del tren delantero a baja velocidad, síntoma de la poca inercia de sus ruedas de 10”. Las suspensiones están conseguidas: no muy duras, tampoco son demasiado blandas y la delantera, a pesar de recurrir al sistema de brazo oscilante (por cuestiones estéticas y filosóficas, más que por otra cosa) y su poco recorrido trabaja bien sobre buen asfalto, dando un buen “feeling” a la dirección. En ciudad, con todos estos aspectos a su favor, es un magnífico scooter. En carretera, sus prestaciones se quedan un poco justas, aunque no supone mayor problema salir a la carretera en trayectos e medio rango, ya que es cómoda y agradable. Otra cosa son las curvas, si buscas hacer conducción deportiva: esta Vespa es una Sport, pero eso es sólo por su estética. Su comportamiento, sano y divertido, no invita a hacer una conducción “sport de verdad”: las ruedas de 10”, un centro de gravedad alto y las suspensiones cortas sujetan a la Vespa bien pero no ves cuando llegas al límite así que, o arriesgas y a ver que pasa o te contienes y disfrutas del paseo a un ritmo más tranquilo. Para eso es un Vespa.
Lo destacable: - Un gran scooter para ciudad, con una estética inigualable
Lo mejorable: - Un hueco para el casco un poco mayor, o bien una rejilla trasera portabultos de serie mejoraría su capacidad de carga manteniendo el “look” clásico.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Junio 2011
Equipamiento Probador: - Chaqueta: Halvarssons Proximo (Cedida por 2TMoto) - Botas: Axo |
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