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GRANDES TIEMPOS Gregory Peck y Audrey Herpburn dan una vuelta por Roma, felices, sonrientes y enamorados en “Vacaciones en Roma”. Hordas de jóvenes "mods" se rebelan contra la sociedad sobre sus Vespas con Sting a la cabeza en “Quadrophenia”. Nani Moretti recorre Italia con su scooter en “Caro Diario” ¿Qué tienen todas estas películas en común? Pues la aparición de un vehículo emblemático que supone todo un símbolo de la urbanidad creciente en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial y la más pura imagen de los felices 60. Por supuesto, estamos hablando de la Vespa, uno de los vehículos más importantes de historia del siglo XX… que ahora continúa en el XXI.
Como te puedes imaginar y seguro que sabes, la Vespa nació como una moto eminentemente proletaria, barata de adquisición y mantenimiento, tremendamente fácil de conducir, con rueda pequeña para ser lo más ágil posible en la ciudad y con un chasis de chapa con un escudo frontal que protegía las piernas del motorista de todo tipo de suciedad y de los elementos (barro, arena, lluvia, etc.). Ahora todo esto es muy fácil de decir y hasta lógico de pensar, pero hasta ese momento no había nada parecido. Sólo se conocía la moto convencional, con cambio de marchas al pie o a la mano estilo coche (sobre todo en algunas custom, denominado estilo “suicide” puesto para manejarlo había que soltar el manillar) que no ofrecían tantas ventajas para circular por las grandes urbes. En resumidas cuentas, que Vespa fue la creadora del concepto scooter tal y como lo conocemos hoy día. Por supuesto, nació con los motores más ligeros, básicos y baratos posibles que eran los conocidísimos 2T que, con multitud de evoluciones, han equipado hasta hace bien poco y hasta cilindradas cercanas a los 200 centímetros cúbicos. No obstante, desde hace ya tiempo la ecología y las leyes anti emisiones obligaron a equipar motores de válvulas que ahora han alcanzado su máxima expresión. Aquí tenemos la Vespa más grande jamás salida de una cadena de fabricación: la 300 GTS. SUPER VESPA
Por supuesto, cuenta con una evolucionada inyección electrónica, refrigeración líquida, culata de 4 válvulas y distribución DOHC. Esto logra unos buenos 22 caballos a 7500 revoluciones y ni más ni menos que 22´3 Nm a 5000 revoluciones. Este motor ya lo conocemos porque se ha usado en la Gilera Nexus 300, por lo que su robustez y eficacia están más que probados. No obstante, en esta Vespa el carácter ha cambiado mucho porque en la propia marca no quieren perder ese espíritu e imagen urbana que siempre ha caracterizado las Vespas. Mientras la Gilera tiene un marcado estilo deportivo, moderno y casi futurista, esta GTS es todo lo contrario. Quizá por ello, han buscado de su respuesta y comportamiento esté mucho más pensado para la ciudad y cercanías que para rodar por circunvalaciones o incluso carretera donde, en principio y teniendo en cuenta su potencia, podría desenvolverse bien. Pero no, porque pasar el velocímetro de los 130 es muy difícil, por lo que se queda claramente corta en vías rápidas, y más aún si se lleva pasajero. Pero esto se ha compensado con un comportamiento absolutamente impecable, por lo brioso y eficaz, en la ciudad. Su aceleración te dejo un poco descolocado, sobre todo cuando la acabas de coger. La imagen de la Vespa que tienes grabada en tu cabeza no es precisamente la de unas aceleraciones fulgurantes capaces de rivalizar con motos o scooters de mayor cilindrada, pero aquí es así. El primer golpe de gas de catapulta hacia delante, acelerando con fuerza hasta el siguiente semáforo. Además, la amortiguación, a pesar de mantener el encantadoramente retro sistema de bieletas delantero (con muelle rojo, como las antiguas preparaciones “racing” de nuestros abuelos o padres) tienen un tacto firme y estable, por lo que no es fácil llegar a los flaneos habituales en modelos antiguos. ESTILO Y COMODIDAD
Lo que sí es claramente mejorable- casi necesariamente diría yo- es la capacidad del hueco bajo el asiento. Es estrecho y poco profundo, y a pesar de que su perfil indica que caben dos cascos, hemos comprobado que tendrían que ser muy pequeños para que esto fuese verdad. Incluso un humilde “jet” de talla media no permitía cerrar el asiento, por lo que de poder transportar un ordenador portátil o incluso una bolsa de deporte lo olvidamos. En los tiempos que corren, en que casi hasta el más humilde de escúter chino de 125 te permite transportar al menos un casco integral, la verdad es que esto resulta bastante engorroso. No obstante, se puede compensar en parte por un gancho retráctil portabultos colocado tras el escudo que permite fijar de forma segura alguna bolsa entre las piernas, aunque la plataforma no es plana como en los modelos antiguos, donde cualquier paquete o bolsa se apoyaba bien. También cuenta con el clásico cajetín de las Vespas con capacidad para algún pequeño objeto tipo teléfono móvil o la cartera, y dónde podemos encontrar la pequeña dotación de herramientas colocada de forma horizontal. Bueno, y no olvidemos la ingente cantidad de complementos que la misma marca nos ofrece para cualquier modelo, y muy especialmente para este, donde podremos encontrar un buen “top case” que fijar a la parte trasera. TIEMPO DE DISFRUTAR
Puede que no sea tan estable, tan rápida, con detalles tan modernos y con la capacidad de carga de muchos modelos actuales y más baratos, pero un amigo mío dice que el estilo, la imagen, y la leyenda no tienen precio. Y probando estar esta gente ese te das cuenta de cuanta razón tiene.
Lo destacable: - Diseño intemporal. - Aceleración. - Consumo. - Amortiguación estable. - comodidad.
Lo mejorable: - hueco bajo el asiento con poca capacidad. - velocidad punta . - colocación estriberas del pasajero. - aerodinámica. - la plataforma no es plana.
Abril 2009 . |
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