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Sabor de siempre Se parece a la Vespa de siempre, y más con esta terminación touring tan clásica. De hecho, es una Vespa, es de chapa, como siempre y sigue llevando la típica suspensión delantera. Y por tanto “sabe” como siempre. Pero no es la Vespa de siempre. Es mejor.
Piaggio
es el mayor fabricante europeo de scooters y gran parte de este
éxito es gracias a la
Vespa.
Fue hace 65 años cuando Corradino D´Ascanio, por encargo de Enrico
Piaggio diseñó el primer prototipo Fue entonces cuando otros fabricantes pusieron la vista en el mercado europeo de los scooters. Lo que hasta entonces había sido “coto privado” de Vespa, Lambretta y donde sólo había habido “pequeñas incursiones” de otros fabricantes fue “pasto” de la interpretación japonesa (fundamentalmente) de cómo debía ser un scooter. Pasamos de la carrocería autoportante en acero al chasis tubular y carrocería de plástico; del motor lateral de cuatro marchas al automático central bajo el asiento. Estaba claro, estos nuevos scooters, más
fáciles, más prácticos e incluso en muchos casos, más baratos,
tenían todas las de ganar. Hoy en día, la evolución de esa idea ha hecho que Vespa ya no sea el nombre de un scooter. Es una marca entera, con tres líneas de productos, las LX Y S (carrocería pequeña y cilindradas desde 50 a 125), las GTS (y GTV, claro) de carrocería grande de 125, 250 (ya desaparecidas) y 300, todas ellas en varias versiones. Y las PX 125 y 150, las de 4 marchas y motor lateral “de toda la vida”.
Más Vespa que nunca Quitando los moto-carros y aquel
micro-coche que se fabricó en Francia bajo el nombre de Vespa 400,
la
GTS 300 es la
Vespa
más grande que se ha fabricado nunca. En todos los sentidos. Tiene
más cilindrada, potencia y tamaño que cualquier
Vespa anterior, aunque mantiene características “Vespa”
típicas, entre las cuales la más importante es su carrocería
autoportante en chapa de acero, con refuerzos estructurales. Llama
la atención su tren delantero con
suspensión por brazo oscilante
y, por supuesto, en esta versión touring,
Otros detalles “Vespa” son la guantera en el escudo frontal o las formas del guardabarros delantero, faro y piloto trasero. A partir de aquí las semejanzas desaparecen y la Vespa 300 es un scooter absolutamente moderno. Monta un motor monocilíndrico de 4T y multiválvulas, agua e inyección electrónica. Este es capaz de desarrollar 22 Cv a 7.500 rpm, una cifra impensable para las Vespa clásicas, que rondaban, en sus mejores versiones, los 12 Cv. Por supuesto va montado en posición central, ejerciendo a la vez de basculante y una ventaja en la Vespa es la accesibilidad mecánica: si levantas el asiento, al ser carrocería autoportante no precisa que el hueco del casco vaya sujetando otros plásticos y por tanto es un simple “cubo” encajado en su sitio. Tirando de él sale entero y tienes acceso a la inyección y la tapa de balancines. Eso si, ¿para qué?. Y por cierto, dentro del “cubo” , algo estrecho, sólo caben determinados cascos abiertos, no cualquiera. No es muy grande. Esta muy bien terminada y los detalles llaman la atención. Es un scooter con el que merece la pena perder un rato mirando sus detalles, cómo los diseñadores de Piaggio han conseguido “aunar” lo moderno con los detalles clásicos, lo que uno espera encontrar en un scooter de hoy día con lo que una Vespa de look clásico debe tener. Así, por ejemplo, esta Vespa es refrigerada por agua pero una Vespa con parrilla de radiador es como un santo con dos pistolas, por lo que este va bien escondido tras el ancho guardabarros delantero, que por cierto lleva una moldura cromada con un logo tipo antiguo de GTS. El cuadro es otro de esos detalles, con suficiente información pero de una estética clásica perfecta y de buena lectura.
Cómo va Lo mismo que te cuento en el apartado
anterior sobre cómo han conseguido aunar lo clásico con lo actual es
lo que ocurre con el comportamiento de esta
Vespa.
Por un lado, es una
Vespa, que tenían sus particularidades a la hora de llevarlas y
por otro es un moderno scooter de 300 cc que, por tanto, tiene que
andar lo suficiente y lo suficientemente bien como para considerarlo
una opción entre otros 300 cc del mercado. Y hay que dar la
enhorabuena a los ingenieros de
Piaggio,
por que mejor no podía hacerse.
Esta
Vespa 300 ya no es así. Si te fijas, una Vespa antigua, al
subirla en el caballete levanta la rueda delantera. Los scooters
modernos no, levantan la trasera, ya que tienen otro reparto de
pesos. Y esta
300, por supuesto, apoya en el suelo su rueda delantera. Además,
tiene
pata lateral, algo que no
tenían las anteriores. Eso si, es de las de muelle y tumba mucho la
moto: sólo debes usarla si es para parar un momento, no para dejarla
aparcada por que no parece muy de fiar. En marcha el sonido es
grave, muy suave. Y todo el scooter es suave, sin vibraciones. En
cuanto abres el puño del gas sale disparada, tiene buena salida esta
Vespa. Gira mucho, es algo ancha pero no demasiado y En carretera es todo un scooter de 300, y por tanto, suficientemente rápida como para permitirte salidas considerables. Es capaz de pasar de 140 Km/h de marcador, aunque la verdad es que te “infunde cierto espíritu paseante”: es agradable llevarla suave entre 110 y 120 km/h. Así, es suave y agradable. No hay ruidos ni vibraciones, se tiene bien y al manillar, a través de su peculiar suspensión delantera, llegan sensaciones que recuerdan algo al movimiento típico de Vespa. Si aprietas el ritmo, responde bien. No es una moto deportiva y tiene cierta ligereza en el tren delantero. Si el suelo está bacheado o en curvas muy rápidas por encima de esa velocidad de paseo pueden aparecer algunos movimientos: no pasa nada, pisa fuerte, agarras el manillar tirando un poco y cargas peso delante y desaparece.
En conclusión Diseñar una moto como esta debe ser todo un reto. Por un lado, hay que “respetar” ciertos límites que te imponen los más de 60 años de historia. Por otro, tienes que hacer un scooter rápido, cómodo, estable y que cumpla con todos los requisitos modernos. En esta labor te dejas, a veces, “los pelos en la gatera”: no puedes cumplir todo los requisitos que deseas y hay que encontrar un compromiso entre ambos mundos. La Vespa 300 Touring cumple y no defrauda. En un sólo scooter tiene un vehículo cómodo, práctico y funcional, con un comportamiento sano y sin “maldades”, que aunque no llega al de un gran scooter deportivo, tampoco es malo. Y un scooter de líneas clásicas y elegantes, con infinidad de detalles que recuerdan otras época y que hasta en su forma de andar guarda cierto regusto de aquellas Vespa de siempre. Cuesta 4.419 €, un precio interesante dentro de los 300 cc y sobre todo para un scooter con tanta personalidad y un look tan exclusivo como este.
Lo destacable: - Diseño, imagen y buen andar en un scooter que permite cualquier radio de uso.
Lo mejorable: - La pata lateral debería ser un poco más segura.
Prueba y Redacción: Daniel Navarro “DaniRacing” Agosto 2011
Equipamiento Probador: - Chaqueta: Halvarssons /Lindstrand (Cedida por 2TMoto) - Botas: Axo |
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